19

Samael entró en su estudio, la sangre le hervía por dentro por el rechazo de Dafne, ni siquiera le había importado la amenaza.  Ella lo odiaba tanto que eligió la calamidad que tener a su hijo.

-¡Maldita sea!

Samael se sentó y prendió un cigarrillo mientras buscaba la forma de que ella aceptara.

-¿Por qué todo tiene que ser tan difícil contigo?

Mientras terminaba su cigarrillo, una idea llegó a su mente, él se levantó de golpe y llamó a su secretario. En las horas de la noche, Samael volvió a visitar la habitación de Dafne, esta vez en compañía de su secretario quien traía unos papeles en las manos. Ella los miró desconcertada y los dejó pasar con cautela.

-No nos mires así, esposa. Vine a proponerte un trato.

Ella lo miró con desconfianza pero se sentó a escuchar lo que él tenía para proponerle.

-Estos papeles son de un contrato, quiero que los leas y pienses detenidamente sobre eso.

-¿Un contrato para qué?

-Buena pregunta… Si tienes a mi futuro heredero, te dejaré ir de vuelta con tus padres y una suma responsable de dinero ¿Qué dices?

Ella se sorprendió con la propuesta, su corazón empezó a latir al mil y sus ojos se llenaron de lágrimas.

-¿Cómo sé que no mientes?

-Puedes revisar el contrato y ver si tiene algo fuera de lugar, puedes conseguir un abogado que sea discreto para que te asesore.

-¿Qué pasa si acepto?

-Pues como dice el contrato. Deberás quedar embarazada de mi hijo, no importa si es niño o niña. Tiene que ser en los próximos dos meses, quiero que tu embarazo sea visible a finales de año y poder anunciarlo en una fiesta que haremos para navidad.

-Yo...

Dafne apretó sus manos y su cara se tornó roja, ella miró de reojo al secretario y Samael al verla tímida, le pidió que se retirara. Ella lo miró directamente a los ojos, aunque claramente se sentía avergonzada no apartó la vista.

-Yo tendré a tú hijo, pero no voy a dormir contigo.

El ambiente de la habitación se puso tenso, ella miraba fijamente a Samael quien estaba serio y en sus ojos se veía la ira que estaba conteniendo.

-¿Entonces cómo vas a tener a mi hijo?

Su voz sonaba ronca e intimidante, ella titubeó antes de hablar.

-Podemos ir a una clínica donde me hagan inseminación artificial.

-¿Por qué crees que aceptaría eso? Quiero procrear a mi hijo de manera natural.

-Pero yo te odio.

La voz de Dafne era calmada, había un desinterés en su tono el cual hería el ego de Samael.

-No voy a volver a tener intimidad contigo, para mi el sexo es algo que hago con la persona que amo y confió…

-No podemos, es arriesgado. Si mi abuela se entera, será el fin de los dos.

-Entonces haz que no se entere, porque no voy a dejar que me toques ni un solo cabello.

-Entonces no serás libre.

Ella apretó los dientes del enojo, quería ser libre, pero no quería darle su cuerpo y no poder volver a verse en el espejo. Era como venderle el alma al diablo.

-Tienes dos días para darme una respuesta.

Él caminó hasta la puerta y vio las lágrimas de Dafne que caían como goteras. Él le había mentido, no importaba como quedara embarazada, lo importante es que llevara su sangre y la de ella. Pero él quería volver a tenerla en sus brazos, eran muchas las noches que añoraba aquellos momentos de intimidad que disfrutaron juntos, tenía la idea absurda que si volvían a revivir esos momentos, ella quizá olvidara la traición y volviera amarlo como lo hacía antes.

Samael entró a su habitación y vio a Das que dormía, había bajado de peso, los huesos de su clavícula ahora eran mucho más visibles, él acarició su cabello rosado y notó que las raíces estaban negras.

-¿Llorarás cuando tenga a mi hijo?

Samael le susurró en el oído y luego besó su frente mientras se acostaba a su lado y lo abrazaba, Das se quejó dormido mientras se encogía en su pecho. Samael sonrió y lo apretó más hacia él.

-Eres más honesto cuando estás dormido.

Dafne estaba sentada en el piso mirando por la ventana, sus deseos de libertad eran enormes, quería regresar a casa, abrazar a sus padres y buscar en ellos el consuelo que tanto necesitaba. Ella agarró el contrato y lo leyó, no había nada raro en él y eso era lo que le preocupaba. ¿Por qué Samael la dejaría ir así? algo no tenía sentido, sin embargo decidió aceptar.

Al día siguiente ella pidió a Clair que la acompañara hasta la empresa de Samael, al llegar fue guiada por el secretario hasta la oficina.

-Todavía tenías tiempo de pensar ¿Ya decidiste?

- Si.

-Que bueno, veo que aun eres sensata.

-Pero no voy a tener sexo contigo.

-Ya te dije que no es posible hacerlo en una clínica.

-Lo haremos en casa, he buscado muchas formas en que podemos lograrlo sin la necesidad de que me toques.

Samael se puso de pie y caminó hacia ella haciéndola quedar contra la pared y tomándola de la cara la hizo verlo a los ojos.

-No me interesa lo que hayas averiguado, solo tendremos ese bebé de la manera normal ¿Entendido? Si no estás dispuesta a hacerlo, entonces despídete de la oportunidad de volver.

Él la soltó y volvió a su silla, ella se quedó de pie llorando porque sabía que no tenía más opción.

-Des.. Después que tenga al bebé, no quiero volver a verte.

-Por supuesto.

Samael sonrió victoriosamente y no pudo evitar sentir emoción por dentro.

-Empezaré desde esta noche.

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Comments

Patty Molina

Patty Molina

Dafne es tonta el la va a tener a su lado ya que le va a quitar el bebé

2024-11-26

1

Sujaira Barboza de Molero

Sujaira Barboza de Molero

tan desgraciado eS una rata inmunda

2024-09-21

3

Flor Romero

Flor Romero

y vas a irte y.dejar a tu hijo, crees que el va a dejar que te lo lleves ha?

2024-07-26

4

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