Luego de recordar cada una de las palabras que ese viejo moribundo le dijo y de tomar varias copas, Renato se durmió en el sofá de su oficina. A la mañana siguiente Helen, llega una hora antes con un traje para él, que recogió hace dos días de la tintorería y que guardó en su departamento, porque ya sabia en qué estado iba a estar su jefe el día después de su duelo. Golpea la puerta y escucha como se queja, entonces ingresa apoya el traje, con una bolsa que contiene la corbata y la ropa interior sobre el escritorio. Enciende la cafetera personal que posee en la oficina, presiona el botón para obtener un expreso extra fuerte, luego se acerca a él, le acaricia su rostro y acomoda muy dulcemente el pelo que cae en su frente, aprovechando que sigue dormido, retira su mano se aleja y susurrando cerca de su oído le dice:
⎯ Jefe ,tiene una hora para alistarse. Despierte.
⎯ ¡Vete! Sal de aquí, solo quiero dormir.
⎯ Jefe, los alemanes están llegando.
⎯ Eres insoportable, te pareces a mi madre, siempre dando vueltas atrás mío.⎯ protesta y busca como tapar su cara con la almohada.
⎯ Jefe, no lo quiero molestar, pero se tiene que levantar tenemos una reunión.
⎯ Dime ¿por qué no te despido?
⎯ Porque soy eficiente.⎯ contesta en voz alta para que la escuche.⎯ Y la única que le soporta sus desplantes y porque nadie quiere trabajar para un ogro, mal nacido y bueno para nada.⎯ susurra en voz baja, mientras busca un toallon limpio del placar privado que tiene en el baño.
⎯ Eres horrible, tienes que usar el pelo suelto de vez en cuando y otro estilo de ropa. Hasta mi abuela era más femenina.
⎯ Jefe, mi ropa no tiene nada de malo.⎯ responde y se revisa automáticamente.⎯ Ahora por favor, debe levantarse.
⎯ Seguro ese fue el motivo por el que te contraté y no te despido. No eres una amenaza. Eres fea y te vistes mal, nunca podría fijarme en una mujer como tú. Realmente no atraes ni aun borracho.
⎯ Jefe, sus cosas están en el escritorio y su café está listo. ⎯ Helen sale de ese lugar con lágrimas en los ojos, cada día era más difícil soportar el desprecio de ese hombre.
Una hora después, los alemanes estaban en la sala de juntas y Helen los recibe como si nada, después de haber llorado diez minutos en el baño de damas sin que nadie lo notara.
⎯ Buenos días, en unos minutos el ceo estará con ustedes. ⎯ decía muy eficientemente en alemán.⎯ ¿Desean tomar algo?
⎯ Café y aspirinas.⎯ contesta Renato que entra y ni la mira.
⎯ Ustedes señores ¿Se les ofrece algo?
⎯ No. Gracias.
La joven va en busca de la bebida para su jefe y cuando regresa él la mira con el ceño fruncido. Cuando ella le acerca la taza y se agacha lo suficiente, él con mal humor la reprende en el oído.
⎯ No debes llorar en el trabajo, ve a retocar ese maquillaje, estás demacrada, tapa esas ojeras. Te ves fatal, tú eres la primer imagen que ven de este lugar y seguro me harás perder un gran negocio.
⎯ Lo siento.
⎯ Deja de lado tus problemas personales. Esta es una reunión importante.
⎯ Lo sé.⎯ contesta y se retira.
⎯ Bueno, si ya no tenemos más interrupciones comencemos.⎯ habla el ceo en ingles ya que él no sabe alemán, pero cuando comienza a buscar un informe no está entre los papeles.⎯ Disculpen, ya regreso.⎯ se disculpa Renato, se pone de pie, va hasta la puerta y se sorprende al escuchar a su secretaria.
⎯ Mal agradecido, por eso te desperté maldito e infeliz, bueno para nada, que lo único que hace es quejarse. ⎯ murmura entre dientes la muchacha del otro lado de la puerta en inglés para que el resto de los empleados no entiendan, con tal mala suerte que Renato se había levantado y estaba a punto de salir a buscar una carpeta pero escuchar esas palabras, una media sonrisa se dibuja en su rostro y le pregunta en tono serio:
⎯ ¿Te faltó algo más?
⎯ Yo lo siento.⎯ Helen se disculpa y se sienta en su escritorio sorprendida.⎯ ¿Qué necesita?.
⎯ Necesito los cuadros con las comparaciones, no están en las carpetas.
⎯ Ahora se los llevo.
⎯ Helen hoy estás irritable. ¿Acaso estás en tus días, tienes tu periodo?
⎯ ¡¿QUÉ?! ⎯ pregunta ofendida. ⎯ ¿Cómo se le ocurre preguntarme algo así? Y no, no tengo mi periodo.
⎯ Helen, los alemanes me están esperando dame esos informes, apúrate que los necesito
ahora. Luego habrá tiempo de hablar de tu ciclo menstrual.
⎯ Tenga.⎯ le entrega una carpeta marrón y comienza a recoger sus cosas.
⎯ ¿Qué haces?
⎯ Me voy, ya no quiero trabajar para usted. Es un irrespetuoso, no puede hablarme así.
⎯ No puedes renunciar, tú misma pusiste esa cláusula.
Renato entra a la sala de juntas a continuar con la reunión como si nada, una hora después los hombre estrecharon sus manos, al parecer el acuerdo fue todo un éxito y para celebrarlo van a ir a un restaurante durante la noche a cenar. Una vez que todos se despidieron, el ceo se recuesta en su sillón, tiene un terrible dolor de cabeza a si que llama a su asistente a la oficina.
⎯ Helen, necesito que hagas reservaciones en algún restaurante para esta noche. Tú también estás incluida así que trata de conseguir algún vestido acorde a la ocasión.
⎯ Lo siento, pero esta noche no podré acompañarlo.
⎯ No quiero excusas, te veré en la cena sí o sí, además que de seguro no tienes nada más importante que hacer.⎯ habla y la mira con desdén. ⎯ Ahora ve por algo más fuerte, las aspirinas no están funcionando y tengo otra reunión.
⎯ Señor, ya tomó demasiadas aspirinas para un solo día.
⎯ No es tu problema, ve a la farmacia.
⎯ De acuerdo.⎯ la joven sale de la oficina y está realmente preocupada por su horrible ogro.
Helen sale del edificio, va hasta una farmacia, está enojada consigo misma por no poder responder a su jefe como se lo merece. Esta noche era el cumpleaños de su madre y otra vez se va a perder una celebración en familia. Cuando al fin consigue un calmante más fuerte para las jaquecas, regresa a la oficina, está a punto de ingresar cuando Abril la reconoce en las puertas del elevador.
⎯ Helen, espera por favor.
⎯ Señora, ¿Qué bueno verla por aquí?
⎯ Dime Abril, señora era mi madre.⎯ ella se acerca y le da un beso muy afectuoso.⎯ ¿Dime cómo ha estado mi hijo?
⎯ De un humor de perros, insoportable y con dolor de cabeza.
⎯ Parece que tú también no tienes un buen día. ⎯ interroga arqueando una ceja.⎯ ¿Qué sucede?
⎯ Hoy es el cumpleaños de mi madre, pero su hijo solo piensa en él y me prohíbe asistir.
⎯ No te preocupes, voy a hablar con él.
⎯ No señora, no es necesario. Yo iré a la reunión de trabajo y luego pasaré a saludar a mi mamá.
⎯ Nada de eso, la familia es lo primero.
⎯ Gracias. Pero por favor si él se niega no insista.
Las puertas del elevador se abren en el último piso, Abril entra a la oficina de su hijo sin siquiera anunciarse y la joven la persigue apenada, lleva en sus manos la bolsa con el calmante y él al ver tal alboroto levanta la vista para encontrarse con la mirada penetrante de su madre. La muchacha se acerca al escritorio y deja el pedido sobre la mesa y sale sin decir una palabra.
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Comments
Giovanna Vásquez Medina
Pobre muchacha 😭 con un jefe cómo Renato OMG 😲
Sigamos apoyando con me gusta publicidad comentarios y 🎁💝
2025-01-16
1
victor hernandez
le debe pagar bien porque soportar tanto
2025-01-05
1
𝓐𝓷𝓰𝓲𝓮 𝓭𝓮 𝓢𝓾𝓪𝔃𝓪 🦋
Como es que Renato es así, si fue criado por toda una dama. Acaso no debería respetar a las mujeres. Me caes mal Reni, pero ya te veré arrastrandole el ala a Helen cuando te mande por dentro de un tubo.
2024-09-13
1