Te encontré

Cuando llegamos al huerto había personas formadas para poder conseguir verdura recién cortada.

"Este es el lugar perfecto para las verduras".

"Jamás lo olvides, ya que si no funciona tu entrenamiento como ama de casa para ayudarme, tendrás que venir por ellas".

Marla sonreía feliz mientras miraba las calabazas recién cortadas.

"Bien".

Intente recordar el camino que tomamos y mientras estábamos escogiendo las calabazas más ricas un hombre llegó diciendo.

"Los hombres de un noble están en las zonas de las cabañas buscando a alguien".

Marla al escuchar eso miró a la mujer que estaba frente a ella.

Aunque nadie la conocía y llevaba ropa igual al de nosotros no pasaba totalmente desapercibida.

Ella volvió a ver a los hombres y las estaban viendo.

"Marla, mira está".

Unos susurros se hicieron detrás de ella.

Lo malo de los pueblos es que todos se conocen entre sí.

Todos conocían a Marla,, pero nadie conocía a la chica que tomaba la calabaza más gigante.

"Vamos".

Con eso Marla la jalo y pago las verduras de la canasta.

"¿Escuchaste lo que dijeron?".

Pregunto Marla.

"¿Qué dijeron?".

Estaba tan sumergida mirando las calabazas más gigantes que no puso atención a su alrededor.

"Haa".

Suspiro Marla.

"Hay gente buscando una mujer en las cabañas, justo donde vivimos".

Respondió Marla.

Me quedé mirando pensativa.

Realmente había pasado el sí me quedo quieta me encontrarán, pero ahora tenía una duda.

"¿Será amigo o enemigo?".

Se preguntó y Marla se quedó quieta pensando en eso.

"¿Si es malo?".

El recuerdo de como su hermana pequeña fue secuestrada y después fue asesínada volvió a ella.

Ella no pudo hacer nada por su hermana.

Solo la encontraron sín vida días después de que desapareció.

Miró a la mujer que no sabía qué hacer.

"Si intentaron deshacerte de ti".

"Puede qué hayan venido a acabar contigo".

Esas palabras hicieron que las dos se quedarán en shock.

"¿Qué hago?".

Pregunto asustada.

"No sé, no tengo idea".

Marla respondió ahora nerviosa.

Entonces Marla le llegó una idea.

"Hay una cueva".

"Cuando era niña solía jugar en esa cueva con los niños del pueblo, es ségura".

"Escóndete y espérame iré por dinero y salgamos de este lugar".

"Te ayudaré".

Marla dijo esperando que dijera que sí.

"No es peligroso para ti".

"¿Por qué haces esto?".

Le pregunto a Marla.

¿Por qué hace esto sí no la conoce?.

Miro a Marla con curiosidad.

"Lo sé, sé que no te conozco, pero tú tampoco te conoces".

Reclamo tomando la delantera.

Me quedé sin palabras.

"No eres mala persona, solo quiero ayudarte".

"Eres la primera amiga después de hace mucho tiempo".

Había vivido alejada desde la muerte de su hermana y solo salía para conseguir dinero y comida.

Así era su vida de ella.

"De acuerdo, ayúdame".

"Pero también puede ser que ellos no sean malos".

Dijo, solo había dos ser amigos o no.

"Veré por ti, veré sus intenciones".

"Por mientras ve a la cueva".

Dijo Marla señalando la dirección.

"De acuerdo".

Empezó a caminar con Marla hacia el bosque a lado del huerto.

"No te preocupes, yo me asegúrate que no sean malas personas".

Dijo Marla llevándola hacia la cueva.

'¿Y si soy yo la mala persona?'.

Pude haber cometido un gran crimen y pude haber huido al grado que tuvo que caer por el río.

No sabía cuál era la verdad.

"Es aquí".

Marla señaló la cueva y ella misma entró en ella para ver qué no había peligro.

"Ten, aquí hay jitomates para que comas por el momento".

"También hay zanahorias".

"Gracias".

Agradecí su consideración.

Sin ella tal vez ya estuviera muerta.

"Espera aquí y verás que te ayudaré".

Con esas palabras ella salió del bosque dirigiéndose a la cabaña.

Cuando llegó a su propia casa miró a los hombres uniformados buscando a alguien.

Fue cuando iba a entrar cuando escuchó una voz.

La voz del caballero sonó tan de repente que se asustó brincando.

"Señorita, me han informado que hay una mujer en su casa aparte de usted".

"¿Podemos conocerla?".

El caballero fue directo al grano.

Miró a lo lejos la ventana de sus vecinos que miraban hacia su dirección.

"Se han de ver equivocado de persona".

Dijo mirando al caballero que no se movió.

Abrió la puerta y señaló al caballero para que viera adentro.

"Ve, aquí no hay nadie".

Señaló para dentro de su casa y el caballero solo asintió.

Marla quiso preguntar, pero al ver al caballero dudo.

Dudo en preguntar algo.

¿Si preguntaba sospechara?.

"Gracias señorita".

El caballero dijo y termino saliendo del lugar.

Ella entró y dejo la canasta con más verduras y tomo sus hilos que hacía para vender.

Dentro del los hilos colocó el dinero.

Era mejor que se fueran del lugar.

Aunque el caballero no se mostró tan hostil, ellos solo obedecen órdenes.

Salió con la canasta y el mismo caballero la miraba de lejos.

Ella caminó como siempre y camino al pueblo hacia las mercerías del pueblo.

Llevando sus pedidos recibió su pago y así simultáneamente y termino escabulléndose del lugar para dirigirse a la cueva.

Después de entrar en el bosque llegó a la cueva.

"¿Marla?".

Pregunto mientras la miraba cansada.

"Vámonos".

Con esas palabras dio por hecho que esas personas no eran amigos.

"..."

Asentí levantándome de la roca en la que había estado sentada.

Había sido aburrido y me había acabado los jitomates y las zanahorias.

Comenzamos a caminar hacia dentro del bosque.

"¿A dónde vamos?".

Pregunté y miré a Marla que señaló una dirección.

"Allá está el otro pueblo, podemos ir ahí y de ahí al estado del ducado Aquilegia".

"..."

Asentí en silencio, ya que no reconocía ni un lugar de los que ella decía.

Al salir del bosque seguimos caminando hasta que escuchamos que los caballos.

"¡!".

"Vámonos".

Gritó Marla.

Empezamos a correr pero fue inútil.

No teníamos a dónde huir.

Fuimos acorraladas por hombres uniformados.

Fue cuando un hombre de cabello negro y sus ojos color miel me observaron fijamente.

Tenía una cara pálida como si estuviera herido.

"Mireya, te he encontrado".

Con esas palabras el hombre descendió y empezó a acercarse.

Me quedé sin palabras y Marla me cubrió con su cuerpo.

"No la toque".

"No la lastime".

Dijo Marla sin saber qué hacer.

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Comments

Olga L. Rozo

Olga L. Rozo

lástima que no pudieron irse

2024-01-27

1

Ana Santos

Ana Santos

asta suerte tiene el miserable porque ella no se acuerda de lo que le iso

2024-01-16

0

Gladys Benitez

Gladys Benitez

Por más dolor por la traición no le dio el beneficio de la duda...qué tristeza vivir con alguien, compartir con esa persona y al menor error sale la desconfianza en su máximo nivel.
Quisiera que le cueste y que ella se haga superior en poder a él...y que el papá reconozca públicamente que se equivicó

2024-01-12

6

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