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Después del incidente con él gato ella volvió a cerrarse, su semblante se volvió a oscurecer y todos en la mansión sintieron pena por ella, él gato se había convertido en su luz y ahora estaba en manos del amante de su esposo con quien también tenía que compartir su hogar.

Dafne se encontraba cosechando unos tomates de las plantas que había sembrado para no aburrirse, estaba tan inmersa que no notó cuando Samael llegó, él la miró por unos minutos esperando que ella se diera cuenta de su presencia pero como no lo hizo decidió hablarle.

-Necesitamos hablar.

Ella tembló al escuchar su voz y lo miró de reojo.

-¿También quieres mis tomates?

-¿Qué? ¿De qué tonterías hablas?

-¿No es así? Pensé que también tendría que ceder esto.

Él suspiró y la miró fijamente.

-Pronto será nuestro aniversario, haremos una fiesta.

Ella se puso de pie con cara de confusión.

-¿Por qué haríamos eso?

-Porque nunca te he mostrado en sociedad y necesito que todos vean la feliz pareja que somos.

Ella bajó la cabeza mientras susurraba.

-Feliz pareja… si claro.

-¿Dijiste algo?

-No, no he dicho nada, haz lo que quieras, no es como si me pudiera negar.

Ella se agachó y siguió con sus tomates, él se veía molesto, esperaba que ella reclamara o dijera algo pero no lo hizo. El día de la fiesta llegó y todos estaban ocupados menos ella, como no había nadie cerca de ella, pudo aprovechar y estar encerrada en su habitación. Cuando se hizo de tarde Clair entró junto a otras personas, la ayudaron a limpiarse y a cambiarse; Le pusieron un hermoso vestido Vinotinto que dejaba su escote y hombros descubiertos, el vestido era largo y tenía una abertura hasta su muslo. Cuando terminaron de arreglarla, ella se vio en el espejo y no se reconoció, se veía hermosa, cuando ella salió de su habitación y caminó tomada del brazo de Samael todos quedaron asombrados por su belleza, no estaban acostumbrados a ver a alguien como ella, definitivamente no era tan hermosa y glamorosa como las otras mujeres, pero era tan exótica como para hacer babear a todos en la reunión.

Ella agradeció no hablar el idioma, así pudo evitar hablar con todas esas personas, se sentía agotada de tener que fingir ser una esposa feliz, cada vez que tenía que besar, abrazar o mirar amorosamente a Samael, sentía como su estómago se retorcía por las náuseas. Cuando por fin pudo alejarse de él, corrió hacia el jardín donde se encontró aquel joven con la mirada perdida mientras bebía una copa de vino. Al verlo, ella quiso volver pero vio un grupo de mujeres que la estaban buscando así que solo prefirió aguantarlo por unos minutos, él la vio esconderse y cuando aquellas mujeres salieron, él les indicó otro camino para que la buscaran.

-¿Por qué me ayudaste?

Preguntó ella mientras salía de su escondite sacudiendo el vestido.

-Quiero aliviar tu carga aunque sea un poco.

Ella lo miró fijamente y pudo notar la sinceridad de él.

-¿Entonces por qué no le pides que me deje ir?

Él sonrió amargamente y negó con la cabeza.

-Yo no puedo hacer eso.

-¿Por qué? ¿No eres la persona que él ama?

-Lo soy, pero no soy la que él necesita.

-¿Y por qué no te vas tú? Dijiste que querías aliviar mi carga… Tú eres mi carga.

Él dejó caer unas lágrimas y ella se asustó al pensar en las consecuencias de hacerlo llorar.

-Por favor no llores, si de verdad tienes algún tipo de remordimiento. No me compliques más las cosas ¿Sabes lo que pasó la última vez que pusiste un rostro triste frente a mi? ¿Acaso no eres consciente que lo que tú hagas tiene consecuencias en mi?

Él secó sus lágrimas rápidamente y la miró con tristeza.

-Yo no elegí estar aquí.

-¿A qué te refieres?

-Yo… No soy diferente a ti, es verdad que lo amo y que él me ama, pero yo nunca elegí ser su amante. Siempre fui yo, antes de ti… siempre fui yo, no me importa si no me crees.

Ella escuchaba atentamente lo que él le decía mientras intentaba no llorar.

-Fui su pareja desde que tenía 18 años, fue mi primer amor… Ahora tengo 23 años y no soy capaz de renunciar a él ¿No fuiste tú la que desde un principio sobró?

Dafne lloró, había verdad en sus palabras, a los ojos de él, ella sería una villana.

-Yo no lo sabía, si hubiese sabido… Incluso ahora, solo quiero irme.

-Lo sé, por eso ya no te culpo. Cuando supe que él se había casado casi muero de dolor, te odié profundamente y quise acapararlo con todas mis fuerzas, pero cuando vi tu rostro lastimado aquella noche… Supe que él y yo éramos unas basuras. Intenté dejarlo, pero todo resultó diferente a lo que esperaba, me trajo hasta aquí y ya no puedo dejarlo.

-¿No quieres estar aquí?

-Si quiero, lo amo… pero se que debo irme, solo que no puedo hacerlo. Temo lo que él pueda hacer si lo hago.

-¿Te amenazó?

El sonrió y supe de inmediato que él único monstruo era Samael, su egoísmo desmesurado había arrastrado a las dos personas que lo amaban a una situación lamentable.

-Lamento profundamente lo de tu gato, aunque se ha acostumbrado a mi, él te sigue extrañando. Puedes tenerlo de vuelta cuando quieras.

Ella negó con la cabeza.

-Aunque ahora se que estamos en la misma situación, no soy tan noble como para llevarme bien contigo…No pienso disculparme por nada y ese gato…Solo me traerá malos recuerdos.

Después de decir esto, ella se marchó, él la vio alejarse y sintió un gran dolor en el pecho, pensó que al confesar la verdad podrían intentar convivir de manera amistosa

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Comments

Ana Iris Martínez

Ana Iris Martínez

asimismo el es muy déspota

2025-01-13

0

Albalu HS

Albalu HS

qué tipo tan despreciable es ese Samael 😡

2024-07-28

7

Yohelis López cabarca

Yohelis López cabarca

dos idiotas cansones masoquistas esta cansons

2024-07-20

2

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