El lema de Alexos Zouvelekis siempre había sido sé ecuánime, no te pongas furioso. Aunque debía reconocer que con Natalie Beaumont había perdido los estribos, y no solo una vez, habían sido dos, motivo por el cual en ese momento estaba parado en la sala de su departamento. Luego de hacer un par de llamadas y corroborar la información había comprendido por qué estaba tan molesta.
—Qué es lo que quiere ahora?- le preguntó agresivamente. Él habia pasado por la puerta con todo su desparpajo.
-Cinco minutos de su tiempo.
-Si me perdona un momento, me vestiré. Cuando entró él no la había mirado. Pero ahora sí que lo hizo. Y de arriba abajo de manera descarada.
—Deje de hacer eso le advirtió ella.
— ¿De hacer que?, pregunto él con una sonrisa burlona.
— ¿De mirarme como lo hace?, respondió ella.
—¿Puedo sentarme?, pregunto él.
— Sí no queda más remedio, respondió Natalie.
— Vine por dos asuntos el primero. Sigo exigiendo que se disculpe.
— No pienso hacerlo, si...
— Callese, estoy hablando no me interrumpa.
Veo que está molesta por su ascenso, pero yo no tengo nada que ver con la decisión que sus jefes inmediatos tomarán.
— No sea hipócrita, ellos ascendieron a Rosse porque es guapa, y querían agradarle al jefe .
— En ese caso tendrían que haberla ascendido a usted, porque es tal cual me gustan las mujeres.
Natalie se enfureció y se puso de pie, solo quería humillarla.
— Váyase de mi casa no es bienvenido aquí.
— Cómo que es algo complicadita, no hay manera de darle el gusto. La espero mañana en la empresa, no pienso despedirla a no ser que quiera renunciar e irse a esconderse bajo el ala de su papá, porque créame si renuncia el único lugar donde será recibida sera en las empresas de los Beaumont.
— Váyase dijo ella molesta
—Le dije que vine por dos asuntos, el se puso de pie, se acercó y la observó tenía ojos cándidos y brillantes. Una boca vulnerable y carnosa. Además, la camiseta le marcaba las curvas y delineaba sus exquisitos pezones con maestría ya que no llevaba ropa interior —Yo también te deseo —murmuró reaccionando ante aquella vista. A Natalie se le había acelerado el corazón mientras Alexos la sometía a aquel escrutinio de macho arrogante muy seguro de su atractivo.
— Yo no lo deseo dijo ella.
— Pasaré por alto semejante mentira, la tomó entre sus brazos y la besó con la misma fuerza que él a ella y, cuando sintió la lengua de Alexos en el interior de su boca, el corazón le dio un vuelco y comenzó a latirle aceleradamente. De repente, sintió que todo su cuerpo se estremecia. El animal que llevaba dentro quería apoyarla en la pared y besarla hasta dejarla sin sentido, pero ganó la razón. No le gustaba perder el control. De hecho, le gustaba controlarlo todo siempre al cien por cien.— Tenía ganas de hacer eso desde anoche, solo que se acobardó y no fue a mi encuentro. Me deseas tanto como yo a ti.
— Apartese, es aún más despreciable dijo Natalie.
Si ella hubiera tenido un cuchillo en la mano lo habría apuñalado allí mismo. Realmente, se maravillaba de que ese tipo hubiera llegado a los treinta años sin que ninguna de las mujeres que habían pasado por su vida le hubiera hecho nada. ¡Había tenido la osadía de decir que ella lo deseaba! Entonces se separó de él y ella se estremeció. La hacía sentirse tan... tan violenta. Ese hombre era una incitación andante al crimen pasional.
— Cena conmigo, dijo él.
— No iría a cenar con usted, ni aunque mi vida dependiera de ello. Es el ser mas despreciable que he conocido.
— Pero aun así me deseas, en el fondo, sabes que me vas a perdonar todos mis pecados es cuestión de tiempo. — Te veré mañana dijo él.
Natalie había pasado prácticamente la noche sin dormir, cada vez que miraba su sala podía ver a Alexos Zouvelekis parado ahí.
Era media mañana cuando fue llamada a la oficina de Alexos. Rosse no había podido responder unas simples preguntas.
—Quiero que te quede claro que no hice ningún comentario inapropiado sobre mis supuestas preferencias físicas con respecto a mis empleadas—concluyó. Natalie no dijo nada. —Por tu silencio asumo que me crees. —No asumas nada —sonrió Natalie dolida—. Por tu comportamiento de anoche, está claro que no crees que te tengas que regir por los principios de respeto por los que se regiría un jefe normal.
—No te consiento que me hables así.
—¿Por qué? ¿Te crees que estás por encima del bien y del mal? —le espetó Natalie —. Te crees Dios, te crees con derecho de hacer siempre lo que ti te venga en gana sin pensar en cómo va a afectar a los demás.
Él se acercó y la besó apasionadamente, estaba harto de discutir con ella. La puerta se abrió en ese momento y volvió a cerrarse.
Ella se aparto de él —Déjame en paz. Mi carrera y mi reputación están en juego —murmuró Natalie estremeciéndose, desesperada por que la habia vuelto a besar. Sin embargo, sabía que se iba a traicionar a sí misma si consentía que Alexos la cegara. Percibía su olor, masculino y excitante, y sintió que se mareaba.
Un golpe en la puerta hizo que Natalie se escondiera detrás del escritorio.
Alexos autorizo la entrada y entró un hombre hablando en griego. Avergonzada, Natalie deseaba que la tierra se la tragara.
Petros hizo como que no la veía, pero eso era imposible pues la mesa de trabajo de Alexos era transparente.
—Haz como que es invisible —le dijo Alexos en griego.
—¿Te puedo preguntar qué hace ahí? —le preguntó asombrado su amigo de la infancia. —Protegerse de la vergüenza de que la vean en mi despacho. Se pone nerviosa por tonterías—murmuró Alexos a la defensiva encogiéndose de hombros—. Es una mujer muy sensible.
Petros salió de la oficina riéndose Alexos que solía cambiar de mujer como si fueran calcetines, se preocupaba por una simple empleada.
Ella salio detras de el escritorio —Me gustaría hablar de tu futuro en esta empresa mientras cenamos esta noche. Saldremos directamente desde la oficina y cenaremos pronto... si te parece bien.
—Eh... sí, por supuesto —murmuró Natalie preguntándose en qué condiciones la estaba invitando. ¿Sería sólo una cena de trabajo tal y como ella habría querido? Estaba claro que la actitud de Alexos hacia ella había cambiado.
Las cosas se habían complicado cuando ella se acostó con el, durante dos meses se vieron a diario, incluso lo había acompañado a ver unas propiedades.
La confusión de Natalie solía iba en aumento así que cuando el regreso a Grecia, ella renuncio y regreso a casa.
Durante días deambulo por la casa, sus padres estaban de viaje cada uno por su lado.
— Natalie tengo una sorpresa para ti cierra los ojos grito Kat golpeando su puerta.
Natalie cerró los ojos y al abrirlos vio a Alexos muy serio. Kat se desvaneció dejándolos solos.
— ¿ Qué haces aquí pregunto ella.
— Antes explícame algo debo suponer que a todos los hombres que llaman a la puerta se les trae a tu habitación sin hacer preguntas?, pregunto él.
— Por supuesto que no, ¿qué les ha dicho para que te dejen pasar?.
— Pregunte por ti y Katherine me preguntó si era tu novio y le dije que si y me trajo aquí.
— ¿ Eres mi novio ?, pregunto ella.
— Esa era la idea, aunque por lo visto para ti no fui lo suficientemente importante. Te lleve a comprar una casa, pensé que el mensaje era claro. Alexos se puso de rodillas. — Natalie Beaumont ¿Quieres ser mi novia?. Ella lo miró emocionado.
— ¡Sí quiero!, exclamó ella y lo besó.
De pronto un golpe, sobresalto a Natalie.
— ¡ Katherine abre la maldita puerta o la derribo!, grito Henry Beaumont.
— La va a matar, dijo Natalie —Esa es la razón por la que te subieron a mi cuarto dijo Natalie
abriendo la puerta. — Henry cálmate.
— Subió a un tipo a su habitación, grito Henry.
Alexos se asomó en ese preciso momento.
—Hola Henry, dijo Alexos.
...****************...
Natalie ingresó a las oficinas centrales de la compañía, se dirigió a la oficina de Alexos y lo beso.
— Te extrañe agapi mou
— Yo más, deje a Katherine en la casa, para que se cambiara y almorzara.
— Es de suponer que debo enviar a los bomberos dijo Alexos.
— Algo así, respondió riéndose ¿ya llego el equipo del Jeque Bakhur ?, pregunto ella abriendo la carpeta.
— En unos minutos, si se ponen de acuerdo Karim vendrá más tarde a firmar.¿Necesitas mi apoyo?, pregunto él.
Ella le dedico una de sus miraditas.
— Lo dirás en broma dijo ella sonriéndole. Las puertas del ascensor se abrieron y el equipo de negocios salieron.— Te veo más tarde, dijo Natalie saliendo sé su oficina, a través de las paredes de cristal Alexos Zouvelekis vio como su mujer recibía al equipo. Sonrió orgulloso Natalie era todo lo que él había soñado y en dos meses sería su esposa.
Luego de ducharse y cambiarse Kat observó la propiedad, estaba aburrida así que decidió salir a pasear por Londres, el problema es que no tenía mucho dinero, tendría que buscar a Natalie en la oficina...
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Comments
Blanca Idalia España Lozano
La conversación entro Petros y Alexos , fue la cereza 🍒 del pastel , casi me da hipo de risa 😂😃🤣😃, ha estado sensacional la escena . Gracias por hacernos reír a carcajadas querida autora
2025-03-30
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Blanca Idalia España Lozano
Porque se escondió detrás del escritorio, jajajaja 😂😂😂🤣😂😂😂
2025-03-30
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Blanca Idalia España Lozano
Guag Natalie percibió el olor masculino de Alexos 🙄🤔,serán las feromonas o que , que risa con ustedes 🤭😍😂🤣❤️🥰
2025-03-30
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