El insoportable señor Conrad

Fabián

Me encuentro trabajando muy tranquilo en mi oficina cuando escucho risas afuera de ésta. La curiosidad me mata pues el ruido no me deja concentrar. Al asomarme veo a mi fea asistente reír muy liberada con Bin el mensajero. El muy cretino le sostiene uno de los mechones de su largo cabello, acto que me molesta porque ella está perdiendo su tiempo en vez de trabajar. Sino fuera porque Linda la recomendó, la ponía de patitas en la calle, ¿qué se cree? Aquí se vino a trabajar. Abro la puerta y ambos me miran, el tonto de Bob me mira asustado, pero esa menuda mujercita parece ni inmutarse ante mi presencia.

- ¿Necesita algo, señor Conrad? - me pregunta con su desánimo habitual.

- Sí, necesito que deje de estar perdiendo el tiempo y se ponga a trabajar - mi voz es más fuerte de lo normal - y usted - esta vez me dirijo al castaño - vaya a cumplir con su trabajo en vez de estar coqueteando con MI secretaria.

- Sí señor - se para firme.

La veo rodar los ojos y ponerse disque a trabajar, me acerco a su asiento para ver si es verdad y no anda simulando que lo hace. Me alejo después de comprobar que lo hace, también porque su olor me dejó aturdido. Huele a magnolias y bosque.

- Espero que pierda menos tiempo y trabaje más, señorita Antis.

Doy vuelta e ingreso de nuevo a mi oficina para continuar con mi trabajo. Pasa medio día y ya no me da tiempo de ir a almorzar, últimamente no me da tanto apetito, desde que Linda no me da la atención que solía darme, mis ganas de cualquier cosa se han esfumado. Ese caribonito la tiene enamorada de él, mientras yo aquí me muero de rabia y de celos. Reconozco que fui un egoísta con ella, un miserable, más yo la quiero y deseo que todo vuelva a ser como antes, cuando sus besos todos, eran solo míos.

Estoy perdido en mis pensamientos cuando la puerta es tocada, doy permiso para que entren y entra la patito feo con su feo vestido marrón.

- ¿Qué desea Antis? - pregunto fastidiado.

- Señor, ¿podría dejarme salir un poco más temprano? - me dice sin emociones en el rostro.

- Pida mi almuerzo - es lo que le digo - y con referente a su salida temprano, ¿alguna razón específica? Debe justificar su ausencia.

- Sí, ya mismo ordeno ¿Lo mismo de siempre? - asiento - y la salida es para poder hacer unas diligencias, es que yo vivo bastante alejada y no quiero llegar muy tarde, pues no tengo dónde quedarme aquí en la ciudad.

- Está bien, puede irse a las 3 pm - le digo.

- Muchas gracias señor Conrad.

Sale muy oronda, yo observo un rato sus movimientos hasta que cierra la puerta tras de ella.

Me pregunto, ¿quién carajos vive en la zona de reserva de la ciudad? ¿Es posible que sea hija de leñadores?, en fin, eso a mí no debe importarme.

Pasados los minutos, aparece de nuevo con la bolsa de mi almuerzo, por primera vez en los dos meses que tenemos de estar trabajando juntos, me regala una sonrisa, que debo admitir, es bonita.

- Señor Conrad, aquí está su almuerzo, ya que no me especificó qué comería, me tomé el atrevimiento de pedir un filete de res a las finas hierbas.

- Está perfecto, le agradezco.

- Con su permiso me retiro, ya adelante todo lo de este día para que no se preocupe.

Solo le hago un asentimiento de cabeza, ella sale de nuevo y yo me dispongo a almorzar. Después de comer me levanto para ir a ver a Linda, hace días no la veo y quisiera saber cómo está. Solo espero que no esté como siempre con ese chicle de carretera.

- Si alguien pregunta por mí, le dice que salí a hacer unos asuntos, regreso antes de 3.

Camino hasta el elevador, una vez dentro, presiono el botón que me lleva al piso de arriba que es donde está la presidencia y la sala de juntas. Mi oficina como vicepresidente se encuentra un piso abajo. Toco la puerta, ya que Linda no tiene secretaria, se supone que el estúpido ese es su asistente, pero jamás está donde le corresponde, siempre está pegado a ella. Escucho su linda voz darme pase, así que abro la puerta y ella está empoderada en su silla de escritorio, a su lado en otra silla está el intruso ese.

- ¿Necesita algo señor Conrad? - Ya no me dice Fabián o Fabi.

- Eeeh... Si, vine a saludarte, hace días no sé nada de ti.

- Bueno, yo estoy de maravilla - mira de soslayo al imbécil - gracias por preguntar.

Sin mucho que hacer aquí, me disculpo y me retiro, hoy me acabo de dar cuenta, que ella ya no siente nada por mí, la he perdido para siempre por mi cobardía y egoísmo. Vuelvo a subir a mi oficina, cuando escucho a Betty la fea hablar con el tal Bob.

- Menos mal me dejó salir, anda de un insoportable y parece odiarme como si le hubiera hecho algo.

Creo que he sido un hijo de Juanita con la pobre menudencia.

Carraspeo, cosa que llama la atención a ambos, Bob es el más nervioso quien en definitiva huye, dejando sola a la chica.

- ¿Ese es su novio?, porque déjeme decirle que es un cobarde al dejarla sola conmigo después de que escuché lo que dijo acerca de mí.

- Bob no es mi novio, solo somos amigos - me dice seria y con el entrecejo fruncido - Ya son casi las 3, aquí tiene todo lo que faltaba - me entrega un paquete, y no sé por qué yo fijo mi vista en su boca, pequeña pero carnosa.

Sacudo mi cabeza ante tal pensamiento.

- Bien, puede marcharse, nos vemos mañana - me giró y me encierro nuevamente en mi oficina.

¿Será verdad que estoy insoportable? Tonta mujer, ella no conoce al Fabián amable, sin embargo, tampoco se lo voy a enseñar.

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Comments

Maria Ortiz

Maria Ortiz

Tanto que la critica y no puede vivir sin ella.... Aunque no lo acepte, Don Armando!!!

2023-11-26

21

Jamel

Jamel

betty .betty. betyy estás atrapando a tu armandito

2023-11-10

4

Amikela

Amikela

Jum ya veo ese tras bethy la fea, que pronto ya no le parecerá tan fe nada

2023-10-03

7

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