Erick me trae a nuestra pizzería favorita, siempre nos ha encantado este lugar porque hacen la mejor pizza de todas.
—Siempre buscas engordarme más, Erick—muerdo el pedazo de pizza mientras la saboreo.
—Comer es vida.
—Sí, pero tú podrías comerte una vaca entera y sigues igual de delgado. Por desgracia, yo si lo hago subo más de peso y, peor aún, me pongo de la misma forma que la vaca.
—Este cuerpecito no se mantiene solo, querida— golpea su pecho con arrogancia.
—Creo que si no fueras mi amigo, no podría soportar tu arrogancia.
—Deberías de tener la misma arrogancia que yo y darte cuenta de que eres linda, sin importar los kilos que tengas. Cómete esa baja autoestima, y a cualquiera que te haga pensar que eres fea. Acepta que tengo un punto a mí favor.
—Está bien, tú ganas. Aun así, tengo pensado comenzar una dieta. Tal vez no de lleno, más bien dejar a un lado la comida chatarra y comenzar a comer un poco más sano.
—Yo te apoyo en lo que quieras hacer. Por hoy, disfruta de la pizza. Te la mereces.
Siempre me he preguntado, ¿cómo alguien como Erick ha podido permanecer a mi lado hasta el día de hoy? Somos todo lo contrario.
En la mañana siguiente me preparo para el trabajo, mi madre estaba dormida así que no la desperté, tuvo que haber llegado muy tarde anoche. Erick me trae a la empresa, subo al noveno piso y hablo con la recepcionista pidiéndole ayuda porque no sabía a dónde debía dirigirme esta vez, pero la mirada de disgusto que me da, automáticamente me hace pensar que mi presencia le mortifica.
—¿Tú eres la nueva asistente?
Ahora me había quedado totalmente claro, en especial por el tono burlesco que se dirigió a mí.
—¿Tiene algún problema con mi asistente, Srta. Sofía? — la voz del Sr. Cole nos interrumpe, creando un ambiente incómodo para las dos.
—No, Sr. Cole— su rostro palidece al verlo.
—Buenos días, Sr. Cole — el saludo no puede faltar, a pesar de los nervios que me carcomen por dentro.
—Buenos días, Srta. Díaz. Acompáñeme a mi oficina — señala el pasillo indicándome que camine al frente y eso hago—. Eso es demasiado— comenta en un tono bajo mientras continuo caminando.
—¿Qué es demasiado?
—El calor, el calor que hace en este pasillo — se abanica con la mano como si realmente tuviera calor.
A decir verdad, para mí hace bastante frío, no sé decir si sea por la ropa que escogí ponerme hoy. Llego a la puerta de su oficina y se adelanta a abrirla para darme paso.
—Este será su escritorio.
—No sabía que estaría en su misma oficina, no estaba nada de esto ayer aquí.
—Quise que lo movieran, sería más cómodo y nos ayudaría a entendernos mejor.
—Tiene algo de razón.
—Quiero que se pruebe este uniforme — del pequeño armario que hay en la oficina busca lo que sería mi uniforme, pero ver la falda me causa algo de estrés.
—Disculpe, pero ¿no cree que sea demasiado? Digo, no soy delgada y... — me interrumpe antes de poder terminar de decirlo.
—Estoy seguro de que le quedará perfecto. ¿Por qué no va y se cambia?
Luego de indicarme dónde está el baño, entro para probarme el uniforme. Las medidas están perfectas, pero mostraba demasiado las piernas y mi trasero hace que la falda se alce más de la cuenta. ¡Qué vergüenza tener que salir así! Abro lentamente la puerta, cuando me sorprendo encontrando a mi jefe esperando por mí.
—¿Y cómo le quedó? ¿Puede salir?
—¿Así está bien? — salgo mirando a todas partes mientras lo veo examinar el uniforme con la mano en la barbilla.
—Usted es muy... —carraspea—. Le queda perfecto, Srta. Díaz.
—Gracias.
—Regresemos a la oficina— espera a que recoja las cosas y las trajera conmigo.
Regresando a la oficina pongo todas mis pertenencias en la gaveta del escritorio.
—Aquí le tengo el contrato, puede tomar el tiempo que necesite para leerlo y firmarlo.
Sentándome en la silla procedo a leer detalladamente el contrato. Era todo lo que me había mencionado ayer. Serían dos años para trabajar como su asistente. Sigo pensando que es extraño que no den los tres meses de prueba, pero no importa, para mí lo importante es tener trabajo y el dinero. Al estar de acuerdo firmo el contrato y le hago entrega de este.
—Oficialmente es mi asistente. Será un enorme placer contar con sus servicios, Srta. Díaz— nuestro apretón de manos duró unos segundos.
—Lo mismo digo, será un placer trabajar para usted— ambos sonreímos.
Creo que me equivoqué al haberlo juzgado por su seriedad el primer día. En el día de ayer lucía como alguien serio y daba algo de miedo, pero en realidad es muy amable. Salimos de la oficina a conocer la empresa y a presentarme a algunos empleados.
—Es un empresa muy grande, Sr. William— comento caminando por el pasillo.
—Así es. Antes no se contaba con los mismos empleados y comodidades que ahora. Es increíble cómo las cosas cambian tan rápido — pareció por unos instantes pensativo.
—Lo importante es que ha crecido favorablemente.
—Así es, y lo hará mucho más con su ayuda.
—Espero serle de utilidad, Sr. William.
Cuando regresamos a su oficina se sienta en la silla de su escritorio.
—¿Desea un café?
—Sí, y si es dulce, mucho mejor— sonríe ladeado.
—Bien, ya se lo busco.
Antes de salir me encuentro con el Sr. Kyle y le saludo antes de seguir mi camino.
♥
William
—Sr. William, su padre quiere hablar con usted— me informa Kyle.
—Ya mismo.
—¿Qué tanto le mira a esa mujer, Joven William? Su padre está molesto porque ya corrieron la voz de su nueva asistente.
—¿Y qué chisme corrieron esta vez?
—Sabe muy bien de lo que hablan.
—Pura envidia que tienen. Si me conoces bien, debes saber que me importa poco lo que piense mi padre y los demás. Por mí que hablen lo que quieran, esa muñequita la escogí yo. Acaba de firmar el contrato, ya no hay forma de que la deje ir. ¿Conseguiste la información que te pedí?
—Sí, Joven William.
—¿Está casada? ¿Tiene hijos?
—¿Cree que alguien como ella podría tener algo así? — ese indeseable y ridículo comentario, fue el causante de que mi buen ánimo se haya arruinado.
—¿Y a ti quién te dijo que no? Guarda tus estúpidos comentarios mal intencionados, si no quieres que olvide todos los años que has trabajado para mí, Kyle.
—Lo siento, Joven William, no volverá a ocurrir.
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Comments
rubi salgado
me encantó esta historia y quiero leerla otra vez y aquí estoy
2024-11-14
1
Noeruart
Williams la mira con ojos de protección y cariño....el es un hombre especial.. realmente le gusta la gordita...le dice muñequita🥰
2024-09-02
1
Ana Karen Perez Solano
interesante muy diferente
2024-05-14
2