Max Quantum:
Max Quantum vivía en las sombras de NeoTech City, donde la brillantez de la tecnología contrastaba con la opresión de la pobreza. Cada día era una lucha para sobrevivir y su única preocupación era asegurar que su madre, enferma y dependiente, tuviera suficiente para comer.
Una tarde, después de haber trabajado arduamente en su empleo temporal, el cual consistía en buscar piezas de robot en el basurero para luego venderlas a la gran industria de tecnologia, Max se encontraba en el mercado de alimentos sintéticos, contemplando los precios inalcanzables, su trabajo era un asco y no le permitía darle una buena comida a su madre. La situación era desesperada y las lágrimas asomaban en sus ojos mientras pensaba en cómo conseguir el próximo sustento.
Frente a él, un cartel llamativo anunciaba: "¡Vende tu apariencia por un futuro mejor! Robo Tech, la empresa líder en tecnología, busca voluntarios para la creación de robots personalizados. ¡Ofrecemos recompensas que cambiarán tu vida!"
La idea de sacrificar su apariencia por el bienestar de su madre se apoderó de Max.
—Algún día, tal vez. —Susurró para sí mismo, leyendo una y otra vez el letrero. Sabía que debía pensarlo mejor, pero la esperanza y la resolución, se apoderaron de él. La decisión estaba tomada, se dirigiría a RoboTech y exploraría la posibilidad de vender su aspecto para asegurar el futuro de su madre.
...Max...
Al día siguiente, después de presentarse en las instalaciones de RoboTech, Max fue recibido por un asistente en la recepción.
—Bienvenido a RoboTech. ¿En qué podemos ayudarte? —Pregunta la mujer rubia con una sonrisa brillante y plastificada, era claramente un robot. En el millar de pensamientos que rondaban su cabeza, Max pensó en como habían cambiado los tiempos, pero era lo que era y habia que adaptarse a los cambios.
Aun nervioso pero decidido, Max explicó su situación. —Necesito dinero para cuidar a mi madre. Estoy dispuesto a vender mi apariencia para que creen un robot —dijo las palabras que con tanto esfuerzo le habia costado pronunciar.
La asistente robótica con modales eficientes, asintió. —Entiendo tu situación. Por favor, sigue al laboratorio de diseño y habla con la Dra. Elora, es la especialista encargada. Ella te guiará en el proceso.
Max asintió y enseguida fue guiado por pasillos iluminados con luces brillantes, en donde reinaba el color blanco por donde mirara, casi parecía un hospital, pensó. Un escalofrío lo recorrió de pies a cabeza, pensando que este sería su último día de vida, ni siquiera se despidió de su madre. Ni siquiera le dijo la verdad a donde iba, porque no sabia si ella lo juzgaría.
Él sacudió su cabeza y apartó esos pensamientos tormentosos. "Todo estaría bien", se dijo así mismo. Llegó al laboratorio donde se encontró con una mujer de aspecto elegante y expresión segura e inteligente, su presencia irradiaba autoridad. Debía ser la Doctora Elora, supuso él.
...Doctora Elora...
—Max Quantum, ¿verdad? —Pregunto ella, revisando algunos documentos en su pantalla holográfica, llamada también "terminal".
—Aquí me tiene. —Fueron las simples palabras de Max
La mujer levantó su rostro y lo observó con una sonrisa para luego extenderle la mano con cordialidad —Soy la Dra Elora, o puedes llamarme solo Elora, la verdad no me molesta —dijo la mujer en tono amigable. Esto lo hizo sentir más tranquilo—. Soy la responsable de la creación de los robots humanoides y defensora de la coexistencia entre humanos y máquinas. Mis ideales son completamente éticos y responsables en el desarrollo de la inteligencia artificial, debes saberlo y entenderlo bien Max. La introducción de la Inteligencia Artificial en el mundo de hoy es solo una ayuda añadida y no buscamos dominar el mundo como muchos creen. ¿Lo entiendes?
Max frunció su ceño —¿es usted un... robot? —Preguntó inseguro, entendía sobre la ayuda que daban los robots en la sociedad pero su comentario sobre dominar el mundo, le hizo plantearse esta idea.
Elora soltó una pequeña carcajada —no Max, soy completamente humana. Así que no debes preocuparte de nada. —Esta respuesta lo hizo respirar profundo, por lo menos la tecnología no había abarcado a todo el mundo.
—Ven sigueme —dijo la doctora y lo guió hacia su escritorio—. Lamento que el creador de esta ingeniosa idea. La directora Titania, fundadora de Robotech, no este presente pero te manda su más fuerte saludo.
Él asintio despreocupadamente descartando esto último, la verdad no le importaba conocer a la directora, solo quería saber que tan factible era vender su apariencia y sí con esto podrían vivir él y su madre.
Elora continuó —Cuéntame más sobre tu decisión de vender tu apariencia.
Max compartió su historia, detallando las luchas diarias y la desesperación por el bienestar de su madre. La Dra. Elora asintió comprensiva y comenzó a explicar el proceso.
—Crear un robot personalizado requiere una combinación única de características físicas y rasgos de personalidad. —Explicó ella—. Nuestro objetivo es proporcionar a los clientes una experiencia que se sienta auténtica. ¿Estás dispuesto a comprometerte con esto?
Max asintió con determinación, ya no podía echarse para atrás. —Lo haré. Mi madre merece algo mejor que esta vida, pero tengo una pregunta. ¿Cuánto dinero recibiré por esto? —Pregunto Max llevando la conversación al punto importante.
Elora asintió y le dio una sonrisa satisfecha —Debo decirte que te pagaremos mes a mes como una membresía por utilizar tu apariencia.
...****************...
Durante semanas, Max se sometió a exhaustivas seciones de escaneo y entrevistas. La Dra. Elora supervisó cada paso, asegurándose de capturar la esencia de su apariencia y personalidad. A medida que el proceso avanzaba, Max empezó a sentir la dualidad de emociones, la esperanza de un futuro mejor y la preocupación por el precio que estaba pagando.
Finalmente, el día de la presentación llegó. Max se encontró frente a su versión robótica, una creación que parecía reflejar cada rasgo suyo.
Él detalló sorprendido a su otro reflejo, eran casi idénticos. Max siempre había gozado de apariencia atlética y una sonrisa cautivadora, su madre siempre dijo eso de su sonrisa. Por otro lado, sus ojos aunque azules como los suyos, transmitían calidez y comprensión.
...Maxwell (Robot)...
—Hola Max —dijo el robot, su voz era una mezcla de la suya y a la vez tenía un tinte robótico—. Soy Maxwell, tu copia exacta —dijo con una sonrisa genuina.
Max siempre se había caracterizado por ser amable, optimista y leal, parecía que este robot tenía toda su personalidad. Él respiró profundo y no pudo hablar, ¿que había hecho?. Había vendido el Alma al diablo, ahora ya no sería el único en esta tierra.
Elora viendo la incomodidad de Max, puso una mano en su hombro, llamando su atención.
—Max, has tomado una decisión extraordinaria por el bienestar de tu madre. Esta creación tuya llevará consigo no solo tu apariencia, sino también la historia de tu sacrificio. —Termino esta con una sonrisa alentadora, Max asintió más conforme. Sí debia recordarse qué esto lo hacía por su madre.
El proceso completo, desde la elección de características, hasta la creación del robot, se llevó a cabo con la promesa de recibir las recompensas en dinero que cambiarían la vida de Max.
A medida que se despidió de la Dra. Elora y abandonó las instalaciones de RoboTech, una mezcla de emociones lo envolvía, entre ellas estaba la esperanza de un futuro mejor pero también la preocupación por su propia identidad. Aunque todo esto se vio eclipsado por el amor incondicional que sentía por su madre, cuyo destino estaba ligado a su sacrificio.
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Updated 44 Episodes
Comments
Monserat Carmelitana
Una historia interesante, se lee muy bien
2024-03-17
1
Mafe S
claro con ese rostro tan guapo que empresa no lo quiere de modelo
2024-02-24
2
Mafe S
Si me lo propusieran no lo haría, quiero ser la única en el mundo
2024-02-24
1