Con una voz poderosa, un porte elegante y un visible poco aprecio a la incompetencia, el mayordomo jefe Therrion apareció, y aunque ellas me intentaron ocultar de su vista, no pudieron evitar que él vea el lamentable estado en el que me encontraba, por lo que estalló en cólera.
— ¿¡Cómo pueden dejar a la señorita en ese estado!? Si el duque se llega a enterar, estarán en la calle antes de que se den cuenta.
Obviamente, Therrion estaba mintiendo, al desecho humano no le importaba en lo absoluto, y ellas lo sabían. El simple hecho que no estén despedidas en el acto lo delataba, pero un regaño es un regaño, y Therrion seguía siendo su superior. Si bien no podía despedirlas, si podía reducir su salario.
Ante el regaño, ellas bajaron la cabeza, y se disculpan, aunque todos sabemos que lo volverán a hacer. Sin embargo, quizás previendo que todo terminaría más rápido si lo hacía el mismo, Therrion procede a quitarse el chaleco para envolverme con él.
— llevaré a la señorita a tomar un baño, cuando vuelva espero las sábanas esten cambiadas, y se haya preparado la comida de la señorita.
Caminado a paso firme, Therrion me lleva al baño, lleno una tina con agua caliente, comprobó dos veces la temperatura, y finalmente al ver que ya está en las mejores condiciones, comienza a darme un baño.
¿He hablado de Therrion en mis registros últimamente? Sinceramente no estoy segura. Mi vida anterior fue una bastante corta en la que fui abandonada en un hospicio, y encontré mi final antes de que Irma me encontrará.
¿He hablado de Irma últimamente? Bueno, yo sé quién, y dudo poder olvidarla, y como el sentido de esta "narración" es hacer trabajar mi memoria y evitar olvidar las cosas más importantes, y guardar un vago registro de mis vidas anteriores, no creo tener necesidad de hablar de ella.
Puff, agradezco bastante que nadie nunca pueda tener acceso a mis memorias, un tercero que este intentando conocer mi historia, estaría bastante perdido por el pésimo trabajo y poco esfuerzo que doy al dar contexto.
Volviendo al aquí y al ahora, mientras me bañaba, pude notar lo cansado que se veía Therrion, aunque él apenas supera los 40, se ve mucho más viejo, y tiene unas ojeras casi permanentes debido al exceso de trabajo.
En condiciones normales, sería que el duque se encargue de todo lo relacionado con la gestión del territorio, mientras la duquesa se debe encargar de la gestión de la mansión, y los empleados. Sin embargo, ellos dos muy rara vez hacen su trabajo dejando toda la carga de trabajo al podre Therrion, que tampoco puede descuidar sus propias obligaciones.
Pese a que Therrion es un excelente mayordomo, él sabe muy poco de la gestión de un territorio, y hay demasiadas obligaciones que lo superan. Eso sin contar que aun si tuviera los conocimientos, las últimas palabras las tienen la lamentable pareja, que siempre van a poner sus necesidades personales, sobre las del territorio. Haciendo que los esfuerzos del pobre Therrion, siempre caen en saco roto.
El baño procedió sin problemas, y pese a que me gustaría estar un poco más en el agua caliente, tengo bastante hambre, por lo que me muestro incómoda en la tina.
Tras secarme con una toalla, me envuelve en la misma y me lleva devuelva a mi cuarto donde el trío parece ya haber terminado de limpiar.
Mantequilla tenía un biberón de leche en las manos. No me pregunten como o porque, en este mundo mágico renacentista, existen los biberones, y la fórmula láctea, pero debido a su utilidad, y que siempre comienzo como una bebé, no me quejo de esa "convenía del guion".
Therrion me estaba por entregar a voz chillona, pero lo pensó mejor, y les ordenó retirarse. Por lo que procedió a vestirme para luego darme de comer.
— Lo lamento mucho, señorita —. Exclamó el hombre con uno de los mayores rostros de cansancio que haya visto en mi vida. — Me gustaría poder hacer más por usted.
Comentó mientras me vestía, a lo que con una mirada, intente transmitir. Tranquilo, no te culpo para nada, ya tienes demasiado en tus manos arreglando los problemas de la lamentable pareja.
Tras terminar de vestirme, comenzó a arreglar el cabello, si bien es torpe, además de carecer de experiencia, es un lindo gesto que siempre me ha gustado.
— Eres una niña muy tranquila. Nunca lloras o te quejas, no mentiría si dijera que eres la única en la mansión que jamás da problemas.
Bueno, se hace lo que se puede.
— Espero que sigas siendo una buena niña toda la vida, ya que yo creo en ti, y sé que serás una persona maravillosa.
Bueno sobre eso...
Lamento decepcionarte pero...
Hay cosas que tengo que hacer, y no todas me enorgullecen.
Tras varios minutos, finalmente me termina de arreglar, por lo que levanté la vista para admirar mi imagen en el espejo.
Modestia aparte, soy una niña preciosa. Mi cabello es corto, pero aun así Therrion me ha hecho dos pequeñas coletas que se ven adorables, aunque sería mejor llamarlas mechones de pelo amarrados por pequeños lazos. Normalmente, me gusta llevar el cabello suelto, y dejarlo crecer hasta media espalda como lo usaba la Leonora del juego. Tengo una tez blanca que contrasta enormemente con mi cabello negro, y unos ojos grises que me dan una expresión de perpetua tristeza.
Al terminar, me toma en brazos, estira la mano para agarrar el biberón, solo para casi dejarlo caer al encontrarlo cubierto de mantequilla.
— ahhh... esa niña, ¿cuántas veces tengo que decirle que no coma en horas de trabajo?
El limpia el biberón con su pañuelo, y después de todo el día, finalmente pude comer.
— Me gustaría tener más tiempo para usted señorita, pero me es imposible. Sin embargo, trataré de pasar todos los días para comprobar que esté bien.
Limpia y llena, el sueño empezó a vencer me, pese a tener la mente de una adulta, mi cuerpo seguía siendo el de un infante, y como tal tenía sus límites.
Therrion me llevó de vuelta a mi cuna, y me arropó, antes de irse me acarició la cabeza.
— Duerma bien señorita, haré lo posible para encontrarle una sirvienta más competente.
Mientras él se alejaba, supuestamente dejándome dormida, antes de caer al sueño, le di una mirada, e intente esbozar una sonrisa. No te preocupes, si lo he hecho bien, y las fechas no me fallan, cualquiera de las dos deberían llegar pronto a la mansión.
...****************...
Al día siguiente, soy despertada por la voz aguda de tetas de vaca.
— Buenos días, señorita, hoy me toca atenderla.
Por favor no me mates, ¿o es mucho pedir?
Ella se acercó lentamente a la cuna, y me miró de arriba a abajo.
— Bien, veo que hoy no ha tenido "accidentes", eso me alegra.
Bueno, considerando que ese "accidente" se debió a mantequilla olvidó ponerme un pañal, no creo que la culpa sea enteramente mía.
Al terminar su inspección, ella comienza a cambiarme el vestido, en eso sentí una punzada en el estómago. Con cuidado, agarró uno de los listones de su uniforme, y tiró de él.
— Que pasa señorita ¿desea algo?
Obviamente, no le puedo contestar, por lo que vuelvo a tirar de su uniforme.
— ¿tiene hambre?
Realmente sí, pero no es el problema ahora, así que niego con la cabeza.
— ¿quiere ir al baño?
Asiento con la cabeza, con lo que ella se pone muy feliz.
— De señorita, yo sabía que nos podía avisar cuando tuviera ganas, siga así, y podremos evitar otros accidentes.
A ver hija mía, ninguna bebé de 4 meses te hará señas para indicar lo que quiere, es más, el simple hecho que estés ante una y ni siquiera te inmutes, me hace preguntarme que rayos ocurre en tu cabeza.
Después de llevarme al baño, y terminar mis asuntos, ella me devuelve a mi cuna, me dice que va a ir a preparar mi comida, y sale de la habitación dando pequeños saltitos.
Pasaron una hora, quizás más, dormite un poco por lo que perdí la noción del tiempo. Finalmente, ella volvió, cabe mencionar que tenía las manos vacías.
— uf lo siento, me puse a hablar con algunas compañeras, y tarde más de lo que creí, pero ya estoy de vuelta… ¿Espera, que se supone que estaba haciendo?
Ella se quedó de pie por un momento, y casi pude escuchar los engranajes de su cerebro chillar por el sobre esfuerzo.
— ¡ahh cierto! Olvide el biberón, no tardó.
No haré comentarios...
Otra hora después, ella volvió con una bandeja con una tetera y fórmula láctea, y comenzó a preparar el biberón mientras tararea.
— Esto es fácil, no es tan diferente a encerar las escaleras.
No entiendo cómo puedes comparar esas dos cosas.
Al terminar, ella intenta agarrar el biberón, pero se quema las manos, por lo que usa su delantal para poder sujetarlo.
— bien, es hora de comer señorita.
¡¡¡¡Yeeeeeyyy!!!! Quemaduras de tercer grado...
Ella lentamente acercó el biberón a mis labios, y con gran dificultad quise apartar mi cabeza, pero antes de que esta criminal proceda a desfigurar mi rostro, el desecho humano entra en la habitación.
— oh así que aquí te habías metido, te he estado buscando toda la mañana.
El desecho humano procede a abrazarla desde atrás, y luego a besarle el cuello.
— ¡oh! Mi señor Ivo, todavía tengo que darle de comer a la niña.
— Deja eso, ella puede esperar.
El desecho humano empieza a acariciarla, y besarla. Y la habría tomado ahí mismo, de no ser porque el biberón cayó al suelo haciéndose pedazos.
Con una aparente preocupación en el rostro, el desecho humano preguntó.
— ¿estás bien? ¿Te has hecho daño?
— Estoy bien mi señor Ivo, pero tengo que limpiar este desastre.
— Deja eso, que otra se encargue, tú vienes conmigo.
Acto seguido, el desecho humano la cargó como una princesa, y salieron de la habitación.
Ante tal escena, suspiré cansada, ya que no sería ni la primera ni la última vez que vería un evento similar.
Mirando el biberón en el suelo, rememore todo lo que había ocurrido esta mañana.
Y luego se preguntan porque la Leonora original se volvió una villana...
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Comments
Brocoly 1 nena
es el comentario más gracioso que después(cuántos años van, no me acuerdo) aún lo recuerdo como si fuera ayer.
2024-02-28
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Brocoly 1 nena
terrion es todo lo que está bien
2024-02-28
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Brocoly 1 nena
me encanta como sacas a relucir clichés que la gente pasa por alto siendo que(claro es un mundo ficticio) es una época pasada y no debería tener tecnología moderna
pero apelando a la ignorancia general de la gente se cuelan
2024-02-28
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