Dafne se volvió a encerrar en su habitación, tenía miedo de volver a ver a Samael, hizo que Clair se quedara en la habitación hasta que ella lograra dormirse, porque cada vez que cerraba los ojos veía el rostro distorsionado de Samael sobre ella.
-Clair.
-¿Si?
-Por favor no te vayas hasta que me duerma.
-Si, lo prometo.
Dafne dormía tomando la mano de Clair, aunque ella también era una mujer frágil, por alguna razón se sentía segura si estaba con ella. Clair se había convertido en su polo a tierra, si no hubiese sido por aquella mujer, seguramente ya hubiese caído en la locura.
Cuando las heridas de su espalda sanaron, ella volvió a retomar la rutina de comer junto a Samael y Das; el ambiente era incómodo, el aura cariñosa que normalmente desprendía de aquellos hombres, ya no estaba por ningún lado. Ella miró de reojo a Das, se veía delgado y apagado, durante toda la comida no miró ni una sola vez a Samael y se retiró de la mesa cuando terminó de comer, ella miró su plato y notó que no había comido ni la mitad de lo que le habían servido. Al ver a Samael que lo miraba alejarse con ojos filosos, pudo intuir que la relación de aquellos dos estaba en un momento complicado, ella siguió comiendo fingiendo no darse cuenta de nada, no quería mezclarse con ellos y luego sufrir las consecuencias.
-¿Cómo sigue tu espalda?
Un escalofrío pasó por la espalda de Dafne.
-Bien.
Seguido a eso, se levantó de la mesa y se dirigió al invernadero esperando encontrar muerto todo lo que había sembrado.
-¡Clair!
La mujer caminó hacia ella con solemnidad.
-¿Se le ofrece algo?
-¿Tú cuidaste de mis plantas?
Clair se mantuvo en silencio mientras un sudor frío recorría su frente.
-¿De verdad las cuidaste?
El tono de voz de Dafne era de emoción, Clair quiso seguirle la corriente para no lastimarla pero si su mentira era descubierta, iba a ser peor.
-No, fue el joven Das quien cuidó de sus plantas.
Clair bajó el rostro evitando ver la expresión de Dafne, pensó que iba a sentirse lastimada y quizá hasta podría arrancar todo por coraje.
-Ya veo.
Dafne se agachó y con sus manos arrancó la maleza que había crecido, Clair la miró confundida pero no quiso pensar más en eso.
-Clair ¿Qué ha cambiado en ellos? ¿Pelearon?
La voz de Dafne era suave, sonaba casi sin interés, Clair no sabía si contarle.
-Ellos… Pelearon.
-¿Sabes por qué?
-El día después de aquello…
Clair aclaró su garganta mientras su incomodidad iba creciendo por contarle eso a Dafne.
-Él joven Das salió y no regresó a dormir, él señor Samael se enojó y no durmió durante esa noche, al día siguiente a primera hora salió a buscarlo e inmediatamente llegaron se encerraron en la habitación, no sabemos qué pasó exactamente, pero el joven Das no salió por dos días de su habitación y desde entonces no le ha vuelto a dirigir la palabra al señor.
Dafne puso una cara de intriga, tenía curiosidad de que pudo haber hecho Samael para provocar tremenda expresión de tristeza en su amante.
-Gracias, ya puedes retirarte.
Clair se marchó y Dafne salió al jardín, mientras caminaba vio a Das sentado en el césped jugando con el gato. Estaba muy grande y hermoso, ella sonrió con nostalgia al verlo, ya no era la pequeña bola de pelos que corría por todo el lugar. Ella se acercó a Das, tenía el presentimiento que la pelea entre él y Samael había sido por ella.
-El gato… lo has cuidado bien.
Das la miró y se puso de pie de inmediato.
-Si, ¿creció mucho, verdad?
Dafne sonrió mirando al gato, luego puso su mirada fija en el rostro de Das y notó que los ojos de aquel joven estaban rojos, como si llegara días llorando.
-¿Pelearon por mi culpa?
Él quedó sorprendido, nunca esperó que ella tomara la iniciativa de preguntarle algo. Él negó con la cabeza y volvió a sentarse mientras acariciaba al gato. Dafne lo miró y notó que él no quería hablar de eso y lo pudo comprender, ella suspiró y dio la vuelta para marcharse.
-Ah, casi lo olvido. Gracias por cuidar mis plantas.
Das respondió sin mirarla.
-Por lo menos eso si lo puedo cuidar.
Ella quedó confundida, había tanta tristeza en esa frase que incluso pudo sentir pena por él. A la hora de la cena los tres se volvieron a reunir, era el mismo ambiente de la mañana, Dafne sentía que no podía respirar de lo incómoda que estaba, incluso pensó que prefería que estuvieran cariñosos. Comió con rapidez y se retiró de la mesa primero para poder estar en paz en su habitación. Antes de quedarse dormida pensó en las palabras y acciones de Das, era como verse a sí misma cuando descubrió el engaño, quería pensar en eso como karma pero por alguna razón no se sentía feliz. Ella se dio la vuelta y miró a Clair que se había quedado dormida sentada a su lado, ella sonrió y agradeció que estuviera de su parte, por lo menos ella no estaba sola. La imagen de Das sentado solo en el jardín volvió a ocupar su mente y se alegró de haberle dejado al gato, por lo menos eso lo iba ayudar a sentirse mejor en esos momentos.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Comments
Marjorie Rodriguez Umaña
ya tiene el mal de Estocolmo
2025-01-12
0
Alexandra Ortiz Posada
Pobre mujer, si antes estaba decepcionada de los hombres, ahora sí que tiene motivos para estarlo
2024-11-29
2
Albalu HS
qué se unan los dos y escapen, para que ese maldito aprenda de una buena vez😡
2024-07-28
8