Emilio Belmonte
Luego de una deliciosa tarde junto a mi novia, juntamos las cosas y fuimos a casa; pasamos un momento romántico juntos y luego la llevé a su departamento porque no aceptó quedarse conmigo.
Estando nuevamente en mi hogar, me duché y salí con una toalla envuelta en mi cintura. Observé la cama completamente destendida y sonreí por recordar quién fue la causante.
Me vestí con un simple pantalón deportivo y un buzo del mismo color; fui hasta la cocina, calenté la comida y empecé a cenar tranquilamente, en mi cómoda soledad.
Tomé el celular y le envié una foto a mi escapista novia que no quiso quedarse.
📨 Te has perdido la mejor cena, caviar negro Belga Imperial y guisantes lágrimas.
📩 ¡Se ve exquisito! Pero, seguramente el postre estaría mejor — Su respuesta no demoró más de unos segundos.
📨 ¿Por qué no vienes a averiguarlo? — Incité, pícaro.
📩 Seguramente lo haré.
Me reí, ya que hace una hora se fue, pero ya estoy invitándola a que venga y es que prácticamente, no puedo estar sin ella, ahora menos por ser mi pareja, aunque antes buscaba cualquier excusa para verla, pasar tiempo con ella o invitarla a ver una película como mi amiga.
📨 Te estaré esperando — Le respondí.
Abandoné el celular y dejé las cosas en el lavavajillas para que mañana lo limpiaran las chicas.
Me dirigí a mi estudio y antes de entrar, sonó el timbre. Miré la hora en mi reloj y fruncí el ceño, ya que es tarde y dudo mucho que Lady llegara en apenas cinco minutos.
Observé por el mirador y vi a un repartidor, abrí la puerta para saber qué es lo que busca.
— ¿Qué necesitas? — Pregunté directamente
— Señor, ¿Es usted Emilio Belmonte?
— Sí, ¿Por qué? — Pregunté desconfiado.
— Esto es para usted — Dijo entregándome una caja, parecida al tamaño donde colocan el calzado— Firme aquí, por favor — Me tendió una tablet y plasmé mi nombre. — Que tenga buena noche.
— Igualmente — Dije viendo como él se alejaba.
Entré a casa y me senté en el sofá, abrí con cuidado ese paquete y quedé sorprendido por su contenido.
— Gracias al cielo no es una serpiente — Murmuré para mí mismo. Saqué el contenido y jugué con la lencería. — ¡Qué traviesa, princesa!— Mencioné claramente en nombre de mi novia.
La dejé en la mesa y volví a mi oficina, esta vez entré y me puse a trabajar.
Una hora más tarde, mi celular sonó en una llamada y contesté.
📱Hermosa, que linda sorpresa me has dado — fue lo primero que mencioné
📲 ¿Sí? Entonces, ¿Por qué no abres la puerta?
📱¡Voy!— Dije de inmediato, me levanté de mi silla y corrí hasta la puerta principal, abriendo sin pensar ni un segundo.
— Sí viniste — Estoy un poco sorprendido, pero más que nada agradecido.
— Dije que quería postre — Me sonrió pícara y la besé.
— El otro regalito no lo esperaba.
—¿Cuál? —Me miró sin entender y entendí que hay algo más detrás.
— Me llegó una caja...
— ¿Qué? — Me interrumpió asustada.
— Tiene ropa interior dentro, creí que fuiste tú — Su cara pasó de susto a incrédula y luego a enojo.
— Yo no fui — Declaró cruzando los brazos— ¿Hay nota?
— No — Me rasqué la cabeza un poco incómodo por la situación.
Lady fue hasta la sala y vio el regalo donde lo dejé.
— Es... lindo — Mencionó mordiéndose el labio inferior, cerró los ojos y suspiró —¿Has estado con alguien estos últimos meses? — Preguntó mirándome a los ojos.
— He estado en abstinencia desde que te conocí. — Aseguré. — Tú fuiste la única en estos años.
— Entonces, ¿Quién pudo ser?
— No lo sé, pero... si me preguntas, quisiera verte con eso — señalé la ropa interior y ella me miró sorprendida—¿Qué? Podríamos usarla y cuando sepamos quién fue le agradecemos, porque ya te he imaginado con él puesto.
—¡Estás loco!— Negó con su cabeza —Pero, yo estaré peor porque sí quiero ver como lo rompes para comerme. — Vino hacia mí y metió su mano dentro del buzo, tocando así mis abdominales.
— ¿Jugaremos, cariño?
— Sí, pero debemos investigar este regalo.
— Es el tercero en poco tiempo — Recordé
— No, el segundo del día. — Susurró contra mi cuello.
— El regalo de Jaque mate en pequeños edificios...
—Fui yo — Mordió mi mandíbula — No compre el vestido para darte ese presente.
— Así que eres la admiradora. — Agarré su cintura y bajé a acariciar sus redondos glúteos.
— Sabes que lo soy desde el segundo cero que nos presentaron— Conectamos miradas y asentí
—Igual que yo, princesa —Admití.
— Me cambiaré en el baño de la habitación —Se alejó de mí y agarró la lencería.
—¿Ya cenaste? — Pregunté preocupado.
— Sí, jefe, ya cené — Besó mi mejilla y se fue. Por consiguiente la seguí y arreglé la cama, aunque muy poco porque sé que vamos a destenderla nuevamente.
Lady salió del baño solo con la lencería puesta, descalza, su pelo suelto y una hermosa sonrisa.
— Parece hecha para ti —Halagué parado en la mitad de mi habitación.
— Recuérdame agradecerle a quién la haya enviado — Dijo sensual.
Se acercó a mí y quitó mi buzo, acarició mi cuerpo y luego bajó mi pantalón, dejándome en ropa interior; agarró mi erección y jugó con ella mientras conectábamos nuestras miradas.
Mis manos recorrieron su cuerpo y perdí una de ellas en su entrepierna para darle la misma atención que ella me estaba brindando. Si bien sabía lo que haría, se sobresaltó igual y gimió cerrando sus ojos.
— ¡Mírame! No quiero perder ningún gesto cuando esté dándote placer. — Dije muy duro.
— Fuerte — Pidió y sé que no habla por el trabajo con mis dedos, sino lo que necesita cuando este dentro de ella.
— Como quieras — La besé desesperado y saqué mi mano de su zona para levantarla el brazos y llevarla a la cama.
La recosté allí y sin más rompí su braga para hundir mi cara en ese lugar que tanto me gusta. Abro sus piernas y me acerqué provocando un temblor por la excitación.
Repartí suaves besos y mi lengua recorrió cada pliegue, secando su humedad y deleitándome con su sabor. Mis dedos se unieron al juego, entrando en ese lugar donde su estrechez me recordó que he sido el único en varios años y así deseo estar hasta que se me dé la oportunidad; más aún, con la mínima posibilidad de envejecer juntos.
Su tan ansiado clímax llegó y disfruté cada gota como hombre sediento en el desierto.
— Te necesito — Mencionó con su respiración acelerada.
— Me tienes — Declaré, coloqué mi miembro en su entrada y lo hice de una estocada, arrancando un pequeño grito de mi novia.
— Me encantaaa — Mencionó y reí moviéndome como ella quiere.
Rompí la molesta tela de arriba y devoré sus montañas, esas que en cada rebote me invitan a comerlas.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 73 Episodes
Comments
Cinzia Cantú
Pasan cosas algo raras
2025-03-03
0
GALATEA CORAZÓN ❤️🇨🇴🇨🇴❤️
Que tal que esa lencería tuviera algo tóxico.🤨🫤😯🤔🇨🇴
2024-12-19
1
Zuliner Chacon
Podría ser Sasha con algún aliado
2024-04-19
3