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Este capítulo contiene momentos "románticos" entre Tomás y Yadael por su cumpleaños, en el próximo ya empieza la acción nuevamente.
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🦋 Sería genial si leen el capítulo con la canción "Jenny - I wanna Ruin Our Friendship" les queda perfecto.🦋
¡¡Ahora sí, comenzamos!!
. . .
A la mañana siguiente Tomás se despertó y vió a Yad.
Este al sentirlo moverse un poco despertó.
Tomás - Oh...perdóname cumpleañero te desperté.
Yadael - ¿Cumpleañero?
- ríe un poco -
Tomás - No me digas que no te acuerdas de tu cumpleaños, ya cumples diecisiete.
Yadael - Y tú pronto cumplirás dieciocho.
Tomás - Aún me falta.
Este se tapó la boca y tosió un poco
Tomás - ¿Te sientes mal?
El príncipe con una mano lo agarró la cintura y la otra la puso sobre su frente.
Yadael - No tengo fiebre, tranquilo...
Tomás - Uhm...¿Quieres salir entonces?
Yadael - ¿A la ciudad?
Tomás - Sí
Tom se levantó y se estiró.
Yadael - Que callado está todo.
Tom - ¿Verdad?
Este salió y vió que nadie estaba en casa.
Yadael - ¿Y?
- Le gritó desde el cuarto -
Tom - Efectivamente, no hay nadie.
El príncipe volvió.
Yadael - ¿Seguro qué quieres salir?, ¿No qué teníamos qué averiguar sobre el exterminio y así?
Tom - Tu cumpleaños va antes que todo, y como no quiero arrastrarte a mi depresión con todo esto de mi familia, prefiero llevarte a los lugares que hay en el cielo, un cumpleaños totalmente diferente al que te hago todos los años en el infierno desde que te conocí.
"Procuraré de que sea totalmente especial, algo inigualable que jamás olvidarás."
Dijo el príncipe con una sonrisa en su rostro.
Yadael se acercó y le agarró las mejillas mientras lo miraba fíjamente.
Tom - ¿Uh?
Yad - Si te hundes en depresión, yo te sacaré de allí.
El príncipe solo sonrió y lo abrazó.
Tomás - Lo sé...pero como sea, ¡Vamos!
Tomi le tomó la mano para salir corriendo de casa.
. . .
Este lo llevó a la cafetería para que desayunara algo.
Tomás - ¿Qué quieres comer?
Yadael - Ehhh...lo que tú quieras.
El príncipe lo tomó del mento y lo miró.
Tomás - Yo voy a consentirte hoy, decide tú.
Yadael - E-eh...
- se sonrojó levemente por la vergüenza de escucharlo decir algo tan "cursi" -
Tomás también se sonrojó al verlo así pero, rápidamente le quitó la mano de allí y se dió la vuelta.
Tomás - T-te traeré una dona, ¿B-bien?
Yadael - S-sí, l-lo que gustes...
Tomás - (¿Por qué se me aceleró tanto el corazón?, ¿Moriré de un paro cardíaco?)
Yadael se quedó mirando las fotos que tenía con Tomás en su galería, todas están en "favoritos"
. . .
Rato después Tomás llegó con una dona y un té de manzanilla, ya que ese es el favorito de su mejor amigo.
Yadael - ¿Tú no vas a comer?
Tomás - No, no tengo mucha hambre, lo de anoche me dejó bastante...raro.
Yadael - Pero no por eso dejarás de comer, ven.
Yad le tomó la mano y otra vez el corazón del príncipe se aceleró.
Tomás - E-eh...
Yad - ¿Pasa algo?
Tomás - Eh...no...
- Miró hacia otro lado tratando de evitar el contacto visual con este -
(¿Por qué me da vergüenza mirarlo de tan cerca ahora?)
Yad sonrió y le acercó aquella dona a su boca.
Tomás - ¿Uh?
Yad - Come, por favor.
Tomás - No me gustan las cosas dulces.
Yad - Por favor Tomi, te va a gustar, ¡Te lo prometo!
Tomás sonrió y abrió su boca.
Este lentamente le acercó la dona y mordió suavemente.
Yad - ¿Qué tal?
Al príncipe realmente le encantó el dulzor.
Tomás - Wow...sabe bastante bien.
Yad - ¿La compartimos?
Tomás - Puedo comprar otra no te preocupes.
Este se estaba dirigiendo al mostrador para comprar otra pero Yad le tomó la mano.
Yad - Compartámosla, ¿Sí?
Yad no quería que gastara más dinero por su culpa.
Tomás - Un no no te es suficiente, ¿Verdad?
Yad - Sabes perfectamente que no.
Tomi rió un poco y ambos salieron del local.
Yad partió la dona y le pasó la mitad.
Tomás - Gracias.
- Dijo mientras miraba en modo alerta la dona, como si fuera una amenaza -
Yad - No la mires así, ni que te fuera a matar una dona Tomás.
Tomás - A veces siento que las cosas dulces se mueven.
Yad - ¡Mira!
- Apuntó con su dedo un anuncio de que el zoológico estaba abierto -
El príncipe miró hasta donde apuntaba y luego lo volteó a ver.
Notó como los ojitos de su mejor amigo brillaban y su rostro mostraba una emoción junto con felicidad que jamás vió desde que lo conoció.
Tomás sabe que el sueño de Yadael es ver los animales en el zoológico.
El corazón de este se seguía acelerando cada que lo veía sonreír y tenerlo muy cerca.
Tomás - ¿Quieres ir?
Yadael - ¡SÍ!
Tomás - Pues vamos.
Yad fue corriendo hasta la entrada como si fuera un niño, dejando atrás a su mejor amigo.
Tomás - ¿Qué es esta sensación tan rara?, en mi vida sentí algo así, ¿Y si Yadael es radioactivo?, uhhh...que buena teoría, mi mejor amigo es radioactivo.
Al pasar por la puerta de vidrio se ven varios animalitos que se encuentran en recintos, algunos tienen un pequeño estanque, algunos están junto a las jaulas donde sus cuidadores les llevan comida y agua en sus bandejas.
. . .
Yadael fue hasta las jirafas y Tomás solo lo seguía.
Al lado de cada jaula hay una descripción sobre la especie animal y algunos datos importantes, como su dieta, lugar de origen, y algún otro dato. Adicionalmente hay un pequeño área de juego para los pequeños.
Tomás - Vaya...que altas.
Yadael - ¿Verdad?, ¡Es genial!
Tomi no siguió mirando aquellas jirafas, se centró más en ver el rostro de su mejor amigo por alguna extraña razón.
Tomás - Sí...super genial...
- Dijo mientras no le quitaba la mirada de encima -
Yadael - ¡ESTOY TAN FELIZ!
Tomás - Se te nota, ven te llevaré a otro que te gustará mucho.
Yadael - ¿Sí?
Tomás - Sí.
El príncipe caminaba a paso lento junto con este, hasta que llegaron con los Leones.
Yadael - ¡¡¡MÍRALOS, SON MUY BONITOS LOS GATITOS!!!
Tomás - Gatitos mutantes son esos.
Yadael - ¡¡¡SU MELENA ES HERMOSA!!!
- Dijo mientras la mitad de su cuerpo entraba para acariciarles -
Tomás - No te acerques mucho Yad, puedes caerte.
(Se supone que debería haber algún tipo de vidrio a algo así, no es seguro que estén como si nada allí, a menos que estén demasiado bien adiestrados.)
Pensó el príncipe.
Yadael - Ven ven, cuchito, cuchito.
Tomás - Dudo mucho que los Leones se te acerquen así.
Yadael - Ven, ven.
La mano de Yad se resbaló pero Tomás rápidamente se puso atrás de él, agarrándolo fuertemente de la cintura.
Tomás - ¿Qué te dije?
Yad - Jeje...perdón.
- sonríe nervioso -
Tomás nuevamente sintió ese aceleramiento y lo soltó.
Yad - Gracias...
Tomás - Creo que ya es muy peligroso estar aquí, te llevaré a otro lugar.
Yad - ¿A dónde?
Tomás - Sígueme.
. . .
Estos entraron a un centro comercial, ninguno jamás había ido a uno, solo a tiendas de ropa pequeñas.
Yadael - ¡Wow!, ¡Mira!, ¡Hay de todo!
Tomás - Así es.
Yadael - ¿Podemos entrar a la de allí?
- Apunta -
Tomás - Claro, donde quieras.
Estos entraron a una gran tienda ropa, fueron a la sección de gorras y Yadael le puso uno a Tomás.
Parecía delincuente el pobre príncipe con ese gorro.
Yadael - Uy, pareces delincuente.
Tomás - ¿Tanto así?
- se mira en el espejo de al lado -
(Uhhh, sí es cierto.)
Yadael - Róbame.
- Dijo como una broma mientras reía y se dirigía hasta las sudaderas -
Tomás quedó paralizado en nervios al escuchar eso, si se quedaban en silencio se podrían escuchar fácilmente sus latidos por aquel comentario.
El príncipe no pudo evitar el no sonreír al escuchar eso y solo rió nervioso caminando hasta su mejor amigo otra vez.
"Con gusto."
Respondió a su oído.
Yadael al escucharlo y sentirlo en su oído se sonrojó completamente, pero no dijo nada y se puso a ver las sudaderas otra vez.
Tomás - ¿Quieres alguna?
Yadael - Me gusta esa negra, me recuerda a ti.
Tomás - Que racista tú eh.
Yadael - Es que eres morenito, me gusta mucho tu piel, es como arena fina, una que es solo vista al atardecer en una playa...
- Este lo miraba fíjamente mientras hablaba en un tono suave y un toque nervioso -
Tomás sentía muchas cosas por dentro pero solo sonreía ante tal cosa que su mejor amigo decía.
Tom - Que profundo.
Yadael - Lo aprendí de ti, se me pegó.
Tomás - Lo acabo de notar.
Yadael - PONTE ESTA ROPA POR FAVOR.
Sacó una camisa junto con collares y joyas, y un buzo para nada del estilo de Tomás.
Tomás - ¿Me estás jodiendo Yad?, voy a parecer reguetonero.
Yadael - SÍ, LO SÉ, POR ESO.
Tomás - ¿Acaso te gusta el estilo reguetonero?
Yadael - No, me gustas tú.
- Dijo en broma -
Tomás - Idiota.
- ocultó su sonrojo y se fue a cambiar -
. . .
El príncipe salió y Yadael quedó fascinado.
"Haz el mini mini"
Le dijo Yad.
Tomás - No.
Yadael - Que haga el mini mini.
Tomás - ¿Eso qué?, ya hasta pasó de moda.
Yadael - Me gusta como te ves.
Tomás - Uhm...¿Quieres qué...uhm...lo compre?
Yadael - ¿Lo usarías?, realmente no quiero obligarte, sé que ese no es tu estilo.
Tomás - Claro que lo usaría, si mi padre me llega a echar del castillo, tendré outfit de vagabundo.
Yad ríe y lo abraza.
Este corresponde y le acaricia la cabeza.
Yadael - Este está siendo el mejor segundo día de mi vida.
Tomás - ¿Segundo?, ¿Y cuál es el primero?
Yadael - El primer mejor día de mi vida fue el día que te conocí.
- Dijo con una sonrisa -
Tomi solo sonrió, por dentro estaba demasiado feliz.
Al terminar el príncipe compró esa ropa junto con la sudadera negra que le gustó a Yadael.
. . .
Al salir a Yad se le antojó un algodón de azúcar, entonces Tomás fue a comprarlo.
Este se quedó sentado en una de las sillas de afuera esperando con las bolsas en mano.
Cuando de repente frente a él pasó un ángel junto con su hijo caminando.
Este al verlos tan felices sintió una punzada demasiado fuerte en el pecho, como un vacío insaciable, un dolor inigualable el cual no podía evitar. Tampoco pudo evitar las lágrimas.
Se lo formó un gran nudo en la garganta, las lágrimas inundaron rápidamente su rostro a lo que este solo agachó la cabeza mientras jugaba con sus dedos bastante nervioso por la situación.
"Quizá sentía envidia..."
"Quizá quiero ser ese chico..."
Dijo Yadael, mientras veía como estos se alejaban entre muchas risas.
. . .
El príncipe lo vió así y se acercó rápidamente.
Tomás - ¿Qué pasó?
- se agachó frente a él mirando su rostro lleno de lágrimas mientras le tenía ambas manos agarradas -
Yadael - Ví a un padre y su hijo pasar frente a mí...
Tomás - No dejes que esa indiferencia al ver a otros te afecte, tu padre no sabe lo que se está perdiendo...eres tan divertido, cariñoso y maravilloso que creeme que quien se pierde es él al no tenerte cerca.
Yadael estaba muy sonrojado.
Tomás - Un día se dará cuenta del error que cometió al no darte el amor que te mereces, así que no le des importancia y no permitas que el simple hecho de ver a otros te lastime.
Yadael - Tomi...
Tomás - No seré tu padre pero creeme que toda la vida estaré apoyándote y guiándote para que vayas por buen camino.
"Y creeme que estoy dispuesto hasta de tragar agujas por ti."
Dijo el príncipe.
"Awww, lo sé Tomi."
Yad lo abrazó y este correspondió.
. . .
Ya se estaba haciendo de noche y el príncipe lo llevó hasta un crucero, "pagó" el privado obviamente para que solo fueran ellos dos.
La noche era tan perfecta, las estrellas y luces de aquel crucero iluminaban todo.
Tom lo llevó hasta la parte de arriba con los ojos vendados.
Allí se encontraba una manta con dos copas y comida dulce, la cual es del total agrado de Yad.
Tom - ¡Y, ya!
- Le quitó las manos de los ojos -
Yad al ver todo quedó paralizado, todo es tan lindo, la luna brillaba como nunca, el adorno de aquella cena es perfecta, el ambiente incluso la música.
Los ojitos de este comenzaron a cristalizarse.
Tom - No llores...
- se acercó y le limpió las lágrimas -
Yad - E-está muy hermoso Tomi...¡Muchas gracias por hoy!
Tom - La noche aún no acaba, no agradezcas.
. . .
Estos se habían sentado a comer las cosas que habían, la plática era interesante y divertida.
Pasó un rato hasta que el celular de Yadael sonó.
Tomás - ¿Quién te llama?
Este sacó su celular y vió que es su padre, este lo llamaba para desearle un "feliz cumpleaños" a esa hora.
Bastante tarde.
Yadael no dijo nada y solo le mostró el celular.
Tomás lo miró fíjamente.
Yadael - Papá...
- Este solo miraba la pantalla con sus manos temblando -
El príncipe se acercó, tomó el celular de este y lo puso en silencio mientras le agarraba las manos.
Tomás - Nada tiene porque importar, déjalo atrás, estás conmigo...
Estaban cara a cara bastante cerca, el reflejo del la luna con el mar hacía que los ojos de ambos fueran como dos estrellitas fugaces apunto de chocar con las otras.
De pronto se empezó a escuchar la melodía de "Kuroneko no tango."
🦋 • Se leerá mejor si la escuchan mientras tanto. • 🦋
El príncipe lo levantó del suelo.
Tomás - ¿Me permites bailar esta pieza contigo?
- Le acercó la palma de su mano -
Yadael - ¡Claro que sí!
- Le dió la mano delicadamente mientras sonreía nervioso -
Tomás agarra la cintura de Yadael, luego desliza su pie entre los dos pies del otro y entonces con un movimiento circular se mueven al ritmo de la música, mientras Yad lo sostienen de los hombros.
Seguido a esto, toman ambas manos y las colocan en sus caderas, para finalmente deslizar las manos hasta la cintura y seguir una serie de pasos de aquel baile. El movimiento es muy importante, ya que debe ir al ritmo de la música.
Es un baile muy hermoso y romántico, que se realiza con mucho cuidado, como si cada movimiento fuese una obra de arte, con suaves movimientos de brazos que se mezclan con los pasos de pie.
La pareja que lo baila se mueve al ritmo de aquella emotiva canción, se miran con amor, se acarician de manera delicada y se abrazan apasionadamente, sin soltar sus manos, como si estuviesen unidos para siempre.
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..."Es un baile de amor y seducción, un baile mágico y lleno de sentimiento."...
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...¡¡Y así concluye el bello día del cumpleaños de Yadael!!...
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