14

Cuando Dafne entró en su habitación empezó a temblar, se había dejado llevar por sus emociones, había dicho cosas que no debía y ahora temía lo que Samael le podía hacer.

Ella cerró la puerta con llave y luego agarró una almohada y una sábana la cual llevó al armario donde se tiró en el piso para dormir. Estaba tan asustada que por más que intentó, no pudo conciliar el sueño, sin embargo ya era tarde y eso la hizo sentirse aliviada, lo más probable era que Samael no se hubiera enterado de nada.

Ella suspiró aliviada, pero de igual forma no salió de ahí, cuando por fin sintió que el sueño la estaba dominando, sintió como su cuerpo era jalado por sus pies con fuerza; Ella ni siquiera gritó por lo sorprendida que estaba. Samael la arrastró hasta el centro de la habitación y la hizo ponerse de pie, ella estaba asustada, su cuerpo temblaba, él levantó su mano y ella cerró los ojos. Él acarició su cabeza y le compuso el pijama, ella abrió los ojos y él estaba sonriendo.

-¿Te asusté?

Ella no respondió, tenía miedo de responder mal y que él la terminara golpeando.

-Supongo que sí, perdón. Solo quise hacerte una pequeña broma al verte durmiendo ahí.

Samael se acercó a ella y la abrazó, ella se quedó quieta y contuvo su respiración, él comenzó a olfatear su cuello y su cabello, ella quería empujarlo pero su cuerpo no respondía.

-Tu comida estuvo deliciosa.

El comenzó a acariciar su espalda mientras apretaba su cuerpo contra el de ella.

-Escuché la discusión que tuviste con Das en la cocina.

-Yo.. yo.

Ella temblaba y empezó a llorar, no sabía que estaba pasando pero solo quería que terminara rápido.

-Shhh, no llores. No estoy enojado.

Él tomó su rostro con sus dos manos y comenzó a besar su frente, nariz, mejillas y labios.

-Hoy me hiciste recordar esos meses que estuvimos en tu ciudad natal, eras tan brillante en ese entonces, solo con verte supe que tenías que ser tú.

Él la cargó y la acostó con suavidad en la cama mientras intentaba ser íntimo con ella, Dafne sintió náuseas y lo empujó con una expresión de asco.

-¡No me toques con tus sucias manos!.

Él puso un rostro ofendido e intentó besarla a la fuerza pero ella logró zafarse.

-¡Vuelve a la cama!.

-¡No!.

Samael se levantó y se quitó el cinturón mientras caminaba hacia ella, la agarró del brazo y le rasgó la parte de arriba del pijama dejando su cuerpo expuesto, ella mordió su labio inferior mientras sus orejas se teñían de rojo por la vergüenza, quería salir corriendo, que la tierra se la tragara.

-Arrodíllate.

Ella no se movió ni un centímetro, a lo que él con fuerza la hizo arrodillarse, luego empezó a pegarle con el cinturón haciéndola gemir del dolor. Ella apoyó sus manos en el piso para no caerse mientras estaba siendo golpeada, sus lágrimas caían en el suelo y por primera vez en su vida deseó morir.

Cuando amaneció, Clair y otra de las empleadas se encargaron de curar su espalda, Dafne estaba tan adolorida que ni siquiera se podía mover, Samael supervisó cada minuto de la curación mientras la veía con ojos de arrepentimiento. Estaba arrepentido por haberla golpeado de esa manera, incluso intentaba justificar su actuar pero no podía hacerlo, cuando ella lo rechazó su mente se nubló y solo actuó como un animal.

Samael nunca pensó que ella se iba a enterar de la existencia de Das, aunque él no le había dicho nada a nadie, la verdad era que él también tenía fuertes sentimientos por ella los cuales confirmó al verla con su equipaje tratando de dejarlo. Sus planes de vivir una tranquila vida matrimonial se habían arruinado, sin embargo confiaba en que con el tiempo ella iba aceptar su nuevo destino y todo iba a fluir como él deseaba, pero los constantes rechazos de ella, sus miradas de odio, su indiferencia lo hicieron llenarse de un sentimiento que no podía explicar.

Cuando Das lo intentó dejar se sintió desesperado, tampoco podía perder al hombre que amaba, podía vivir toda la vida cargando con el odio de Dafne, pero no podía perder a la única persona por la cual él había arriesgado todo. Sin más remedio, lo amenazó con cancelar el patrocinio para el orfanato de donde él había salido, sabía que Das amaba a esos niños sobre todas las cosas. Al tener a Dafne y a Das bajo el mismo techo lo hizo sentir una felicidad indescriptible, deseaba con todas sus fuerzas que Dafne lo perdonara y poder vivir los tres como uno solo, sin embargo ella se alejó aún más de lo que ya estaba y en su afán de atraer su atención decidió ser cruel con ella, prefería que lo mirara con odio a que no lo mirara. Aunque en un principio eso le fue suficiente, ella le empezó a temer y él lo notó, esa mirada temblorosa le hacía doler el corazón, por más de una ocasión la vio dormir y otras veces no aguantó y se acostó a su lado para sentir su olor y calor, pero todo esto le dejaba un anhelo insaciable de lo que ya no podía obtener.

Cuando salió de la habitación de Dafne vio a Das que lo miraba con decepción, cada vez era más seguido la veces en que Das lo miraba de esa forma y se sentía herido, todo lo había hecho por él, y aun así lo juzgaba y lo hacía sentir peor de lo que ya se sentía.

-Samael, hoy dormiré en el orfanato…

-No puedes. debes volver.

-Intenta detenerme y lo lamentarás.

Das le habló con frialdad y se marchó, él golpeó la pared lastimándose los nudillos.

-Maldición.

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Comments

Eliana Gantus

Eliana Gantus

Q HdRMP !!(! no pidan traducción)Ojalá se quede solo como un perro vagabundo ,no tiene perdón !

2025-02-06

0

Yuranzi Vasquez

Yuranzi Vasquez

a lo mejor das es quien la ayuda a escapar de ahí

2024-06-02

10

Diana Quintero

Diana Quintero

Das ya esta conociendo como es realmente Samuel, un ser cobarde y miserable, un canalla, poco hombre, la forma como maltrata a Dafne 😡😡😡😡😡

2024-05-16

1

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