Me encontraba en mi habitación, y frente a mí, con un aire serio, estaba Therrion que había solicitado hablar contigo.
— Voy a dejar la mansión, estoy presentando mi renuncia.
Sin ninguna reacción en mi rostro, me limite a levantar la cabeza y preguntar.
— ¿cuál es tu motivo?
— No quiero seguir trabajando para la bruja.
Replicó, intentando poner un tono de desdén y asco en su voz, sin embargo, con una segunda mirada a su lenguaje corporal, a Therrion le temblaban las manos y la voz mientras hablaba, pero yo decidí fingir que no lo note.
— Si esos son tus motivos, entonces no te detendré.
— Bien, me retiro, no necesito ningún tipo de compensación.
Therrion se dió media vuelta, y se disponía a salir, pero se detuvo, era obvio que quería decir algo mas, pero se lo guardo, y salió de la habitación.
Al poco rato las sirvientas regresaron, y se dispusieron a cambiarme.
Therrion había llegado a primera hora, justo después que me despertara, y antes de que las sirvientas vengan a vestirme. Incluso espero a que estuviéramos solos, no importa cuantas vidas pasen, siempre me sorprende lo idiota que pude ser la gente.
Las sirvientas me terminaron de cambiar y les pedí que llamaran a Irma. Al poco tiempo, ella llegó.
— Me mandó a llamar señorita.
— Therrion ha dejado la mansión, quiero que delegues tus obligaciones, y que asumas su puesto.
— Entendió señorita, estaré lista en una hora.
Irma salió de la habitación, y pude notar que se veía levemente más animada.
A ella nunca le agradó Therrion, esa es una constante en todas mis vidas. Ella me ha elegido servir voluntariamente, solo que suele ser algo celosa a la hora de servirme, ya que no le gusta que nadie más sea mi mano derecha.
Una vez vestida y lista, me fuí a mi oficina, y empecé a trabajar. No había pasado ni siquiera media hora, cuando Irma tocó la puerta y entró.
— He terminado de delegar mis deberes señorita Croiss, estoy lista para permanecer a su lado.
Para cualquier persona, Irma es la misma de siempre, pero yo que la conozco, pude notar que su voz es ligeramente más alta, y las comisuras de sus labios están casi imperceptiblemente levantas, lo que es lo más cercano a una sonrisa que le he visto hacer.
— Bien Irma, ¿cuál es mi agenda del día de hoy?
— Enseguida señorita.
Continuamos nuestro trabajo, hasta pasado el mediodía que tocaron la puerta.
Irma se acercó a la misma y anunció.
— Los duques señorita
La lamentable pareja ingresó, y detuve mi trabajo para recibirlos.
— Buenos días cariño.
Dijeron ambos casi al unísono, a lo que yo respondí.
— Buenos días padres, ¿que se les ofrece?
— Como sabrás, mañana estaremos saliendo con destino a la capital para el cumpleaños de su majestad.
Comenzó la mujer lamentable, y casi como si fuera un guión ensayo, el desecho humano continuo.
— Y nos gustaría saber cuándo nos entregarás la asignación para el viaje para la capital.
Ante tal petición, por primera vez en un buen rato me sentí desconcertada. He tenido muchas cosas en la mente, así que no había pensado en el viaje a la capital de estos dos, estaba apunto de admitir que lo había olvidado, cuando Irma interrumpió.
— Mis disculpas, fue mi error. Se les entregará en este momento.
Irma hizo sonar una campana y dos sirvientas entraron, cada una tenía una bandeja con una bolsa con monedas.
Le indico a una que se acercara y habló.
— Ante ustedes hay 40 mil lirios, pero a petición de la señorita, se les entregará el doble si llevan con ustedes a sus hijos. Obviamente, otra carroza ya ha sido preparada, y las reservas del alojamiento pagadas.
La lamentable pareja parecía bastante emocionada ante el dinero frente a ellos, y con tono de jubiló, respondieron.
— ohh ningún problema, le pediré a mis niñas que nos acompañen.
— Y mi pequeño tenía deseos de conocer la capital, por lo que es perfecto.
Cabe aclarar que las 3 hermanas son hijas del desecho humano, y madres distintas, por lo que el único varón es hijo de la mujer lamentable, y un amante que conoció en una fiesta. Un tal William Kafka, o algo así, la verdad no me interesa.
La lamentable pareja se casó sin amor, solo por conveniencia, pero tienen una relación donde el otro puede hacer lo que quiera, sin ningún tipo de reclamos.
Se que sonora a algo bastante extraño, pero al menos a ellos les funciona. Y actualmente, imagino que se tienen un nivel de tolerancia que fácilmente podría pasar por algo de cariño.
Después de que Irma les entregó el dinero, ambos salieron sin despedirse o agradecer, y siendo honesta, lo prefiero así.
Volviendo al trabajo, desviado la mirada un momento de los papeles, no pude evitar sentirme sorprendida. Ese fue un trabajo perfecto, sin la lamentable pareja por aquí, sus hijos serían más molestos que de costumbre, por lo que no los quería en la mansión, si bien no me importa quedarme con Liz, ella en varias ocasiones me ha dicho que le gustaría ir a la capital, por lo que ofrecerles más dinero con la condición de que se los lleven fue un buen movimiento, completamente acorde a mis deseos.
Simplemente no existe comparación, aun en su mejor momento, Therrion no es rival para Irma.
Tras felicitarla por cubrir mi descuido, la comisura de sus labios se levantó una micra, y continuamos el trabajo.
A media tarde me tomé un descanso, mientras bebía un chocolate, me puse a pensar en lo que tendría por delante.
El viaje a la capital eran 10 días, y había un festival por el cumpleaños de su majestad que duraría una semana, culminado en la fiesta a la que la lamentable pareja están invitados, y 10 días de regreso a la mansión, si se quedan unos días más en la capital estarían fuera del ducado por un mes.
La sola idea de tener la mansión para mí sola me hizo sonreír, podría trabajar sin interrupciones, y completar los preparativos finales. Pero al recordar lo que tenía que hacer, mi ánimo se volvió a oscurecer.
Yo odio las despedidas, pero esta es una a la que me siento obligada a asistir.
...****************...
Al día siguiente, mi familia se disponía a comenzar su viaje a la capital, sólo Liz vino a despedirse, la abrace, le di un poco de dinero extra solo para ella, y le dije que lo escondiera de los demás.
— Nos vemos después, Leonora, te traeré algo de la capital.
— Cuidate Liz, y recuerda, el pan que sirven en los banquetes es un engaña bobos, diseñado para que te llenes con él, y no puedas seguir comiendo.
Ella se rió, y salió del cuarto, por lo que me acerqué a la ventana para verlos partir.
Realmente le tengo mucho aprecio a Liz, si bien suelo separarme rápido de ella, la considero realmente mi hermana.
Al despedirme, recordé, que tendría que asistir a otra despedida pronto, por lo que le ordene a Irma que vacíe mi agenda de dos días de la semana siguiente.
...****************...
Me bajé del carruaje, y mire a mi alrededor, este era un pequeño pueblo a unas horas de la mansión, le dije a Irma que volvería mañana, y que encontrara una posada donde pueda descansar los caballos y el cochero.
Ella me pidió acompañarme, pero la rechace, tenía que hacer esto sola.
Fuí hasta una solitaria casa casi a las afueras del pueblo, abrí la puerta sin esperar respuesta y entre.
En el interior Therrion se estaba postrado en una cama, su aspecto se había deteriorado aún más de lo que ya estaba en la mansión.
Therrion, si bien no es un personaje del juego, es mencionado por Leonora como la única persona que fue buena con ella durante su infancia, también declara que un día este desapareció de la mansión, y jamás supo de su paradero.
El sufre de la fiebre blanca, una enfermedad maldita e inmisericorde que los bastardos de los desarrolladores solo definieron como "una enfermedad mortal, que no tiene cura".
Si fuera una enfermedad de mi mundo, si bien no tenía conocimiento médico tarde o temprano lo tendría por lo que podría tratarlo.
Pero la fiebre blanca, no tiene cura.
Si fuera una enfermedad proveniente de la magia, me comería mi orgullo y me pondría a investigar sobre sus orígenes y de un posible tratamiento.
Pero la fiebre blanca, no tiene cura.
Si fuera una enfermedad con algún maldito sentido lógico y no una puta sentencia de muerte declarada por los desarrolladores del juego, yo podría llegar a encontrar una cura.
Pero la fiebre blanca, no tiene cura.
Me acerque a la cama, y Therrion finalmente notó mi presencia a lo que se dispuso a intentar echarme.
— Largo de aquí, ¡¡¡no te quiero ver maldita bruja!!!
— Lo me iré a ningún lado.
— Eres un monstruo, vete...
— No.
— Por favor... Retirese, no quiero que me veas así.
— No.
Therrion finalmente pareció calmarse, por lo que acerqué una silla a su cama, y me senté.
— Por favor señorita Leonora, vuelva a la mansión.
— No me iré de aquí, Therrion.
Busqué en la casa, hasta que encontré un paño y un pequeño cuenco, lo llene de agua, y me puse inútilmente a intentar controlar su fiebre.
— No se esfuerce señorita, eso no ayudará.
Lo sé, lo sé mejor que nadie.
Las horas pasaban, y yo continuaba con mi inútil esfuerzo de bajar su fiebre, aun pese a que el invierno se acercaba, y el agua del pozo estaba fría, tenía que cambiar el agua por una fresca cada poco menos de media hora.
— Ya es tarde señorita, debería tener hambre.
— Estoy bien.
— Lo lamento mucho, pero no tengo nada que ofrecerle, yo nunca creí que fuera a venir, pensaba que mi acto de renuncia sería suficiente.
— Eres pésimo mintiendo Therrion.
— Lo lamento mucho señorita.
La tarde se convirtió en noche, y poco a poco el sueño me venció.
...****************...
Estaba de rodillas llorando frente a una cama.
En mis manos sujetaba la mano de un hombre, y la apretaba fuertemente contra mi pecho intentando usar mi calor para devolverle a la vida.
Pero yo misma no tenía calor para dar.
...****************...
Los quejidos de Therrion me despertaron, fui a la cocina y llené un vaso con agua y lo hice beber.
— No tenía que hacer nada de esto señorita.
— Lo hago por quiero.
— Usted es una buena persona señorita, no deje que nadie le diga lo contrario.
Me quedé callada, y me limité a cambiar una vez más el trapo sobre su cabeza.
— Sabe señorita, he tenido una vida difícil, por muchos años creí que viviría arreglando los problemas del duque, pero pude conocerla y eso me hace feliz.
Lo sé, te conozco bien, sé por lo que haz pasado.
— Si hay una cosa que lamento, es que no podré verla crecer.
— Solo imagine un poco más alta, no creo haya mucha diferencia.
Él se rió un poco por mi comentario y comenzó a sonreír.
— Yo serví a su abuelo ¿Sabe? Me hubiera gustado contarle historias sobre él. Fue un hombre digno cuyo único error en su vida fue quizás el haber malcriado a su hijo. Le serví por una década entera, donde quedé en deuda eterna con el.
— Quizás podrías contarme una historia ahora ¿No te gustaría?
Therrion se rió, y asintió.
— Me encantaría.
Con voz suave y calmada, Therrion comenzó a relatarme historias del abuelo al que nunca podré conocer. Historias que he escuchado un millar de veces, sin embargo nunca me he aburrido de ellas. Un par de horas pasaron, y la voz de Therrion era cada vez más tenue, en eso se disculpó, y se acomodo en la cama.
— Tengo algo de sueño señorita, sigamos hablando mañana.
— Descansa Therrion, descansa.
...****************...
A la mañana siguiente, Therrion había muerto.
En silencio mirado su cuerpo, me puse a pensar en lo positivo de todo esto, y eso es que no me verá cometer los crímenes que estoy por cometer.
Este mundo me odia, y es terriblemente hostil conmigo, aun así, si quiero sobrevivir, debo evitar su ruina, y para lograrlo, haré todo lo que sea necesario.
Salí de la casa, y en el mismo lugar en donde me había despedido de ella, Irma me estaba esperando.
No le pregunté si no se había movido o siquiera si había dormido, ya que sabía que me respondería a eso. Así que solo me acerqué a ella en silencio.
— Buenos días Irma.
— Buenos días señorita.
— Volvamos a la mansión.
— Iré por el carruaje.
Parte de la mañana había pasado, y sin querer seguir involucrada, hice arreglos para que se ocuparán del cuerpo de Therrion. Es por qué sin nada que más hacer aquí, subí al carruaje que me llevaría de vuelta a la mansión.
Con el traqueteo del carruaje, rememore el sueño que había tenido. Estaba muy fragmentado, y estoy segura que debe ser la combinación de varias vidas diferentes. Sin embargo, ¿cuándo fue la primera vez que Therrion había huido de la mansión conmigo a cuestas para evitar mi muerte?
Si cierro los ojos, creo que puedo recordar esa vida.
Fue dulce al inicio, pero si lo pienso bien, también fue la primera vez que me encontré con el.
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Updated 169 Episodes
Comments
Brocoly 1 nena
"pero la fiebre blanca no tiene cura...."
2024-02-29
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Brocoly 1 nena
leonora a mí me duele cada que lo leo ahora ella que lo vive 1 y 1000 veces... odio las despedidas
2024-02-29
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Brocoly 1 nena
maldición no importa cuánto lo lea esta parte me rompe el corazón
siempre te llevas una parte de mi corazón
2024-02-29
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