Me despierte con el canto de las aves en la ventana, y me sorprendo al encontrar el otro lado de la cama vacío.
Cuando me preguntaba a dónde pudo haber ido este hombre, la puerta de la habitación se abrió, y el entra con una bandeja en las manos.
— Mi lady, su desayuno está listo.
Este tonto con el que me casé, me hace una reverencia demasiado exagerada, a lo que yo llevo una mano a mi boca para contener una risita, y decido seguirle el juego.
— Muy bien, puedes dejar la bandeja a un lado, si eso todo ya puedes retirarte. Mi esposo no debe tardar en llegar, y no quiero que me vea con otro hombre.
— ohhh, ¿entonces su esposo la ha dejado sola? pero qué patán. Debe ser un complemento estúpido para querer está lejos de usted por más de un segundo.
Cruzando los brazos, alce la cabeza fingiendo indignación.
— No voy a permitir que un simple sirviente hablé de ese modo de mi esposo. Retirese en este momento si no quiere ser despedido.
Sabiendo que nuestro juego se habia puesto más serio, Aarón, dejo la bandeja en una pequeña mesa al lado de la cama, y me sonrió pícaramente.
— ¿despedido? Ohh estoy temblando, soy el mejor cocinero que han visto en esta casa. No pueden despedirme, y menos por decir la verdad.
— ¿el mejor cocinero? Yo diría el más arrogante. Por supuesto que te puedo despedir, es más, quiero que recojas tus cosas, y abandones la casa. No quiero volver a verte nunca.
— ohh, ¿entonces estoy despedido? Ohh que mal, pero también solo estamos usted y yo solos. Por lo que si me van a despedir que sea por algo que merezca la pena.
con una sonrisa en sus labios, Aarón se subió a la cama, y se fue acercando poco a poco a mí. Yo por mi parte sigo con mi papel, y me quedo quieta pareciendo indignada.
— Si me pones un solo dedo encima, gritaré y mi esposo vendrá corriendo a darte una golpiza.
Aaron me tomó delicadamente de la barbilla, y me hizo voltear a ver su cara.
— Grita todo lo que quieras. No le tengo miedo a ese patán.
— Si no me sueltas en este momento, te juro que mis gritos se van a escuchar por toda la ciudad, pero si mis labios estuvieran sellados con un beso por ejemplo, entonces no sería capaz de gritar, y me tendrías a tu merced.
Aaron acercó lentamente sus labios a los míos.
— ohhh, que buena idea, creo que le tomaré la palabra.
Nuestros labios estaban apunto de juntarse, cuando escuchamos fuertes golpes provenientes de la vecina del piso de abajo.
— ¡¡¡Por todos los dioses!!! ¿¿¿¡¡¡Van a empezar tan temprano!!!??? Algunos queremos dormir!!!
Con el griterío, ya no pudimos más, por lo que Aarón y yo estallamos en risas, mientras la vecina de abajo seguía gritando, y golpeando nuestro piso.
Después de terminar de desayunar, me levanté y me dispongo a hacer las tareas de la casa. Aaron tenía que reunirse con alguien en el gremio de comerciantes, por qué tuvo que salir temprano.
Ya levantada de la cama me estiro, y me dispongo a empezar el día. Al salir de la habitación, que es nuestro dormitorio, ya estoy en la cocina/comedor. Nuestra casa consta de 3 habitaciones. El dormitorio, el almacén, y en la que hacemos todo lo demás.
Es un poco pequeño, es verdad. Yo solía ser la segunda hija de un barón local, y pese a que mi familia no tenía demasiado dinero, mentiría si no dijera que hasta la recamara de mis padres era más grande que toda mi casa actual.
Pero bueno. Realmente lo único que extraño de esa vida es el baño, ahora tenía que bañarme con un paño y agua caliente, pero por todo lo demás, creo que soy más feliz de lo que nunca he sido.
Tomando los platos que usamos para el desayuno, los lavo y los dejo secar. Cargo en una pileta con la ropa sucia y me dispongo salir a lavar. Debía lavar la ropa temprano para que se seque, tenía que terminar de empacar las cosas, por lo que tendré un día ocupado y no quiero que se me olvide.
Salgo de la casa y bajó las escaleras. Vivimos en un bloque de departamentos, un alto edificio de 6 pisos, en el que mientras más lejos estés del suelo, más frío y barato es. Actualmente vivimos en el quinto piso, pero eso finalmente está por cambiar.
Bajo las escaleras, y voy al pozo comunitario. Ahí están las otras esposas lavando trastes y ropa, me llevo bien con la mayoría de ellas, por lo que las saludó mientras se disponía a lavar ropa.
Mientras comenzaba a tallar la ropa, la señora Olga, una mujer bastante mayor se me acerca, y me saluda.
— Buenos días Ruth, ¿cómo van las cosas? No recuerdo haber visto a tu esposo salir a la calle.
— Bien señora Olga. Aaron tuvo que salir desde temprano, pero me dijo que va estar en la tarde para ayudarme a terminar de empacar.
— ohhh, entonces es verdad que nos dejás. Es una lastima, espero que no te olvides de nosotras cuando estés en tu nueva casa.
— ¿ehhh? por supuesto que no, pasaré a saludarlas siempre que tenga tiempo, y siempre son invitadas a pasar por la tienda.
La señora Olga se ríe un poco, y replica.
— Por supuesto que voy a ir, pero sigue siendo una lastima. Tu querido esposo es muy buen cocinero y va ser una pena ya no poder probar su comida tan seguido.
— Oiga, yo tampoco cocino tan mal, bueno si, pero ya he mejorado.
Esta vez la señora Olga estalla en una carcajada, y las demás esposas a nuestro alrededor se suman a ella. Yo inflo mis
mejillas, y hago un puchero. Ni comida no es tan mala.
Terminé de lavar la ropa, y me despedí del resto de las esposas.
Cuelgo la ropa en el tendero de la casa, y me dispuse a encender el fuego. Era otoño y los días se hacían cada vez más fríos, y solo salir a la calle a lavar la ropa había hecho que casi se me congelan las manos.
Después de pelear un minuto con la yesca y el pedernal, me doy por vencida y enciendo el fuego con un chasquido de dedos. Mi magia nunca fué muy sobresaliente, pero nací con el suficiente límite para contratar magia de agua y fuego, sigo sin ser capaz de hacer nada más impresionante que encender una vela o llenar un vaso, pero aún así, a Aaron siempre le ha maravillado.
Pasó un par de minutos calentandome frente al fuego, y cuando puedo volver a sentir los brazos, me dispongo a comenzar a empacar.
Voy a nuestra recamara, y en cajas de madera empiezo a empacar las sábanas y las almohadas. Pese a que normalmente tanto el colchón como las almohadas estaban rellenas de paja, lo cual da una comezón terrible, hace dos años, Aaron me regaló una almohada rellena de plumas, que he cuidado como un tesoro desde entonces.
Terminé de empacar y comienzo a guardar la ropa, toda nuestra ropa ya estaba en un baúl, y solo tuve que guardar la que tenía colgada en un pequeño ropero donde tenía mis únicos vestido buenos.
Cuando me di cuenta, ya había terminado, bueno, después de todo tampoco teníamos muchas cosas.
Tras contemplar la habitación, una sensación de nostalgia me llegó de golpe, a lo que acercándome a al baúl de nuestra ropa, metí la mano hasta el fondo, después de rebuscar un momento, logré encontrar el anillo que Aaron me regaló cuando me confesó su amor.
Tras ponerme el anillo en el dedo y contemplarlo por unos momentos, me siento en la cama, y miro alrededor.
Fue difícil, no lo voy a negar. Me fue difícil acostumbrarme a esta vida. Mi familia era de la nobleza menor, y a pesar que mi padre siempre decía que nosotros éramos pobres, la pobreza de un noble no es nada comparado con la pobreza de un plebeyo.
En esta vida conocí lo que es el hambre, conocí que es el frío, supe lo que de verdad era el trabajo duro de sol a sol, supe lo que era no tener un solo lirio en el bolsillo, y estar a días de que a cualquiera de los dos nos paguen.
Pero al mismo tiempo, conocí lo que era la calidez humana. Cuando no teníamos que comer, la señora Olga u otras vecinas nos regalaban comida, o nos prestaban dinero. Conocí lo que era el amor, Aaron ha sido maravilloso conmigo, y se ha esforzado como nadie para que podamos salir adelante, y sobre todo. Conocí lo que era ser libre.
En toda mi vida, creo que jamás tomé una decisión por mi misma, solo hacia todo lo que mis padres me ordenaban. El cómo me debía vestir, como debía comer, como me debía parar, como debía hablar y como me debía de comportar, incluso, hasta de con quién me debía de casar.
Es por eso que si me dieran la oportunidad de cambiar algo en mí vida, creo que lo único sería, el haberme fugado antes de la mansión donde estuve trabajando, y dónde conocí a Aaron.
Pero si lo pienso bien, creo que tampoco haría eso, ya que habría dejado a esa pobre niña a su suerte.
Me lamente un momento por no haber podido hacer más por esa pobre niña. Aaron y yo discutimos largo y tendido sobre llevarla con nosotros. Ella era una niña maravillosa, y por cómo nos veía a los dos me daba la impresión que creía que éramos sus padres. Pero la vida que teníamos por delante ya era inserta. Nosotros ya la tendríamos difícil, y criar a una bebe sería casi imposible. Después de abandonar la mansión llore todas las noches y me arrepentí de no haber intentado tomar el riesgo, pero Aaron me dijo algo que era verdad. Ella era la primera hija legítima de los duques, tarde o temprano ella tendrá un destino similar al mío y querrán comprometerla, es por eso que si esa niña desaparecia, sus padres la buscarían, y nunca podríamos tener una vida tranquila si solo nos las pasábamos huyendo.
Sumida en mis pensamientos, escuche el sonido de la puerta abrirse y la voz de Aaron desde el pasillo.
— Ruth, ¿estás en la casa?
— Estoy en el cuarto.
Aaron entra a la habitación, y se sienta a mi lado en la cama. Al verlo frente a mí, con una gran sonrisa, guardó de nuevo mis penas en el fondo de mi corazón deseando que al igual que yo, esa pequeña conozca la felicidad al igual que yo lo hice.
— ¿Cómo te fue? ¿Pudiste ver la tienda? ¿Cómo va?
Aaron, que había pasado gran parte de la mañana conversando con nuestro benefactor en el gremio comercial, me mira con una gran sonrisa y responde.
— Todo va más rápido de lo que creí, ya casi están por terminar, incluso me preguntaron si me es posible adelantar la inauguración.
— ¿Encerio? Eso es increíble, ¿Qué les dijiste? ¿Les dijiste que sí? ¿Dime qué les dijiste que si?
— Espera, espera, no te emociones tanto, quiero tener la cocina unos días para mí sólo para pueda adaptarme al horno, además, aún tenemos la mudanza, hay muchas cosas que tenemos entre manos y tenemos que hacer las cosas con calma.
— Lo sé, pero es que me siento mal por seguir usando el dinero que nos dieron cuando firmamos el contrato, ya quiero empezar a tener ganancias y así, poder devolverlo.
Aaron me tomó de las manos y me sonrío.
— No te preocupes por eso, ya verás que la tienda será tan famosa, que verán que fue la mejor idea de su vida al habernos puesto delante de ella, después de todo. Soy el mejor cocinero del mundo.
Ante su arrogancia, estiró la mano, agarró la almohada y se la tiró en la cara.
Este se queja, pero al final terminamos riendo.
Desde el año pasado, Aarón pedía prestado el horno de uno de nuestros vecinos, donde hornea pasteles y postres que yo iba a vender a la plaza de la ciudad. Rápidamente, sus postres se hicieron tan famosos que prácticamente se me terminaban apenas llegaba, y hace dos meses, nos llegó el mensaje de alguien en el gremio de comerciantes. Tal parece que a alguien le gustaron tanto los postres de Aarón, que estaba dispuesto a poner una tienda para que él pueda venderlos, eso más una gran suma de dinero, y nuestra propia casa cerca del distrito comercial de la ciudad. Está de más decir, que cuando me enteré de la noticia casi me caigo de espaldas.
Aaron y yo nos levantamos, comenzamos a empacar las cosas del almacén, y de la cocina, salimos a almorzar, pero al volver, nos encontramos que uno de nuestros vecinos ya nos estaba esperando con su carreta para ayudarnos con la mudanza. Nos disculpamos con él, y corremos al bajar nuestras cosas.
Antes de salir, le doy una última mirada a este viejo edificio. Aquí pasé momentos muy difíciles, pero también muchos otros maravillosos. Definitivamente, voy a extrañar este lugar.
...****************...
Vuelvo rápido a la cocina, y tomó la bandeja que Aaron me había preparado, en ella había cortado un pastel en pequeñas rebanadas, junto a unas cuantas magdalenas. Con prisa pero con calma, salgo de nuevo a repartir a los invitados y el contenido de la misma casi se vuelve a terminar en el acto. Este hecho que me debería enojar, me hizo sonreír. Al ver el gran número de personas que logramos reunir me hace muy feliz por el futuro de nuestra tienda.
A la inauguración habían venido tanto nuestros viejos vecinos, como algunos de los nuevos, nuestros clientes habituales de cuando vendía los postres en el mercado, y varias personas del gremio de comerciantes. Todos comían con gran apetito las cosas que Aarón había preparado, y aunque solo era el primer día y técnicamente no habíamos abierto oficialmente, ya teníamos una docena de pedidos para los próximos días.
Todo esto me hacía muy feliz, y mire por todos lados buscando a quien no le había dado una muestra gratis, al mismo tiempo, que gentilmente apartó a todos aquellos que iban por su cuarta o quinta.
Detrás de mí, siento que alguien me tira de la ropa, y al voltear, veo a una pequeña niña de pelo negro y ojos grises. Vestía bastante elegante, y detrás de ella había una sirvienta. Pensé que debería ser la hija de algún rico comerciante, y no le tome más importancia.
Tomó la última magdalena de la bandeja y se la doy en sus manos.
— Toma pequeña, que la disfrutes.
Me doy media vuelta, y me disponía a ir por otra bandeja cuando escuchó una voz en mi espalda.
— Gracias Ruth, realmente te lo agradezco, saludame a Aaron de mi parte.
Mi corazón dió un vuelco, y volteó rápido, pero la niña ya había desaparecido.
Una inmensa cantidad de emociones me inundan de pronto, por lo que me pongo a llorar, preocupando a las personas que me rodeaban. Aaron me trae de vuelta a la tienda, me sienta en una silla, me pregunta qué ocurre. Le digo que estoy bien, y que por favor salga a disculparse por mi, y seguir atendiendo a los invitados.
El me hace caso, pero me dice que quiere que hablemos al regresar a casa, le digo que está bien. Y él sale a seguir atendiendo a la gente.
Por mi parte, me quedo sola en la tienda, recordando los meses que pasé trabajando en la mansión de los Croiss.
Mi mente no podía creerlo, pero mi corazón no lo dudaba, mientras recordaba esa característica manera de tirar de mi ropa.
No sabe cómo me alegra que esté bien señorita Leonora.
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Comments
Juju Juju
los mas adorables de esta novela (excluyendo a cierta pequeña de esta vida claro)
2023-10-22
0
lechuza 🦉
lo tuvieron re difícil
2023-09-08
1
lechuza 🦉
F por la vecina solo quería dormir jajaja la pareja es muy divertida
2023-09-08
1