Lucifer llegó a las 1pm al castillo.
Tomás abrió y lo miró.
Tomás - Se supone que era temprano.
Lucifer - Tuve que hacer unas cosas, lo siento.
Tomás - Ajá.
Yadael se acercó a Tom.
Lucifer - ¿Irás otra vez?
Yadael - S-
Tomás - Irá a donde yo vaya.
Lucifer - Bien, vamos rápido que ahora tengo una pequeña reunión.
El ángel abrió el portal y ambos chicos entraron bastante rápido.
Al llegar a casa ambos se fueron a la habitación.
Yadael - ¿Y ahora?
Tomás - Esperemos a que se vaya y salimos.
Yadael - Tu papá no sabe donde estamos, quizá se preocupe...
Tomás - No quiero hablar de él ahora.
Yadael — ¿Estás molesto con él?
Tomás — ¿De verdad me lo preguntas?
Yadael — Pues sí, tienes un padre que a fin de cuentas le importas y le preocupas...
El príncipe se puso encima de él y le tomó del mento para que su amigo lo mire estando frente a frente.
Tomás — ¿Y de qué sirve qué le importe y le preocupe si no confía en mí?
Yadael — ...tienes razón...lo siento, yo en realidad no sé como es tener una relación de padre e hijo...
Tomás — Es lógico Yad, pero en fin, no importa.
Yadael — Lo siento.
Tomás le quitó la mano del mento y se sentó en la cama.
Yadael se levantó y lo abrazó.
Tom — ¿Te pasa algo?
Yad — No...solo estoy feliz de tenerte a mi lado...
Tom — Siempre me tendrás, ¿A qué viene esto ahora?
Yad — A veces me siento solo, pero me acuerdo que te tengo a ti y se me quita...
Tom — Me pasa lo mismo, somos como el complemento del otro.
Yad — Por algo somos mejores amigos.
Tom — Y te prometo que próximamente gobernaremos juntos el infierno.
Yad — ¿Cómo?
Tom — Serás mi mano derecha, aunque ya lo eres.
Yad — ¿En verdad?
Tom — Sí, quiero que todo el infierno te respete como tal.
Estos se miraron fíjamente, como si sus miradas dijeran una y mil palabras.
De pronto Lucifer entró.
Tom — ¿Uhm?
Lucifer — Ya me voy, no salgan.
Tom — Claro, te vemos luego.
Lucifer — ¡Adiós!
. . .
Tomás — ¿Listo?
Yadael — Listo.
Sonrieron y salieron de casa.
Tomás — Primera parada, el palacio.
Yadael — ¿Otra vez?
Tomás — Necesitamos tener conversación con los arcángeles y sacar información.
Yadael — Cuando lleguemos deberíamos separarnos para que no sospechen.
Tomás — Buena idea.
Yadael — Una carrera hasta allá.
— Apenas terminó de decir aquellas palabras salió corriendo —
Tomás — ¡Que tramposo!
Este comenzó a correr atrás de él.
Yadael — ¡Te falta agilidad física eh!
El príncipe con su bastón logró poner una piedra delante de su amigo con la cual chocó.
Tom agarró la delantera.
Yadael — ¡ESO FUE TRAMPA!
Este se teletransportó al lado de él.
Tom — Hablando de trampa.
Mientras corrían se miraban, hasta que chocaron con un ángel.
Yad — Au...
Tom — Agh...¿Estás bien?
— Levanta a Yad —
Yad — Sí, ¿Y tú?
Tom — Sí
Ambos miraron al tipo con el que chocaron.
??? — Lo siento, iba muy distraído...
Tomás — Se nota, no te preocupes
— sonrió y lo ayudó a levantarse —
??? — Eres muy amable
Yadael — ¿Cuál es tu nombre?
??? — Abimael, ¿Y el suyo?
Tomás — Yo soy Tomás y él es Yadael.
Abimael — ¡¡Que lindos nombres!!
Yadael — Gracias
— sonríe —
Tomás — ¿Ibas de camino a algún lugar?
Abimael — Sí, al palacio para ordenar antes de la reunión de hoy.
Tomás — Pero el palacio queda al otro lado.
Abimael — Sí, cuando iba a devolverme choqué con ustedes.
Yadael — Lo siento, no nos fijamos
Abimael — No te preocupes.
Tomás — ¿Te acompañamos?
Abimael — ¿Quieren venir?
Yadael — Sí
Abimael — ¡¡Claro!!
Los amigos se sonrieron triunfantes ya que lograron caerle bien a un ángel.
Estos comenzaron a caminar lentamente.
Abimael — ¿Cuando llegaron?
Tomás — Hace muy poco, ¿Y tú?
Abimael — Oh, yo también.
Tomás — ¿Y qué te parece el cielo?
Abimael — Pues...más o menos...
Yadael — ¿Más o menos?, ¿A qué te refieres?
Abimael — Sus reglas no me parecen muy justas.
Tomás — ¿De verdad?, vaya...
Abimael — Pero no le digan a nadie por favor...no quiero que me destierren
Tomás — Tranquilo, no diremos nada, ¿Verdad Yad?
Yad — Por supuesto.
Tomás — ¿Es posible qué te destierren por no seguir una regla?
Abimael — Así es, es muy jodido el cielo.
Yad — ¿Qué tanto sabes del cielo?
Abimael — Pues en todo este poco tiempo aprendí mucho, algunas cosas son confidenciales claro.
Tomás — ¿Y qué eres allí en las reuniones?
Abimael — Soy como el secretario una cosa así, ayudo a lo que me piden y me mantengo anotando cosas que hacen y dicen en cada reunión.
Tomás — Uhhh...
Abimael — Es divertido aprender cosas sobre los arcángeles.
Yadael — ¿Y si nos cuentas un poquito de ellos?
Abimael — Claro, ¿Qué quieren saber?
Tomás — Primero sobre Leroy.
Abimael — Oh, el Centinela, él si es interesante.
Tomás — ¿Centinela?
Abimael — Un apodo que le tienen sus hermanos.
Tomás — ¿¡HERMANOS!?
Los ángeles de la ciudad lo miraron.
Yad le pegó una mirada para que bajara la voz.
Tomás — Perdón jeje...
Abimael — Sí, hermanos.
Yadael — Te escuchamos.
Abimael — Leroy es el observador y delegado de las tareas celestiales, trabaja en colaboración con la 1.ª tríada como custodia en su ausencia.
Tomás — Interesante...
Abimael — Y como supervisor cognitivo, se especializa en ciencias ocultas como la astrología y la adivinación, escudriñando las mentes para analizar a cualquier persona con una rapidez inhumana, prediciendo todos los caminos
posibles y basando sus acciones en consecuencia.
Yadael — Vaya...es tan ¿Extravagante?
Abimael — Algo así
Yadael — Uhh...
Abimael — Y mientras se manejaba la vida y la muerte, Dios necesitaba a alguien que supervisara el viaje entre los dos.
Tomás — Eso quiere decir que...
Abimael — Así es, luego Leroy nació como un observador con paciencia para comprender y aprender el comportamiento humano.
Yadael — ¿Observador de la tierra?
Abimael — Exacto.
Tomás — Ajá...
Abimael — Y con este conjunto de habilidades, el dominio podría predecir las necesidades de los humanos y delegar el trabajo a otros ángeles en la tierra, sin embargo mirar tantas mentes afectó la suya y comenzó a desarrollar problemas de salud mental junto con un estado de
ánimo problemático y algo irritante.
Tomás — ¿Eso explica por el por qué le fastidia todo?
Abimael — Sí, ser el líder de los arcángeles no es fácil, pero aún así, siempre dejó de lado sus problemas para ayudar a los demás, especialmente a sus hermanos.
Yadael — Vaya...¿Tanto sabes de él?
Abimael — Sé de todos.
Estos llegaron al palacio y entraron.
Adentro se encontraba Gabriel y Azrael.
Abimael — Buenas tardes, arcángeles.
Azrael — Buenas tardes, Abimael.
Gabriel — Holaa
Azrael — ¿Son tus amigos?
Abimael — Sip, ellos son Tomás y Yadael.
Estos saludaron.
Azrael — Pues bienvenidos a la sala de reuniones celestiales, espero se sientan cómodos en este lugar como en el cielo en general.
Tomás — Muchas gracias, ¿Tú eres?
Abimael — ¡Oh!, lo siento...no los presenté, él pelinegro es Azrael, el arcángel de la muerte, y el peliblanco casi rubio es Gabriel, el mensajero de Dios.
Gabriel — Un gusto chicos.
— sonríe —
Tomás — El gusto es nuestro.
Abimael — Bueno, tengo que ordenar un par de papeles, los veo al rato.
Este se fue.
Azrael — ¿Cuando llegaron?
Tomás — Hace muy poco, y nos interesa conocer un poco más el cielo.
Azrael — Interesante, ¿Quieren algo de té?
Tomás — Yo no gracias. (Odio el té)
Yadael — Yo sí
Azrael — Hermano, hazme el favor, ¿Sí?
Gabriel — Por supuesto, denme un momento.
Gabriel se levanta y va a la otra sala en donde se encontraba aquella bebida.
Azrael — Entonces Tomás, ¿Verdad?
Tomás — Así es.
Azrael — Tomen asiento, no se queden ahí parados.
Yadael — Gracias.
Estos se sentaron.
Azrael — ¿Ya conocieron al resto de nuestros hermanos?
Tomás — No, solo a ustedes dos.
Azrael — Les recomiendo no juntarse mucho con Luzbel.
Tomás — Oh...Luzbel...¿Te importaría hablarnos un poco de él?
Azrael — Pues es uno de nuestros hermanos, el cual hace años se reveló contra nuestro padre.
Tomás — ¿Por qué?
Azrael — Porque se enamoró de una de las creaciones terrenales de nuestro padre, Lilith.
Tomás — Oh...¿Te importaría contarnos a profundidad?
Azrael — Pues, se cuenta que al inicio de la creación, Luzbel tenía ideales muy liberales y sueños apasionados, cosa que no es de nuestro agrado.
Tomás — ¿Por qué?
Azrael — Porque nuestro padre tiene límites, todos tenemos límites ante el pensamiento.
Tomás — Pero el pensamiento es libre, ¿No?
Yadael le dió un golpe con su pie bajo la mesa a Tomás, ya que sabía que él en cualquier momento se pondría a debatir con el arcángel.
Azrael — Sí, pero hay límites en el cielo, y Luzbel sobrepasó todos.
Yadael — ¿Y luego?
Azrael — Se convirtió en un ángel muy problemático, alteró el cielo por completo, y enamorarse de Lilith fue lo que hizo que el cielo se cayera en pedazos, nuestro padre tenía que darle una lección inigualable, entonces creó el infierno.
Tomás — Y el infierno se supone que es eterno, ¿Verdad?
Azrael — Así es.
Tomás — Entonces...¿Por qué fue aceptado aquí otra vez?
El arcángel se quedó en silencio y justo llegó Gabriel.
Azrael — Oh, Gabriel, ¿Te quedas un momento con ellos?
Gabriel — Claro.
Azrael — Tengo que retirarme, lo siento chicos, nos vemos.
— Este salió de la sala —
Mientras tanto en el infierno.
Rosie — Al, no puedes seguir así...
Alastor — Es que...es que...
— solloza —
Rosie — Cuéntame a detalle que fue lo que pasó, llegaste como si nada y dejaste a tu hijo solo allá.
Alastor — Él comenzó a decir mentiras sobre Lucifer...
Rosie — ¿Mentiras?, ¿Cómo cuales?
Alastor — Que supuestamente él me engañaba con una tal Lilith hace más de 25 años y que me iba a matar, eso es ridículo...
Rosie — Al, tu hijo nunca te ha mentido.
Alastor — Pero está resentido, porque Lucifer nunca estuvo con nosotros, eso es todo...incluso edito imágenes para hacerme creer tal cosa...
Rosie — ¿Y qué hiciste?
Alastor — Lo golpee...
Rosie — Así no solucionas nada.
Alastor — Ya sé, pero no puedo creerle...
Rosie — Me sorprende el hecho de que le creas más a un desconocido como Lucifer que a tu propio hijo.
Alastor — Yaaa...déjame en paz.
. . .
A la noche Tomás y Yadael se encontraban en el cuarto.
Yadael — Tengo frío.
El príncipe extendió sus brazos.
Tom — Ven.
Él se acercó y puso su cabeza bajo el cuello de Tom.
Tomás — Primer día y fue fácil, ya sé un poco más de Lucifer.
Yadael — ¿Crees qué si le preguntas directamente te diga?
Tomás — No, aparte prefiero actuar bajo perfil.
Yadael — Ese chico Abimael nos será de mucha ayuda.
Tomás — Es cierto, ya que como si nada nos contó sobre Leroy.
Yadael — Quizá piensa como nosotros y cree que todo esto es injusto.
Tomás — Pues eso dijo, si es el secretario y está en cada reunión, quiere decir que sabe más de lo que debería.
Yadael — Quizás sepa sobre el trato de Lucifer para ser aceptado nuevamente aquí.
Tomás — Pero dijo que hay temas confidenciales.
Yadael — Incluso Azrael se puso medio extraño, ¿Lo notaste?
Tomás — Sí, quizá todos los arcángeles saben porque volvió al cielo.
Yadael — No todos, Leroy dijo que no entiende porque fue aceptado otra vez aquí, recuerda.
Tomás — Cierto...a veces me olvido de las cosas, no sé que haría sin ti.
Tomi le sonríe mientras le acaricia suavemente la espalda.
Yadael — Me gusta estar así contigo...es relajante...
Tomás — A mí me gusta tenerte así.
Yadael — Nunca me compraste el helado hoy.
Tomás — Agh, cierto, perdóname.
Yadael — No importa, de cualquier forma chocamos con ese tipo, ni tiempo me dió de acordarte.
Tomás — Mañana si o si te compro el helado, te lo prometo.
Yadael — ¿Lo compartiremos?
Tomás — No me gustan mucho las cosas frías...pero, por ti lo probaré.
Yadael — Awww, gracias.
Tomi se sacó la corona y se la puso a Yad.
Yadael — ¿Uh?, ¿Qué haces?
Tomás — Quería verte con la corona...
Yadael — ¿Qué tal me veo?
Tomás — Espectacular, mejor que yo.
Yad se sonrojó un poco.
Yadael — Ay, ya.
El príncipe también soltó un leve sonrojo ya que jamás había visto a su mejor amigo sonrojado por algo que le haya dicho.
Tomás — Vaya...jamás te ví ruborizado.
Yadael — Yo a ti tampoco...
Tomás — Cambiando de tema...¿Te dije lo de Samael?
Yadael — ¿El de nuestra clase?, ¿Aún no superas qué hayas chocado con él?
Tomás — No es eso Yad, es que cuando fuiste a la casa de tu padre pues encontré una hoja en uno de los libros de la biblioteca.
Yadael — Ajá, ¿Y?
Tomás — Y aparecía el nombre de todos los antiguos líderes de los arcángeles y serafínes.
Yadael — lo mira con mucha atención —
Tomás — Y aparecía su nombre, pero tachado.
Yadael — ¿Qué?, ¿Samael?, ¿El mismo Samael?
Tomás — Sí, fue un antiguo líder, y los nombres entre el cielo y el infierno al parecer son únicos, no pueden haber dos con el mismo nombre.
Yadael — Bueno eso es verdad...pero es raro, o sea que él es...
"Un ángel caído."
Dijeron los dos al mismo tiempo y se rieron nerviosamente mientras se miraban.
Tomás — Bueno...¿Sigues con frío?
Yadael — Nop, ya estoy bien.
Estos escucharon como Lucifer entró a la casa con una mujer.
Tomás — ¿Ah?
Lucifer — Bueno Lili mi amor no te enojes, ¿Ves qué no estoy con ninguna otra aquí?
Tomás y Yadael abrieron un poco la puerta para mirar a aquella mujer.
Lilith — Más te vale, ya que te recuerdo que tienes un ex marido en el infierno.
Tomás — (¿Ex marido...?, ¿Cuando le pidió el divorcio?, eso nunca pasó...)
Lucifer — Pues eso, ex marido, ni estoy con él.
Lilith — Pero te recuerdo que le hiciste creer que CHARLIE es SU HIJA, cuando en realidad es MÍA.
Lucifer — Entiéndeme preciosa, cuando Alastor se embarazó le hice creer que esperaba dos hijos, ya que él lo deseaba, solo se lo dije para mantenerlo contento en el embarazo.
Lilith — Ajá, ¡Pero hiciste todo un maldito escándalo, hablaste con el médico para que apenas él diera a luz pues los llevaran a la "incubadora" y así hacerle creer que tuvo dos!, ¿¡CREES QUÉ ESO LO SEGUISTE HACIENDO PARA MANTENERLO CONTENTO!?
Lucifer — Lilith eso pasó hace años.
Lilith — SÍ, HACE AÑOS LOS CUALES HASTA HOY EN DÍA SIGUE CREYENDO QUE CHARLIE ES SU HIJA.
Lucifer — Lili por favor.
Lilith — Y te lo dejé pasar Lucifer...
Lucifer — Lili mi amor...perdóname, te prometo que se lo diré cuando vaya a matarlo, te lo juro.
Lilith — ¿Me lo prometes?
Lucifer — Te lo prometo, aparte Charlie ni siquiera sabe que tiene un hermano, así que tranquila.
Lilith — Uhm...bueno...
...Tomás estaba en shock con todo lo que acababa de escuchar....
Yadael — ¿Tom...?
...El príncipe se sentó en la cama con ambas menos en su rostro....
Yadael — Oye...
— se acerca y le quita las manos —
...Al hacerlo vió como lágrimas bastante luminosas caían en su rostro....
Yadael — Tom...
Tomás — Mi papá nunca me creerá esto...
...Yad lo abrazó fuertemente y el príncipe correspondió....
.... . ....
...Un rato después Lilith se había ido, y Tom se había calmado un poco....
...Este había cerrado con seguro la puerta de su habitación....
...Yad estaba dormido arriba de Tom, cuando este escuchó como su padre intentaba entrar....
..."¿Tomás?"...
..."¿Estás dormido?"...
...El príncipe se quedó callado mientras miraba y acariciaba el cabello de su mejor amigo en su pecho....
...El ángel gira la manilla pero ve que no abre....
"Como sea...buenas noches hijo."
Tomás — "Hijo...", eres un hipócrita...
..."Lo único bueno es que te tengo aquí, Yadael."...
...Esas fueron sus últimas palabras antes de caer rendido en un sueño profundo....
.... . ....
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