Cuando llegaron a casa ella se bajó del auto y caminó directo hacia dentro, él la vio alejarse y suspiró. Al entrar a la habitación agarró el equipaje con el que había llegado y empacó únicamente lo que ella había llevado, agarró sus documentos y su antiguo teléfono y se dispuso a salir. Cuando quiso abrir la puerta se encontró de cara con Samael que al ver el equipaje se apresuró en entrar y cerrar la puerta.
-¿Qué crees que estás haciendo?
Ella lo miró con sus ojos llenos de dolor e intentó salir pero él la volvió a retener.
-Por favor… Déjame ir.
El se enojó y le quitó el equipaje con brusquedad.
-Tú de aquí no sales a ningún lado.
-¿Por qué? ¡Tú me traicionaste, yo ya no quiero estar aquí!
-¡Tú eres mi esposa y tú lugar está aquí!
-Yo quiero el divorcio. Confié en ti… Confié y aun así tú…
Ella se derrumbó en el piso y comenzó a llorar con fuerza, él la veía desde arriba con una mirada fría.
-No hagas dramas por favor, solo olvida lo que viste y vive como lo estabas haciendo.
Ella lo miró con ojos feroces y le lanzó uno de sus zapatos con fuerza golpeándole el rostro.
-¿Cómo puedes decirme eso? Te dije que no me engañaras, sabías que no podría lidiar con eso ¿Cómo me pudiste hacer eso? ¿De verdad merezco este tipo de mierda?
Ella empezó a golpear el piso con su mano sana mientras daba gritos.
-¿Por qué?
Era lo único que salía de su boca, Samael se desesperó y sacó los documentos de Dafne y los guardó en el bolsillo de su chaqueta, ella al ver esto se levantó y forcejeó con él, pero él la empujó haciéndola caer sentada, ella se volvió a levantar y arremetió con fuerza y esta vez él le dio un golpe en el rostro dejándola inconsciente.
Cuando Dafne despertó sintió un dolor agudo en el rostro y en su mano, los recuerdos de la terrible noche llegaron de golpe a su memoria y ella empezó a llorar desconsoladamente. Después de llorar por unos minutos se levantó y al verse en el espejo notó la mitad de su rostro inflamado y con un gran moretón debajo del ojo hasta su mentón, ella se acercó a la puerta y notó que estaba cerrada desde afuera.
-Ahora soy una prisionera…
Ella volvió a la cama y se sentó abrazando sus piernas y escondiendo su rostro entre ellas empezó a llorar, los recuerdos de los momentos vividos con Samael fueron llegando uno a uno y eso la hizo sentir peor. Al cabo de una hora sintió como se abría la puerta y al ver a Samael entrar su corazón empezó a latir con fuerza y su cuerpo a temblar, ella se puso de pie y miró para todos lados buscando algo con que defenderse pero no había nada que ella pudiera usar. Él se acercó y ella retrocedió con miedo mientras sus lágrimas salían, al sentir su espalda contra la pared supo que no tenía escapatoria y cerró sus ojos esperando el golpe, pero lo único que sintió fue la mano de Samael tocando delicadamente la parte de su cara golpeada.
-Te pondré medicamentos.
Ella abrió los ojos y cuando él se alejó volvió a correr hacia la cama con una expresión de terror en sus ojos. Él se dio cuenta que ella ahora le tenía miedo y suspiró mientras se sentaba en uno de los muebles de la habitación.
-No te voy a lastimar… Me disculpo por haberte golpeado ayer pero no me dejaste opción.
Ella no respondió y lo siguió mirando con miedo, él le extendió la mano y la llamó pero ella negó con la cabeza.
-Como quieras.
-Por favor déjame ir.
-¿Otra vez con eso? No irás a ningún lado.
-¿Por qué?
-Ya te lo dije, eres mi esposa.
-Pero tú… me engañaste ¿Cómo quieres que me quede contigo después de lo que vi?
-No quería que vieras eso, todo estaba funcionando bien ¿Por que no pudiste ignorar esa casa y vivir tranquila aquí?
Dafne lo miró sorprendida y decepcionada, ese hombre definitivamente no era con quien ella se había casado.
-¿Por qué te casaste conmigo?
Ella lo miró mientras lloraba, necesitaba saber por qué le estaba pasando eso a ella.
-Porque eres perfecta para ser mi esposa.
-¿Qué?
-Eres ingenua, joven, pura y no eres nada ambiciosa, necesitaba alguien con esas características y tú cumplías con todas.
-Pero… ¿por qué?
-Como viste ayer, ya tengo a alguien a quien amo… pero por obvias razones no puedo tenerlo como mi pareja oficial, así que necesitaba una fachada.
-¿Por qué yo? pudo ser cualquiera, ni siquiera tenías que armar todo este teatro.
-Mi abuela no hubiera aceptado a cualquier mujer, incluso te investigó y la única razón por la que te aceptó es porque eras alguien perfecta para ser una buena esposa. Así que todos contentos.
-¿Que te hace creer que voy a mantener tu estúpida fachada?
-¿No te importan tus padres?
-¿Qué?
-Si haces algo que me perjudique, ellos serán quienes paguen.
Dafne quedó en shock, estaba siendo amenazada por el hombre que ella había elegido para pasar el resto de su vida juntos, su cuerpo empezó a temblar mientras sentía que todo se derrumbaba dentro de ella.
-¿Nunca me amaste, verdad?
-No. Pero te aprecio, eres dulce y tierna.
Ella volteó su rostro y empezó a reír, después se levantó débilmente.
-Está bien. Supongo que no tengo opción. Fingiré ser tú esposa, pero nunca hagas nada en contra de mi familia.
El sonrió y se acercó a ella y al sentirlo tan cerca ella tembló de miedo y cayó al piso mientras respiraba con fuerza. Él se sorprendió y se fue sin mirarla.
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Comments
Omis Mendoza
sabía que era un maldito enfermo a lo mejor la otra es una malvada zorra que sé acuesta con rey mundo y todo el mundo maldito miserable ojalá ella pueda salir dé esa cárcel que alguien La ayude y el quedé como el perro 🐶 sarnoso que es
2024-12-13
1
Wallace_Ross
Moraleja: Hagan caso a sus padres.
2025-02-21
0
Marta Bedetti
enfermo total quiere hijos...
2025-01-23
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