Lourdes regresaba al lado de Maya. La pelirroja nuevamente estaba llena de libros referente a la magia.
— oh, Lourdes... Le había pedido a Mauricio que me recomendara los libros que son excelentes para principiantes... ¿Eh?...— se levanta de inmediato y va tras la doncella preocupada—... ¡Lourdes!... ¡Tienes sangre en tu ropa!... ¡¿Donde te heriste?!
— ¡No, no, no!... ¡Mi lady, eso no es mía!... Llegó un joven herido y lo atendí por petición del señor Mauricio...
— ¿Un joven herido?... ¿Quién?
— ah... Yo, creo que... No me acuerdo de su nombre...— pero si de los buenos pectorales cuando lo estaba tratando.
Lourdes se ruboriza un poco, mirando a un lado pensando en esos momentos.
— está bien, Lourdes... Por un momento me asustaste. Puede irte a descansar.
La sirvienta asintió y salió lo más rápido que pudo de la habitación de Maya. Lourdes se recuesta contra la puerta y piensa apenada.
“¿Como es posible que se me haya olvidado su nombre?... Sus cabellos blanquecino, y ojos carmesí lo hacen parecer a un conejito... Hasta que no recuerde su nombre, lo llamaré así en secreto"
Al rato después, Mauricio había terminado de sanar la herida de Sebastián.
— listo... Era una pequeña maldición, pero pude deshacerla.
— te lo agradezco, Mauricio. Solo tú conoces las artes oscuras.
— supongo que terminó su misión con éxito ¿No?
— si, el marqués pagará en vida propia por meterse con los lo Evegreen. Ahora me gustaría ver a Félix, pero supongo que estará ocupado con su esposa... Gracias por ésto. Más adelante te daré una compensación.
— a sus órdenes, joven... ¿Le preparo un carruaje?
— sí. Mañana vendré a visitar a Félix y conocer a su esposa, primero quiero descansar.
Cuando Sebastián se retiró. Éste no dejó de pensar en aquella doncella.
“por lo que recuerdo... Se llama Lourdes, se preocupó por lastimarme a pesar de que no me conoce..."
Sacó una sonrisa al ver el cielo estrellado por medio de la ventanilla del carruaje.
________________
Era de madrugada, Maya había quedado dormida sobre las pilas de libros en su escritorio. Ella soñaba con algo, una pesadilla.
— Félix... Félix...— susurraba ella.
Lo que maya veía en su sueño era aquel hombre tumbado en el suelo, ella lo sostenía entre sus brazos, desesperada al ver como la sangre emerge desde su nariz, boca y ojos, era los síntomas de la enfermedad por el mana.
— ¡No mueras!... ¡Te prometí que te salvaría!— por más que moviera el cuerpo, Félix no respondía, estaba muerto— ¡¡¡FÉLIX!!!
Maya despierta bruscamente.
— ¡Félix!— se levanta de la silla y deja caer algunos libros.
Agitada y sudando, veía la oscuridad de su habitación. La dama respiraba con desesperación, tomándose de la frente, se sienta nuevamente.
— ¿Que...? ¿Que fue eso?... ¿Una premonición?
“soñe que Félix moría en mis manos, sin poder hacer algo... Ya era tarde..."
— ¡Maya!— alguien abrió la puerta con brusquedad. Era el duque sin su máscara.
— Félix...— la dama suspiro ese nombre como si fuese su último aliento.
Tan rápido cómo pudo, se fue tras él, y lo abrazó fuertemente. Es cuando Félix de igual manera la toma.
— tenía un presentimiento por ti, Maya... Decidí ir a verte cuando de repente escuché tu voz llamarme con desesperación a solo unos pasos de tu puerta.
— oh... Félix... Yo... Soñé que... Morías en mis manos. Que la enfermedad te había consumido sin yo poder hacer conseguido la cura... Dime por favor... Que aún no.
El duque la abraza más fuerte y le reafirma lo siguiente.
— no... Maya, no te asustes, aún estoy estable y no se me ha aparecido algún síntoma.
— pero Félix... Tengo miedo a no lograrlo a tiempo, yo...
Al imaginarse ese sueño nuevamente, Maya llora un poco, la dama no hace esto por obligación, o por cumplir su palabra con el duque, sino, porque...
— Felix... No quiero perderte.
La pelirroja lo miraba entre suplica, en sus ojos llenos de lágrimas y con un deseo de cuidarlo. Félix al darse cuenta lo cerca que estaba, ella en camisón fino que resaltaba su cuerpo. Ese aroma a rosas lo estaba volviendo loco en un sentido que jamás pensó sentir.
“otra vez... Éste sentimiento que se apodera de mi por naturaleza propia, la quiero, te quiero siempre conmigo, Bella... He estado aguantando lo que siento por cuidarte, pero ahora... Siento que me necesitas más que nadie"
Sin más que pensar, Félix toma del rostro de Maya y le limpia las lágrimas.
— no llores, que cada lágrima tuya lastima mi corazón...
Y sin decir otra palabra, la besa con un apasionante deseo. Mientras que sus labios se juntaban en un ferviente beso.
— hmp... Félix, cuanto deseaba que me besaras nuevamente...
— yo, no puedo más... Suprimir lo que siento por ti es algo difícil, Bella...
— eso... Solo di mi nombre mientras me abrazas.
El duque toma entre sus brazos a la dama, y los besos dado en el acto hacia que poco a poco iba desnudando sus sentimientos y algo más. Tal vez había prometido no estar juntos hasta no encontrar una solución al problema, pero al estar unidos de esta manera, en esta situación, le fue difícil controlar sus sentidos y deseo de quererse, ya que desde que se besaron la primera vez, ambos se tenían en el pensamiento.
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Comments
Nayvi Moreno
Umhh yo diría que es un lobo con piel de "conejito", ten cuidado Lourdes pues te puedes convertir en su caperucita roja 🤭
2024-11-03
7
Rebecca H
pensando de forma calenturienta y como una fantasía...
quisiera que la maldición se retirase entre más sexo salvaje tengan jijiji.
2024-10-28
0
Gladys Zapata
uyyy ésto se va a poner caliente, caliente, caliente
2024-09-30
1