Tras la conversación que Kerem tuvo con su madre se siente abrumado, enseguida va a la enfermería donde Cecilia sigue inconsciente pide a todos que salgan y que si se llega a
saber que él estuvo en ese lugar los ejecutara a todos, temerosos salen de inmediato del lugar, en cuanto se marchan se pone de rodillas ante la cama de Cecilia y la toma de la mano.
- Kerem: no me puedes dejar – se le escapan algunas lágrimas -, no sé qué hacer, no sé si tu sacrificio valió la pena, mi madre no es la persona que pensaba, la justificaba diciendo que todo lo hacía por mí, descubrí que es una persona sin escrúpulos, la imagen que tenía de ella se derrumbó en un instante. Cecilia te necesito, eres la única amiga que tengo aquí, la única persona en la que puedo confiar, creí que me culparías por la muerte de Alek, cuando supe que intentaste suicidarte me sentí culpable porque fui quien busco y trajo a Alek para que pudieras escapar junto a él, no tome las medidas necesarias para que mi padre y Kadir no te alcanzaran, lo siento, pensé que me odiarías, pero apareciste ante mí pidiéndome ayuda nuevamente y la única ayuda que te di es esto, que estés inconsciente postrada a una cama – Enise hace ruido.
- Enise: príncipe debería asegurarse que no haya nadie aquí antes de hacer esas declaraciones – Kerem se pone pie y limpia sus lágrimas, enseguida abre las cortinas.
Kerem se sorprende al ver el cambio físico que ha sufrido la concubina Enise tras el envenenamiento, todas las mujeres del harem eran hermosas, si bien tenía una tez clara ahora se veía más pálida, su rostro se veía demacrado, si el Sultán la viera ahora pensaría que era una criada que ha sido encerrada en el calabozo por alguna equivocación, al verla la repudiaría para el sultán no cualquier mujer es digna de su atención.
- Kerem: concubina Enise le deseo una pronta mejoría.
- No tiene que tener miedo, ni fingir conmigo lo escuche todo, no se preocupe no diré nada.
- ¿Por qué haría eso?
- Porque necesito estar en buenos términos con el futuro sultán y por Cecilia, desde que
desperté vino todos los días a verme, incluso se quedó en ocasiones con mi hija hasta que se duerma, es una buena muchacha. ¿Te gusta?
- ¡Que! – Kerem se sorprende.
- Te quiero pedir un favor a cambio de mi silencio por siempre y un consejo ¿aceptas?
- No tengo opciones.
- Cuida de mi hija cuando no esté aquí, considérala tu hermana de verdad – comienza a llorar -, no como a Ezgi que es una desconocida para ti, cuando ella te
necesite - trata de calmarse -, o quiera hablar con alguien por favor no la dejes sola, escúchala, cuando está feliz habla demasiado y se desvía de lo que te quería contar, tenle paciencia.
- Usted se recuperará – Enise niega con la cabeza.
- Cada día me siento peor, más débil no me queda mucho tiempo, prométemelo.
- Se lo prometo concubina Enise, seré un hermano de verdad para Esmeray, la cuidaré
y protegeré.
- Cecilia se pondrá bien porque ella me prometió cuidar a mi niña también, entre los dos la cuidaran – Kerem agacha la cabeza.
- ¿Cuál era el consejo?
- Dile todo lo que mencionaste al inicio cuando despierte.
- Ella le pertenece a mi padre.
- No, ella es diferente no desea pasar una noche con su majestad, no ambiciona con
ser la concubina de tu padre, solo quiere ser… - es interrumpida.
- Libre. Aun así, no puedo decir eso cuando despierte, a mi lado solo puede seguir encerrada en este palacio, ser mi concubina favorita y yo no deseo lastimarla.
- Puedes convertirla en tu legítima esposa.
- Para que toda su vida pase de esta forma, condenada a enfrentarse con las concubinas, a sufrir atentados.
- En realidad te gusta, no eches las cosas a perder. Quiere ser libre y esa libertad implica que ella decida si desea quedarse a su lado o alejarse.
- No es tan sencillo.
- Cuando estás al borde la muerte, todo parece más sencillo. Puedes buscar a Esmeray debes estar esperando que Cecilia vaya a buscarla.
- Lo haré.
Kerem fue a buscar a su hermana situación que desconcertó a Esmeray, al verla volvió a ver la belleza de la concubina Enise, las diferencia era el color del cabello, mientras Enise tenía el cabello rubio dorado la pequeña Esmeray tenía el cabello rubio oscuro, él le explico que Cecilia se encontraba delicada de salud por eso vino a llevarla a ver su madre en su lugar, en el camino hacia la enfermería fueron en silencio, al llegar Esmeray corrió hacia su madre para abrazarla.
- Enise: gracias príncipe.
- Esmeray: mamá mi hermano me dijo que Cecilia estaba enferma ¿está aquí?
- Enise: si, pero no podemos molestarla se encuentra dormida.
- Esmeray: ella se alegra si ve que vine a visitarla.
- Kerem: la señorita Cecilia tiene el sueño muy pesado, no se despertará por más que tengamos una fiesta aquí, además es bueno que duerma para que se recupere pronto.
- Esmeray: podría intentar despertarla, yo pensé que ella se había olvidado de mí y estaba molesta con Ceci.
- Kerem: puedes intentarlo, pero no te decepciones si no se despierta.
- Esmeray: está bien - se acerca a Cecilia -, Cecilia – jala un poco la manga de su pijama
-, parece que tenían razón – la mueve de con más fuerza -, ¡Cecilia! – alza el tono de su voz -, ya dormiste mucho despierta ¡Despierta!
- Enise: hija creo que fue suficiente a Cecilia le podría doler como la estas jalando.
- Esmeray: si la sacudo con más fuerza piensan que despierte.
- Kerem: no, considero que vas a desacomodar las mantas.
- Esmeray: después las acomodamos – mueve con mayor fuerza -, ¡Cecilia! – grita – Kerem mira a Enise.
- Enise: cariño suficiente.
- Esmeray: parece que es imposible despertarla – mira fijamente a Cecilia y la descubre.
- Enise: ¿Qué haces hija?
- Esmeray: si la descubro tendrá frío, si le da frío se despertará para volver a taparse.
- Kerem: hermana… - es interrumpido.
- Esmeray: solo será un momento – Cecilia comienza abrir los ojos de forma lenta -, miren lo logré – Esmeray sonríe.
- Kerem: tienes razón – se asombra -, debimos hacer eso antes – cubre de nuevo con las mantas a Cecilia -, se puede resfriar.
- Cecilia: Kerem – susurra.
- Kerem: Cecilia estoy a tu lado – toma su mano -, hay que llamar a los médicos.
- Cecilia: quiero agua.
- Esmeray: yo te la traigo – se acerca a su madre -, me puedes poner un poco de agua en
este vaso por favor – toma el vaso.
- Enise: claro cariño – agarra la jarra y trastorna el agua -, espera tienen que humedecer sus labios, no darle enseguida el agua, en ese cajón – señala el cajón -, hay unos trozos de tela limpia que servirán – Esmeray se va a buscar la tela.
- Esmeray: son estas madre… - muestra unos trozos de tela.
- Enise: si trae uno y dáselo a tu hermano.
Esmeray le entrega el trozo de tela a Kerem y le pasa el vaso con agua, el príncipe humedece el trapo posteriormente con delicadeza humedece los labios de Cecilia.
- Kerem: así está bien concubina Enise.
- Enise: si, llamemos alguien que nos ayude.
- Esmeray: yo puedo ir a buscar alguien – Enise sonríe.
- Enise: no te preocupes yo las llamaré – toca la campana -, nunca has cuidado de nadie.
- Kerem: no, cuando mi madre se enfermaba me alejaba para que no me enferme.
.....
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Comments
Maria luisa Xolo mata
muy muy buena
2023-10-28
1