—Es extraño que tu mamá no haya estado en la casa— responde.
—A esta hora ya debe estar en el trabajo, ¿Acaso lo olvidaste?
—Es cierto, lo olvidé — sonríe nervioso.
—¿Puedo hacerte una pregunta?
—Sí, Jas.
—¿Por qué te pone tan nervioso esa señora?
—No me pone nervioso. Me sorprendí porque no imaginé encontrarla en un lugar como la pizzería.
—Ya que todo está claro, ¿por qué no jugamos un poco?
—Iré a bañarme, ya vuelvo.
Acomodo mis cosas en su habitación, enciendo la consola y me acuesto bocabajo en la cama para jugar mientras se baña. Al cabo de un rato escucho la puerta del baño, pero sigo concentrada en la partida.
—Tardaste demasiado, creí que no ibas a salir nunca— le digo.
Siento el movimiento de la cama, en instantes su peso sobre mí, me giro boca arriba pensando que es una broma de las suyas, cuando noto que no tiene camisa, solamente la toalla amarrada por la cintura, las gotas de su húmedo cabello descendían por su mejilla.
—¿Qué crees que haces? Te he dicho que no estés así— tapo mi rostro debido al ardor y vergüenza que se hace presente.
—¿No te gusta?
—No juegues así, no es gracioso.
—¿Por qué no? Los amigos hacen esto.
—¿Qué estás diciendo? — pregunto nerviosa, cuando siento el calor de su aliento chocar en mi cuello y una especie de escalofrío recorre mi espina dorsal, por lo que lo empujo fuertemente quitándolo de encima—. Te dije que no es gracioso, ¿por qué juegas así? — salgo de la cama para ir a la esquina de la pared.
—Lo siento, yo solo... — hace una pausa—, me gusta verte avergonzada. No lo volveré a hacer. Iré a ponerme ropa.
Mi corazón late apresuradamente, es como si ese calor estuviera impregnado en mi cuello. Es una sensación muy extraña. Cuando regresa decide jugar conmigo y así estuvimos parte de la noche. A pesar del cansancio, no encuentro cómo dormir. ¿Y si intenta eso de nuevo?
—¿No vas a acostarte?
—No tengo sueño— sigo en la otra esquina de la cama, debe notar mi desconfianza.
—¿Prefieres hacer otra cosa?
—¿Otra cosa como qué?
—Tal vez tomar algo caliente para que te dé sueño.
—No te preocupes. Duerme tu primero, ya veré cómo le hago para sentir sueño.
—No seas boba, ven aquí— tira de mi brazo para hacerme acostar a su lado.
—No vuelvas a hacer eso.
—Relájate, no te haré nada —masajea mi cabeza y me voy relajando, cierro los ojos dejándome llevar por esa sensación—. Solías dormir así cuando pequeña. ¿Ya no lo recuerdas? Cuando pequeños siempre que dormíamos juntos te hacía esto y quedabas profundamente dormida, ahora de grande no sé si funcione de la misma forma, pero me agrada saber que al menos puedo estar cerca de ti otra vez.
William
Entro a la oficina en compañía de Kyle y me siento en la silla de mi escritorio.
—Buenos días, Joven William.
—Buenos días. ¿Qué me tienes?
—Encontré la información que me pidió del joven Erick. Su nombre es Erick Antonio Martínez, tiene 23 años, nacido y criado en Fajardo, Puerto Rico. Trabaja en un bar exclusivo para mujeres. Lo conocen como “El Dulce ángel”, es uno de los empleados más solicitados. Ofrece sus servicios a mujeres solitarias, o a quien le pague una buena cantidad de dinero. Estuvo de stripper por unos meses, pero luego decidió trabajar dando un servicio extra. Me tomé el atrevimiento de ir a su casa, ya que me di cuenta de que la dirección de su asistente era parecida a la de él. Vive en la casa de enfrente a su asistente. Por lo que logré averiguar, son muy cercanos.
—Sabía que lo había visto en alguna parte. Ahora entiendo, por eso se puso tan hostil al conocerme, aunque su comportamiento parecía más de celos que de otra cosa. Lo que me parece extraño es que alguien como ella esté cerca de alguien como él.
—Quizá porque es igual y entre ellos se entienden.
—Cuidado con lo que dices, ella no es ese tipo de persona.
—Ni siquiera la conoce, señor.
—Si te digo que no se ve como ese tipo de persona, es porque no lo es.
—Y si lo fuera, ¿qué hará?
—¿Qué haré? ¿Debo hacer algo?
—Bueno, suponía que iba a hacer algo.
—Sí, haré algo.
—¿Qué hará?
—Conquistarla.
—¿Le puedo hacer una pregunta personal, Sr. William?
—Adelante.
—Con todo el respeto que usted se merece. ¿Qué es lo que le ve a esa mujer? Ha tenido mujeres normales, modelos, empresarias, animadoras, de todo tipo. Ha tenido oportunidad de salir con todas ellas, y justamente se obsesiona con una chica como su asistente, porque déjeme decirle que se le nota a leguas que su propósito con esa mujer va más allá del trabajo.
—¿Me estás diciendo que, porque no cumpla con tus gustos, no puede ser considerada normal? ¿Para ti una mujer normal cómo sería? ¿Una mujer plástica, con grandes senos, trasero hecho en Rusia, blanca como la leche, delgada y desnutrida? ¿Así es que visualizas a una mujer normal, Kyle?
—No, señor.
—Pues no me fastidies con preguntas estúpidas e innecesarias. La razón por la que me guste, me las reservo para mí solito. Alguien con tan poco cerebro como tú, no podría entenderme y tampoco quiero que lo hagas. Odio las personas que juzgan sin siquiera tomar el tiempo de conocer. Sus kilos de más me enloquecen, pero su encanto e inteligencia mucho más. Estás perdiendo la oportunidad de conocer a una encantadora y buena persona, solo por tu estúpido prejuicio.
—Lo siento, Sr. William.
—Regresa a trabajar, ella debe estar por llegar y no quiero que escuche esta conversación.
—Como ordene, señor— Kyle sale de la oficina.
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Comments
rubi salgado
es todo un amor de caballero con Jasmin /Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart//Heart/
2024-11-14
1
🖤**maca**🖤
😍😍.....😘😘😘😘
2024-10-17
2
Noeruart
Erick estás perdiendo porque tú rival conoce tu debilidad le has mentido a Jasmin y no te perdonará....si antes no la conquistarte ahora menos es tarde 🙄
2024-09-02
0