Mientras me abrazaba me acomode en sus hombros.
"Tranquila Mireya, yo estoy aquí".
Dijo John.
"Tú estás peor que yo".
Respondí al verlo que tenía heridas.
"No importa, yo estaré bien mientras estés bien".
"Sé que falle antes, pero yo quiero que sepas que quiero que siempre estés bien, que estés feliz".
"Aunque no sea conmigo, aunque no sea a mi lado, pero quiero verte sonreír".
Voltee a verlo frente a frente.
Él me observó y me acerqué más a él.
"Siempre has sido tú".
Dije mientras lo besaba.
Él me correspondió y después me alejo.
"¿No es la droga?".
"No, la droga solo hace que me sienta débil".
O hubiera correspondido inconscientemente marqués.
Él sonrió y me beso más profundamente.
"Mireya".
Después de un momento me abrazo con más fuerza.
"Te juro que jamás te lastimaré de nuevo, te lo juro".
"Amor mío".
Se levantó llevándome en los brazos.
"No te perderé de nuevo".
Fue cuando llegaron los caballeros del ducado.
Tomaron al marqués en brazos para llevarlo.
"Regresemos".
Llevándome en los brazos llegó a su caballo.
"Tenemos que curarnos".
Dijo mientras me abrazaba con ternura.
Llevándome de regreso a la mansión del condado.
'Pensé que me llevaría a la mansión del ducado'.
Cuando llegamos me siguió llevando en brazos.
"Mayordomo, manda un informe de lo ocurrido al emperador".
Dijo John llevándome a mi habitación.
"También manda un mensaje al condado para que vengan a ver a Mireya".
Me acostó en mi cama y suspiro.
"Estás a salvo, no te preocupes".
Dijo mientras se dirigía a Sally.
"..."
Sally rápidamente busco como cambiarme de ropa y John salió.
Lo miré algo confundida.
¿Qué pasa?.
Lo miré atentamente y Sally me ayudó a cambiar en lo que llegaba el médico.
El médico me empezó a revisar y tomo una muestra de sangre.
'Con esto sabremos que droga de uso".
Dijo el médico y le tendió una poción de recuperación a John.
"Gracias".
Dije y me acosté de nuevo.
Me iré, cuando pase el efecto de la droga regresaré y quiero saber lo que somos.
Dijo mientras se acercó a ver mi estado.
Asentí.
"Gracias de nuevo".
John se fue.
Marla entró después.
"Gracias, escuché lo que hiciste".
Agradecí a Marla por haberme ayudado una vez más.
"Tú das sustos, no sabía que hacer al ver cuándo te llevaban".
"Me alegra que te hayan regresado sana y salva".
"El capitán del ducado' me ha dicho todo lo que pasó, también me dijo como el marqués quedó hecho un batido".
"Gracias por regresar a salvo".
Marla se veía aliviada.
Sonreí al verla.
"Regrese a salvo, sabes".
Le dije y Marla se acercó más.
"Bese a John".
Confesé lo que había hecho.
"¿Regresará con el duque?".
"Bueno, a simple vista el duque se derrite por usted, pero ¿estás segura?".
Pregunto Marla.
"El té humilló y sé que si paso una vez puede pasar de nuevo al menos que haya aprendido la lección".
"¿Es lo que quieres?".
Pregunto de nuevo.
"Es el único hombre que me fascina, pensé que en este tiempo simplemente avanzaría, pero no puedo".
"¿Puedo al menos volverlo a intentar?".
Esa pregunta me la hice a mi misma.
"Si ves que esto va a mal curso, ¿me lo dirías?".
Pregunté a Marla que suspiro.
"Puedo decir que él se arrepiente de haberle hecho lo que le hizo, también puedo decir que él la quiere".
"Según el capitán él nunca ha dejado de quererla y que indirectamente la ha ayudado".
"Apoyaré tu decisión, los dos fueron víctimas".
"Pero quisiera que piense en ir lento, conocerse de nuevo desde cero y verá si vale la pena o no".
Marla lo comento esperando que no me enojara.
En eso tenía razón.
Se tendría que empezar desde cero.
Me quedé pensando en eso.
"Gracias por los consejos Marla, tengo que pensar bien como avanzar".
......................
Una semana después fue el juicio de el marqués.
Yo estaba a lado de quién fue la marquesa.
El juez que se quedó atónito con los eventos recientes miró a con incredulidad.
A lado de la marquesa había dos mujeres más que había pasado con este lío.
Aparte de la marquesa, este tipo parecía con todas las que encontraba.
Solo de pensarlo me da una sensación de amargura.
Por poco.
Atrás de mí estaba John mirando como iba el juicio.
"Señor juez, el marqués abuso de mí y me chantajeo".
Dijo la marquesa, una mujer con el cabello café claro y sus ojos verdes.
"Yo no podía escapar".
La tristeza de la mujer se mostró en la sala.
"Tengo dos hijos a los cuales considero bastardos, aun cuando él fue quien me uso negó a su propia sangre".
La marquesa parecía estar en mal estado.
"Por favor, ayúdenme y ayuden para que no haya más víctimas, la condesa Narciso es la mujer que se pudo salvar de lo que le pido haber hecho".
"Si el duque no hubiera aparecido, ¿qué hubiera pasado?".
Las palabras resonaron en la sala.
La gente estaba indignada por lo que escuchaban.
El marqués Arquilegia es un noble con una gran reputación.
La familia está desde la fundación del imperio.
La droga que uso es una droga especial que hace que quién las tome pueda la coordinación.
Están consientes pero no tienen control de su cuerpo.
El juez no pudo evitar sentirse inadecuado a tomar la decisión de la pena.
"Permítanme".
Dijo y se levantó dirigiéndose a un asistente para que llamara al jefe.
Unos momentos después el emperador llegó a la sala.
"Así que te gusta abusar de más mujeres".
Dijo el emperador, sus palabras iban al marqués.
El marqués tuvo un rostro serio y sereno como si estuviera tranquilo de que no pasaría nada.
Lo mallugado de la cara solo hacía que se viera algo cómico, pero él mantuvo la compostura.
Si no decía nada, no pasa nada ¿no?.
El emperador frunció el ceño al ver qué estaba siendo irrespetuoso.
"Marqués, ... Ya no será marqués".
"Lo que hizo con estas mujeres no tiene perdón".
"Es una lástima que una familia tan importante sea tan repulsivo".
Dijo con una mirada fría.
El emperador estaba más que enojado.
Uno de sus preciados marqueses era alguien repulsivo.
"Los hijos que no reconociste serán los herederos".
"Con el poder que tengo como el emperador dueño de este imperio, te condenó a la horca".
"También tendrás 50 azotes por cada víctima incluyendo a la condesa Narciso que se salvó de tus manos".
Suspiré.
Estaba aliviada pensando que el emperador le daría la oportunidad de redimirse.
Al final fue llevado.
El marqués perdió la compostura.
"¡Por favor, mi emperador!".
"Deme la oportunidad, ellas se acercaron a mí con doble intención".
"Ellas son las que me sedujeron".
El emperador que tenia una mirada que parecía daga negó con la cabeza.
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Comments
Yanela Del Puerto
típicas palabras de un violador y abisivo
2024-07-24
0
Mar Emerald
magullado
2024-03-30
0
Rosalinda Quintanilla
espero que Mireya se vuelva a casar con su esposo y tengan su felices para siempre
2024-01-18
0