Mientras Ruth hacía por disimular una sonrisa, y despedir un aura de tranquilidad, el muchacho se acercó a nosotras, e inclinado la espalda de una manera bastante exagerada, soltó lo siguiente con el tono más pomposo que pudo.
— Buenas tardes señorita Croiss, buenas tardes señorita Dhior — Revencio el joven en un saludo que podía considerarse elegante, a la par de cómico por lo exageradamente formal de su tono y sus movimientos.
Soltando una pequeña risita por su actuación, Ruth, quien era la persona educada y que venía de una familia algo pobre pero noble al final del día, dió un saludo que no pudo ser más informal.
— ohh buenas tardes Aaron, pareces bastante cansado.
El chico cuyo nombre era Aaron estiró los brazos, y se pudo escuchar sus articulaciones tronar.
— Llevo toda la mañana encerrado en la cocina — . Comenzó a hablar abandonado la increíble formalidad que había demostrado hace nada. —Esta tarde la duquesa tiene una fiesta de té, por lo que desde muy temprano en la cocina nos han tenido preparando bocadillos.
— Bueno, entonces creo que no debes tener hambre... —. Dijo Ruth mientras intentaba ocultar la canasta que traía consigo.
El muchacho, al ver el tan obvio intentó de parte de Ruth de ocultar una canasta de un tamaño considerable, rio un momento y dijo.
— Bueno, me pagan por cocinar, no por comer, y la duquesa se vuelve loca si los cocineros robamos algo de la cocina.
Mientras decía eso su estómago gruñó por lo que ambos terminaron riendo.
En nada, se sentó con nosotras, mientras Ruth sacó unos emparedados de su canasta. Tras agradecer, Aron se llevó un emparedado a la boca, y justo antes de dar una mordida, en ese momento pareció recordar algo.
— Por cierto, le traje un regalo a la señorita.
Dejando el emparedado en un lado, con un complicado juego de manos, y de un pase rápido a algo que tenia a su espalda, hizo aparecer una pequeña caja que tenía escondida. Sin tener una explicación o una pista de lo que era, Ruth retiro la tapa, revelando un pequeño pastel con una fresa encima.
— ohh Aaron, ¿no habías dicho que la duquesa se enoja si robas comida de la cocina?
— No te preocupes por eso, de todos modos lo prepare con sobras de ingredientes, y fui muy cuidadoso de que no me descubran.
Con un gesto de preocupación, que rápidamente fue desestimado por Aarón, Ruth sacó el pastel de la caja, y aunque a simple vista era bastante pequeño, y podría pasar por un cupcake cubierto de merengue, era del tamaño justo para mi.
Es por eso que por buena parte de la tarde, fue un momento bastante agradable mientras ellos comían lo que Ruth había preparado, y yo comí mi pastel.
Cuando termine de comer, Ruth sacó un vaso de su canasta, junto sus dedos pulgar y meñique, lo que hizo que un pequeño chorro apareciera, y llenará el vaso con agua. Acto seguido, mojó un pañuelo, y lo uso para limpiarme las manos y la boca.
La conversación entre los dos, seguía muy amena, hasta que el gesto de Ruth se oscureció, y recordando un tema importante, preguntó.
— Dime Aaron, ¿sabes si el señor Therrion ya ha vuelto a la mansión?
— No creo que regrese pronto. Los disturbios por la subida de impuestos no han terminado, además los granjeros son lo que lo han tomado peor, y no creo que se llegue a un acuerdo al menos en la brevedad.
— Mientras tanto aquí en la mansión, la duquesa realizará una fiesta de té —. Agrego Ruth con un tono de tristeza y seriedad, que hizo que ambos se quedaron callados un momento, solo pensando en la peculiar situación del ducado.
El silencio duro más de lo que cabría esperar, y es posible que ambos se quedaran así un par de minutos más antes de que nadie dijera nada, pero su silencio fue roto por la voz de alguien que llamaba a Ruth.
Al alzar la vista, ahí estaba la jefa de sirvientas de la mansión, una mujer ya cerca de sus 60 que no ve el momento de jubilarse. Ella se nos acercó, a lo que Ruth rápidamente se levantó, y fue corriendo a su encuentro.
Al ver a su compañera alejarse, Aaron bajo la cabeza y en silencio recoge las cosas del almuerzo, mientras a la distancia Ruth parece hablar de un tema serio. Al poco tiempo ella regresó, sin embargo, solo fue para pedirle a Aarón que se quedara conmigo un momento. Ha surgido algo, y debe regresar a la mansión con la sirvienta jefe.
Yo había vuelto a mis bloques, y simplemente me encontraba clasificándolos por forma y color. Al verme tan concentrada, Aaron se acostó en la hierba y me ayudó pasándome los bloques.
La tarde pasó, el sol se había empezado a ocultar, y Ruth seguía sin volver, por lo que Aaron se empezó a preocupar.
— ¿me preguntó si estaría bien si la llevo devuelta a su cuarto?
Preguntó, y al escucharlo, fingí perder interés en mis bloques, y de una forma un poco malcriada los desparrame por el pasto. Al verme actuar así, él los comenzó a guardar otra vez en la canasta junto al mantel en el piso.
— Bueno, creo que usted ya quiere entrar, de todos modos no creo que a ella le importe.
Tras tomar la canasta con una mano, me cargo y entramos, en el camino se encontró con otras sirvientas, y les pidió que le avisaran a Ruth donde estábamos.
Tras entrar en mi cuarto, el me bajo y me preguntó que quería hacer. Sin tener ganas de nada en particular, me dirigí hacia un pequeño estante, y tome un libro y volví con él, a lo que se puso un poco nervioso.
— ¿quieres que lo lea? —. Preguntó levemente consternado. Él apenas sabe leer, y es algo que yo sé bastante bien, y esa es exactamente la razón por la que volví a forzar el libro contra él.
— lo intentaré… —. Declaró nervioso pero decidido. — solo porque usted me lo pide.
Abriendo el libro, el empieza a leer con un poco de dificultad, pero a un ritmo constante. A diferencia de Ruth que era hija de un barón, y por lo tanto de la nobleza menor. Aaron era solo un plebeyo, por lo que hasta hace poco no sabía leer. Es por eso que Ruth le ha estado enseñando durante las tardes. Yo por mi parte, para ayudar a su aprendizaje cada vez que puedo, lo obligó a leerme libros para darle una excusas de obligarlo a practicar.
Cuando el libro ya estaba por la mitad, Ruth finalmente regresó. Sin embargo, su gesto era serio, y su semblante sombrío.
— ¿qué pasó? No te ves muy bien.
Preguntó el muchacho al ver la palidez de la joven, que se quedó callada un momento bastante largo hasta que finalmente habló.
— Llegó un mensajero de mi casa, al parecer mi matrimonio ha sido elegido.
Tras esas palabras, ambos se quedaron callados, y un silencio sepulcral inundó la habitación. A Partir de aquí, lo que pase depende enteramente de lo que yo haga.
Si bien, hay cosas que variarán de vida a vida. Existen otras cosas cuyo final siempre será el mismo a no ser que yo interfiera. Es por eso que depende de mí hacer que Aarón y Ruth escapen de la mansión.
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Comments
Juju Juju
Leonara es literalmente un monstruo con corazon humano
2023-10-21
1
Urpi
todo por la felicidad de Ruth y Aron
2023-08-25
5