Capítulo 13
Necesito una vida nueva
Keyler
Llego a casa luego de más de dos años ausente, los miserables recuerdos que conservo del lugar que por tanto tiempo fue mi tortura vuelven a mí en un abrir y cerrar de ojos, más el recuerdo de la última hora que estuve dentro de estas cuatro paredes me aborda de inmediato para atormentarme, impidiendo que desee dar un paso al frente.
Siento ganas de regresar, ahora mismo estoy deseando no ser un adulto y así poder seguir viviendo en aquel maldito orfanato.
Ha pasado mucho tiempo y las emociones han cambiado, pero ver su cuerpo en descomposición colgado en medio de su habitación no fue para nada agradable, hay veces en las que todavía sueño con esas imágenes y me hace despertar aturdido, confundido y desorientado.
Fue ridículo de su parte decirme que tendría paz en esta casa para luego torturarme al tener que presenciar tal acto más espeluznante.
Nada de lo que pensabas era bueno, Alicia. Eras tú la que estabas mal de la cabeza y me culpaste a mi. Debiste buscar ayuda psicológica y no obligarme a mí a visitar a ese maldito psiquiatra desde que era un niño cuando tú lo necesitabas más que yo. Te lo dije mil veces y no me hiciste caso. Nunca oías mis palabras, no pensaste en las consecuencias que traerían todos tus actos. Como siempre fuiste más mujer que madre y estoy seguro que si hubiera muerto yo en vez de mi hermana tu jamás habrías pensado en quitarte la vida. Yo nunca te importé, no pensaste en lo que pasaría conmigo luego de tu muerte y no es algo que te interesaría en lo mas mínimo. Lo que soy es gracias a ti, por pensar solo en ti misma y no asumir que debías cuidarme.
Paso al interior de la casa y sacudo mi cabeza procurando deshacerme de esos molestos pensamientos, veo todo en su mismo lugar, el piso sucio y telarañas colgando de todos lados, dando una impresión de terror inimaginable.
Llego a mi habitación y me consigo con ella, con la grande e irreemplazable Mónica. Aun recuerdo el día en que hice esa hermosa pintura, como recompensa me diste un beso, nuestro primer beso, lo atesoré en mis más hermosos recuerdos
"Cuanto te extrañé, tesoro mío" —besa la pintura polvorienta en esa habitación—. Fuiste y serás siempre mi primer amor.
Sacudo la cama esparciendo una gran cantidad de polvo que me hace estornudar, espero que se aplaque y trató de recostarme un rato a descansar, pero el hedor a guardado no me permite quedarme mucho rato ahí, abro la puerta y la ventana para que salga ese terrible olor a trapo viejo, luego me siento en la cama viendo al piso apoyando los codos sobre mis rodillas y mis manos sosteniendo mi frente.
Comienzo a repasar los planes del día siguiente. Nada debe salir mal o esta vez si estaré en serios problemas. No hay segundas oportunidades y ya no me detendrán por un par de horas, esta vez si pueden dejarme en prisión debido a que soy mayor de edad así que todo debe marchar bien y me aseguraré de que así sea —me lo repito un par de veces—. Necesito demostrarle a mi padre que puedo hacerlo con o sin su ayuda, en pocas palabras necesito una vida nueva, no puedo seguir viviendo una monotonía.
Convivir con los malos recuerdos de mi pasado será todo un reto, más cuando me toque salir a la calle y ver que todos van a estar mirándome con lástima. Odio llamar la atención de los vecinos. Recién acabo de llegar y ya siento que no dejan de mirarme como si yo fuera un cuervo, un pájaro de mal agüero.
Malditos chismosos, deberían morir todos.
¡Ah, cierto que yo puedo ayudarlos en eso!
—Sonríe con malicia—
Me encargaré de cada uno de ellos, en especial de ella, esa maldita vieja debe callarse o morir de una vez, pero no será ahora mismo (Sonríe).
Cierro mis ojos pensando en mi amada, en su bella sonrisa y en su mirada, creo que todavía estariamos juntos si tan solo me hubiera obedecido, pero ella decidió revelarse y tratar de escapar.
Fue muy estúpido de su parte, porque gracias a eso ahora sus restos reposan bajo aquel viejo muelle.
Caigo en el más profundo y hermoso sueño donde la protagonista es ella, mi hermosa Mónica, mismo sueño del que no quisiera despertar. La beso lento y me aferro a su cintura, la cual no debí soltar nunca.
Una vez más ella intenta escapar, corre huyendo de mí y se repite la misma historia.
Despierto bañado en sudor y temblando de miedo al sentirme abandonado una vez más. Aquellos recuerdos me abordan como si hubiera sido ayer.
* Flash Back *
Este ha sido el mejor de mis días, sentí como si volví a nacer, hace ya más de un mes que Mónica; mi gran amor, se ha dado cuenta de que yo soy el hombre de su vida. Me ama, me besa tan intenso y me abraza tan fuerte que ya no siento ganas de tenerla amarrada como a un cachorro, ella merece ser libre como el viento, pero será libre solo si es a mi lado.
Hoy, como hace algunas semanas, hemos pasado el día amándonos, su manera de hacerme el amor es única, me llena de besos como en tanto tiempo no lo habia hecho, ya no se queja ni llora antes de que hagamos el amor. Es algo mágico sentir al fin sus uñas encajadas sobre mi espalda, lo que me hace pensar que realmente está disfrutando lo que hacemos y que me desea tanto como yo a ella.
—Cariño, ya no queda pan en la alacena. De hecho se nos han terminado los alimentos —comenta mi dulce Mónica de forma tan cariñosa que me derrite.
—Demonios. Es tarde y las tiendas ya deben estar cerradas —respondo enojado por no poder complacerla—. Prometo que mañana iremos a comprar las cosas que nos hacen falta. El día de mañana te dejaré ir conmigo, pero sabes cuales son las reglas.
—Lo sé, cariño. Mantenerme siempre a tu lado —me dice ella con una sonrisa enorme en su rostro—.
Al día siguiente:
Camino con Mónica en mi hombro, cargándola como a un costal de papas, de pronto le dio por salir corriendo del supermercado, a pesar de que me explicó entre sollozos que tan solo quería ir al baño no pude evitar sentir que quería abandonarme y le di una fuerte bofetada que le hizo sangrar el labio.
Compré lo que nos hacía falta, sus cosas de uso personal y salí rumbo a casa. La subí a los asientos traseros, arrojé las bolsas de compra y cerré la puerta con seguro. Me dispongo a volver a nuestro nidito de amor, que queda a una hora y media de camino.
A pesar de que tan solo tengo trece años, mi porte robusto, mi metro ochenta de estatura y voz gruesa hace que pase desapercibido de los policías que me miran fijamente mientras subo al asiento del conductor y pongo el vehículo de mi padre en movimiento.
Al llegar al sótano donde la tengo escondida, no pude evitar castigarla.
Ella se sienta en el colchón que está tirado en el piso; donde duerme, y se hace un ovillo humano cubriendo su cabeza con sus brazos y piernas.
Yo tan solo la miro sonriente y feliz.
Cuanto amo que me tenga miedo, eso es señal de que me respetará.
Luego de prepararle la comida y darle de comer en la boca de manera cariñosa y atenta, le bajo sus pantalones y la recuesto de espalda sobre la mesa. Como amo ver su hermoso trasero en esa posición. A pesar de que ella solo tiene quince años su figura es hermosa y su rostro angelical me cautivó desde el momento en que la conocí, siendo ella la que se esforzó para captar mi atención y convertirse en mi novia.
Tomo una regla de plástico templado la humedezco con mi lengua y comienzo a azotar sus preciosas nalgas mientras enumero cada azote que le doy, uno cada vez más fuerte que el anterior.
1: Por engañarme.
2: Por querer abandonarme.
3: Por pensar que podías irte de mi lado.
4: Para que no se te ocurra volver a intentarlo.
5: (se parte la regla) Para que sepas que a la próxima que lo intentes estarás muerta.
Después de terminar, veo esas marcas en su trasero y sus lágrimas descendiendo por sus preciosas mejillas que ahora se encuentran enrojecidas. Beso y acaricio su rostro por un rato y luego en esa misma posición comienzo a empotrarla de manera salvaje, mientras la halo por el cabello exigiéndole que grite fuerte para mí.
¡Cuanto amo escuchar sus gemidos!
Dos semanas más tarde:
Salí tarde de casa, todo porque Patrick me castigó por un buen rato en el que no quería ni prestarme su maldito coche. Estaba desesperado, tanto que pensé venir caminando así me eche mis cuatro horas de caminata.
Al fin pude llegar a nuestro dulce hogar. Las prendas de vestir de Mónica aún están tiradas en la entrada, recuerdo la noche anterior cuando hicimos el amor de manera tan apasionada, donde volvió a convencerme de que podía confiar en ella, donde me aseguró que no querría escapar de mí, sino vivir conmigo para siempre sin un grillete atado a su pie.
Pero no la veo a ella.
¿Estará en el baño?
—Moni... Mon... Cariño —comienzo a llamarla sintiendo un poco de nervios por dentro—.
Una sensación de abandono y terror se apoderó de mí al momento de entrar a ese maldito sótano y no hallarla.
—Moni, cielo ¿Estás ahí? —toco la puerta del baño—.
Espero un par de minutos y al notar que no abre decido tirar la puerta.
No... Nooo... Noooo.
La ventanilla del baño está abierta, la brisa fría de la noche entraba por esa maldita ventana enviándome un escalofrío que recorre mi espina dorsal.
El aire se pone denso para mí, siento que me estoy sofocado, camino en círculos por todos lados sin poder hallarla.
Tomo mi cuchillo y salgo de ahí decidido a encontrarla.
Subo al coche y conduzco lento mirando a todas partes, la veo a lo lejos corriendo hacia el malecón, lo que sería un verdadero callejón sin salida para ella.
Me bajo y camino lentamente por aquella oscura y desolada carretera de arenisca, mientas que siento que puedo oler el miedo de mi hermosa Mónica, la cual se esconde en algún lugar.
—Puedes correr, mi pequeño ratoncito... Pero no te puedes esconder.
Ríe con desdén, una risa que la chica alcanza a oír a lo lejos, tan tenebrosa y perversa que siente que por un instante la deja sin aliento, sin pensar en nada más que en poderse salvar, corre despavorida.
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Updated 36 Episodes
Comments
✨💛Isyuris🇻🇪🌻✨
😱😱🥺🥺🥺🥺🥺🥺hay no
2024-06-27
4
loca
no 😔 la mates 😂😛
2024-06-25
4
Zuleyma Ruiz
La va a matar por escaparse de nuevo, pero la entiendo tenía que intentarlo al menos
2024-06-13
4