Verdad

Al llegar al condado los recuerdos empezaron a inundarse en su mente.

Había visitado a su prometida para llevarla a citas por la capital.

Después de la graduación él se comprometió con ella y estaba feliz.

Le declaraba su amor incondicional pero ella lo tomó y lo hizo añicos.

Lo rompió.

Volvió a poner un rostro complicado mientras entro a la propiedad del conde.

Cuando llegó a la entrada de la mansión se dio cuenta que no toco por estar inmersos en esos recuerdos que ahora eran dolorosos.

Aunque un sirviente se acercó y lo saludo.

“Vengo a ver a Tania Narciso”.

El asistente lo empezó a dirigir al jardín y fue cuando escuchó la voz de la madrastra y de Tania.

“¡Me ha rechazado!”.

Con un grito fuerte el duque detuvo al asistente en seco.

El asistente asintió quedándose como piedra.

“¿Te equivocaste?”.

Pregunto la madrastra a Tania

Las dos mujeres estaban en medio del jardín.

Al parecer la madrastra estaba viendo las flores de su jardín cuando Tania se acercó y empezó a quejarse.

“Después de todo lo que he hecho por ti”.

“Te quite de encima a Mireya y tu ¿lo arruinas?”.

“Maldita sea, Tania”.

La madrastra empezó a quejarse y a maldecir a su hija que no pudo seducir al duque.

“¿Sabes cuánto pagué para que hicieran ese video?”.

Habló fuertemente y él que estaba escuchando a escondidas se estremeció.

¿Qué escucho?.

¿Qué dijo?.

Un sentimiento con un nudo en la garganta se hizo, quería gritar y poder gritar de que demonios están hablando pero se quedó ahí escuchando todo lo que decían.

“Mamá, seguire intentando”.

“Tengo todo el tiempo, Mireya ya no existe más”.

Con esas palabras apareció frente a ellas.

Las palabras donde dijo.

Mireya ya no existe más.

“¿Dónde?”.

Pregunto con el nudo en la garganta y todas las emociones salieron en forma de frustración y enojo.

Las dos mujeres habían hablado todo sin pensar que hubiera alguien que los escuchaba.

Las dos mujeres se quedaron en shock al ver al duque que se veía demasiado aterrador.

“¿Dónde está mi esposa?”.

“¿Dónde?”.

Con voz entrecortada miro a las mujeres que estaban pálidas y la condesa dijo.

“No.. no sé de qué habla”.

“Bienvenido duque”.

“Pase”.

"¿Viene a ver a Tania?".

Las mujeres intentaron mantener la calma pero no fue posible.

El duque las había escuchado.

“Dije, ¿dónde está Mireya?”.

La voz sonaba como si fuera a matarlas en el acto.

Es lo que quería hacer, matarlas pero no podía, primero tenía que buscar a su mujer.

“No.. no sé de qué habla”.

“Ella huyó con un…”.

Un golpe a la pared haciendo que esta se cuarteara ellas saltaron del susto.

¿Un amante?.

Había creído en lo que le habían mostrado.

Había lastimado a su esposa y ahora llevaba perdida mucho tiempo.

¿Cómo fue tan tonto?.

Su esposa jamás lo engaño.

“¿Qué pasa aquí?”.

El conde que llegaba a su propia casa pregunto y vio al duque que había dañado la pared.

“¿Qué es lo que pasa duque?”.

Preguntó al duque que estaba furioso.

“Quiero saber que le hicieron estas mujeres a mi mujer”.

“¿Dónde está Mireya?”.

El conde no entendía.

La magia empezó a acumularse en el puño del duque y la condesa colapsó.

Un trueno cayó a una mejilla de la condesa e hizo que ella empezara a gritar del dolor.

“¡Basta!”.

La condesa gritó.

El conde se quedó en blanco pero cuando iba a decir algo al duque, Tania gritó aterrada por el pánico esperando a que se detuviera.

“Mireya está muerta, ella murió en el acantilado”.

“Por favor, superala y mírame a mí”.

Las palabras de Tania fueron ridículas.

La condesa que empezó a sollozar se quedó sin palabras por un momento.

¿Su hija es tan tonta?.

No pudo evitar querer golpearla aunque le doliera a no más poder la mejilla.

“¿Qué hicieron?”.

El conde fue quien preguntó asustado por lo que había dicho Tania.

Se acercó a la condesa y la tomó del cuello.

“¿Qué le hiciste a mi hija?”.

Gritó pero ella lo miró sin expresiones y con lágrimas en los ojos.

“Ella jamás debió haberse casado con el duque”.

“¡Jamás!”.

El conde levantó la mano y se detuvo en seco.

El duque detuvo la mano y fue quien usó su magia de trueno para volver a lanzarla a la mujer.

Aunque no era fuerte su magia para no matarla en el acto, él lo hizo lo suficientemente fuerte para torturarla.

“¡Aahg!”.

El grito de la condesa sonó desgarrador.

“¿Qué hiciste?”.

“¿Cómo hiciste ese video?”.

Preguntó el duque.

El conde abrió los ojos en par por las revelaciones que llegaron a sus oidos.

“Pague… le pague a una mujer que tiene el mismo físico que ella, había visto ese lunar desde que era una niña y solo lo pintamos con maquillaje”.

La condesa respondió aun con esa sensación electrizante.

Cayó en el suelo lamentándose.

El conde miró al duque retroceder, estaba en shock recordando el día que la expuso.

Ella le decía que no era ella.

Sin embargo no le creyó.

No pudo creerle.

“¿Dónde está Mireya?”.

Preguntó el conde y la condesa apenas respirando dijo.

“Pague para que la mataran”.

“Ella está muerta”.

Las expresiones del conde y el duque fueron indescriptibles.

“¿Qué?”.

El conde quedó en shock.

“Mi.. Mireya”.

El conde murmurando dijo el nombre de su hija.

“¿Dónde?”.

Preguntó el duque.

“¡¿Dónde?!”.

Con un rayo más fuerte la condesa gritó al ver como se condensaba el rayo que empezaba a tomar fuerza para dirigirse a ella.

“¡En el acantilado, a las orillas de la capital!”.

“Ahi cayó su cuerpo”.

El rayo le cayó directo a la condesa dejándola casi frita.

El duque salió corriendo a tomar su caballo.

“Mireya, Mireya”.

Llegó al ducado y empezó a ordenar a toda su gente.

Dos horas después empezó a dirigirse a las orillas de la capital.

El acantilado era alto y había un rio circulando.

Los hombres lo sabían.

Es difícil de sobrevivir.

“¡Mireya!”.

John en agonía empezó a descender hacia abajo.

“¡Mireya!”.

Gritando su nombre buscaba cualquier pista.

Habían pasado cuatro meses desde lo ocurrido.

¿Qué probabilidades había de que sobreviviera?.

La gente que venía con el duque se preguntaban, aun así empezaron a descender.

“¡Mireya!”.

“Lo siento”.

“Perdoname”.

“Perdoname”.

Las lágrimas caían de sus ojos.

Los sentimientos explotaron y las lágrimas salían sin poder detenerse.

“Por favor, aparece”.

“Por favor, vive, no mueras, no quiero que mueras”.

“No estes muerta, Mireya por favor”.

Miro el rio esperando que ella no haya muerto, que todo esto solo sea una mentira.

Solo una mala broma.

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Comments

Miroslava Soto Vigil

Miroslava Soto Vigil

x imbécil no te la mereces sopenco

2024-09-29

1

Liliana Barros

Liliana Barros

De que sirve que te enteraras de la verdad, si no le diste el beneficio de la duda. De que sirvió tu amor, si a la primera prueba, la condenaste. Ahora te toca sufrir como sufrió ella.

2024-09-14

0

Guadalupe Aviles

Guadalupe Aviles

vez. vez. vez sufre retuersete como gusano por no darle el beneficio de la duda a hora dile a tu amigo como lo solucionas ja que chiste y es wue me enojo que duden de un amor sincero se nota cuando una mujer da amor genuino real hermoso pero bueno tal vez la encuentre pero por lo pronto que sufra

2024-08-27

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