Capítulo 7

Quizás no debí revelar que sabía esa información. La mirada de Ahderon se vuelve intensa, llevando su mano a mi cuello para apretarlo llegando a faltarme el aire.

Podría morir, podría morir ahora mismo en su poder y sería un sueño. Me levanta del suelo por el cuello causando que la presión aumente en mi cabeza. No me resisto, intento tocar su rostro con mis dedos para sonreír levemente. Lo único que me gustaría que muriese a la misma vez que yo para estar juntos en el mismo ataúd.

Desgraciadamente, me libera haciendo que caiga al suelo y comience a toser por el malestar. El aire va volviendo a mis pulmones y la vista recupera su enfoque.

—¿Por qué te detuviste, amo? Fue sumamente satisfactorio que accediera a tener contacto conmigo —digo levantándome con cuidado del suelo.

—¿Quién eres? ¡¿Qué es lo que sabes?! —Grita él perdiendo los estribos y golpeando la puerta.

—Soy la persona que más te ama, incluso lo conozco mejor que usted mismo, mi amo —digo juntando mis manos como si fuese a rezar por ello.

—Iba a darte la oportunidad de deshacerte del rey de otra forma, pero no te lo mereces, Cian —dice Ahderon recuperando la compostura, debe hacerlo.

Ese pequeño segundo de irregularidad en su actuar deja ahora sus pupilas con un tono anaranjado con detalles en amarillo brillante. Algo que seguramente sabe, algo que ha sido su maldición y que le ha obligado a reclutarse en esta mansión la mayor parte del tiempo.

Toma unas pastillas que guarda en su abrigo para intentar calmarse, pero no funciona bien. Ha desarrollado resistencia a los calmantes.

Voy hacia él para abrazarle por la cintura, pongo mi cabeza en su pecho y escucho su fuerte corazón latiendo como si fuese a escapar. Aprieta sus colmillos y controla su respiración.

—Todo va a estar bien, es mi mayor secreto y jamás se lo revelaría a nadie. Porque al final del día, es algo que compartimos solo nosotros, mi querido Ahderon —digo susurrando.

Él me aparta de sí y cierra la puerta de mi habitación con un estruendo. Posiblemente, vaya a recluirse a la suya hasta que el descontrol pase. ¿Qué voy a hacer? ¡Me gustaría poder abrazar su cuerpo transformado y hundirme en el pelaje!

Pataleo al volverme a quedar solo. Sé que viene ahora algo que debo hacer muy bien, porque en esta noche con el rey pienso deshacerme de ella. ¿La mejor forma para ganarle a la protagonista femenina, acaso no es matándola?

Rodeo mi cintura para bailar en la habitación al ritmo de mi alegría, recordando los latidos de su corazón acelerados por mi causa. ¡Oh, mi querido amor, algún día vas a amarme de una forma tan descontrolada que serás un lobo siempre!

...🦋☆*: .。. ♡ .。.:*☆🦋...

Salgo con un fino camisón transparente lleno de detalles con encajes. Mi cuerpo desprende su natural aroma a manzana según me dijo Laura y mi cabello se arrastra por el suelo. Creo que debo cortarlo, me estorba, muy largo. Tiene el largo que debía tener mi elefante... eso todavía lo sufro.

Golpeo mis mejillas para reaccionar justo delante de la puerta del invitado especial de Ahderon, el susodicho rey al que le voy a amputar lo que le cuelga como me toque de verdad.

—Soy su regalo de compromiso, señor —digo con tranquilidad mientras toco la puerta.

—Pasa —responden desde el otro lado.

Me adentro en el cuarto con cuidado, encontrando todo un espacio lleno de lujos que jamás me podría permitir. Posiblemente, sea hasta más ostentoso ahora mismo que la habitación de mi señor. ¿Cómo habrá conseguido que se quede dos días? Este hombre hace lo que quiere, principalmente pasársela borracho y follarse a los mejores omegas. Se dice que su hermano menor se encarga de casi todo en realidad.

El hombre se acerca a mí todo húmedo y recién salido del baño. Su cabello rubio está goteando y la perversión se siente a kilómetros de distancia.

—Mi conejito llegó, entonces podremos seguir con la oferta que me propuso al medio día. Reservé esta noche solo para ti —dice él zafando con sus dedos los cordones de mi camisón.

Vago, lo que es, es un irresponsable que no se va a trabajar. Pensar que su prometida duerme en la habitación del lado, aunque el plan es que llegue a medio acto para que tenga la justificación perfecta.

La tela se desliza por mis hombros hasta dejarme desnudo con solo los calzones de encaje. Que desperdicio, quiero usar esto con mi duque.

Las manos del hombre se aferran a mi trasero mientras aguanto las ganas de morderle la yugular. Luego su boca comienza a chupa mi cuello de forma asquerosa, al punto de que me revuelve el estómago. Puede ser considerado lo más hermoso del reino, pero eso es imposible, se queda muy por debajo de mi hombre.

—Amo... ¿No me va a besar? —digo de forma adorable haciendo pucheros tomando su mejilla.

—Parece que eres un conejo ansioso, estás húmedo aquí abajo y también deseas que tome tu boca —dice el rey acercando más su mano a mi entrada. ¡Lo mato!

Tomo su mentón para besarle de una forma intensa, una donde le sea imposible evitar tragar la pastilla para dormir que le robé a Ahderon en el abrazo. Una que por suerte pude. Debe hacer efecto en mayor medida porque su cuerpo huele a alcohol fuertemente, más su boca.

Él sigue intentando propasarse hasta que cae rendido en mi hombro, cosa que me tira directo al suelo forcejeando por salir de debajo de su cuerpo. Me arrastro y escapo como puedo de la mole.

Me dirijo a sus pertenencias buscando algún arma que él use para defenderse, algo que encuentro en su ropa, una pequeña daga.

—Perfecto... —susurro—. ¿Dije que te caparía, no?

Me acerco hasta él arrodillándome a su lado, la emoción se dibuja en mi rostro cuando el filo cortante se desliza por su abdomen hacia arriba de forma suave dejando una delgada línea roja. Una que se profundiza cuando hundo el arma en su cuello desprendiendo un fuerte chorro de sangre que empapa mi rostro. Él me mira ahora despierto por el dolor, y cuando llega a ser consciente, pero no puede gritar, me deshago de eso que tanto quería hundir en mi espacio reservado.

Me cubro la boca para empezar a reír, las gotas manchan todo mi cuerpo y la euforia también. ¡Lo hice! Logré proteger mi cuerpo para Ahderon.

Mantengo el arma en mi mano, me levanto desnudo entre lo escarlata y blanco de mi piel ahora para avanzar a la entrada. Deslizo mis manos por la puerta tan opulenta y me quedo sonriendo, espero a la joven que debe ver esta escena.

¿A caso no es emocionante?

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Comments

BEIYUE la fujoshi

BEIYUE la fujoshi

Ya fuimos , señor protegelo con tu espíritu

2025-01-24

2

Taylor Suárez

Taylor Suárez

Te acabas de meter en un problema gordo /Hammer/

2024-10-01

2

Taylor Suárez

Taylor Suárez

No te creas mucho viejo 🙂

2024-10-01

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