Renato salió de la oficina y se dirigió a su departamento, cuando llegó a su sala una enorme masa de pelo con babas se acercó, se subió en sus dos patas traseras y le lamió la cara.
⎯ Oye, tranquilo amigo. Yo también te extrañe.⎯ le dice mientras, se saca su saco que está completamente arruinado con la demostración de cariño que acaba de recibir y debe llevar a la tintorería una vez más.⎯ ¿Dónde está Cora?
El joven va a la cocina y lo acompaña su fiel amigo, sobre la mesa encuentra una nota de su ama de llaves que le decía que por todo el fin de semana no podía hacerse cargo de la casa, ni de Hércules, ya que tuvo que viajar a un velorio, así que regresaba el lunes por la mañana.
⎯ Bueno, seremos tú y yo.
⎯ Guau.. guau.
⎯ Silencio, se me parte la cabeza.
Renato se acuerda del calmante que tiene en el bolsillo, busca un vaso de agua e ingiere la píldora, luego va hasta su cuarto y se recostó en la cama, inmediatamente se queda dormido pero cuando eran las siete de la tarde su teléfono comenzó a sonar y lo despierta.
⎯ Hola.⎯ contesta entre sueños y escucha la voz de su secretaria.⎯ ¿Ahora que quieres?
⎯ Jefe, me imagine que estaba durmiendo. Llamo para recordarle que a las ocho tiene la reservación, no puede llegar tarde.
⎯ Helen ¿Qué es todo ese ruido?⎯ le pregunta molesto al oír que se ríe con alguien.
⎯ Es una banda de música, mi mamá los contrató por su cumpleaños.⎯ ella realmente está feliz.⎯ Basta Simón, no me hagas cosquillas.
⎯ ¿Con quien estas? ⎯ pregunta con una sensación nueva en su pecho como si estuviera celoso y se incorpora en la cama.⎯ Son muy ruidosos.⎯ se queja.⎯ Diles que dejen de tocar.
⎯ Con un amigo y lo siento pero es una fiesta.
⎯ Helen…⎯ ella no lo deja hablar sabe que con ese tono solo le dirá algo malo.
⎯ Bueno jefe debo cortar.⎯ la muchacha sabía que a él no le gustaba la música, las fiestas, nada de nada, así que prefirió terminar la conversación.
Una hora más tarde, Renato lucía impecable en un traje gris noche hecho a medida, tomó las llaves de su Rolls Royce y partió rumbo al encuentro de los alemanes. Cuando llegó al restaurante el grupo de hombres ya lo esperaban en una mesa acompañados por varias señoritas, él en parte agradeció que su secretaria no asistiera, esto no parecía una cena de negocios, más bien de diversión.
⎯ Señores, señoritas buenas noches.⎯ saludo tomando asiento frente a una morocha que no dejaba de sonreír.⎯ Veo que tienen invitadas.
⎯ Renato, así es, hemos invitado un par de amigas para celebrar y si quieres puedes acompañarnos al hotel para continuar la fiesta en un lugar más íntimo.
⎯ Lo siento, creo que solamente los acompañaré en la cena.
⎯ Está bien, como quieras.
La cena transcurrió sin mayores inconvenientes, pero a mitad del postre, Renato se levantó y se dirigió al baño entonces la morocha no podía quitarle los ojos de encima y se levantó detrás de él. La joven estaba dispuesta a todo por pasar un rato a solas con ese semental, entonces lo espero detrás de la puerta, al salir Renato se sorprendió de ver a la mujer apoyada en una pared esperándolo con un cigarro en su mano.
⎯ Hola.⎯ le dice coqueta acercando su cuerpo al de él.
⎯ ¿Qué quieres? Acaso no sabes que este es el baño de hombres.
⎯ Quiero estar contigo, me gustas.⎯ le toca su pecho pero él le toma la muñeca y se aleja.
⎯ No me toques, eres muy poca cosa para mi.
⎯ ¿Cómo te atreves?
⎯ Me atrevo porque eres una cualquiera que se está regalando.
⎯ Infeliz.⎯ grita la chica, va hasta la mesa, recoge sus cosas y sale a toda prisa del lugar.
Renato regresa como si nada, luego de conversar un rato, los alemanes uno a uno se fueron despidiendo y él se queda solo bebiendo una copa de vino. Al parecer se había olvidado de la pastilla y ahora todo le da vueltas. Le hace señas a un camarero y este se acerca.
⎯ No me siento bien, llamen a Helen.
⎯ De acuerdo señor.
El muchacho se aleja y va hasta la barra, busca en la agenda el número de la secretaría y realiza la llamada, la muchacha está bailando con un amigo cuando su teléfono no deja de sonar.
⎯ Disculpa, debo atender.⎯ se disculpa al reconocer el número.⎯ Hola.
⎯ Helen, habló del restaurante. Su jefe no se siente bien y es el único teléfono de contacto que tenemos.
⎯ Está bien, ya voy.
Helen se acercó hasta su madre para despedirse, pero la mujer no estaba muy contenta y así se lo hizo saber.
⎯ Hija era tu noche libre. Ese hombre se abusa y ni siquiera te paga horas extras.
⎯ Mamá, él no está bien.
⎯ Eres demasiado buena y él no lo merece.
⎯ Lo sé mamá. Debo irme, lo siento, pero te prometo que mañana estaré aquí sin falta.
⎯ De acuerdo. Gracias por venir, te amo.
⎯ Yo también te amo.
Helen tomó un taxi y fue directo al restaurante, su jefe estaba solo en una mesa mirando a la nada y ella se acercó furiosa.
⎯ Jefe, aquí estoy.⎯ le susurra llegando a su encuentro.⎯ Vamos, lo ayudó a llegar a su auto. Deme las llaves, yo conduzco usted no puede en ese estado.⎯ la joven pasa un brazo por encima de su hombro descubierto y una electricidad los estremecen a ambos.
⎯ Déjame, estoy esperando a mi horrible secretaria.⎯ él al ver la silueta de una hermosa mujer, en un vestido rojo, corto y ajustado al cuerpo protesta y no se deja ayudar.⎯ ¡Ayuda! Esta mujer me quiere secuestrar.
⎯ Cierre la boca que todos nos miran.⎯ le pide ella avergonzada y agacha la cabeza para que no observen la escena.
⎯ Que miren, usted me está secuestrando.
⎯ Soy yo, infeliz, bueno para nada que no puede estar sin tomar, ni decir cosas hiriente.⎯ la muchacha estaba fuera de sí, no podía creer que por usar ropa ajustada y el pelo suelto su jefe no la reconociera.⎯ Ahora camine.
⎯Tú no eres Helen, tienes buen cuerpo y luces hermosa.⎯ dice e intenta besarla.⎯ Te ofrezco un millón de euros si pasas la noche conmigo.
⎯ Nunca.
⎯ Ya veras que tarde o temprano serás mía.
⎯ ¡Claro que no!. Ahora camine.
⎯ Mira soy un buen partido.⎯ le acaricia el pelo y habla dulcemente haciendo ojitos de enamorado.
⎯ Por supuesto, ahora el señor se escuda detrás de esos hermosos ojos solo porque sabe que lo amo pero no, no voy a caer bajo sus garras. Ya no voy a hacer más la tonta que llora en los rincones solo por que la ve horrible en la oficina.⎯ ella sabía que en ese estado le podía decir de todo ya que él después no se acordaría de nada.⎯ Lo odio con todas mi alma, ahora levante su hermoso trasero y salgamos de aquí.
⎯ Señorita ¿ necesita ayuda? ⎯ se acerca un mozo que la ve forcejear y le ofrece ayuda.
⎯ Estoy bien, gracias y disculpe el alboroto.
⎯ Descuide, es la primera vez que el señor Rinalde está así. Es más, no bebió nada en toda la noche, salvo esa copa de vino.
⎯ Seguro fue el calmante.
⎯ No entiendo.
⎯ Nada, yo me hago cargo.
Helen también había tomado algunas copas de sidra, pero se sintió feliz de decir en voz alta lo que realmente siente por ese hombre. Al llegar al auto, lo sube, le abrocha el cinturón de seguridad y luego se sienta atrás del volante pero no enciende.
⎯ ¡Maldición! Enciende antes de que despierte y me mate.
⎯ Solo obedece a mi voz, eres una pésima secuestradora.
⎯ Entonces, dile que arranque.
⎯ No diré “enciende” para que me puedas secuestrar y abusar de mí.⎯ dice Renato orgulloso por su determinación.
Por arte de magia el auto arrancó ya que reconoció la palabra especial, ella lo mira triunfal con una media sonrisa y lo lleva a su departamento.
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Comments
Giovanna Vásquez Medina
Jajajaja Dios 🫢 Helen 😂 te va comer el jefecito Renato, ahora lo peor va ser sino se acuerda por el estado en que está!!!
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2025-01-16
1
victor hernandez
mancita la lapa
2025-01-05
1
victor hernandez
jajajaja
2025-01-05
1