Para Anacleto fue difícil comenzar de nuevo, sus sembradíos y todos sus animales murieron.
Debía dinero, en todos lados, y tenía hambre, nadie quería ayudarlo; se sentía desesperado, no encontraba trabajo ni de ayudante en algún lugar.
No le quedaba de otra, iría a ver al charro de nuevo, sabía que era su última opción, las puertas totalmente cerradas en todos lados, lo orillaban a ir. Por la noche llego a la cueva del charro.
Charro: Sabía que volverías, dime en qué puedo ayudarte?
Anacleto: Quiero que me ayudes, quiero dinero y comida, ten piedad, ve mi desgracia, ayúdame.
Charro: Vaya no esperaba, semejante pedimento, Pero primero dime, estás dispuesto a todo?
Anacleto: Lo que sea, solo dame para comprar comida y que nunca me haga falta.
Charro: Esta vez no dejaré que me vuelvas a sacar un truco, firma aquí.
De pronto el charro saco un pergamino de letras muy obscuras, lleno de símbolos extraños, Anacleto se cortó la mano con un cuchillo y dejo caer gotas de sangre en el papel. Está vez el pergamino, se incendió en fuego y se hizo cenizas.
Charro: Te dije que sin trucos.
Anacleto: Señor, pero yo no hice nada, solo tengo hambre y solo quiero comer y que la comida no me haga falta.
Charro: Esta vez no te dejaré ir.
El charro saca otro pergamino, pero está vez le ensucia la mano a Anacleto con lodo y deja marcada la huella de una mano en el pergamino.
Charro: Listo ahora sí tenemos un trato, ahí está tu costalito de monedas, ve y compra comida, esa si yo no puedo dártela.
Anacleto: Señor, muchas gracias, verá que no lo molesto más.
Charro: Aunque tú no me molestes, yo si iré a cobrar mi deuda, ahora vete y te veré luego.
El charro no solo se lleva almas al infierno, también las recluta para su conveniencia.
Te descubrí
Celia y el conde se veían seguido. Ya que este mismo ocupaba, cada semana a Martin y mientras esté, realizaba la ocupación de verdugo, el conde se divertía en la cama con su mujer.
Una noche, no tuvo ganas de torturar, así que le dijo a su víctima.
Martin: Mujer, este día te has salvado estoy algo cansado y tengo sueño, está noche te perdonaré la vida, pero la siguiente no te salvas.
Mujer: Señor, piedad, sulteme, le prometo pagar la cuota al charro, yo le daré ese hijo que me pidió, con tal de hacerme rica y hermosa.
Martin : Hay mujer, no ves que tu tiempo se acabo, eres muy hermosa cierto, pero ya no tienes tiempo.
Mujer: Piedad, le daré todo el dinero que tengo, sulteme.
Martin: Dinero tengo, solo que yo creo que si tienes algo que podrías darme.
Mujer: Dígame lo que sea, todo con tal de irme.
Martin: Dame tu cuerpo, entrégate a mí y quizás te libere.
Comenzó a tocar a la mujer, la hizo suya y la tomo con fuerza, ella lloraba, pero no tenía más opción, cuando Martin quedó saciado, la dejo ahí y se fue hacia la casa de suegro, iría a traer a sus hijos y a su mujer.
Al llegar a la mansión, encontró que solo estaba Clotilde con los niños, y Celia no estaba por ningún lado.
Martin: Dónde está Celia?
Clotilde: Salió con su padre señor.
Martin: Bien sabes que mi suegro se fue a unas diligencias, con su hijo Manuel. ¿Dónde está Celia?
De pronto Celia entro por la puerta principal, Martin corrió escaleras abajo, la miro y le soltó una bofetada.
Martin: De dónde vienes mujer sucia, con quién te revolcabas, quién es el infeliz que te toma.
Celia: Te atreviste a golpearme otra vez, maldito desgraciado, vengo de misa.
Martin: De misa? A las 12 de la noche, por quién me tomas mujer, dime por qué estás sucia y llena de paja.
Celia: Me quedé a unas pláticas de espiritualidad, pero eso tu no lo sabes tu alma está sucia y perversa.
Martin: Crees que soy idiota? Y la paja?, no me digas prácticas para la pastorela.
Celia: Me caí en la calle cerca de un pajar.
Martin: Bueno pues ahora te caerás de la escalera.
Martin comenzó a golpear a Celia hasta que llegó el general y detuvo la golpiza.
General: Qué pasa aquí? Martin suelta a mi hija.
Martin: Pregúntele a ella que pasa, o mejor dicho pregunté con quién se revuelca.
General: Es cierto lo que dice? Ensucias el apellido de la familia, con tus obscenidades,?
Celia: No padre, lo que te diga no es cierto, fui a misa, pero no me cree.
General: Crees que somos idiotas, la iglesia está cerrada y al padre lo encontré en el pueblo a donde fui, ahora explica con quién te estás acostando.
Celia: Padre yo...
Martin arremete con fuerza un puñetazo en el rostro de Celia, ella cae al suelo y su hermano Manuel corre a auxiliarla.
Manuel: Malditos bastardos, déjenla en paz, animales del infierno.
General: Tu no te metas, ella debe responder por sus actos a su esposo, y si es necesario, hacerla escarmentar.
Martin: Si, no te metas, o también quieres un escarmiento, desde hace tiempo que me doy cuenta de la supuesta hermandad de ustedes dos, dime también te acuestas con ella.
Manuel: Y si así fuera? No somos hermanos de sangre, soy adoptado y puedo estar con ella si quiero.
General: Te equivocas hijo, está sucia, es la adoptada, tu madre quiso que la adoptemos después, de que sus padres la abandonaron en nuestra casa, en ese momento tú aún no nacías, tres años después llegaste al mundo.
Manuel quedó mudo ante la revelación, así que salió corriendo de la casa, sin pensar en un rumbo solo quería alejarse y olvidar.
Martin: Vaya, vaya, quien diría que la refinada salió, gata de tejado, y yo creyendo que tenía a una mujer de sangre azul y fina.
General: Ahora sácala de mi vista, llévatela con todo y esos niños.
Martin tomo a Celia del brazo, le gritó a Clotilde que trajera a los niños y se fueran.
Las revelaciones continúan y cosas malas estarían por venir.
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Comments
Milagro Estevez
🤣
2025-01-06
1
Celsa Esther Vejarano Pitty
Me gusta tu bocabulario gata del tejado /Grin//Grin//Grin//Grin//Grin//Grin/
2024-08-11
4
Herlinda Luna
Son tal para cual
2024-07-15
4