#9

...Lucifer rápidamente apareció con su hijo en la habitación, abrió el portal y empujó a ambos chicos al infierno....

.... . ....

Tomás — Hijo de puta...

Yadael — Que amigable tu padre.

Tomás — Eso no importa...lo importante ahora es encontrar a Samael.

Samael se encontraba en la cantina hablando con el gato del bar.

Husk — ¿Qué te trae por aquí?

Samael — Dame el más fuerte que tengas.

Le sirvió un vino tinto.

Samael — Algo más fuerte...

Husk — A ver pequeño demonio, habla de una vez.

Samael — Otra vez soñé con el cielo.

Husk — ¿Extrañas estar allí?

Samael — Claro que no, no quiero estar involucrado con nada de allí...

Husk — Es una pena, por culpa de Lucifer, perdiste a tu enamorado.

Samael — Azrael no tiene la culpa...

Husk — Él fue quien descubrió tu diario.

Samael — A mí se me olvidó llevármelo...

Husk — ¿Por qué sigues defendiéndolo?

Samael — Porque Azrael solo sigue las reglas...yo sé que en el fondo no quería delatarme, por algo era mi mano derecha...

Husk — No me contaste lo que ocurrió después de que ambos fueran desterrados.

Samael — Dios necesitaba a uno de nosotros de vuelta en el cielo, ya que éramos unos prodigios.

Husk — Ajá.

— Puso sus manos en su rostro mientras lo miraba y escuchaba con atención —

Samael — Él nos hizo jugar un juego de cartas, el que ganaba volvía al cielo.

Husk — Ujum...

Samael — Lucifer hizo trampa...

— dijo en un tono muy doloroso —

Husk — Vaya traición eh...

Samael — Yo confiaba en Lucifer, quien sea que limpiamente haya ganado creeme que...haría lo que fuera con tal de que los exterminios pararan...

Husk — Así te das cuenta de que Lucifer no era lo que aparentaba.

Samael — Como sea...

— de un trago tomó todo de aquel vasito —

De pronto Tomás apareció con Yadael, llamando rápidamente toda la atención de los demonios.

Husk — ¿Uhm?

Samael — voltea a verlo —

¿Otra vez tú?

Tomás se acercó.

Samael — ¿Qué quieres?, si buscas pelea aquí no.

Husk — Si van a discutir, se van los tres de mi cantina.

Yadael — No vinimos a discutir.

Samael — ¿Entonces?

Tomás — Necesitamos que nos ayudes a declararle la guerra al cielo.

El ángel caído se ahoga un poco.

Samael — ¿Qué?...

. . .

Tomás — Lo que escuchaste, sabemos que tú eres uno de los antiguos líderes generales del cielo.

Samael rápidamente lo sacó fuera de la cantina.

Tomás — Necesitamos tu ayuda...por favor.

Samael — Primero...¿Quiénes son?

Tomás — Soy Tomás, hijo de Lucifer y el actual rey del infierno.

Sam retrocedió un poco y se puso alerta.

Yadael — No te va a hacer daño.

Samael — Dame tu muñeca.

— miró a Tomás —

Tomás — ¿Para qué?

Samael — Que me la des.

Este hizo caso y le volteó la mano.

Samael al ver a través de su piel notó el símbolo angelical y demoniaco.

Yadael — ...

Samael — Bueno, te creo que seas hijo de Lucifer.

— le soltó la muñeca y se cruzó de brazos —

Tomás — ¿Puedes ayudarnos?

Samael — Dame buenas razones para hacerlo.

Tomás — En el castillo te contaremos mejor...

. . .

Lilith — Ahora mismo me explicas QUIEN ERA ÉL.

Charlie — Se me hace familiar.

Lucifer — Es el primo de Leroy.

Lilith — ¿Leroy?

Charlie — Ahhh, eso explica mucho.

Lucifer — Jaja ya ven...parecido a mí eh...todos los rubios aquí somos parecidos...

Lilith — Uhm...

. . .

Rosie — Al, ya fue suficiente, ¿No crees?

Alastor — No...

Rosie — Estás dejando a tu hijo de lado por esto, y Lucifer ni siquiera ha bajado al infierno.

Alastor — Solo hay que esperar...

Rosie — PERO TIENES UN HIJO ALASTOR, UN HIJO AL QUE CUIDAR.

Alastor — Puede cuidarse solo...

— dijo mientras abrazaba más la amohada y se cubría —

Rosie — Llamaré a Yadael, quizá él me conteste, ya que al parecer Tomás no quiere hablar.

Alastor — Haz lo que quieras...

Los tres se encontraban en la biblioteca del castillo.

Samael — ¿Y qué es lo qué me mostrarías?

Tomás — Ten.

— le pasa el libro donde encontró su nombre —

El ángel caído quedó helado.

Samael — (Se supone que esto no saldría en ningún tipo de libro...)

El celular de Yad sonó y Tomás se acercó.

Tomás — ¿Quién te marca?

Yad — Deja ver.

— sacó su celular —

Es la tía Rosie.

Tomás — No le contestes.

Yad — ¿Por qué?

Tomás — Ella no tiene la culpa pero...mi padre está con ella y realmente no quiero que sepa ni mi paradero.

Yad — Está bien...

— apagó el celular —

Samael revisaba todo el libro bastante preocupado.

Tomás — ¿Qué tienes?

Samael — Este libro...¿¡De dónde lo sacaste!?

Tomás — Siempre estuvo aquí.

Samael — Este maldito libro es sobre la historia de la creación del cielo y ángeles...¡Esto estaba en la biblioteca celestial de Dios!

"¿¡QUÉ!?"

Dijeron Tom y Yad al mismo tiempo mientras lo miraban.

Samael — Lucifer lo robó...con razón ya no estaba allá...

Tomás — Vaya...no sabía que tenía algo tan poderoso en mis manos.

Yadael — Pero antes...¿Podrías explicarnos por qué aceptaron a Lucifer otra vez en el cielo?

Tomás — Es cierto...me olvidé de lo más importante a saber.

Samael — Es simple, cuando nos desterraron se provocó un caos en el cielo, Dios bajó para ver a quien de los dos llevaba, armó un juego de cartas.

Tomás — ¿Con algo tan simple?

Samael — Así es, Lucifer ganó haciendo trampa, pero no es solo eso...hay algo más a fondo de porque lograría subir.

Yadael — ¿Qué hiciste después de eso?

Samael — Pedí una reunión con el cielo, le comenté a Dios que Lucifer hizo trampa, él lo sabía...pero aún así decidió desterrarme...

Tomás — Pero eso es demasiado injusto...

Samael — Él siempre estará del lado de quien esté a su voluntad, y claramente yo no lo estaba.

Yadael — ¿Por qué no iniciaste una guerra?

Samael — ¿Para qué?, no me interesa el poder como a Lucifer.

Tomás — ¿Qué quieres decir?

Samael — Lucifer me contó sobre su plan una vez, él quiere ser dueño del cielo en general, quiere ser el creador de todo.

Yadael — Eso es...lógicamente imposible.

Samael — Para mí o para Lucifer no es imposible.

Tomás — Pero tú eres más fuerte, ¿No?

Samael — Sí, pero yo no sé que tan fuerte es Lucifer ahora.

Tomás — Pero...¿Podrías ayudarnos?...

Samael — ¿A formar una guerra por su estupidez de venganza?, claro que no los ayudaré con eso.

— Dijo mientras se levantaba yendo a la puerta —

Tomás rápidamente le tomó la mano.

Samael — Lo siento...

— se soltó y suspiró para darse la vuelta de brazos cruzados —

Tomás — No es por eso, es porque el cielo mandó a Lucifer a que mate al último rey del infierno, y ese rey es mi padre...

El ángel caído sonrió bastante interesado en el tema.

Samael — Vaya...que interesante.

Tomás — Por favor Samael, ayúdanos a que el infierno no se extinga...

Samael — ¿Tienen en cuenta qué yo no puedo subir al cielo?

Tomás — Tenemos un plan para eso...

Yad — Eso que dijiste...quiere decir que...¿Aceptas ayudarnos?

Samael — Claro que sí, no me gusta esta injusticia, pero...

Tomás — ¿Pero?

Samael — Podemos hasta morir en el intento, lo tienen claro, ¿Verdad?

Tomás — Sí.

Yadael — Sí.

Samael — Bueno...entonces, está bien.

Ambos chicos sonrieron.

Tomás — ¡Gracias!

Yad — ¡Muchas gracias de verdad!

Samael — Denme las gracias cuando ganemos la guerra, ahora díganme que tienen en mente para esto.

Tomás — Podrías pedir una nueva reunión con el cielo.

Samael — Ajá.

Tomás — Y cuando subas pues...

Samael — Solo no puedo, tengo que ir acompañado de un arcángel.

Yad — Pero no es necesario Tomás, él puede venir con nosotros cuando Lucifer venga a buscarnos.

Samael — ¿Lucifer viene a buscarlos?

Tomás — Larga historia.

Yad — Tengo una idea.

Samael — ¿Ajá?

Yad — Cuando Lucifer venga, Tomás puede distraerlo un momento y tú entras rápido.

Samael — ¿Y cuando llegue a dónde me esconderé o qué?, ya todo el cielo me conoce.

Tomás — Te teletransportaré a la casa y no saldrás de mi habitación, Lucifer no entra sin tocar.

Yadael — A veces.

Tomás — A veces, aparte nunca está.

Samael — Pues...si están seguros de que funcionará...

Tomás — Claro que sí, tenemos menos de tres meses para llevar al cabo esto.

De pronto escucharon como alguien tocó la puerta.

Tomás — Iré a ver.

— rápidamente se levantó a ver —

Yadael — Gracias por ayudar a Tomás...

Samael — Es lo poco que puedo hacer.

. . .

Tomás abrió y era Lucifer.

Tomás — Vaya, que rápido.

Lucifer — Vengo a hablar con tu padre.

El príncipe notó el portal abierto.

Tomás — Papá, perdóname por lo de hace rato...

— se estaba muriendo por el hecho de decirle "papá" —

Lucifer — M-me dijiste papá...

Tomás — Sí...la verdad me gusta estar allá y bueno...verte es lo mejor.

El ángel lo abrazó pero Tomás no aguantó mucho y lo apartó suavemente.

Lucifer — Si quieres ir mientras...el portal estará abierto y tu padre...¿Dónde está?

Tomás — En casa de la tía Rosie.

Lucifer — Ah...Rosie.

Tomás — Pero anda anda, yo y Yadael en un momento iremos.

Este sonrió y con su bastón desapareció, dejando el portal abierto.

Tomás — ¡GENIAL!

. . .

Este bajó hasta la biblioteca y los llevó afuera.

Samael — Carajo, no pensé que sería tan rápido.

Yadael — ¿Mataste a Lucifer?

Tomás — No pregunten nada y entren.

Samael — No estoy seguro ya...

Este metió un poco su mano a través del portal.

Tomás — Entraré yo primero, apenas toques piso allá te teletransportaré hasta la casa.

Samael — Bien.

El príncipe entró y justo cuando Yad y Sam estaban por hacerlo, alguien le tocó el hombro a Yadael.

Era Hades, su padre.

Samael — volteó a mirar —

Yadael — ¿Papá?...

Hades — ¿A dónde vas?

Yadael — Yo eh...

Su padre lo agarró de la muñeca tratando de llevárselo a casa.

Hades — Acostándote con el príncipe del infierno, eres una prostituta.

Yadael — ¡E-ÉL ES MI MEJOR AMIGO!

Samael estaba apunto de hacer algo pero se detuvo al notar como en la espalda de Yadael se iluminaba un poco.

"Necesito saber si lo que estoy sospechando ahora es verdad..."

Susurró.

Hades — NO TE CREO NADA, ¿¡PARA ESTO ABANDONASTE LA CASA!?, AHORA MISMO TE DARÉ UNA PUTA LECCIÓN QUE EN TU VIDA OLVIDARÁS.

Cuando este lo miró frente a frente, Yadael recordó todos los abusos y las veces que cuando niño nunca pudo defenderse.

Hades lo agarró de la cintura para acercarlo a su cuerpo cuando de repente de la espalda de Yadael salieron alas.

Y no cualquiera, si no que angelicales junto con una aureola rodeando su cabeza.

Sus ojos cambiaron de color a unos celestes y con una fuerza descomunal se zafó de su padre.

Hades — ¿¡QUÉ MIERDA!?...SE SUPONE QUE TÚ ERES UN MALDITO ENGENDRO DEL INFIERNO.

Samael — (Emma...)

El ángel caído recordó que él es hijo de Emma, una amiga de él.

Hades sin más se fue corriendo y Yadael volvió a su forma normal por alguna extraña razón.

Samael se acercó y lo miró a los ojos.

Yadael — ¿Qué acaba de pasar...?

Samael — Eres hijo de Emma...¿Verdad?

Yadael — Sí...¿La conoces?

Samael — Claro que sí...a ver dame tu muñeca.

Este lo hizo y confirmó que su sangre es totalmente angelical, como la de su madre.

Samael — Tú no deberías estar aquí...

Yadael — Pero si yo soy un demonio...

Samael — No...tú eres un ángel...la descendencia de tu madre es angelical, heredaste eso...

Yadael — Pero...mi mamá también era un demonio.

Samael — A tu madre la mataron y abusaron de ella la noche que salió, me la topé...muerta.

Yadael — ¿Qué?...

Samael — Tu madre fue al cielo después de eso...

Yadael se sentía feliz al escuchar eso pero a la vez tan mal.

El ángel caído notó como el portal estaba por cerrarse.

Samael — Allá te contaré con más detalle.

Yadael — Está bien...

Estos al pasar por el portal aparecieron rápidamente en el cuarto de Tomás.

Tomás — ¿Tanto tardaron?, me había asustado...pensé que los habían descubierto.

Yadael — Ay no, claro que no.

Samael — Vaya...no recordaba que el ambiete fuera tan...

Tomás — Tranquilo.

Samael — Tranquilo, eso...

Yadael — Bueno, tocó iniciar el plan rápido.

"Hay que tener mucho cuidado, esos bastardos santos no son de fiar..."

Dijo Samael mientras apretaba un poco sus puños recordando todas las corrupciones cometidas en el cielo.

...︵‿︵‿୨ ⛧ ୧‿︵‿︵...

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Comments

Alexandra Miguel

Alexandra Miguel

donde dice que "esos bastardos santos no son de fiar" me recordó a una canción que hicieron de hazbin hotel

2025-01-04

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