Lady Arévalo
Llegando a Imperio Belt, nosotros entramos tomados de la mano, a la vista de la recepcionista y empleados que cruzábamos.
Por supuesto que fuimos amables y saludamos, como ellos respondieron de igual forma, pero era notoria la sorpresa en sus caras.
Estando en nuestro piso, quede en mi puesto de secretaria y él entró en la oficina, luego de darme un pequeño beso.
Pocos minutos más tarde, llegó un mensajero con una caja negra y un enorme moño dorado.
—¿Lady Arévalo?— Preguntó él
— Soy yo — Dije sonriendo.
El mensajero me hizo firmar un papel certificando la entrega y se fue.
Antes de abrirlo, leí la tarjeta que estaba pegada encima.
"Debes conocer tu lugar"
No entendí, pero procedí a quitar el moño y abrir la caja.
— ¡Aaaaahhhh! — Grité horrorizada. Tiré la caja y subí al escritorio.
—¿Qué pasó?— Emilio abrió la puerta algo agitado, seguro que corrió por mi culpa.
— ¡Saca eso! — Dije alterada y señalé la serpiente que estaba en el piso.
Emi la miró y se sorprendió, aunque no sabía qué hacer. Quiso agarrarla y volví a gritarle.
— ¡NOOO! No la toques, te va a morder — Dije pensando con más claridad.
Se acercó a mi escritorio y llamó a recepción para que desde allí llamarán algún rescatista, ambientalista o veterinario. Cualquiera podía servir para esta tarea.
La serpiente no se movía, ni siquiera se había acomodado, así como había caído, seguía.
—¿Está muerta?— Pregunté.
— Creo que sí — Él volvió a acercarse y pudo notarlo con más claridad. — Lo está — La pateó suavemente y el reptil no se movió.
Me acerqué a mi teléfono y llamé a recepción.
📱 Cancela el llamado anterior; comunícate con la policía, por favor.
La recepcionista aceptó y corté la llamada.
—¿De dónde salió?— Preguntó mi novio
— Estaba aquí — Señalé la caja y le tendí la nota que traía.
— ¿Conocer tu lugar?— Preguntó él confundido
— Será alguna mujer enamorada de ti — Mencioné celosa
— Aunque fuera eso, ¿Cómo se enteraron? Empezamos a formalizar el fin de semana.
— No lo sé, no puedo pensar bien. — pasé mi mano por la cabeza y él me abrazó.
— Lo siento, princesa.
— Perdóname tú a mí. — Respondí correspondiendo su abrazo, fuertemente. — No tienes la culpa y te hablé mal —Le di un casto beso y él sonrió en medio de nuestra unión.
— Me gusta saber que te pones celosa — Dijo burlón.
— ¡Tonto!— Golpeé su brazo y él siguió consolándome.
Más tarde llegaron varias unidades policiales y nos tomaron declaración, ya que claramente queremos que esto se investigue y conseguir respuesta de quién lo envió o por qué.
Luego de varias horas, pudimos estar más tranquilos y seguimos trabajando, puesto que no quise ir a casa. Claramente, no le daré el gusto a nadie de intimidarme y si eso es lo que quería, pues no se lo demostraré, aunque estuve muerta del miedo por causa de la serpiente, pero bien consolada por mi hermoso arquitecto, así que... Sigan intentándolo que yo me recupero en unos fuertes brazos.
Emilio se enojó por no querer ir a casa, pero sinceramente, él debe comprender que no podemos dejar que nos ganen a la primera que nos quieren asustar.
La hora del almuerzo la pasamos metidos en la oficina y no justamente comiendo comida, sino dándonos amor, demostrándonos cariño y tranquilizando los ánimos de ambos.
...
— Buenas tardes — Mencionó alguien en mi escritorio.
— Buenas tardes, señora Yura. — Respondí educada, aunque de mal humor.
— ¡Ay, no querida! Solo dime Yura. — Sonrió simpática, pero su sola presencia no me gusta.
—¿Tiene cita con el señor Belmonte?— Cambié de tema y ella alzó la ceja.
— No, solo quiero consultar si se puede hacer un cambio en los planos — mostró la carpeta y me levanté de mi lugar para ir a la oficina.
— Espere aquí, le preguntaré a mi jefe si puede atenderla. —La dejé allí sola y entré a la oficina sin golpear. — ¡Te busca Yura!
— ¡Adelante!— Dijo sarcástico — ¿Sabes? Hay un cuento de hace veinte años donde mi madre hacía lo mismo con mi padre.
—¿Qué hacía? — Pregunté sin entender.
— Entrar sin permiso y con un ataque de celos— Sonrió y se levantó de su asiento para acercarse a mí.
— No estoy celosa. — Negué
— Ambos sabemos que sí, así como yo de Isaías cuando eras más cercana a él — Confesó nuevamente
— Eres tonto
— Tú también. Te negaste a esto por un error — Dijo acariciando mi escote, el mismo que en el almuerzo besó.
— No sabía — Excusé
— Y fuiste tan ciega que no investigaste— Me recordó, pero lejos de insultarme, me hizo recriminarme a mí misma por no hacerlo.
— Lo fui — Acepté — Lo siento, mi amor — Hice un puchero y alguien golpeó la puerta.
Emilio me besó y apretó mis glúteos por encima de la falda. Se separó de mí y autorizó la entrada de quién molestó antes.
— Disculpa, Emilio. Solo quiero robarte dos minutos — Dijo Yura parada en la puerta.
— Siéntate y dime que deseas. — Dijo él volviendo a su silla.
— Permiso, jefe— Dije para salir, pero él me lo prohibió.
— Tú te quedas Lady. — Señaló una silla al lado de Yura y me senté en silencio.
— Necesito hacer unos pequeños cambios — Dijo ella y sacó los planos.
— ¿Cuáles? — Preguntó él
— Colocar una piscina dentro de la casa, un garaje más grande y dos cuartos secretos.
— ¿En qué lugares de la casa? — Preguntó Emilio sin entender.
— Uno en mi oficina y otro en la habitación principal.
— Puedo hacerlo, pero debo reducir el tamaño de las habitaciones.
— No pasa nada.
— ¿Para cuándo lo necesitas?— Preguntó él
— Cuanto antes. Los constructores irán en dos meses.
— Bien, no hay problema. — Aceptó él y guardó la carpeta, mientras yo anotaba todo mentalmente.
— Gracias. — Yura se levantó y se dirigió a la puerta — Que nadie lo sepa, por favor — Nos miró a ambos y asentimos.
Ella me provoca celos, pero tiene algo en su ser que te deja pensando muchas cosas, una de ellas es ¿Por qué es tan misteriosa? Resulta que su marido no sabe sobre los planos que ha hecho Emilio y ahora con estos detalles... Te hace imaginar que está escapando de su esposo o peor, que él es golpeador y se prepara para un futuro.
— ¿Su esposo, quién es? — Pregunté y Emi me miró.
— No sé, ni me interesa averiguar — Dijo con el ceño fruncido— ¿Por qué preguntas?
— Curiosidad — Hice una mueca y él no me creyó.
— ¿Ya me quieres cambiar por otro hombre?— Preguntó dramático
— No, mi príncipe lindo. Jamás te cambiaría. — Fui hasta su lugar y dejé un beso en sus labios.
— Tienes que hacer más que eso para convencerme — Dijo él, por lo que me senté en el escritorio y abrí mis piernas, dejándole ver que no tengo ropa interior. — ¿Qué hago con esta delicia? — Preguntó él.
— Lo que desees, mi amor — Lo invité a descontrolarse y así lo hizo, como siempre y cada día mejor.
— Te amo, maldita sea — Dijo entrando en mí — ¡Ahhhh! Me encantas — Susurró
— Te amo, cariño... Te amo — Contesté extasiada echando mi cabeza hacia atrás.
— Si seguimos así, tendremos muchos hijos — Dijo él con su voz entrecortada por las estocadas.
— Yo tengo la inyección mensual — Confesé para tranquilizarlo
— Es lo mejor... — Mordió mis labios y pedí lo de siempre.
— Deme duro, jefecito — exigí golosa.
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Updated 73 Episodes
Comments
Cinzia Cantú
Es cierto Yura es muy misteriosa y porqué querrá esos cambios ??
2025-03-03
0
Nohelis Cortez
Todas son golosas vale miralas pues 🤣🤣😂🤭🤭🤭🙊🙊
2024-03-25
2
Adriana Vargas
jajaja todas golosas jajajaja 😂
2024-01-21
2