Capitulo 4

Juliet se dio cuenta de que apenas llegaba a los hombros de la otra persona, lo que hizo obvio que era un hombre alto y ancho. La sensación de frío que había tenido hacía unos segundos atrás fue reemplazada por el intenso calor de la temperatura corporal. La presencia del hombre era tan fuerte que se sentía como si fueran las dos únicas personas en el mundo. Su cuerpo era tan sólido que daba la ilusión de una pared. Juliet intentó apartarlo de inmediato, pero fue en vano.

-¡Déjame ir! ¡Si no me sueltas, llamaré a alguien!

-Ya veo. ¿Y a quién vas a llamar?

Juliet se quedó sin aliento ante la voz profunda que le hacía cosquillas en los tímpanos. Era uno que ella conocía, uno dulce y sensual.

-¿Duque...? ¿Desde cuándo has estado aquí? Pensé que estaba sola todo este tiempo...

Sus hombros se relajaron. El hombre que tenía delante no era un extraño.

El recuerdo de él en el bosque, sus brillantes ojos grises y la espalda desapareciendo en la oscuridad, pasó por su mente. Incluso ahora mismo, olía a sangre. "El duque no debe morir". Al menos, tenía que seguir con vida hasta que ella tuviera un bebé o sus hermanos fueran completamente capaces de manejar el negocio familiar.

Juliet comenzó a tocar todo su cuerpo. Estar vendada era un problema. No entendía por qué debía estar así si ya lo había visto a los ojos.

-¿Estás herido en alguna parte? Te he estado esperando durante mucho tiempo.

-¿Me esperaste?

Sabía que todo el intercambio sonaba extraño, pero de alguna manera la hacía sentir mejor.

-He esperado mucho. Dijeron que el demonio era venenoso. Incluso si te cae una pequeña cantidad de veneno... En fin, ahora debes darte prisa y descansar.

Juliet siguió examinándolo con las manos a través de sus antebrazos, pecho y cuello.

Dondequiera que Juliet tocara, se sentía como si todavía estuviera usando su armadura por lo firme que era su cuerpo. Por un momento se planteó la idea de estar tocando una estatua tallada en mármol y no a una persona.

Entonces, las yemas de sus dedos rozaron su rostro. Ella se congeló. "¿Él es un hombre que no quiere que lo vean a los ojos? ¿No es mejor que él tenga la venda y no yo? Al fin y al cabo, ya es ciego..." Pero por haberle tocado, no hubo respuesta de él y ella hizo lo que quería. Juliet lentamente colocó sus manos en sus mejillas. Eran suaves y flexibles. No se sentía como si su piel estuviera manchada con cicatrices. Las yemas de sus dedos acariciaron su afilada mandíbula y su nariz recta. Sus pestañas eran largas. Cuando la mano de Juliet los rozó, sus ojos parpadearon rápidamente.

Entonces, sus dedos descendieron lentamente a sus labios. Eran suaves y cálidos. Noah suspiró profundamente y apretó su muñeca.

-No creo que yo sea por quien deberías preocuparte, Juliet.

Noah apretó su agarre y la atrajo más hacia él, sus cuerpos apretados firmemente juntos. Juliet se inquietó sorprendida por lo que sentía contra su ombligo. Dentro de sus pantalones había obviamente un bulto... Juliet se sonrojó. "¿Qué diablos es esto? Realmente pensé que íbamos a tardar más en consumar nuestro matrimonio..."

El pánico se apoderó de Juliet. ¿Qué se suponía que debía sentir? Ella no sabía que podía ser tan... grande. Su calor se podía sentir incluso a través de la barrera de sus ropas. Juliet se retorció un poco más, completamente inconsciente de cómo sus movimientos torturaban a su esposo. Entonces, Noah gruñó.

-Puedes parar ahora. Te daré una recompensa que has estado esperando pacientemente.

Los ojos de Juliet a través de la tela se agrandaron, su abdomen se tensó ante el sonido de su voz entrecortada. Juliet no podía creerlo. ¿Ella le había dado a entender que esto era algo que ella deseaba? Pero no podía negarlo, ¿o sí? Juliet luchó por negar su deseo y apartar su duro pecho.

-No sé cuál es la recompensa, pero cualquier cosa está bien.

-No te hagas la tonta, ya sabes lo que es. Incluso se siente como si lo estuvieras esperando.

Noah le apretó la pierna y Juliet se sintió aún más consciente del calor ardiente entre ellos. "¿Cómo se sentiría tener su miembro dentro de mí?" Sintió que se le secaba la garganta. La pregunta no la dejaría escapar, incluso si pensaba que era repugnante. Su corazón latía tan rápido que tenía miedo de que él los escuchara.

Él se rió entre dientes. Algo le tocó el labio inferior. Quizás fueron sus dedos. Un escalofrío recorrió su columna vertebral.

-Espera. Espera un momento. -Juliet intentó calmar su respiración en vano- Por favor, déjame desatar esta tela.

La venda aumentaba demasiado su sensibilidad. Entonces las manos de Noah unieron las delicadas muñecas de Juliet.

-No puedes hacerlo. -La encantadora voz de tono bajo fue firme- Dime cómo te sientes en la oscuridad, Juliet.

Su corazón latió fuertemente contra su pecho. ¿Él quería que ella se sintiera de la misma manera que él? Mientras frotaba suavemente la piel de la muñeca de Juliet, todos sus nervios se sacudieron como si estuviera poseída.

Los dedos de Noah, que habían estado en sus labios, se deslizaron por su clavícula, por su brazo, rozando su torso. Su cuerpo tembló en respuesta a la mano que acariciaba sus costillas, evitando suavemente su pecho.

-Duque, esto es extraño...

Juliet solo sabía de las relaciones sexuales donde la mujer servía a su marido y le permitía terminar dentro de ella.

-Solo déjate llevar... -murmuró deslizando las manos detrás y entre sus piernas debajo de su ropa- ¿No estás satisfecha con tu estado actual?

Juliet trató de alejarse del estímulo repentino, pero su cuerpo estaba enjaulado en sus brazos.

Noah enterró su rostro en su delgado cuello. Sus dientes dejaron una marca en su piel pálida. Noah pensaba que, ya que lo habían obligado a casarse con esta mujer que tenía delante, debía aprovecharla desde el inicio.

Juliet jadeó.

La lengua de Noah alivió la mordedura, avivando fuertes llamas en la parte inferior de su abdomen. Luego sus labios, que estaban en la nuca, tocaron su oreja, y un gemido estalló cuando la piel de gallina recorrió su cuerpo. A pesar de todo, las manos frotaron hábilmente el lugar entre sus muslos, haciendo que su espalda se arqueara y los ojos se llenaran de lágrimas.

-Por favor, quítame esta tela... Mmmm, esto se siente raro.

-Juliet. -Ella se tensó ante su voz, fría y ya no dulce y seductora- No me gusta repetir cosas -dijo en un tono más suave.

Tan pronto como terminó de hablar, sus dedos se deslizaron dentro de ella.

Sus ojos brillaron ante la repentina intrusión. Juliet soltó un gemido y se aferró a su hombro. Se sintió como si le hubiera metido varios dedos al mismo tiempo, a pesar de que fue uno solo. La presión la dejó sin aliento, así como sus sentidos.

Juliet gemía una y otra vez mientras él entraba y salía lentamente de ella, el placer brillaba en la punta de sus dedos. Sus piernas perdieron fuerza y tuvo que aferrarse a él. Dejó escapar un suspiro cuando sintió que uno de sus brazos sostenía su cintura.

-Me estás devorando, Juliet. -Los dientes volvieron a rozarle el cuello y luego la lengua, lo que hizo que Juliet se hinchara y se humedeciera aún más.

Cada vez que el dedo largo presionaba profundamente, su pulgar se frotaba exquisitamente contra ese sensible manojo de nervios cerca de su entrada. Estimulada por dentro y por fuera, Juliet sollozaba y temblaba con sus movimientos. Sus piernas se debilitaron aún más por la oleada de placer.

-Espera, ahhh... Yo... No puedo soportarlo, re-reamente no puedo más...

-Solo relájate y apóyate en mí. Me haré cargo de ello.

La levantó fácilmente, con los dedos todavía dentro de ella. Juliet casi gritó cuando fue levantada del suelo y colocada sobre sus anchos hombros en un suave movimiento.

El único apoyo que tenía eran sus hombros y los gruesos antebrazos envueltos alrededor de su cintura.

-¡Bájame!

Juliet apretó su ser, apretando el dedo que tenía dentro de ella. El duque dejó escapar un gemido.

-No sabía que eras tan salvaje, ¿ahora planeas cortarme el dedo?

Ante su voz lujuriosa, el calor se hinchó bajo su ombligo una vez más.

-N-no... Para por favor, si caminas así, mmmm, ahhh...

Los dedos presionaron con más firmeza dentro de ella mientras caminaban. Juliet gimió, apretándose la ropa hasta que sus nudillos se pusieron blancos.

Ella no podía verlo, pero una pequeña sonrisa adornaba los labios del Duque.

Cuando llegaron a su destino, Noah bajó a Juliet, quien asintió con la cabeza y se aferró a él con miedo mientras su cuerpo se inclinaba.

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Comments

Elide Rubio

Elide Rubio

si que se prendió 🔥 el asunto jaja 🤣

2023-08-22

6

chimoltrufia

chimoltrufia

GOLOSA

2023-07-17

2

Adriana Trejo

Adriana Trejo

🤔🤔 muy raro

2023-07-13

0

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