...Entregada a la Princesa....
...Cap.15 Viaje...
...Más que solo un simple lugar, es la cuna de sus nacidos, quienes inevitablemente partirán y consigo descubrirán nuevas fronteras...
...Ve, Joven Chica, a ese lugar inexplorado por ti misma y en él descubre aquello que desconocías....
...[...]...
— ¿Te sientes mejor? —preguntaba Isabel con menos angustia que al principio. El que yo pareciera menos estresada la había calmado un poco a ella también.
— Sí, algo… —respondía mientras bebía una taza de té, Laia la había traído para mí.
Fue poco el tiempo que transcurrió desde que llegué a mi habitación e inicié aquella escena, la mañana ya nos había dejado atrás, comenzando de esa forma el medio día. Aunque fueron pocas, las horas que pasaron se fueron rápidas, de la misma forma que va y viene el viento en primavera.
...Fugaz....
...[...]...
Del otro lado del castillo el sol era igual de brillante que cualquier otro día en su punto más alto. Los guardias que reforzaban la seguridad en los pasillos pasaban por estos de extremo a extremo, sin dejar un solo lugar fuera de su vista, por más mínimo que este fuera.
Sin embargo, había algo diferencial que se notaba en algunos de ellos. Terror. Por ser invadidos de nuevo, por caer como la tropa centenar de Gazarik, por perecer como lo hizo su comandante…
Este terror sería el comienzo de algo grande. Mucho más grande que la caída de aquella ciudad.
...[...]...
— … —Thump Thump palpitaba fuerte el corazón de la criada de Varzas, ambos no podían creer lo que frente a sus ojos se encontraba y en pocas palabras pronunciaba. Era la Princesa. — ¿Irse? ¿Viajar con aquella muchacha…? ¿Pero qué cosas dice, joven maestra? —quería decir, pero de sí misma no salía sonido alguno. Estaba estupefacta.
— ¿Podrían dejarme a solas con mi hija? —habló el Varzas mayor para todas las personas en la sala, tanto guardias como criadas, de forma serena, totalmente contraria a la actitud de la Nana de su hija.
— ¡A-ah! Sí, como usted diga, su majestad —respondió con alteración y nerviosismo, la Princesa nunca antes había dicho tales palabras en el pasado, entonces, ¿Por qué ahora? No sabía. Y por alguna razón no se sentía muy segura de querer saberlo.
Al igual que un polluelo que una vez estuvo en su nido, antes de darte cuenta lo encontrarás surcando el hermoso cielo azul continental. Solo es cuestión de percatarse y te darás cuenta de que sus alas se extenderían inevitablemente.
Acatando sus órdenes, el salón fue despejado en su totalidad, dejando únicamente a la joven Varzas con su padre el Rey.
— Padre —decidió hablar, apenas vio oportunidad. — ¡No flaquearé! —dijo con decisión.
No recibió respuesta, solo una severa mirada de parte de quien posaba en el trono de aquel salón. Inexpresiva. Hasta cierto punto pensativa.
Aunque nunca antes había articulado tales palabras, aquello no suponía extrañeza alguna para quien desde la lejanía veía venir la tempestad. Era más consciente que nadie sobre lo que no podría evitar, aun siendo su padre, mucho menos como Rey.
Sin percatarse a primera vista, lo que ahora divisaba no era más que un vestigio del pasado que aferraba junto a él, uno que no había dejado marchar tiempo atrás. Aun sabiendo la respuesta más que nadie, se negaba a sí mismo dejar ir lo único que le quedaba de quien más amó. Su preciada hija, que aun 16 años después sigue viendo como una pequeña ya no lo es más, dejó de serlo hace tiempo.
— … eso era todo lo que vine a decir, partiré al amanecer —dirigió una última mirada al rostro de su padre. — Adiós…
Dio media vuelta y con decisión fijó su rumbo al otro lado de la puerta. Como ella misma había mencionado con anterioridad, no podía permitirse dudar, mucho menos en un momento así, porque sabía que si lo hacía su padre nunca la dejaría marcharse del castillo. Pero, justo antes de abrirla en su totalidad, escuchó: — ... Todo aquello que se mantuvo a nuestro lado, vuelve al lugar donde fue encontrado… duerme bajo el cielo estrellado, niña lunar, duerme… —la reconoció de inmediato, era su canción de cuna, solían cantarla para ella cuando era más joven, Joven Lunar, solo que no recuerda quién. — Apertura 2, primera sonata…
— … Despedida —finalizó.
No tuvieron que ser explícitas las palabras utilizadas para ser entendidas por ambos al final. Los verdaderos sentimientos no se mueven por palabras, pero estas lograron ser mucho más fuertes que cualquier otra acción.
El día continúa, mientras el sol no se detiene, y junto a él, el tiempo tampoco al igual que la servidumbre, que, de improviso, camina con apuro de una habitación a otra preparando equipaje y suministros de quien a la mañana siguiente partiría, sin embargo, solo los más allegados al rey sabían de quién se trataba.
...La…...
— ¡Princesa…!
— … —no se detuvo, solo siguió con su camino, ignorando las palabras de su guardia personal: Lin.
— ¿Es cierto? —no obtuvo respuesta, mas esta vez la joven de anaranjada cabellera sí paró su andar. — ¿Es verdad…? ¿Mañana, usted y Kleir partirán de la ciudad, de Libern?
...Silencio...
— ¿P-por qué? —preguntó confusa. — ¡Ella apenas volvió hoy al castillo…! —expresó con euforia, tomando de los hombros a la contraria para que esta le dirigiese la mirada. — ¡Kleir!, por lo menos, ¿ella sabe?
— Lin —dijo por fin la más joven. — … Quiero que vengas con nosotras.
Entre melancolía e incertidumbre, sus propios mundos fueron conectados, para nada relacionados el uno del otro, sin embargo, unidos por un mismo objetivo: una joven adulta de castaña cabellera, prometida de una y amiga de otra.
.......
...Añoro por descubrir un paisaje nunca antes por mi visto, añoro, al menos, presenciarlo. Añoro, únicamente, que estés tú allí para presenciarlo conmigo....
...No podemos permitirnos mirar atrás, tampoco arrepentirnos de lo ya hecho, porque aquellos que dejamos no esperarán por nosotros y lo que no pudimos hacer no mostrará arrepentimiento por no haberlo realizado....
.......
...Continuará…...
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Comments
me encanta 😍😍
2024-07-15
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