Emilio Belmonte
Es mía; mi princesa se entregó a mí. Lo que tanto había deseado, se dio y lo disfrute.
Besé cada rincón de su cuerpo y cada centímetro de su piel con sed de más, pero no le exigí mucho porque era nuestra primera vez.
Sé muy bien que tenemos tiempo y prácticamente una vida completa para volver a repetir la entrega pasional que nos consumió.
Ahora, Lady está en mi cama, sobre mi pecho, siendo abrazada por mis brazos y a su vez, ella abraza mi cintura. Entrelazados en varios sentidos, más allá de lo notable en nuestro físico.
Anoche confesé amarla y canté varias canciones románticas en su oído, consiguiendo como respuesta, algo afirmativo y soñado.
Hoy nos tocó amanecer juntos, aunque, a decir verdad... Yo no dormí en toda la noche. Nuestro encuentro terminó cerca de las 5 am. Y solo observé verla dormir, recordar y atesorar este momento, no porque piense que va a terminar, sino porque es la mejor noche que pasé en toda mi vida.
Mi celular empezó a sonar y me estiré sobre la cama para alcanzarlo; molestando sin querer a Lady.
— Mmmm — Se quejó removiéndose y abrazándome más fuerte
Me reí en silencio por su acción, pero sentí un calorcito en mi alma con ese acto cariñoso.
Quien molestaba en una llamada, un día Domingo y demasiado temprano, es Marina, una de mis hermosas hermanas. Para su enojo y desagrado, corté la llamada y coloqué el sonido en silencio para que no despertara a Lady.
Quisiera levantarme para ir al baño y preparar el desayuno, pero la verdad es que no deseo abandonar el cuerpo de mi mujer, aunque debo hacerlo porque las necesidades básicas y urgentes así lo exigen.
Unos minutos después y sin moverme demasiado, salí de la cama y caminé desnudo hasta allí.
Cuando estaba pasando el jabón por mi cuerpo, sentí unas pequeñas manos recorriendo mi espalda.
— ¿Te desperté? — Pregunté aún sin darme vuelta
— No, pero me hiciste falta— Pronunció ella, mientras seguía recorriendo mi cuerpo con sus manos, ahora abrazándome desde atrás, provocando miles de sensaciones que deseaba liberar.
Con su cuerpo pegado a mi espalda y sus traviesas manos en mis abdominales, iba bajándolas poco a poco hasta llegar a mi intimidad. Acarició suavemente, sin agarrarlo, y repartió besos por el león que tengo tatuado en mi espalda.
— Princesa, ¿Estás bien?— Mi voz ronca por la excitación provocó un pequeño temblor en ella.
— Sí, amor. — Confirmó, diciendo esa última palabra que jamás pensé escuchar de ella.
Hice que me soltara y volteé para verla de frente. Su hermosa sonrisa, su carita sonrojada y ya empapada por la ducha, la hacían ver muy inocente, aunque su acto anterior no.
— Espero que puedas resistir otra ronda — Declaré sujetando su cintura e impulsándola hacia arriba.
Apoyé su cuerpo en los azulejos mientras ella enredaba sus piernas en mi cuerpo, dándome el acceso completo.
La agarré desde sus glúteos para que no cayera, a su vez que iba acariciando y estrujándolos por lo grande que son, arrancando gemidos de sus labios.
Mi cara se perdió en esas montañas que ya requerían atención y con mi lengua recorrí cada milímetro como un maldito hambriento.
Mi amigo ya duele de la enorme necesidad que tiene por consumirse con Lady y me fundó en ella sin previo aviso. Ella por su parte, gime placenteramente y entierra sus uñas en mis hombros, apoyando su cabeza en los azulejos con los ojos cerrados. Luego los abre y enreda sus brazos por mi cuello para impulsarse a besarme con ansias.
—Te amo — Dijo mordiendo mi labio inferior y sonreí empezando a moverme.
— Te amo — respondí igual luego de que nuestros cuerpos chocarán un par de veces.
...
Más tarde, salimos de la ducha y ella no tenía ropa, por lo que se colocó una de mis camisas, aunque sin nada debajo, puesto que lo rompí.
— Me debes cien vestidos — Renegó. — No tengo que ponerme.
— Lo sé, pediré que te traigan algo — Dije viendo su carita
— Estoy prácticamente, desnuda — Respondió cruzándose de brazos, haciendo que la camisa se levante un poco, aun con una toalla en su pelo, luciendo muy sexy.
— No tengo problemas con eso — reí y ella se sonrojó. — Vamos a desayunar, hermosa. — invité.
Mientras íbamos a la cocina, le envié un mensaje a Bella para que me trajera ropa de mujer. Luego vi las veinte llamadas perdidas de Mar, logrando que me preocupe, por lo que la llamé.
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Updated 73 Episodes
Comments
Cinzia Cantú
Qué querrá Mar
2025-03-03
0
Adriana Vargas
que pasará con Mar 😳
2024-01-20
2
Diana Quintero
que no sean malas noticias y tengan que separarse ahora que están juntos 😔😔😔
2023-12-27
8