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Tomás y Yadael fueron a la sala de reuniones para buscar a Abimael.
Se lo toparon fuera.
Tomás — ¡Abimael!
Abimael — ¿Sí?
Tomás — ¡Tenemos que contarte algo!
Abimael — ¿De qué se trata?
— dijo sonriente —
Yadael — Trajimos a Samael al cielo.
El ángel quedó en seco.
Abimael — ¿Samael?, ¿El primer arcángel...?
Tomás — Ese mismo, vamos a declararle la guerra al cielo.
Abimael — ¿Ah?...
Yadael — Necesitamos tu ayuda para esto también.
Abimael — Mejor cuentenme todo en otro lugar, no aquí...
Estos no esperaron más y lo llevaron a la casa.
Cuando llegaron y abrieron la puerta, Abimael se quedó en shock mirando a Samael.
El ángel caído no lo miraba de buena forma, al parecer él y Abimael no se llevaban bien.
El príncipe para liberar la tensión comenzó a hablar.
Tomás — Bueno, nosotros tenemos pensado declararle la guerra al cielo.
Abimael — ¿A-al cielo?
Yadael — No te asustes, vamos a ganar.
Samael — Entrecomillas.
Tomás — Que pesimista.
Abimael — Que no te sorprenda su pesimismo, siempre fue así.
Samael — Mira quien habla, el sumiso terminó revelándose.
Yadael — Bueno bueno bueno ya chicos por favor, dejen su odio de lado un momento.
Samael — Bien.
Abimael — Lo siento...
Tomás — ¡No te preocupes!
Abimael — Bueno...¿Qué vamos a hacer?
Yadael — ¿Vas a ayudarnos?
Abimael — ¡Obvio!
Samael — (Maldita sea...)
Tomás — Ven un momento.
Este le tomó la mano a Yadael y lo llevó fuera de la habitación.
Yadael — ¿Pasa algo?
Tomás — Estoy tan feliz...¡Yo sé que podemos ganar!
Yadael — ¡Y vamos a ganar!
Tomás se dió cuenta que lo que sentía por Yadael es un amor puro y sincero, estaba decidido a declararse allí mismo pero le daba mucho miedo el ser rechazado.
Yadael — ¿Pasa algo, Tomi?
Tomás — No no, solo quería estar un rato a solas contigo...
Yadael — (¿Debería decirle lo qué me dijo Samael...?, ¿Qué soy un ángel?...¿Y si me odia por eso...?)
Tomás — ¿Por qué pones esa cara?
— Dijo mientras le toma el mento y se acerca a su rostro —
Yadael — Por nada...no te preocupes...
Tomás — ¿Estás nervioso por esto?
Yadael — Sí...pero estoy esperanzado de que ganaremos.
Tomás — Con Samael de nuestro lado...ganaremos sí o sí.
Yadael — ¡Sí!
Tomás — Oye...quiero decirte algo pero...no sé como te lo vayas a tomar...
Yadael — ¿Uh?, ¿De qué se trata?
Tomás — Es sobre algo que...siento...
Yadael — ¿Te sientes mal?, ¿Quieres qué te de algún remedio?
Tomás — No me refiero a malestar...
Yadael — ¿Entonces?
Tomás — Nada olvídalo...siento que vamos a ganar!, ¡E-eso!
Yadael — ¡Pues claro que sí!
Tomás no fue capaz de declararse por el miedo a ser rechazado, entonces lo dejó pasar.
. . .
Después de aquello, comenzaron los cuatro chicos con su plan definitivo para acabar con el cielo.
. . .
Lucifer había bajado al infierno durante semanas, él y Alastor se la pasaban bastante bien. Alastor ya ni siquiera cruzaba palabra con su propio hijo, todo es "Lucifer."
Rosie dejó de llamar a la familia Morningstar.
Perdió todo tipo de contacto...Alastor ni siquiera sabía donde estaba su hijo, habían ya pasado dos meses y medio.
En todo ese tiempo, Tomás, Yadael Samael y Abimael ya tenían todo listo para declarar la guerra, fue un arduo trabajo.
. . .
Tomás — Esta noche debe llevarse al cabo todo.
Yadael — Así es.
Samael — Dos meses en esto, trabajando con Abimael encima.
Tomás — Y pensar que no se llevan muy bien.
Samael — Meh.
Yadael — ¿Dónde está Abimael?
Samael — Según dijo que ya viene.
Este llegó rápidamente.
Tomás — A la hora.
Abimael — Perdón, me quedé dormido...
Yadael — No importa, lo que importa es que estamos todos juntos ya.
Samael — Ajá.
Alguien tocó la puerta del almacén en donde se encontraban.
Samael — ¿Por qué tocan?, si se supone que solo sabemos de este lugar nosotros...
Yadael — Iré a ver.
Tomás — Espera.
— Le toma la mano y lo jala hacia atrás —
Samael — Revisa tú, Tomás.
Yadael — Uhm...que raro.
El príncipe miró por la rejilla y quedó en shock al ver, es Sera.
Tomás — Ay no...
Yadael — ¿Qué pasa?
Tomás — Shhh...
Esta volvió a tocar.
Samael — ¿Quién es?
Tomás — Al parecer Sera.
Abimael — ¿Por qué?
Tomás — ¿Yo qué sé?
Yadael — ¡Deberíamos irnos!
Abimael — Los llevaré a mi departamento.
Samael — (Uhm...)
Tomás — Por favor.
Un aura se formó al rededor de Abimael y con ella agarró al resto de los chicos, para así ser teletransportados a su depa.
Tomás tenía el corazón al mil.
Yadael — Tranquilo...
Samael — ¿Cómo carajo fue qué llegó Sera?
Tomás — ¿Acaso te siguieron mientras venías, Abimael?
Abimael — No, yo me teletransporté, es imposible que me hayan visto.
Samael — Sí, claro.
Abimael — ¿Qué intentas decir...?
Samael — Seguramente tú fuiste quien trajo a Sera.
Tomás — Él está de nuestro lado y lo demostró estos meses.
Samael — Malditos ingenuos.
Yadael — No le hables así.
Abimael — Estoy asustado...
Tomás — No te preocupes, Samael si no vas a aportar vete de aquí.
Samael — Pero-...
Abimael — Vete a mi recámara mejor...estarás cómodo.
Yadael — Tú culpándolo y Abimael solo quiere ayudarnos.
El ángel caído se fue bastante molesto a la habitación.
. . .
Rato después Yadael se quedó en las piernas de Tomás mirándolos y Samael en la recámara del ángel.
Tomás — Sigo bastante preocupado.
Abimael — Yo también...
Tomás — ¿Y si realmente hay un traidor entre nosotros...?
Abimael — Hay que idear un plan.
Tomás — ¿Tienes algo en mente?
Abimael — Sí.
Yadael — Cuenta.
Abimael — Primero ven tú, Tomás.
Este se levantó y fue a la cocina.
Tomás — Espérame.
Yadael — Suertee.
Tomi le sonrió y fue con Abimael.
Abimael — Irás al almacén que está cerca del palacio.
Tomás — ¿Para qué?
Abimael — Solo vas a ir y te quedarás allí un momento.
Tomás — Bien.
. . .
Abimael — Yadael, tú irás a la puerta principal.
Yadael — ¿No qué vigilan ahí?
Abimael — A esta hora no.
. . .
Abimael — Y tú Samael, irás a la sala de reuniones, "llegaremos junto con los chicos allá."
Samael — No pienso hacerte ni un mínimo de caso.
Abimael — ¿Por qué?, ¿Acaso escondes algo?
Samael — Claro que no.
Abimael — Entonces no veo el porque te niegas.
Samael — UGH, BIEN.
. . .
¿Para qué Abimael les dijo todo esto en separado?
Ninguno de los otros sabe donde estará su compañero, estamos claros que si llega algún arcángel o Sera a los lugares seleccionados, uno es el traidor.
. . .
Pasó una hora y Sera tocó la puerta.
Samael — A la hora que llega.
Abimael desde las cámaras notó que Sera llegó a donde Samael fue enviado, este rápidamente le dijo a Tomás y Yadael.
. . .
¿Por qué Samael no abrió la puerta?
Cuando Sera se fue al confirmar que nadie había, estos entraron y Tomás le agarró fuertemente del cuello.
Samael — ¡Tomás!, ¿¡Q-qué mierda haces!?
Tomás — CONFIAMOS EN TI, SAMAEL.
Samael — YO NO HE HECHO NADA.
Yadael — ¿¡Y LO NIEGAS ENCIMA!?
Abimael — Y yo que estaba confiando en ti...
Yadael — FUISTE TÚ QUIEN LLAMÓ A SERA.
Samael — ¡CLARO QUE NO!
Yadael — Sí, claro.
El príncipe lo soltó.
Tomás — Vámonos, déjenlo acá.
Abimael — No puedo creerlo Samael.
. . .
Los tres salieron y Samael se quedó sollozando en la sala.
Tomás antes de la guerra está decidido a declararse a su mejor amigo.
Pasó una hora y el ángel caído estaba demasiado deprimido allí, cuando de repente alguien apareció atrás de él.
Yadael había entreabierto la puerta para hablar con Samael pero se topó con aquella escena.
??? — Tú no entiendes, ¿Verdad?
Samael — ¿Qué...?
— Al escuchar su voz quedó congelado —
Toda la sala era oscura, solo se notaban los ojos luminosos del otro.
??? — Debíste de quedarte en el infierno, Dios ya trajo al más importante al cielo.
Samael — T-tú...
??? — Sin duda, eres tan liberal...
Samael — ¿¡Y esto para ti es seguir las reglas!?
Quien estaba atrás de Samael fácilmente formó un agujero en sus pies.
Samael — ¡ESPERA!, ¡POR FAVOR!
??? — Vuelve a subir al cielo y te juro que esta vez voy a matarte.
Yadael logró verle la cara al desconocido y quedó en shock.
??? — No te quiero volver a ver aquí.
Samael — ¡E-ESCÚCHAME!...-
Este envió a Samael de vuelta al infierno.
Yadael congelado pensó en correr para contarle todo lo que vió a Tomás, pero aquel "desconocido" rápidamente lo detuvo con una fuerte apuñalada en la espalda.
. . .
??? — Hubieras seguido vivo si no habrías estado aquí.
Yadael — ¿T-tú...? (El traidor no era Samael...nunca lo fue...)
??? — Hazme el favor y termina de morirte rápido y de una vez, tengo a un príncipe que matar.
Dijo este con una sonrisa antes de desaparecer entre las sombras.
Yadael — T-T..-Tomás...
— Dijo apenas por el dolor de aquella apuñalada —
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