Capítulo 4
Hipnosis
Keyler se quedó mirando fijamente al doctor Ordóñez odiaba responder preguntas y por supuesto que no quería hablar de su adorada Monique, pero tampoco quería estar solo en un lugar cerrado, se sentía nervioso apenas de saber que no tenía posibilidades de escapar, aún así pensaba seriamente en que ya encontraría la forma de hacerlo, tan solo necesitaba más tiempo. Era todo un estratega, una mente inteligente atrapada en un cuerpo privado de libertad
—No lo hice —respondió a la pregunta del doctor— sus cadáveres están completos pueden corroborarlo si desean, uno de ellos está enterrado en el patio trasero de la casa de mi madre, al sureste del terreno boscoso frente al enorme árbol de ceiba. No tenía un sello que definiera mi arte en ese entonces y tampoco planeé su muerte, esa maldita vieja me acosaba, mantenía siguiéndome a todas partes, estaba loca y sin querer... —suspira profundo— ella vio algo que no debía, yo la seguí para callar su maldita boca y cayó en una trampa como un indefenso ratón
—¿Qué tipo de trampa? —indaga Álvaro y anota en su libreta un pequeño resumen de su historia—.
—Mi siguiente víctima... Estaba planeando todo para acabar con la vida de mi maldito padrastro, que no hacía más que golpear a mi madre, yo tenía catorce años, era inexperto y me manipulaba el miedo. Ya había terminado de cavar un agujero enorme en el que planeaba enterrarlo vivo cuando escuché unos pasos detrás de mí. Me puse nervioso, ya que no tenía una explicación coherente para lo que estaba haciendo, así que tiré las herramientas al agujero excepto la pala, estaba seguro de que ese infeliz venía a buscarme y lo estaba esperando, cuando vi que venía corriendo hacia mí por instinto lo golpeé con la pala y al gritar me di cuenta de que era esa maldita vieja Ofelia, la hermana del malnacido que abusó de mi hermana. Ella me acosaba, en el fondo sabía que yo era el asesino de su hermano y no descansaría hasta demostrarlo, yo solo quería callar su boca, no planeaba matarla.
—Prosigue —comenta Álvaro interrumpiendo la pausa larga que había hecho el muchacho—
—Corrí, no supe por qué lo hacía, pero esa vieja loca venía detrás de mí vociferando cosas. En un momento me paré frente a ella, estaba harto de escuchar su voz y hastiado de que me acusara, es decir, ella estaba en lo cierto. Pero ya no quería escucharla más así que comencé a caminar hacia ella a pasos acelerados y ella daba pasos en reversa, luego comenzó a correr diciéndo que haría un escándalo en mi casa hasta que todos se dieran cuenta de lo que yo había asesinado. Me asusté mucho así que corrí más rápido tratando de atraparla, juro que no planeaba hacerle daño —toma las manos de Álvaro—. Tienes que creerme, yo solo quería tapar su boca con mis manos y no oírla más. Pero debido a la oscuridad cayó en el agujero que yo había cavado y se clavó la punta del pico en su garganta. No emitió ningún sonido... Busqué desesperado la linterna y alumbré su rostro, estaba muerta, murió con los ojos abiertos y con sangre en su boca. Así que comencé a echarle tierra encima. Fue una estupidez de su parte, tan solo tenía que cerrar su maldita boca. Él merecía lo que paso, Él fue malo. Merecía morir de la manera en que lo hizo
—Tú has hecho muchas cosas malas, ¿Consideras que también mereces morir así?
—Yo merezco morir, y quisiera hacerlo si eso me garantiza que pueda volver a verla a ella
—¿Hablas de Clara? —interroga directo—
—No te permito que la llames de esa manera
—¿Entonces cómo?
—Monique —le dice entre dientes mientras que sus ojos se llenan de lágrimas— ¿Puede usted enviar algún tipo de mensaje a un plano espiritual? —llora con desespero— Solo quiero hablarle, esto me afecta tanto, quisiera saber por qué se fue sin despedirse, comentarle que me siento muy mal.
—Puedo hacer algo, pero debes confiar en mí. Tienes que relajarte, cerrar tus ojos y concentrarte en tu respiración —le habla el doctor muy despacio— Inhala, exhala lentamente. Coloca tu mente en blanco hasta el momento en que escuches un chasquido, solo en ese entonces quiero que vuelvas al momento más emotivo de tu vida —chasquea los dedos—
—No puedo hacerlo —habla con sus ojos cerrados— no puedo, tengo miedo
—¿Qué no puedes hacer? —indaga el doctor poco antes de dar vuelta a su reloj de arena, resulta que habían pasado un par de minutos antes de que Keyler pudiera reaccionar a la hipnosis que le había hecho Álvaro
—Matar a ese hombre... Tengo miedo
—No lo hagas —responde Álvaro y se sienta frente a Keyler, sobre la mesa
—No, no quiero... No puedo, no soy capaz —suelta el aire y su voz se quiebra— No me obligues... Por favor. Tengo miedo
—¿Quién te obliga? —interroga con preocupación, veía como su respiración se aceleraba al igual que su pulso y su cuerpo comenzó a temblar y sudar frío
—Déjame, yo no puedo hacerlo, tengo miedo... No quiero —comienza a gritar—
—Cálmate, tan solo dime su nombre —toma su mano— Confía en mí, yo puedo ayudarte ¿Quién es él?
De pronto el comisario Rodríguez interrumpe la sesión al abrir la puerta de golpe, misma que chocó contra la pared haciendo un ruido sordo que devolvió a Keyler a la realidad, el muchacho por reacción tomó a Álvaro por el cuello y en un solo movimiento lo pegó de espalda a la mesa apoyando casi todo el peso de su cuerpo en la mano que apretaba el cuello de su doctor
—Confié en ti y tú te abriste paso a esculcar en mi cabeza a tu antojo —comenta casi en un murmullo y lo suelta—
El comisario ve la escena y suelta un suspiro, luego le pide al doctor que salga para hablar en su oficina, mientras que Keyler le pide que regrese pronto, ya que odiaba la idea de estar solo
—¿Qué carajos fue todo esto? —pregunta el comisario muy enojado
—Lo necesito para avanzar en el caso —responde atento a su comportamiento
—No veo que sea relevante lo que está haciendo. No tenemos tiempo para andar jugando con la cabeza de un loco que no sabe lo que dice. Enfóquese en su trabajo
—Esto, aunque no lo crea, es parte de mi trabajo, con respecto a lo que planeo le explico que con un nombre que pueda conseguir de parte de ese muchacho podría responder a la mayoría de mis interrogantes. ¿Usted no ha escuchado ese viejo cuento de que los niños, los locos y los ebrios siempre dicen la verdad? ¿Es a eso lo que le teme? A que ese loco, como usted lo llama me diga un nombre al que pueda asociar con su persona
—No seas tonto, está ganado tiempo y terreno, no quiere morir y se aferra a usted como su último salvavidas —responde alzando la voz
—Es una posibilidad, pero preferiría arriesgarme
Responde y se retira de la oficina, dejando al comisario a punto de echar humo por sus orejas
—Ya estoy aquí y me están cuestionando con respecto a que no hemos avanzado nada, ¿Vas a hablar conmigo o pido que te trasladen a tu celda? —pregunta seriamente y Keyler asintió
—Bien —se limitó a responder— Hablemos.
—La marca... ¿De dónde surgió ese fetiche?
—De la nada —respondió—, tan solo pasó con la cuarta persona que maté, una vieja chismosa que buscó su muerte anticipada, en su dedo meñique llevaba un anillo de oro con una piedra preciosa y yo lo quería, podía venderlo y salir de deudas, como no pude quitárselo rápido le corté el dedo. Luego la mire fijamente y me pareció divertido pintar sus ojos con su propia sangre y lo hice. Sin darme cuenta me llevé su dedo en mi bolsillo así que al llegar a mi casa lo miré y decidí guardarlo para mí. De ahí surgió el rumor de un temible asesino que marcaba a sus víctimas. Fue así como me convertí en el más despiadado de todos. Me sentía en la cima, era superior. Todo aquel que me lastimó lo pagó con creces, comenzaron a caer como moscas y me sentía satisfecho, si de algo estoy seguro es de que les di una muerte bien merecida
—¿Te consideras un experto? ¿Qué sentiste cada vez que repetías la misma escena?
—Al principio sentí miedo, luego fue diferente, me sentía el rey del puto mundo —comenta mientras golpeaba la mesa con su puño—. Nadie habría podido atraparme si no les hubiera dejado pistas, son unos inútiles esos policías
—¿Entonces porque te dejaste atrapar? —interroga Álvaro
—Quiero experimentar cosas nuevas —se relaja en su asiento— Quiero aprender a escapar de prisión. Voy a volverme invencible —comenta con una amplia sonrisa en su rostro, mientras se inclina hacia la mesa y observa a Álvaro muy de cerca quién lo escuchaba con evidente preocupación.
—Hay muchas cosas de las que quisiera que habláramos —indicó Álvaro—. Pero cuéntame un poco acerca de tu infancia. Tengo entendido que no tuviste una infancia tan compleja. ¿Quieres hablar al respecto? Te traje papas fritas y soda
—No voy a hablar de mi niñez para darle lástima, doctor. Yo soy lo que soy y quiero que me juzguen por ello
—No vas a recibir cadena perpetua, he oído que serás sentenciado a muerte. Quiero saber todo acerca de ti, quiero ayudarte. Hace poco hablamos de un diario. ¿Dónde lo ocultaste? —se apresura a preguntar— No consiguieron ese diario donde te capturaron
—Crecí aislado de los demás —ignora la reciente pregunta del doctor—. Mis padres se separaron cuando cumplí ocho años. Mi hermana me cuidaba. Mi madre me negaba todo y me golpeaba. Mientras que papá me daba lo que sea que le pidiera, Alicia fue una perra alcohólica que no se media a la hora de meter a un hombre en casa y yo siempre tenia que defender a mi hermana cada noche para que no la tocaran, confronté a Alicia y me golpeó, nos golpeó a los dos diciendo que eramos unos mentirosos. Una de esas noches un hombre nuevo entró a casa, luego de revolcarse con mi madre fue en búsqueda de mi hermana. Tenía un arma y la apuntó con ella, mientras que Alessi lloraba y me hacía señas para que me escondiera. Al terminar ella me dijo que no podía seguir viviendo ¡Por Dios! solo tenía trece años y quiso quitarse la vida, no iba a permitir que lo hiciera. Me pidió ayuda y así fue. Yo la maté. Y lo haría mil veces de ser necesario si eso la ayudaría a estar en paz
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Updated 36 Episodes
Comments
hugo antonio anaya marquez
es una mente criminal perfecta
2024-07-02
2
✨💛Isyuris🇻🇪🌻✨
Está fuerte la novela😳 pero me encanta.
2024-06-23
3
✨💛Isyuris🇻🇪🌻✨
🥺🥺🥺Wuooo pobre chico🙁🙁
2024-06-23
3