Capítulo Nº5

Helen estuvo todo el camino esquivando las miradas y las manos de su irritable jefe estaban muy intranquilas intentando tocar sus largas y esculpidas piernas, cada vez que ella realizaba algún cambio, él la acariciaba aprovechando su distracción. En un semáforo ella detiene el auto, lo mira enojada y con la voz firme le dice.

⎯ ¡Basta o tendremos un accidente!

⎯ Tu piel es muy suave.

⎯ Y sus manos son muy largas.

La chica continúa la marcha y al llegar al edificio estaciona el auto en su compartimiento privado y suben hasta el departamento. Al abrir la puerta Hércules los recibe con un caluroso salto que casi los tira.

⎯ Tranquilo Hércules, ve por tu pato.⎯ exclama la mujer entonces el perro obedece y va en busca de su muñeco preferido.

⎯¿Cómo conoces a mi perro?⎯ pregunta sorprendido.⎯ ¿Por qué te obedece mi perro?

⎯ Vamos a la cama, es tarde.

Ella lo lleva hasta su dormitorio, lo recuesta en la cama y le saca uno a uno los zapatos, el saco entonces comienza a desabrochar los botones de la camisa, para la muchacha es un sacrificio enorme rozar la piel del hombre que ama, está conteniendo la respiración cuando siente como él la toma de la cintura y aprisiona su cuerpo junto al de él.

⎯ Por última vez ¿Quién eres?

Ella está a punto de contestar pero es demasiado tarde, él no la deja hablar y la besa muy apasionadamente. Renato siente que el ritmo de su corazón está muy acelerado desde que esa mujer lo tocó por primera vez, algo se incendió en él y aunque cree que todo es una trampa no quiere perder la oportunidad de tenerla en su brazos, necesita con urgencia saborear su cuerpo. Él aún está mareado, pero no lo suficiente para no poder desvestir a la joven, muy suavemente le baja el cierre de su vestido sin apartar la mirada de sus bellos ojos que le recuerda a alguien, cuando al fin la prenda cae al suelo descubre que la descarada solo lleva esa fina tela sobre su cuerpo. Él se detiene por un momento y la observa detenidamente, quiere gravar a esa belleza en su mente aunque le cuesta horrores concentrarse, pero algo llama su atención y es que en el lado derecho de su cadera puede visualizar el tatuaje de una libélula tornasolada posada sobre una media luna. Es algo muy sexi y eso lo excita mucho más, así que besa la imagen con delicadeza, tiene miedo de romper las finas alas. Ella está completamente desnuda, a su merced entonces él la mira a los ojos buscando alguna señal para que se detenga pero solo encuentra el sabor de un tierno beso. Eso fue suficiente para entender que los dos deseaban lo mismo. Él la recuesta en la cama y se termina de desvestir, ella lo mira con anhelo y solo puede sonreír esperando el momento de entregarse a su amado. Renato fue dulce acariciando cada rincón de su piel y devoró sus pechos como si fueran manjares, ella no podía dejar de suspirar, su respiración se entrecortaba a medida que él la penetraba salvajemente como queriendo dejar una huella en su interior pero a la vez fue muy tierno besando cada rincón de su piel y al esperar a que ella quedara satisfecha por completo para al fin poder acabar. Para ella fue lo que tanto había soñado por años se imagino estar entre sus brazos, en cambio Renato sentía una mezcla de emociones, estaba confundido no acababa de tener relaciones, había hecho el amor, era algo nuevo y le dio miedo, por un momento intentó visualizar el rostro de su acompañante pero fue en vano, el sueño lo venció y se durmió profundamente abrazado a su rubia misteriosa.

Helen no podía pegar un ojo en toda la noche, había cometido un terrible error pero no se arrepentía, al fin estuvo con él amor de su vida y aunque solo durara una noche lo iba a disfrutar, estaba tan concentrada acariciando su rostro, que de repente miró fija su mancha.

⎯ Es solo un lunar, no debes temer.⎯ le musitó suavemente sobre su piel antes de depositar un dulce y tierno beso en la frente.

Helen era la encargada de cuidar de Hércules cada vez que Renato viajaba o Cora tenía días libres, cansada de andar con los pelos de la bestia, la joven había llevado varias cosas hasta ese departamento y compartía la habitación con el ama de llaves, así que fue al cuarto tomo una ducha y se vistió con algo más formal. A las nueve de la mañana la muchacha sacó a pasear a Hércules y cuando regresó comenzó a preparar el desayuno, ella vestía una camisa y un pantalón de jean y su pelo estaba recogido como siempre.

⎯ Helen ¿Qué haces aquí?⎯ Renato entro a la cocina buscando por todos lados a alguien.

⎯ Estoy preparando el desayuno.

⎯ ¿Dónde está?

⎯ ¿Quién?

⎯ La mujer hermosa que anoche me trajo a casa.

⎯ Jefe yo…

⎯ Será mejor que te vayas, por si regresa. No puedo creer que estés en mi casa a estas horas.

⎯ Perdón jefe, lo siento, yo solo vine a…

⎯ A nada… Ahora vete, seguro espantaste a mi invitada.

Helen no podía creer lo que escuchaba, se disculpó como una tonta, salió de ese lugar llevando en una bolsa su vestido rojo y dejando sobre la mesa un desayuno para dos perfectamente elaborado.

Renato espero todo el día, pero la mujer misteriosa nunca apareció, trataba de recordar, algo, algún detalle de esa mujer y aunque su cara estaba borrosa el recuerdo de su tatuaje era muy nítido, así que tomó papel, lápiz y comenzó a dibujar una libélula tornasolada y recordó un lunar cerca del ombligo, de repente le dio un cuerpo a esa mujer pero no tenía un rostro, era como si su mente la quisiera bloquear por completo.

Debía encontrarla o al menos saber como sabía tanto de él. Por la tarde tuvo la brillante idea de volver al restaurante. Fue directo a la barra y preguntó por el mozo de la noche anterior.

⎯ Hola, señor Rinalde. ¿Cómo se encuentra?

⎯ Muy bien, pero necesito saber algo y es urgente. ¿Quién me llevó a mi casa?

⎯ Si no mal recuerdo se fue con una señorita, creo que su secretaria.

⎯ Ella no era mi secretaria.

⎯ Señor, disculpe pero creíamos que era Helen.

⎯ No, Helen, no se viste así.

⎯ Lo siento. ¿Sucedió algo malo?

⎯ No.⎯ Renato ahora sentía la necesidad de hablar con esa mujer.⎯ ¿Puedo ver las cintas de las cámaras de seguridad?

⎯ Sí, no hay problemas, señor pase por aquí.

El mozo le comento lo que sucedía al guardia de seguridad y este accedió a mostrar los videos, pero fue en vano en la cinta Renato estaba tan ebrio que no se mantenía en pie y la mujer miraba al piso para mantener el equilibrio.

⎯ Rayos no se ve nada.

⎯ Lo siento, pero realmente pensé que era Helen.

⎯ Mira esa mujer, tiene un cuerpo infernal. Mi secretaria se viste como abuelita. Esa mujer no es ella.

⎯ Tiene razón.⎯ dice el mozo aunque no estaba muy seguro, la voz era la de Helen.

Renato salió del restaurante sintiéndose frustrado, ahora quería saber quién era esa mujer y si le había tendido alguna trampa para acostarse con él.

Helen estaba en su departamento, tendida en la cama llorando a mares de su noche de ensueño no quedó nada, ese hombre era un maldito que no la supo reconocer. Ella odia ser una mujer superficial por eso se viste cómoda para evitar ser acosada como en su antiguo trabajo y ahora se lamenta, tendría que haber huido cuando tuvo la oportunidad.

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Comments

𝓐𝓷𝓰𝓲𝓮 𝓭𝓮 𝓢𝓾𝓪𝔃𝓪 🦋

𝓐𝓷𝓰𝓲𝓮 𝓭𝓮 𝓢𝓾𝓪𝔃𝓪 🦋

Que quilombo 🤣

2024-09-13

1

Patricia Salazar

Patricia Salazar

Los dos disfrutaron del sexo 😉 lo que pasa Helen que tu recuerdas quien es 🤷‍♀️ pero él no 😔 piensa que es otra mujer 🤦‍♀️

2024-08-21

2

Omirsa Benites

Omirsa Benites

No seas tonta Helen lo disfrutastes por fin😜😜😜 y déjate de ser tan mojigata demuéstrale a ese imberbe que a parte de inteligente eres hermosa

2024-06-22

5

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