Jasmin
Llego al trabajo casi tarde, no me atreví a enfrentar a Erick por lo de anoche y opté por tomar un taxi. Guardo las cosas en la gaveta del escritorio luego de saludar a mi jefe.
—¿Cómo se encuentra?
—Bien, ¿y usted?
—Ese usted duele, es como si los años se me estuvieran notando demasiado, o así me siento. No soy un viejo, ¿sabía?
—Lo siento, olvidé que no le gusta que le hable así. Trataré de acordarme para la próxima.
—¿De cuántos años le parezco?
—Según los medios, debe tener como veintinueve, ¿no?
—Hablo de cómo me ve usted. Los medios pueden decir muchas cosas, pero su opinión es la que cuenta.
—¿24?
—Quisiera conservarme así entonces. Realmente tengo 30.
—¿Qué? Se ve sumamente joven.
—¿Lo cree?
—Sí.
Vaya, jamás hubiera podido imaginar que tiene esa edad. Se conserva demasiado bien. No se puede negar, luce extremadamente guapo y atractivo. Alguien como él debe tener esposa, hasta probablemente hijos.
—¿Le puedo hacer una pregunta personal?
—Claro.
—¿Tiene licencia de conducir?
—La verdad no.
—¿Y sabe manejar?
—No, la verdad es que hace poco fue que mi madre consiguió un auto y ella trabaja mucho. No ha podido enseñarme a manejar. ¿Es eso un problema?
—No, todo lo contrario, me puede ayudar mucho.
—¿En qué podría ayudarle eso?
—Podría enseñarle hacerlo. ¿No le gustaría que le muestre? — arquea una ceja y sonríe.
—¿De verdad lo haría?
—Claro, eso y más.
—Se lo agradecería muchísimo, Sr. William.
—No se preocupe. Hoy por usted, mañana por mí.
—¿Apetece un café?
—Sí, dulce y delicioso como siempre.
—Ya se lo preparo. Permiso— salgo a preparar su café y regreso lo más rápido posible—. Aquí tiene su café. Espero haya quedado como le gusta— le extiendo la taza, cuando la sostiene junto con mi mano también.
Siento temor de dejarlo caer, pues no sé por qué me puse nerviosa tan de repente. Sus manos se sienten tan suaves y calientes.
—Gracias, estoy seguro de que lo estará.
Retrocedo para darle un poco de espacio.
—Está muy delicioso —lame paulatinamente sus labios luego de darle un sorbo al café y trato de fingir no haberle visto.
Bajo la cabeza llevando mis dos manos a la espalda para ocultar mis manos temblorosas. No logro explicarme a mí misma la razón por la cual mi cuerpo se percibe tan extraño.
—¿Sé encuentra bien?
Mirarlo a la cara me cuesta, pues su sonrisa no me ayuda a tranquilizarme.
—Claro— trago saliva—. Me había dicho que hoy iríamos al área del proyecto, ¿cierto?
—Así es, pero me gustaría saber qué le ocurre antes de llevarla.
—Nada, Sr. William.
—¿Y por qué está temblando? ¿Tiene frío?
—Sí, algo así, pero ya se me pasará— vuelvo a mi escritorio para buscar la forma de calmarme.
—Bueno, si ya todo está aclarado, podemos irnos.
—Es lo mejor — me dispongo a salir de la oficina, pero su pregunta me detiene.
—¿Dejará su cartera?
—No, lo siento— busco mi cartera para luego caminar a la puerta.
—Esto será entretenido — comenta en un tono bajo.
—¿Qué cosa?
—El proyecto, ¿qué más podría ser? — esboza una sonrisa antes de continuar caminando.
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Comments
rubi salgado
desde el día 1 les he dado indirectas que emoción
2024-11-14
0
Sisx Yessi
ese su comentario va con doble sentido 😏
2024-10-18
1
🖤**maca**🖤
yo entendiendo indirectas....
2024-10-17
1