nuevo objetivo.

Luego de un

vuelo para nada cómodo, porque la sensación de estar siendo vigilada me persigue,

llego a la ciudad y mi novio me recibe en el aeropuerto.

Al verlo no

puedo evitar en pensar en ese helado napolitano que desee lamer en Paris y la

culpa invade mi sistema.

—¡Amor! —grita

Gastón, levantando su mano.

—Cariño —digo

y me siento una bruja infiel, pero trato de que mi sonrisa sea genuina.

—No puedo

creer que te hayan suspendido por unos cuantos botones —dice él mientras

conduce a nuestro departamento—. ¿Cómo te sientes?

—A decir

verdad, me siento cansada, el vuelo fue largo y casi no dormí —Pensando en el

helado napolitano, mierda la culpa golpea mi corazón.

—No te

preocupes que cuando lleguemos ya tengo todo listo para que cenemos y luego descanses

—soy una maldita, es un dulce y yo una embustera.

Llegamos al

departamento y comimos lo que había preparado, algo sencillo, pero rico. Luego

olvidándome un poco del malestar que sentía al serle infiel con el pensamiento

pasamos un momento agradable en la bañera y ya más relajada pude dormir toda la

noche.

A la mañana

siguiente me reuní con mi padre, temprano.

—Papa, esta

es la mujer que hablaba con el diseñador —digo mostrando la carpeta donde está

la foto de Laura greco, hija de la mafia napolitana.

—Creo que

eres la primera en estar tan cerca de esa mujer —dice pensativo—. Tienes que

encontrar un punto débil, no sabemos nada de ella y su supuesto matrimonio con

Yang Si Chang líder de la mafia china “lirio negro”.

—Pero la

carpeta informativa de ese grupo de mafiosos no dice nada, ¿Cómo puedes saber

que es el líder? —pregunto mirando la foto de la mujer luciendo un vestido de

novia junto a un hombre alto de rasgos asiáticos muy parecido al helado

napolitano —¿De dónde salió esta foto? —pregunto a mi padre, mientras el me la

muestra.

—Hay muchas

cosas que estoy averiguando, por eso esa carpeta está vacía, pero este —dice

señalando la imagen de la foto— es el líder de “Lirio negro”.

—Se parece

mucho al joven que acompañaba a la mujer —digo mirando las otras fotografías

que tiene mi padre y la última es una de ese helado napolitano con doble capa y

una rica cobertura de chocolate, ¡Hay mi Dios! ¡Necesito ver un cura y que

exorcice el demonio que me poseyó!

—¡No me

digas que estuviste cerca de su hijo! —dice exasperado mi padre, como si no lo

creyera. Lo miro asombrada esperando una explicación—. Lo que pasa es que lo

resguardan como si fuera una joya, sobreprotegido a full.

Lo veo

moverse y tomar el teléfono que lo comunica con la base habla de todo lo

ocurrido. Yo aprovecho para dirigirme a la cocina y saludar a mi madre.

—Hola ma —digo

al verla preparar el desayuno.

—Hola hija,

¿Café? —pregunta y asiento sentándome en una de las banquetas cerca de la mesa

desayunador.

—¿Gastón? —pregunta

y suspiro—. Epa ¿Qué fue ese suspiro? ¿Discutieron?

—No, solo

que me siento una infiel —murmuro y mi madre deja de hacer lo que estaba

haciendo para mirarme con la clara intención de que me esplique.

—¿Qué has

hecho Sylvanas? —pregunta apuntándome con una espátula.

—Nada, solo

que vi un chico en Paris y casi me meo encima de lo bueno que estaba y bueno

como que no dejo de pensar en ese chocolate fundido —murmuro siendo sincera con

mi madre, ella suspira y suela una risita.

—¿Chocolate

fundido? —pregunta divertida— ¿Es una comida o una persona? —pregunta

burlándose de mí, ruedo los ojos y tomo la taza de café que me tiende.

—Cualquiera

de las dos, podría definirlo como una persona que se ve como comida —digo en un

suspiro luego de tomar un sorbo de café.

—Hay hija,

tu sí que estas en un lio, si solo con verlo te quedaste así de idiota —dice mi

madre y se coloca al lado mío mirándome con expectativa—. Vamos anda suelta

todo el royo que con eso de chocolate fundido no tengo nada.

Me rio y

comienzo a narrarle el desastroso encuentro con ese helado napolitano. Lo que

más le causo gracia a mi madre que solo lo vi ese instante y ya me dibujé una

historia.

—Mama, deja

de fantasear, yo ya tengo mi historia acá, mi novio esta acá, eso solo es algo

pasajero que en esta semana desaparecerá —digo tratando de convencerme.

En eso

entra mi padre con cara de hambre, estos hombres se la pasan comiendo. Toma a mi

madre de la cadera y literal le come la boca.

—Amor, Que

no estamos solos —dice mi madre y me rio negando.

—Lo sé,

pero es que eres tan deliciosa —responde el y rio por lo bajo—Bueno hija,

cambio de planes —dice y creo que ante ese anuncio mi cerebro se pone

inmediatamente en modo alerta.

—¿Qué

planes? —pregunto casi con miedo de escuchar la respuesta.

—Tendrás

que acercarte al chico —dice el como si nada y yo siento que desfalleceré—. Es

la vía más rápido para obtener más información de su padre y del grupo “Lirio

negro”.

—¿Estás

loco? —pregunta mi madre alarmada— esos mafiosos la pueden matar —dice alterada

mi madre.

—Tranquila

mujer —dice mi padre restándole importancia, creo que confía mucho en mí, no

tanto como yo—. Esta semana serás preparada para estar cerca de él, mientras

vuelves al trabajo luego de la suspensión, pero tendrás que buscar la manera de

acercarte más al chico.

Casi lloro

al escuchar sus palabras. No solo debía prepararme para esta misión, sino que

tendría que prepararme mentalmente para verlo como un objetivo y como como un

helado napolitano al que mi lengua desea saborear. ¡Mierda! ¡Piensa en Gastón!

¡Él también es un helado que puedes saborear cuando quieres! Me regaño

mentalmente y nos marchamos al despacho de mi padre luego de desayunar junto a

mi madre.

—Te voy a

ser sincero —comienza mi padre— No sabemos nada del chico, en ese sentido las

cosas irán cambiando sobre la marcha, pero sabiendo quienes son sus padres

tendrás seguridad constantemente, claro sin que lo notes.

Mientras me

explica los pasos a seguir asiento como loca y luego me dirijo al gimnasio de

mi novio, necesito desconectar un rato.

Llego y

sorpresivamente el lugar esta desolado, me dirijo a los vestidores para

cambiarme y ponerme ropa acorde para ver si consigo un contrincante y practicar

un poco de lucha cuerpo a cuerpo. Debo estar preparada para cualquier cosa que

se pueda presentar.

Salgo de

los vestidores y veo que Gastón sale de su oficina y al verme me sonríe.

—¿Amor?

¿Vienes a entrenar un rato? —pregunta acercándose a mí.

—Si,

necesito descargar el humor de mierda que me dejo esa suspensión —miento con

algo de verdad, él me sonríe y nos dirigimos a la zona dispuesta para la

lucha—. Vamos nena, lanza el primer golpe —me alienta y sonrío para lanzarme a

por él.

Mas que luchar

nos la pasamos carcajeándonos, así no se puede. Con cada puñetazo que yo

lanzaba el me hacía cosquillas y así estuvimos hasta que terminamos en los

vestidores recordando viejos tiempos.

Un poco más

relajada luego de una pausa en la que pedimos comida y comimos en su oficina,

volvimos hacer un desastre en su escritorio y luego continuamos con mi practica

de lucha, pero esta vez con algo más de seriedad.

Por la

tardecita volvimos al departamento y luego de una ducha rápida mientras mi

novio se encargaba de elegir una película y yo cocinaba algo rápido, ensalada y

bife de pollo, mi celular suena y al ver el mensaje que acababa de entrar leo

que mi amiga Briza consiguió trabajo en una empresa importante de juegos virtuales.

Debe estar cachonda sabiendo lo viciosa que es.

Termino de

cocinar y me acerco a la sala donde mi novio ya me espera con la película elegida

y mientras cenamos vemos la peli, pero me quedo dormida antes de que termine.

La alarma

de mi celular suena, gracias a Dios que la programe antes de cenar, a mi lado

mi novio duerme amarrado a mi cintura. Me quedo observándolo por un rato, es

lindo el desgraciado.

Es como mi

Ken personalizado, con los músculos justos en cada parte de su trabajado

cuerpo, un importante amigo entre las piernas, unos ojazos que dejan bizca y un

pelo tan rubio que da envidia.

Al parecer

estar comiéndolo con la mirada hace que se despierte porque sonríe y abre un

ojo para ver como lo estoy comiendo con la mirada.

—Buenos

días —murmura con la voz enronquecida por el sueño, sonrió y sí, estoy lista

para recibir el día con un fantástico mañanero.

—Buenos

días —respondo colocándome a horcajadas sobre él.

—Mmm…

—murmura tomando mis caderas— Si que amanecimos bien hoy —gime mientras hago a

un lado mi ropa interior para sentirlo como se desliza lentamente dentro de mí.

—Si… ho… —gimo

de placer y sigo con los suaves movimientos que nos lleva a la gloria.

Desayunamos

hablando de tonterías y mirando la hora en mi celular, calculo que me queda

poco tiempo para ir a ayudar a mi amiga a maquillarse y vestirse para su nuevo

empleo. No puedo permitir que empiece su nuevo empleo luciendo como una

pordiosera.

Tomando un

bolso que utilizo cada vez que viajo, coloco en el todo lo que necesito para

ayudarla. Guardo varios conjuntos que yo misma hice, maquillaje y ya con todo

listo salgo disparada al departamento de mi amiga.

El tráfico

a esta hora del día es una locura y casi vomitando una enorme lista de insultos

llego al departamento de la susodicha luego de cortar la llamada en la que le

hago saber que estoy llegando.

Luego de

casi derribar su puerta golpeándola entro cuando ella me abre, como si fuera la

reina de Inglaterra y rápidamente la conduzco a su dormitorio para sentarla en

un taburete para maquillarla.

—Bien,

pongámonos manos a la obra para que tu jefe te quiera dar en todos lados —le

digo sacando de mi portafolio un líquido que utilizo para preparar la piel y

luego maquillarla.

—Yo creo

que lo único que me dará es trabajo al rolete —dice ella cerrando los ojos.

—Ayer

dijiste que casi te besa en el ascensor.

—Si, pero

creo que fue para ver hasta donde llegaba. Se dice que es un mujeriego de

primera —murmura pensativa.

—Como sea,

si esta tan bueno como se dicen yo me dejaría dar donde él quiera —digo y

enseguida la mirada del helado napolitano se hace presente en mi memoria.

—No creo

que Gastón crea lo mismo —ruedo los ojos porque estoy muy segura de que el no

pensaría igual que yo y más si supiera lo que pasa por mi mente y mis bragas

cada vez que recuerdo al helado napolitano, debo buscar un cura con urgencia,

ella solo se ríe.

—Si bueno

—digo sintiendo como mis mejillas arden por lo mentirosa que soy ¡Hay Dios

persona a esta pecadora! —, eso tengo con él por eso lo digo —voy a arder en el

infierno.

—Tu y Amy

son la envidia del grupo —dice haciendo un puchero, plantando la duda en mí.

¿Enserio merezco ser la envidia de alguien?

—Ya

encontraras a tu dulce para comer como te dé la gana —digo aleándome un poco

para ver como quedo su maquillaje, como siempre soy tan genial—. Perfecta,

ahora miremos que te colocaras.

Volteo y

tomo el bolso que traje con varios modelos que yo misma diseño. Son todos

trajes de oficina, finos y sexis a la vez. Los acomodos sobre su cama para ver

cuál sería el más conveniente para que use en su primer día laboral en una

empresa que ella misma cataloga como la mejor en juegos virtuales.

Tomo el que

me parece el más apropiado y se lo tiendo mencionando que comience con ese

primero.

Se dirige a

su baño con todo lo que le mencione, obvio que también incluí la lencería,

porque no puedo permitir que mi fina ropa sea desvalorada con esa ropa interior

de nonita que suele utilizar.

Al verlas

salir del baño con todo colocado en su lugar le doy una leve inspección notando

lo agraciada físicamente que es y lo buena modelo que sería si tuviera las

agallas de modelar. La animo por cómo se ve.

Recoge

todas sus cosas y salimos de su departamento, subimos a mi coche y la acerco al

gran edificio donde comenzara su nuevo trabajo. La veo suspirar pensativa.

—Valla, sí

que es grande —murmuro mirando por la ventanilla de mi coche el imponente

edificio —. ¿Así de imponente se ve tu jefe? — indago.

—Mmm... yo

creo que más —responde a mi gesto picaron — Gracias por traerme y mmm... por la

ropa también y el maquillaje...

—Si, ya se

soy genial —me alago mientras con mi mano despeino mi cabello —. recuerda, este

finde tenemos que celebrar tu nuevo trabajo.

—Si,

seguro, hace mucho que no nos divertimos juntas las cinco —menciona saludándome

mientras baja del coche.

La veo

saludar al de seguridad y luego adentrarse al edificio, pongo en marcha mi

coche y me dirijo a la oficina de mi padre, tengo que ponerme a estudiar a mi

nuevo chocolatoso objetivo.

Más populares

Comments

Milagros Rodriguez

Milagros Rodriguez

este será el reto gastronómico más complicado que se haya puesto en marcha. Silvana y sus locas ideas, si requiere de ése exorcista urgente

2024-12-31

0

hadasa

hadasa

te lo tenés que repetir como un mantra jajajaja pobre Gastón

2025-03-03

0

Salomé Páez

Salomé Páez

*ya sé*

2024-07-13

1

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