Tras pasar el día hablando, hicieron creer a los demás que apenas se conocían y estaban haciendo una buena relación para su matrimonio, pero la realidad es que ambos ya no podían esperar en la noche.
Una vez que el sol se ocultó, el mayordomo principal del palacio escoltó a Fausto a una habitación aparte, ya que como no estaban casados aún, tenían que dormir separados. Sin embargo, a eso Fausto no le fue impedimento para salirse con la suya e irse a escondidas a la habitación de la reina.
— llegaste...
— no podría dejar otra noche sin tí.
Elaisa estaba sentada en su cama a media orilla. Es cuando Fausto va y se arrodilla, simplemente para el la existencia de Elaisa era sublime que la adoraba como una diosa.
— solo tú hace que mi corazón se tranquilice y quedé en paz. Estas noches no había podido dormir a falta de tu presencia.
Con una risita de gusto, Elaisa pregunta.
— ¿Como hacías para dormir antes de conocerme?...
— no lo hacía... Las pesadillas de mi pasado no dejaba conciliar el sueño. Pero esa vez que me descubriste, luego de hacer el amor pude dormir después de tantos años... Todo gracias tí.
Tomándole el rostro, Elaisa lo sube hasta que ambos se encuentran frente a frente.
— ¿Cuanto has sufrido, Fausto?... ¿Aún sigues sufriendo?
Negando con la cabeza, este solo dice.
— ya no, que estas a mi lado... Elaisa... No quiero perderte otra vez.
— ¿Eh?
Antes de que Elaisa pudiera preguntar eso, Fausto la besa apasionadamente.
«¿Que quiso decir con eso. Fausto... ¿Que es lo que me oculta sintiéndolo más profundo que tú propia venganza?»
Tras ese beso. No pararon con la caricias que mutuamente se daban. Siguieron y siguieron hasta que el sol estaba a punto de asomarse.
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Al pasar los días. Los preparativos de la boda se llevaban a cabo. Mientras que la reina seguía con los cambios de leyes que tenía que pasar el país para una mejora.
A la lejanía, Elaisa podía escuchar un alboroto. Ella sale de la oficina y escucha a los guardias gritar. La reina se apresura ya que oyó algo que la dejo en alerta.
— suélteme por favor... Yo no soy una bruja...
— alguien dijo que te vio usarla. Lo aseguró y por eso te hemos traído aquí...
Los guardias pensaban probarla de alguna forma para ver si era verdad. Es cuando llega Elaisa y con solo su presencia hace que los guardias se tensé un poco. Si bien es conocido que Elaisa era una mujer dulce, hay momentos que toma las decisiones con voz dura.
— ¿Que creen que harán con esa joven?... ¡Suéltela de inmediato!— antes que ella gritará. Cristopher se interpone entre los guardias sim darse cuenta que la reina estaba ahí.
— usted no se meta. No crea que por ser nuevo en la corte tiene derecho en reclamarnos.
— tal vez no. Pero no me quedaré callado ni mucho menos dejaré desprotegidas a esa joven... No me importa tener problema luego con la reina. No me iré hasta que dejen a la chica. Déjenla ahora mismo.
Los guardias rápidamente hacen una reverencia. El rubio se lleva ambas manos a la cintura y dice con confianza.
— eso es. No me obligaron a usar la violencia.
— vaya, Cristo... No sabía que eras un hombre que usaba la fuerza cuando no le hacían caso.
Habló Elaisa con una sonrisa detrás del rubio, asustandolo un poco.
— yo me encargaré de ella. Suéltela por favor.
— está bien, su alteza... ¿Que haremos con ella?... Alguien dió una acusación que era una bruja.
— ¿Quién?
— la familia Reicher.
— entiendo. Puedo encargarme de esto. Retírese.
Una vez que ellos se habían ido. La reina se dirige a Cristopher.
— Cristo...
— regáñeme si quiere. Pero no podía dejar a esa joven que la tratarán así.
Ambos ven a la chica, ella con sus cabellos azabache y ojos del color amatista. Baja la cabeza con temor y timidez.
— ¿Cual es tu nombre?— preguntó Elaisa.
— Eva.
— te acusaron de brujería... ¿Por qué?
Alterándose un poco. Eva le dice.
— no, su alteza, le juró que no soy una, por favor, créame.
— lo sé. No tienes que jurarmelo.
— ¿Eh?... ¿Pero como...
— simplemente lo sé. Además si lo fuese, no te haría daño.
— N-No entiendo, su majestad... ¿Acaso no son las brujas mala?
— no...— negó con una pequeña sonrisa—... Verás, las personas que son diferentes son tratadas diferentes, catalogadas como pagano o bruja, cuando solamente son personas especiales... Nadie en este mundo merece ser tratado de tal manera. Todos merecer respeto... Excepto las personas que te lastiman a sabiendas. Ella no merecen perdón. Ahora... Puedes decirme que hiciste en esa familia para que te acusaran de esa forma.
Eva comienza a explicar que ella solo era una empleada en esa familia. Pero la hija única de los Reicher la envidiaba de alguna forma. Ella deseaba renunciar pero tenía que mantener su trabajo para cuidar a su hermano. No obstante, el prometido de ella se fijó en Eva y el problema surgió. Fue ahí donde Minerva, la hija de los Reicher, decidió acusarla de brujería.
— Cristopher...
— ¿Sí?
— tacha a la familia Reicher de los invitados de boda. No quiero verlos.
Felizmente este dice.
— ¡Por supuesto!
— ¡Espere, su alteza!... No quiero que tenga problema por mi culpa... Sólo deme mi castigo y-...
Inesperadamente, Eva se tapa el estómago al rugir con fuerza. La chica tenía una gran vergüenza que no podía ver al rostro a ambos.
— Cristo... Te encargó a la chica. Tienes mi permiso de darle lo que necesite ella...
Dijo Elaisa antes de irse.
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Comments
DarkyMoon <3
haaaa lo sabía, iba a cambiar la manera de pensar de los seres mágicos 😍
2024-05-15
9
GMSC
🤔 y si necesita un prometido? se tendrá que sacrificar, órdenes son órdenes 🤷
2024-03-14
7
Lucia Rosalba Garcia Mercado
ya avia perdido esta novela pero ya me la encontré y me avia quedado en el capitulo. 15 y no la boy a dejar asta que la termine
2024-01-08
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