Dafne llegó a la casa llorando, desde esa misma noche tenía que volver a dormir con él y eso le repugnaba, ella se aferró a Clair que solo se limitó a abrazarla mientras suspiraba con pesar.
-Clair ¿Me puedes hacer un favor?
Ella la miró esperando que Dafne le pidiera el favor, sabía que seguramente no iba a ser algo fácil de hacer por la expresión que traía en su rostro.
-¿Puedes conseguir medicamentos para dormir?
-Señora… Pero el señor dijo que no debía usarlos.
-Los necesito, Clair. Necesito que me consigas un medicamento mucho más fuerte que él que tomaba antes.
-Señora…
-Por favor, de otra forma no creo que pueda hacerlo.
-Lo intentaré.
-Debes conseguirlo hoy, antes de que llegue Samael.
Clair tuvo temor de cumplir con la petición de Dafne, pero sintió pena por aquella joven que tenía que dormir con un hombre al que despreciaba. Ella logró conseguir el medicamento y se lo llevó a Dafne, luego salió de la habitación y rogó con que Samael no se lo quitara cuando supiera de sus intenciones.
Samael llegó a la hora de la cena, Dafne no fue capaz de comer mucho, ella estaba muy nerviosa, miraba de reojo a Das quien seguía con aquella expresión triste en su rostro.
-Me retiro primero.
Dafne se puso de pie y entró corriendo a su habitación, ella tomó el medicamento y esperó sentada en la cama. Al cabo de unos minutos, Samael entró en la habitación, él se acercó a ella y acarició su rostro que ya se encontraba perdido. Al verla en ese estado preguntó con impaciencia mientras la agarraba de los hombros.
-¿Qué hiciste?
Ella sonrió medio dormida y respondió sin fuerzas.
-Cuando quede dormida, haz lo que tengas que hacer.
Samael intentó despertarla pero ella quedó profundamente dormida, era como si estuviera noqueada, él se puso de pie y comenzó a temblar de enojo, no quería tener el cuerpo casi sin vida de Dafne, quería poder disfrutar de sus reacciones y sonidos. Sin embargo al verla dormida y su rostro calmado se puso sobre ella y empezó a besarla mientras la desnudaba, su aroma era tan dulce para su olfato y su piel tan suave para su tacto. Después de unos minutos había olvidado el enojo que había sentido y sostuvo el cuerpo dormido de Dafne que permaneció inconsciente hasta el final.
Cuando Dafne despertó su cuerpo se sentía pesado, su espalda dolía y habían muchas marcas en su cuerpo, al notar que estaba sola empezó a sollozar. Ella caminó hasta el baño y sintió como algo escurría por sus piernas, ella sintió náuseas y vomitó dentro de la ducha.
Clair entró en la habitación y la escuchó llorar en el baño, ella tocó la puerta y Dafne gritó con dolor.
-¡Largo!
-Señora, soy yo. Clair.
-¡Vete, no quiero ver a nadie!
-Señora, voy a entrar.
-¡No!
Clair abrió la puerta y la vio tirada en piso todavía cubierta por la sabana mientras le caía agua en la cabeza, sus labios estaban morados y su cuerpo estaba temblando.
-Señora, se va a enfermar.
Clair la tomó del brazo e intentó ponerla de pie y al hacerlo la sábana cayó al suelo dejando al descubierto su desnudez. Clair quedó impactada al ver la cantidad de marcas de mordidas, y chupetones que había dejado Samael.
-Estoy sucia, no me mires…
La voz lastimera de Dafne hizo que el corazón de Clair se partiera en mil pedazos, al ver que ella solo había estado debajo de la ducha sin asearse la metió en la bañera con agua caliente y la ayudó a limpiarse. Mientras la ayudaba a bañarse, ordenó que cambiaran las sábanas de la cama, no quería que su señora se acostara en la suciedad, luego la ayudó a acostarse y salió en busca de comida. Al salir de la habitación saltó del susto al ver a Samael recostado sobre la pared mirándola.
-Señor, no sabía qué seguía aquí.
-¿Qué le diste anoche a Dafne?
-Solo unos medicamentos para dormir.
-¿Por qué me desobedeciste?
-Lo lamento señor… Yo no pude negarme a la petición de la señora. Ella estaba desesperada.
Samael la miró en silencio mientras que Clair mantenía su vista en el piso. Finalmente Samael suspiró y arregló su cabello.
-¿Cómo está?
-La señora estuvo mucho tiempo debajo del agua, le di un baño caliente y la ayudé a acostarse.
-¿Lloró?
Clair sentía como sus vísceras se retorcían del coraje, no entendía como podía ser tan descarado.
-Si señor.
-Entiendo, ve y busca comida, no quiero que se enferme.
Clair se marchó y lo maldijo en su mente, odiaba como hacía miserable a Dafne, y odiaba el hecho de que le dejara tantas marcas sabiendo que ella tomó el medicamento para poder fingir que nada había pasado al despertar.
-¿Cómo pudo ser tan cruel?
Susurró con dolor mientras apretaba los puños con fuerza.
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Comments
Eliana Gantus
casi siempre cuando leo no me involucró sé q es una historia,pero en esta el relato es tan real q no puedo no enojarme,me da bronca el sadismo y ver a Dafne tan sin escapatoria hasta me duele .
2025-02-06
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Eliana Gantus
casi siempre cuando leo no me involucró sé q es una historia,pero en esta el relato es tan real q no puedo no enojarme,me da bronca el sadismo y ver a Dafne tan sin escapatoria hasta me duele .
2025-02-06
0
Marjorie Rodriguez Umaña
pocas cosas me hacen llorar
2025-01-12
0