La noche de bodas de Martin no fue como él pensaba, Celia se entregó pero sin ninguna emoción en el rostro, ni siquiera parecía que estuviera viva, fue fría distante e indiferente, al terminar el acto, se fue directo a la recámara de aún lado y solo le dijo.
Celia: Acostumbrate, que así será mientras estemos juntos. Te recuerdo que eres un viejo a mi lado.
Dicho esto salió y dejo a Martin frustrado y molesto. Sabía que su esposa era joven y hermosa, y él un hombre de 40 años ya con canas y algunas arrugas. No era tan mayor pero al lado de ella, su semblante era bastante notorio y era viejo.
Esto lo llevo a pensar si el charro estaría dispuesto a ayudarlo a verse joven.
Al siguiente día, por la noche fue directo a buscar al charro.
Charro: Te dije que vendrías a buscarme, sé que es lo que quieres, la pregunta es, me darás lo que pida?
Martin: Pide lo que sea, solo quiero verme de la edad de mi esposa.
Charro: Estás seguro de que lo que sea?
Martin: Lo que sea, quieres niños no nacidos, o carne o animales, lo que le pidas te doy.
Charro: No se diga mas, ahora firma aquí.
Y de pronto el charro saco, otro pergamino solo que este si tenía letras escritas, las cuales Martin no leyó.
Él, se cortó la mano con la daga del charro y de nuevo uso sangre para firmar.
Charro: Listo Martin, tu mujer es mía.
Martin: Pero cómo? ¿Acaso me engañaste? Eso no era parte del trato.
Charro: Tú firmaste sin leer, no vengas a hacerte la víctima, ahora cumple con lo escrito.
Martin: Pero tú sabías que era por ella, que vine a endeudarme de nuevo.
Charro: Pues si te hubieras tomado la molestia de leer, no estarías en esta situación.
Martín: Y ahora que hago?. Ya sé, te propongo un trato, Darte toda la carne que me pidas y las almas que necesites.
Charro: Tentador, pero no es lo que quiero, haré válido el contrato así que tráeme a tu mujer.
Martin: Pide otra cosa, lo que sea menos eso por favor.
Charro: Está bien haré un cambio al nuevo contrato, dejaré que te quedes con tu esposa, pero me entregaras a la primera hija que tengas y me quedaré con ella en cuanto cumpla los 18 y ni tú ni nadie impedirá que me quedé con ella. Además, a partir de ahora llevarás este bastón a todos lados.(El bastón era negro, y el mango tenía una cabra con cuerpo de pollo y alas de murciélago, bañado en oro) Esto será un símbolo de nuestros tratos, ya que tu alma ya es mía, ahora la de tu hija lo será.
Martin: Lo que sea con tal de que mi esposa se quede a mi lado, no soportaría perderla, ella es mi vida y mi mundo.
Charro: Tenemos un trato, si lo llegas a romper, perderás todo. Y todo será como antes, oíste?
Don Martin no sabía, lo que hacía, era en definitiva, uno de los sirvientes oficiales del charro, y eso sería para la eternidad.
El bastón solo sería como su insignia a tan atroz abominación de lo que había hecho, hacía y seguiría haciendo.
Ni el mismo creador podría tener piedad de esa alma tan corrompida, superaba todo rastro de maldad, ya no había humanidad.
Esa noche se propuso, hacer lo que el charro dijera, no era bueno para él, estar en malos términos con el charro, tenía mucho que perder si eso ocurría. Ahora sí dependía de él y solo el sabría cómo hacer las cosas.
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Comments
danna
Charro aguilar
2024-11-12
1
Dyana Gonzalez
creo que de nada sirvió que Martín se refinara, si no aprendió que antes de firmar debes de leer /Pooh-pooh/
2024-06-06
6
hugo antonio anaya marquez
que ya le cobre el charro autora
2024-06-06
1