Después de tantas vueltas, finalmente era la hora del almuerzo, por lo que le dije a Helga que me lleve al comedor. Me despedí momentáneamente de Irma, que volvió a su trabajo, y de Therrion, que volvió a mi oficina para recibir a posibles invitados.
Al llegar me siento en el lugar de honor de la mesa, y si bien, ordenó que esta sea preparada para todos los miembros de mi familia, estos rara vez se presentan, por lo que casi siempre como sola.
Al estar sola frente a una inmensa mesa vacía una sensación de tristeza me invadió. Hay un leve recuerdo muy arraigado en mi mente, el recuerdo de compartir la mesa con otras personas, o incluso comer en un lugar lleno de ruido. Por algún motivo que soy incapaz de recordar, para mí el comer es un acto que no se puede llevar a cabo en silencio y mucho menos en soledad.
Mientras comenzaba a comer, escuché una voz familiar a mi espalda.
— Buenas tardes hermana Leonora.
Al voltear ahí estaba Liz, que parecía que se había separado de hermana grande.
— Buenas tardes Liz, ¿deseas acompañarme en el almuerzo?
— Será un placer.
Liz se sentó en la silla próxima mía, y ocultando mi media sonrisa, empezamos a comer.
Conversamos de temas casuales, desde el clima, hasta del sabor de la comida, pero extrañamente, ella me empezó a hablar de personas que no conocía
— Sabes Leonora, últimamente Brittney ha estado planeando su más nuevo, y revolucionario plan de venganza.
— ¿quien?
Pregunté bastante perdida.
— Hermana grande.
— Ah ya, ¿y que planea esta vez?
— Dice que pondrá tachuelas en tu silla.
— Bien... ¿y en qué se diferencia de su último plan?
— También tirará pintura, para arruinar tu vestido.
— Toda una genio del mal.
Al terminar el almuerzo me despido de Liz, y le pido a Helga que me lleve de vuelta a mi habitación.
Después de comer siempre me entraba sueño, no había mucho que hacer frente a mis limitaciones físicas.
Las sirvientas procedieron a cambiarme, cuando terminaron me acosté en mi cama, di vueltas un rato mientras el nidstang seguía en mi mente.
Últimamente había mejorado mucho la opinión general de los duques frente a su gente, el tener los impuestos más bajos de todo el reino Karris obviamente ayudaba mucho.
Pero eso no evitaba que en el pasado los duques fueran odiados por todos, por el ducado aún deben haber personas que lo habrán perdido todo debido a los exorbitantes impuestos de aquella época. Todo esto me surgía la duda si el nidstang estaba dedicado a mi o a ellos, sea como sea, no puedo quedarme quieta.
Después de mucho dar vueltas, el sueño finalmente me ganó.
...****************...
Me encontraba frente a una mujer que me miraba con desdén, me apresure a depositar frente a ella las monedas que tan duramente había ganado.
Ella las contó una a una y luego me entregó un pequeño manojo de hierbas.
Salí de la tienda con prisa intentando huir de la mirada de la gente del pueblo.
Llegué frente a una casa destartalada, me apresure a sacar agua de un pozo cercano y entre en la casa.
Al llegar corte y pique las hierbas, y prepare un extraño té que insistía en llamar medicina.
Aparte una sucia tela que insisto en llamar cortina, y entre en la única habitación de la casa.
En ella solo había una cama con un hombre acostado en ella.
— Papá, despierta, he traído tu medicina.
El hombre despertó e intentó levantarse a lo que hice que se volviera a acostar.
El solo levantó levemente su cabeza, y lo hice beber en pequeños sorbos.
señorita Leonora...
— Muchas gracias pequeña, ya me siento mucho mejor, quizá mañana pueda levantarme de la cama.
señorita Leonora...
Mire al hombre de arriba a abajo, y pese a ver su lamentable estado decidí creer su mentira.
señorita Leonora...
— Entonces cuando te recuperes, ¿podremos ir juntos al lago?
señorita Leonora...
El hombre me acarició tiernamente la cabeza.
— Por supuesto, es una promesa.
...****************...
Desperté en mi habitación, a mi lado una sirvienta me estaba llamando para despertarme.
— lo siento señorita, usted ha dicho que solo la dejemos dormir un máximo de dos horas.
— no te preocupes, llama a las demás para que me cambien.
Ella se dio media vuelta, y salió de la habitación, estando sola, aproveché para secar las lágrimas de mis ojos.
¿Que vida fue esa? No recuerdo el número, pero recuerdo el final.
Guardando en el fondo de mi mente las cosas que no quería recordar, fui vestida y preparada para terminar mis obligaciones del día. Cuando estuve lista, le pedí a Helga que me lleve a mi oficina, en el camino, ví a grande ser prácticamente arrastrada por dos guardias de la casa, al preguntar despues, me enteré que intentó entrar en la oficina y poner tachuelas en mi silla.
Rápidamente la saqué de mi mente y entre, dentro, tanto Therrion como Milccery el tesorero del ducado se encontraban esperándome.
Milccery era un hombre levemente calvo que usaba unas gruesas gafas, y siempre parecía estar nervioso por algo, por lo que tenía la manía de aleatoriamente mirar por todos lados como si lo estuvieran persiguiendo.
Tras sentarme en mi silla, y Milccery depósito en el escritorio los papeles que llevaba consigo.
Pasamos el resto de la tarde revisando las finanzas del ducado, modestia a parte, me enorgullece decir que todo eran ganancias.
El ducado estaba experimentando su mayor auge económico de toda su historia, lo cual me permitió bajar los impuestos a niveles históricos, para así aumentar la satisfacción general de la población.
— Sigo impresionado de sus brillantes ideas, lady Leonora.
Admitió el tesorero que miraba con fascinación las cuentas en su ábaco.
— Faltaría más —. Agrego Therrion con un tono orgulloso. — La señorita Leonora es la mayor genio de la historia.
Therrion y Milccery siguieron aprobando cada decisión que había tomado, y lo bien que está llevando todo, yo por mi parte terminé por ignorarlos y me concentré en el informe de la fábrica de azúcar de remolacha que había construido.
Genio... Realmente odio esa palabra, yo no soy una genio, solo soy la mayor perdedora de todos los tiempos.
Terminamos de revisar los informes, y solicite una cena sencilla en mi habitación, este fue un día largo y no tenía humor para ir al comedor.
Nuevamente no puede evitar pensar en el nidstang, el maestro jardinero dijo que en una semana más habrá terminado, por lo que debo empezar a moverme ya.
Llevo tiempo pensando en que hacer en esta vida. Reflexionar en mi situación es curioso. He investigado todo lo que he podido, y he recorrido la mitad del continente buscando pistas, pero todavía no he encontrado una explicación al porqué cada vez que muero, revivo desde mi nacimiento.
¿Existe un final en esta extraña maratón que es mi existencia? Sinceramente no tengo idea. Sin embargo, me he dado cuenta que los mejores descubrimientos me llegan cuando no los estoy buscando, por lo que por ahora, me centraré en preparar el recibimiento para un viejo amigo.
Intentando apartar todas las ideas que giraban en mi cabeza, me arropé y recordé que pronto sería el festival de la cosecha, porque quizá sea buena idea ir a ver a la protagonista.
Mirando por la ventana al cielo nocturno, quise recordar cuándo fue la última vez que me comporte como una niña durante mi infancia.
Suspire y me acomode bajo las sábanas, quizá en mi próxima vida llevé las cosas más tranquilas, de todas formas tengo todo el tiempo del mundo.
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Comments
Brocoly 1 nena
como dice el chapulín ya lo decía el viejo y conocido refrán.
"dale a un mono suficiente tiempo y creará una obra maestra como Mozart".
2024-02-29
0
Lala
Therrion es un padre orgulloso.
2023-10-15
2
lechuza 🦉
leo esta tipo recarculando no se encontraron archivos jajaja
2023-09-08
2