Emilio Belmonte
Fui niñero de mi hermosa sobrina hasta que llegó su padre, pero la mala noticia de todo eso, era saber que Lady no vendría a dormir conmigo porque harían una pijamada de mujeres, por lo que, los hombres quisieron quedarse en casa.
Como cada uno es su propio jefe, no nos preocupábamos por llegar tarde a trabajar al siguiente día, entonces nos quedamos despiertos hasta la madrugada y Bella llamó a Pascal.
Mentiría si dijera que no salimos corriendo porque teníamos miedo de qué les sucediera algo a las mujeres, pero también las extrañamos.
Llegando a la Mansión de Antonio, Bella abrió la puerta, sorprendiéndose por vernos, pero pocos minutos después nos informó las buenas noticias.
Al parecer despertamos a nuestras parejas y/o familiares, ya que nos miraron desde la escalera y nos invitaron a quedarnos.
Luego de que cada pareja se fuera, quedamos solo Lady, la abuela y yo.
— Hagan caso a las palabras de Bella — Dijo la abuela.
— Pero... — Lady iba a refutar y no pudo.
— No hay excusas, tarde o temprano van a enterarse. Y realmente, tres personas no podemos dormir en una cama — Mencionó— Felicia estará conmigo.
— Podría dormir con... — Lady pensó un momento, pero no supo qué responder.
— Si no es Emilio, podría ser Isaías, Federico, Amadeo o Paolo, pero eso causará problemas con tu novio y entre la familia.
Claramente, las palabras de la abuela provocaron celos y nervios en mi cuerpo.
—Entendí... — dijo mi novia.
Subí los escalones y llegue hasta Lady, agarré su mano y caminé hasta la habitación que me corresponde.
— No me parece bien — Dijo susurrando
— A mí sí, eres mi mujer — Hablé normalmente
— ¡Shh! — Señaló ella con su dedo en mis labios — Nos escucharán — Volvió a susurrar
— No me interesa, lo sabrán tarde o temprano.
— No dijiste nada cuando estuvieron en tu casa — Reclamó
— Nunca tuve oportunidad. — Respondí — Antonio habló de su boda, Pascal de que buscaban un bebé, Federico de sus estudios, Isaías de un viaje que desea hacer, mis primos conocieron a Nohemí, quién debía casarse con Paolo; papá y Joaquín quieren irse de Luna de miel otra vez, Bastian desea avanzar con Ariam — Suspiré— Cuando era mi turno de hablar, Bella llamó y venimos.
— Bueno, pero si mañana nos descubren será malo — Avisó.
— No pasará nada. — Reí
— Ahora tampoco pasará nada — Amenazó — ¡Nada de nada!— Señaló la cama — Solo dormiremos.
— Me parece bien — Asentí
Ella se quitó una bata de baño que tenía previamente y me dejó ver una hermosa pijama de seda, color champán, que por cierto, le queda espectacular y a mí me deja delirando con las ganas de quitársela, pero respetaré su decisión y aquí no pasará nada.
Lady se acostó y me uní a ella; aunque al principio me dio la espalda, pero luego se acomodó con la cara en mi pecho.
— Buenas noches, princesa. Te amo — Dije besando su cabeza para más tarde, cerrar los ojos e intentar dormir.
— También te amo, mi amor — Respondió ella en un susurro, haciendo que sonría sin poder evitarlo.
— Necesitamos ir a París— Recordé
— ¿Para qué?— Preguntó ella confundida.
— Fue donde me robaste el primer beso — Acusé.
— No mientas, estabas muy disponible para dármelo — se burló.
— Lo deseaba demasiado — Confesé
— Yo también, lamento haber dicho aquellas palabras — Me dio un beso en el pecho y volvió a acomodarse.
— Las odié— Reproché — Además, tuve que salir a buscarte, ¡Borracha! — Me terminé burlando
— No me lo recuerdes, ese día tomé como si fuera el último. Me culpé en cada trago por idiota.
— ¡Tonta! Eso fue innecesario. — Acaricié la mejilla de mi mujer y ella se acercó aún más, como si pudiera. Prácticamente, está encima de mí.
—¿Por qué?
— Si hubieses ido por mí, te confesaría todo porque desde ese día me prometí conquistarte.
— ¡Qué lento has sido! — Acusó, presionando su dedo índice en mis abdominales.
— No es cierto, tú te has hecho la ciega por Eliani.
— ¡Qué vergüenza, he sido tan torpe! — Suspiró— ¡Casi te pierdo!
— No iba a suceder — Reí —Realmente yo iba a ser insistente hasta que me dieras el sí frente a Dios. — Confesé.
— ¿Tanto?— Preguntó mirándome a los ojos.
— Sí, así y más. — Me atreví a decirle — Eres mía.
— Tú eres mío — Dijo besando mis labios. — ¡Muy mío! — Presionó mordiéndome la mandíbula — Te quiero lejos de Yura — Ordenó.
No me sorprende que nombré a esa mujer, pero sé que le causó celos y más cuando teníamos reuniones a solas, por lo que sirvió el plan, aunque ahora me da risa que sea tan abierta a decírmelo, siendo que antes se guardaba sus sentimientos.
— Debemos seguir trabajando para ella — Dije cuando se separó de mí.
— No estamos obligados
— Quedan solo unos detalles del plano — Recordé
— Es cierto, pero no más reuniones a solas— Dijo haciendo un puchero infantil.
— Tranquila, no vuelve a pasar. — Mordí su labio inferior y subió encima de mí. — Dijiste que dormiríamos — me burlé, ya listo para la acción.
— No puedo dejarte así — Dijo moviéndose en mi erección.
—¡Lady!— Advertí casi en un mísero susurro— No juegues con fuego.
— ¡Quémame! — pidió y agarré su cintura para dejarla debajo de mi cuerpo.
— ¿Estás segura?— Pregunté con muy poca fuerza de voluntad.
— ¡Hazlo, Jefe! — Dijo sensualmente, descontrolando todo mi ser.
En segundos, como un maniático, la desnudé y también lo hice conmigo para unirnos. Necesitaba su piel, su cuerpo, su entrega, su alma y la conexión que me dejan pidiendo por más.
— ¡Carajo, estás hecha a mi medida!— Dije cuando llegué a su profundidad.
— ¡Ahhhhh! ¡Qué rico! —Gimió complacida, acariciando mi cuerpo.
Empecé a moverme y los sonidos más hermosos, pero obscenos, escapaban de nuestras bocas, a la vez que también nos besábamos para no dejar salir algunos.
Dentro y fuera, rápido y lento, directo o en círculo... Sus piernas al rededor de mi cintura me impulsaban más cerca de ella y provocaban el inminente choque, produciendo ese exquisito sonido.
Cuanto más rápido lo hacía, sus quejas se escuchaban más claramente, por lo que tuve que colocar mi mano en su boca para que nadie pudiera oírnos, pero se veía jodidamente atractiva.
Mi corazón bombeaba rápidamente y mi intimidad ya aclamaba por su ansiada liberación, mientas también podía sentir como ella apretaba mi sistema, dando el aviso de ese temblor alucinante que, en mi caso, me dejan con ganas de más, porque sé que fui el causante.
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Comments
Cinzia Cantú
Ohhh si eso es no hacer nadaaaaa 🔥🔥🔥🔥🔥 no imagino si van a hacer "algo" 🫢🫢😉😉
2025-03-03
0
Adriana Vargas
🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥🔥 que madrugada jajaja todos en acción
2024-01-20
5
Adriana Vargas
jajaja tira será amiga de los dos jajaja
2024-01-20
1