18

Dafne ya se había acostumbrado al nuevo ambiente en la mansión, agradeció solo reunirse con ellos para desayunar y cenar, afortunadamente podía disfrutar de su almuerzo en soledad, ella aprovechaba esos momentos de tranquilidad para hablar con sus padres.

-Hija, ¿Por qué últimamente nos llamas cuando estás comiendo?

-Lo siento papá… He estado muy ocupada y estos son mis únicos momentos libres.

-¿De verdad? Si es así, no tienes por qué hablar siempre con nosotros.

Ella sonrió mientras veía el rostro afligido de sus padres en la pantalla.

-Pero entonces ustedes estarán tristes. Además, saben que prefiero comer acompañada.

Mientras ellos seguían hablando tranquilamente, Samael se acercó a ella y la saludó con un beso en los labios, ella quiso empujarlo pero al estar en videollamada con sus padres tuvo que seguirle la corriente.

-¿Esposo, que haces aquí?

Él acarició su rostro y empezó a darle pequeños besos en la mejilla.

-Te extrañaba.

Luego se giró hacia el teléfono y saludó a sus suegros con mucha familiaridad, Dafne se limitó a sonreír mientras que por dentro estaba hecha un caos queriendo matar aquel hombre, sin embargo vio a sus padres demasiado felices al creer que su hija llevaba una buena vida matrimonial.

-Mamá, papá, ya debo irme. Los amo.

Al colgar la llamada ella se puso de pie y limpio su rostro con furia, Samael la miró mientras sonreía maliciosamente.

-Dime el verdadero propósito de estar aquí.

-Mi abuela quiere que vayamos a visitarla, arréglate por que salimos en una hora.

Ella caminó hasta la habitación y se puso lo primero que encontró, el armario estaba lleno de ropa lujosa que ella aún no había usado, se limitaba a usar unas cuantas prendas que ella consideraba cómodas para estar en casa. Al estar en el auto con Samael, él la reparó y sonrió satisfecho.

-Sabía que ese tipo de ropa te quedaría bien, deberías usarla más seguido.

Ella lo ignoró y puso su vista en la ventana el resto del camino, al llegar tomó el brazo de Samael y colocó una perfecta sonrisa en su rostro mientras entraban. La anciana los recibió con un rostro molesto y los hizo sentarse frente a ella.

-¿Cuándo van a tener hijos?

Dafne miró a Samael con los ojos abiertos, si antes no contemplaba la idea de tener sus hijos, ahora menos.

-Abuela, ya te he dicho que Dafne y yo no tenemos planes de tener hijos.

-¿Es así?

La anciana hizo seña con la mano y un hombre con traje se acercó y le entregó unos papeles los cuales ella puso frente a Samael. Él agarró los papeles y su cuerpo empezó a temblar, Dafne lo miró y vio que su rostro se veía casi desfigurado por la rabia.

-¿Por qué llegas tan lejos?

-¿Creíste que con casarte era suficiente? Si no tienes un hijo, apenas yo muera los directivos saltarán a ti como moscas, tratarán de quitarte todo por lo que yo trabajé.

-Eso no será así. En todo este tiempo he trabajado duro y he ganado poder y prestigio por mi cuenta, no soy alguien a quien puedan pisotear.

La anciana se burló con fuerza al escucharlo hablar, este acto hizo que él se sintiera más enojado.

-¿Por tu cuenta? Te respetan por que tienes mi apoyo, sin mi no eres más que un huérfano inútil.

Dafne estaba asustada, era una pelea de leones y ella era la presa que había quedado en medio de aquellas bestias.

-La forma de afianzar tu poder, es producir un heredero. Debes ser perfecto, no puede haber nada que ellos puedan usar en tu contra una vez yo no esté. Así que como dice el contrato, si en este año no produces un heredero legítimo, perderás todo y yo misma entregaré mis acciones a esa manada de buitres.

La anciana miró a Dafne que estaba temblando del susto.

-Pobre niña, nunca debiste meterte en la boca del lobo. Lo bueno es que eres decente, por lo menos supo escoger esposa.

-¡Vámonos!

Samael se puso de pie y tomó a Dafne del brazo para irse pero la anciana lo detuvo.

-Que ella salga, necesito decirte algo en privado.

Dafne salió escoltada por una empleada y al salir se sintió aliviada, sin embargo esa cláusula que le había puesto aquella anciana a Samael le preocupaba.

Samael miró a la anciana con odio y caminó hasta la ventana donde pudo vigilar a Dafne.

-Veo que no te es indiferente.

La anciana habló con astucia mientras lo miraba. Él se dio la vuelta y la miró con desdén.

-Por su puesto, es mi esposa.

-Sabes que tengo ojos y oídos por todas partes ¿Verdad?

Samael se quedó en silencio, era obvio que él siempre era vigilado por ella.

-Cuando te dije que dejaras aquel jovencito, fue la primera vez que no me obedeciste, incluso por un tiempo me pareció conveniente esa relación, de esa forma no íbamos a tener problemas de un hijo bastardo.

Samael seguía sin responder, él solo se limitaba a escuchar a la mujer.

-Pero nunca imaginé que estuvieras tan obsesionado como para hacerlo vivir en la misma casa que tu esposa… No se por quien sentir más pena.

La anciana hizo una expresión dudosa mientras negaba con su cabeza.

-Por lo que he escuchado, has sabido controlar la situación, sin embargo no creo que la relación esté como para que ella acepte darte hijos ¿Verdad?

Samael agachó la cabeza, él sabía que era imposible, ni siquiera habían vuelto a dormir juntos después de que ella descubriera todo.

-No te atrevas a tener hijos con otra mujer que no sea ella ¿Lo entiendes? un hijo fuera del matrimonio es totalmente inaceptable. Haz lo que tengas que hacer con ella, recuerda que solo tienes cinco meses antes de que el tiempo se cumpla.

Samael entró en el auto y vio a Dafne dormida, él acomodó su cabeza en su pierna y le ordenó al chofer ir de vuelta a la mansión. Al llegar Dafne despertó y notó estar apoyada en las piernas de Samael y retrocedió de inmediato, los dos entraron y él la siguió a su habitación. Ella estaba nerviosa, todavía estaba pensando en lo que había dicho la anciana.

-Dafne… Necesito un heredero

Samael se sentó en el mueble y cruzó las piernas con elegancia. Ella lo miró como si estuviera loco.

-Pues ve y tenlo por otro lado.

-La abuela fue clara,  debe ser un hijo legitimo.

-Yo no voy a tener un hijo tuyo, si quieres un hijo legítimo entonces dame el divorcio y cásate con un puta que sea capaz de dar a luz los hijos de un cerdo como tú.

La sola idea de llevar en su vientre un hijo de ese hombre al que tanto odiaba la repugnaba. Samael se ofendió por la declaración ofensiva de Dafne y si antes lo iba hacer solo por obligación, ahora quería que ella engendrara su hijo solo para dominarla.

-Te estás equivocando en algo, no estás en la posición de negarte ¿Recuerdas?

Él la estaba amenazando otra vez, pero ella sentía tanta repulsión que esas amenazas no le valieron.

-¡Entonces hazlo, maldito. Arruina a mis padres! Prefiero vivir en la miseria junto a mis padres que tener que darte un hijo.

Samael se puso de pie y salió de la habitación tirando la puerta con fuerza, ella estaba determinada, ya su amenaza no servía, era tal el odio que ella le guardaba que prefería perderlo todo.

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Comments

Maria Victoria Ruiz Alcaide

Maria Victoria Ruiz Alcaide

La abuela es una cerda sabiendo que se la metiendo al otro que repugnante por Dios

2024-11-16

2

Zulim

Zulim

La abuela bruja y el nieto traidor,tal para cual 🤬🤬

2024-06-05

12

Diana Quintero

Diana Quintero

la abuela ws igual de desalmada, que el nieto 😡😡😡😡 sabe que vive con el amantw, en la misma casa y todavía quiere que le de un nieto 😡😡😡😡😡

2024-05-16

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