Cuando Dafne presentó a Samael, sus padres se sorprendieron; era la primera vez que su hija llevaba a un hombre a casa y este era uno realmente apuesto. Su madre, que aún seguía recuperándose, estaba sentada en el mueble y mientras Dafne y su padre se encargaban de la comida, ella se encargó de interrogar a Samael.
Después de cenar él se despidió con amabilidad y Dafne fue obligada por sus padre a acompañarlo hasta el paradero más cercano.
-Lamento que tengas que acompañarme.
-Descuida, esto sigue siendo parte de mi disculpa..
El sonrió y se detuvo mientras le sujetaba de la muñeca, ella lo miró sorprendida y su piel donde él la tocaba podía sentir un calor que le generaba cosquilleo.
-¿Sucede algo?
-¿Le molestaría intercambiar nuestros contactos?
El corazón de Dafne saltó en su pecho pero aun así decidió no hacerlo, era un hombre que recién había conocido y no eran tan cercanos como para contactarse por teléfono
-Lo lamento, no suelo darle mi número a personas que apenas conozco.
-¿Quiere decir que cuando nos conozcamos mejor, me lo darás?
-No creo que nos volvamos a ver, pero si eso llega a pasar, supongo que estará bien.
Los dos se despidieron y durante los días siguientes Dafne fue emboscada por Samael quien siempre fingía sorprenderse al verla. Ella pudo notar el interés de él por ella y no dudó en trazar una línea con el hombre, sin embargo después de muchos encuentros no pudo seguir negándose a intercambiar su contacto con él. A medida que iban hablando, ella se iba sintiendo cada vez más atraída hacia él, sin embargo cuando él confesó sus sentimientos, ella no pudo contestarle.
-Dafne, ¿Necesitas tiempo para pensarlo?
-Yo… No creo que esté lista para tener una relación.
-Puedo esperar.
-No, por favor. No lo hagas, no quiero que pierdas el tiempo esperando algo que quizá no vaya a pasar.
-¿A qué te refieres?
La verdad era que en el pasado Dafne fue engañada por la persona que amaba y desde entonces no había sido capaz de volver a confiar en nadie, tenía miedo de ser lastimada otra vez.
-Yo no puedo confiar en ti, o en cualquier otro hombre. No es tu culpa, es algo mío.
Ella evitó su mirada tratando de contener sus lágrimas, en el fondo quería aceptarlo, pero el miedo la detenía.
-¿Y si demuestro que yo soy alguien en quien puedes confiar?
-¿Qué?
-No se que te hizo estar así, pero yo puedo ser esa persona en la que puedes confiar. Solo dame la oportunidad de demostrarlo.
Él se acercó a ella y acarició su rostro, ella sintió cómo se iba derritiendo ante su toque y por un momento todas sus dudas desaparecieron en el suave beso que él le dio.
-Déjame amarte.
Dafne dejó salir unas lágrimas y con sus puños apretó la camisa de Samael.
-Promete nunca mentirme, si me lastimas no se si podré superarlo.
-Lo prometo.
Los meses pasaron y Dafne empezó la universidad, contrario a sus temores ella pudo adaptarse con facilidad al ambiente, su relación con Samael había crecido significativamente y ella podía decir que estaba totalmente enamorada. Él era dedicado y cariñoso, la llenaba de detalles y la hacía sentir especial todo el tiempo, sin darse cuenta todo su tiempo y atención estaban girando en torno a él.
Cierto día en su casa mientras ella estudiaba para un examen al lado de Samael, sintió cómo él tomó su mano y deslizó algo frío en su dedo, ella levantó su mano y al ver un hermoso anillo lo miró llena de lágrimas.
-¿Te casarías conmigo?
Ella asintió mientras tapaba su boca tratando de contener su llanto. Estaba emocionada, no podía explicar todo lo que estaba sintiendo, pero sentía como si cada dificultad que había pasado en su vida estuviera siendo recompensada en ese momento.
-Escucha, yo debo volver a mi país, debo contarle a mi abuela sobre la boda, como sabes… mis padre murieron hace muchos años y ella es quien me crio, no creo que venga a la boda, pero aun así debe saberlo por mi en persona.
Dafne asintió con una sonrisa mientras lo tomaba de la mano.
-También… No se como decirlo.
Samael se vio incómodo por unos segundos mientras frotaba su mano en la pierna y el cuello.
-¿Qué sucede? Puedes decirme
-Creo que te pediré algo egoísta. ven conmigo a mi país después de la boda
-¿Qué? ¿Irme lejos de mi familia?
-No. Formar una familia conmigo en mi país.
-Pero… ¿Y mis padres?
-Yo debo volver, solo vine aquí en lo que la empresa tomaba estabilidad, pero mi lugar no está aquí.
-No lo sé… No puedo dejar a mis padres.
Samael le dio un beso en la frente mientras acariciaba su espalda.
-¿Me puedes dejar a mi?
Ella quedó en silencio y se sintió confundida, no quería dejar a sus padres pero tampoco quería perder al hombre que amaba.
-Dame tiempo para hablar con mis papás, mi lugar es estar a tu lado.
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Comments
Osorio Elizabet
Me parece estúpida esa escusa xq para llevarlo a comer a su casa no le pareció desconocido x favor
2025-01-08
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Wallace_Ross
Estas cometiendo un grave error...
2025-02-21
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Wallace_Ross
Si como no
2025-02-21
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