Capitulo 6

El jarrón cayó entre los pies blancos y descalzos de Juliet. Se hizo añicos por el impacto y los fragmentos le rasparon el pie. Juliet se estremeció y cerró los ojos.

Antes de que el eco del estrépito se apagara, la sirvienta salió de detrás del carrito cargado de mantas. Era demasiado pequeña, aproximadamente a la mitad de la altura de Juliet.

-¡Señora! ¡Oh, Dios mío! ¡Déjeme limpiarlo! -exclamó la sirvienta aterrorizada.

Los ojos de Juliet se abrieron de golpe ante la voz aterrorizada. Recuperó el sentido en un segundo y detuvo a la sirvienta.

-¡No! ¡No te acerques! -le advirtió Juliet.

La sirvienta se detuvo. Entonces Juliet pudo verla correctamente. Se veían rizos rojos y pecas debajo del gorro de sirvienta que tenía. Estaba un poco por encima de la pelvis de Juliet, tenía los ojos redondos y una cara bonita, pero no era una niña. De alguna manera Juliet se sintió de la misma manera que cuando conoció al jefe de personal.

La persona delante de Juliet era de esas personas que no crecían a pesar de ser adultas (enanos). Estaba completamente escondida detrás del carro, por lo que parecía que el carrito se estaba moviendo solo. Menudo susto se había llevado.

Una vez que se dio cuenta de la situación, Juliet fue sorprendentemente rápida para recuperar la compostura, sosteniendo con calma la mirada de la sirvienta.

-Traeme unas pantuflas gruesas. No me moveré, porque me cortaré, así que barre primero los trozos de jarrón y luego coloca una manta sobre el piso. Puedo usar pantuflas luego y caminar, por lo que no hay necesidad de entrar en pánico -le indicó Juliet.

Juliet era la hermana mayor de tres hermanos menores. Por eso estaba acostumbrada a arreglar las cosas cuando causaban problemas.

La sirvienta asintió frenéticamente, luego cogió una sábana limpia y dio la vuelta al dormitorio. Como era de esperar, conocía bien la estructura de la habitación.

Después de que la sirvienta limpiara la habitación, Juliet se puso las pantuflas suaves y se acercó a la cama. Mientras se sentaba, un dolor punzante irradió del rasguño en su pie. Juliet se sonrojó sintiéndose mareada.

Juliet estaba a punto de quitarse las pantuflas para examinar su pie, cuando la sirvienta corrió hacia ella y se arrodilló.

-Lo siento, señora. Por mi culpa lastimé su cuerpo. Le traeré un médico, por favor, tenga misericordia, perdóneme, señora.

El gesto de la sirvienta la sorprendió momentáneamente, pero pronto se dio cuenta de que no era un gesto extraño, considerando que ahora era duquesa. Técnicamente, incluso otra nobleza de rangos inferiores podría ser su sirvienta. Ese hecho la hizo sentir aún más incómoda. La propia Juliet no se sentía digna de esa posición.

-No... no hay necesidad de un médico, puedo hacerme cargo yo misma.

La sirvienta temblaba por todos lados como si tuviera miedo de ser severamente castigada. Juliet imaginó que los falsos rumores sobre ella ya se habían propagado. La sirvienta comenzó a hablar, disculpándose una y otra vez. Diciendo que alguien como ella, odiado por Dios, no tenía que haber entrado en la habitación de la Duquesa a cambiar las sábanas.

Juliet tomó aliento. Solo por sus comentarios entendió el comportamiento de la sirvienta.

Las personas odiadas por Dios eran aquellas personas nacidas de manera diferente a los demás.

Teniendo en cuenta cómo funcionaba la sociedad, ese comportamiento de autoculparse excesivamente era bastante normal.

Cada vez que hacían un niño así, el acto de una partera o una madre... Ellos simplemente podían matar al recién nacido y no era considerado un asesinato.

Por un momento, la garganta de Juliet se sintió apretada... ¿cuánto debió haber sufrido esta sirvienta como para culpar a su existencia por un incidente tan pequeño?

Si se comparaba con ella, Juliet había vivido con una cuchara de oro en la boca. Al verla acostada en el suelo, temblando, Juliet sintió un déjà vu.

-¿Cuál es tu nombre?

-¿Eh? -la sirvienta miró hacia arriba, confundida, y luego volvió a bajar la cabeza cuando Juliet asintió - Es Cleo, señora.

-Cleo, levántate. No tienes por qué arrodillarte.

Cleo miró a Juliet, levantándose lentamente. Juliet suspiró y cerró los ojos antes de continuar hablando.

-Cuando mi padre me recogió de la calle... -comenzó con voz ronca...

Le dolía el corazón ante el repentino recuerdo. Aunque había pasado un tiempo, todavía se sentía tan vívido.

-El primer día, no pude levantarme de la cama en todo el día, debido a que me enfermé, mi padre tampoco estaba cerca... Nadie me trajo ropa, así que me envolví en una manta y esperé sola.

No había ninguna sirvienta que quisiera servir a una plebeya como su jefe. Incluso para ellos, Juliet era la hija de una bruja prostituta, que ahora vivía como una aristócrata.

Juliet volvió a abrir los ojos y miró a Cleo. Su vista estaba un poco borrosa.

-Así que te doy las gracias, Cleo. Alguien me está cuidando esta vez...

Simplemente estaba agradecida de que la trataran bien, ya que no era una mujer de linaje puro como los demás. Los ojos de la sirvienta se agrandaron.

Juliet sonrió levemente. Sus mejillas tenían un brillo rosado a diferencia de su palidez anterior.

Cleo sonrió. Probablemente había pensado que el Duque podría haberse casado con alguien que no actuaba como un ser humano. Era posible que sucediera algo así, específicamente debido a la naturaleza del Duque.

Juliet la miró fijamente. Había algo que quería preguntar, pero... Se mordió los labios y se alejó.

-Entonces, Cleo. El duque... ¿Qué tipo de persona es?

-Nuestro señor es una buena persona -respondió sin pensarlo dos veces- como sabe, las personas como nosotros tenemos suerte de sobrevivir... El matrimonio está prohibido para nosotros y es imposible conseguir un trabajo. Todo lo que podemos hacer es robar o ser vendidos a pervertidos... Nuestro señor piensa que mientras alguien tenga la capacidad y pueda seguir sus reglas, podrá trabajar para él. Solo es un poco... un poco estricto, pero...

Un repentino dolor de cabeza pareció crecer, por lo que Juliet frunció ligeramente el ceño. Cleo malinterpretándolo, terminó rápidamente su oración.

Es una persona amable con los discapacitados. Nuestro señor no dejó sola a la señora intencionalmente. Dijo que la señora tenía fiebre y fue a buscar al cura, así que volverá pronto.

"Una persona agradable", Juliet pensó que la descripción no le sentaba bien al hombre después de lo que había pasado. Fue intimidante... Entonces se dio cuenta de algo.

-¿Quién tiene fiebre? ¿Yo? -Juliet entrecerró los ojos.

Tan pronto como se dio cuenta, notó todos sus otros síntomas. Los músculos doloridos, el calor. Ella se estremeció.

-Sí. Por eso el señor me ordenó cambiar las mantas de la cama... ¡Señora!

Juliet volvió a perder el conocimiento, cayendo sobre la cama.

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Comments

🪼 βE𝕋Ť¥ 🦋

🪼 βE𝕋Ť¥ 🦋

pero que crueldad 😢 ☹️ 😞 😕

2023-07-15

10

Musai02

Musai02

😟

2023-07-09

0

Guerrera Guerrera Ortiz Ortiz

Guerrera Guerrera Ortiz Ortiz

no pues nadamas

2023-07-03

0

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