Cap.12 Encuentro

...Entregada a la Princesa....

...Cap.12 Encuentro...

Todo, y a la vez nada, se había detenido a mi alrededor. Mi corazón palpitante retumbaba las paredes en mi interior, me impedía escuchar el exterior. Pero al salir de mi trance logré recordarlo, la propuesta que la Princesa me había hecho hace segundos.

..."Qué tal si huyes conmigo, Kleir?"...

Cada palpitar me hacía recordarlo, como a la vez me decía también: "Papá… tengo que buscarlo…"

— No puedo dejarlo atrás, él es lo único que me queda de familia — Me repetía a mí misma, así que, sin dudarlo, corrí. Solo corrí.

Al salir de la habitación, lo último que escuche fue el grito ahogado de alguien que me llamaba por mi nombre, la Princesa Elizabeth. — ¡¡Kleir-!! — Cayó al suelo por culpa de su vestido al intentar perseguir me, aun así no pude detenerme.

Huía con los ojos semi-cerrados, sin mirar atrás. No me permití hacerlo, porque sabía que si lo hacía, al ver su rostro, una parte de mí dudaría. Aunque esta se encuentre en lo más profundo de mi ser.

...[...]...

Seguía corriendo y antes de darme cuenta ya estaba lo suficientemente lejos de la habitación, tanto que la Princesa no sería capaz de seguirme y encontrar dónde estoy. — Esto es lo mejor… — Pensé. Sabía que si lo dialogaba con la Joven Arrogante, el ir a la ciudad estaría fuera de discusión. Era consciente de que No me permitiría ir al mercado "solo" para buscar a mi Padre.

...[¡¡Kleir!!-]...

— ¿¡-!? — Exaltada y asustada, miré a todas partes. Ella no estaba aquí, pero seguía escuchando su voz llamando mi nombre. Todo estaba en mi mente. El eco que producía traía consigo memorias de alguien que no logro recordar. 

Un cálido abrazo luego de una despedida, seguido de un leve dolor por el adiós de esa persona, gritos y llantos, todo eso juntos de la mano con el fuerte olor a fuego que emanaba del lugar.

Me recuesto en el césped detrás de un par de grandes árboles de abeto, para así tomar aire y luego volver a correr. No estaba segura de cómo saldría del castillo, pero decidí no pensar en eso por ahora, ya en el momento encontraría la forma de salir. Así que cerré los ojos y respiré profundo, la voz que me atormentaba aún después de parar de correr ya no era de la Princesa, era de alguien más.

...[¡Kleir!]...

Suave y gentil, escucho los constantes gritos de una mujer que está siendo abrazada por las llamas, misma que luego de brindarme una sonrisa me empuja lejos de ella. Al dirigir mi mirada allí otra vez, ella ya no estaba, solo los escombros que la cubrían por completo.

… A veces, cuando cierro los ojos, veo una casa. No muy grande ni extravagante en alguna parte de la ciudad, pero muy bonita en realidad. Esa casa que aparece algunas veces cuando cierro los ojos, ya no está ahí cuando los vuelvo a abrir. — Es lógico, como también algo confuso — Recuerdo que una vez, para saciar mi curiosidad, me dirigí al lugar donde se suponía que estaba aquella casa. Aunque complicado, de alguna forma logré encontrar el lugar fijándome en las casas que estaban paralelas a la que buscaba. Las encontré, pero la casa en llamas que veía en mis sueños no estaba ahí, quedaban solo los escombros.

Por extraño que parezca, me sentí tan nostálgica al estar ahí. — Tanto así que pensé que podría llorar — Aún ahora, esto sigue siendo confuso para mí. Según pasa el tiempo, más son las cosas que puedo soñar con esa casa. — Antes solo soñaba o la veía en llamas, ahora también puedo escuchar el llanto de una mujer al interior de ella — Rasqué mi cabeza y suspiré con pesadez. Antes de llegar aquí había decidido no pensar más en eso, así que no lo volvería a hacer. Me levanté y sacudí mi vestido, que era más sencillo que el de la Princesa, volviendo a correr por los pasillos exteriores. El recordar aquella casa en llamas también me hizo acordar de mi Padre, haciendo esto que corriera más rápido.

.......

...[Salón Principal]...

Cuatro hombres en silencio absoluto y una mujer tarareando, lo que parecía ser una canción. Ella dando pequeñas vueltas por la entrada y tres de ellos aterrados sin saber cómo huir. Fuertes emociones estaban comprimidas en ese salón, revueltas y chocando entre sí. De las personas allí la única que aparentaba calma era aquella mujer, aquella Bruja. — Hmm~ ¿Dianne? ¿De qué está hablando, mi Rey? Ja, mi nombre es Anne — Decía mientras se burlaba. Su aura emanaba total confianza y superioridad. — Y ¿Dónde está la pequeña?, vine hasta acá solo para buscarla y llevarla conmigo — Agregaba con total descaro, importándole nada el hecho de que es el Rey quien está frente a ella.

Por el lado de Varzas, tanto él como su expresión se mantenían estáticas a la forma que optaron cuando "Dianne" entró al salón. Desconcertado, preguntaba con ingenuidad — Dianne, ¿Qué es lo que te ha pasado…? — Se acercaba a ella con lentitud. — ¿Nuestra hija? ¿Qué es lo que viniste a buscar de ella? ¿Cómo es que estás viva en primer lugar? — Al estar lo suficientemente cerca, con las manos temblorosas, intenta acariciar las mejillas de su Esposa. 

¿Era ella su Esposa en realidad? O es que… ¿Había dejado de ser ella misma hace tiempo?

— No me toques con tus sucias manos, humano — Decía mientras con mil astillas atravesaba la palma de Varzas.

— ¡¡Ahhhg-!! — Chilló de dolor. 

Cómo peso muerto cayó al suelo. Uno de los feudales más cercano a él fue quien se acercó a socorrerlo. — ¡Bastarda! ¿¡Cómo te atreves-!? — Expresaba su descontento con palabras, mientras a la que iban dirigidas sólo pasaba de ellas.

El comandante de la Guardia no calló más y decidió hablar. — ¡B-bruja! ¿Qué es lo que has venido a hacer aquí? — 

Su mirada se dirigió a la del Comandante. — Como podrán imaginar, no vine a negociar — Pausó y luego prosiguió. — Solo vine en busca de una pieza, o dos, tal vez — No parecía mirar en ninguna dirección, podría también estar mirando a todos lados. — Nada que ustedes, inútiles, puedan entender… — De la nada, a su espalda apareció uno de esos, aunque algo diferente al resto; ya que en este sus deformidades eran mínimas. Parecía haber sido creado con más cuidado que los otros. 

Un poco más alto que la Bruja, el Lestern se acercaba a su Ama con cuidado. No tenía ojos, así que las únicas formas por las cuales podía orientarse eran mediante el sonido y el olfato. Aún así era de temer. — Búscala, necesito que la traigas conmigo… — Le susurraba "Dianne" a su bestia. 

¿Acaso esa cosa era capaz de entender?

Y, como si fuera un perro entrenado, eso salió en busca por lo que su Ama le mandó a buscar. El cómo encontraría a la Joven Arrogante era una pregunta obvia, pero que su Ama no necesitaba responder, ya que ese era su mascota más confiable. — ¡No creas que dejaré que esa cosa escape! — Decía el comandante de la Guardia envuelto en confianza de nuevo, dirigiéndose a la puerta con pasos cortos, pero muy firmes.

— Tú no hables — Y antes de que el mismo comandante lo notara, su pecho había sido perforado por una clase de daga sin mango lanzada por la bruja. Sin gritar de dolor, el Comandante simplemente cayó y abrazó el suelo, dejando un charco de sangre al pasar los segundos.

— ¡M-monstruo…! — Los dos feudales que quedaban protegían al Rey, evitando que este sangrara por su herida en la mano, mirando con pavor a aquella mujer. Uno de ellos apuntándole a la Bruja con una de las espadas que había en la pared. — No te acerques — Le exigía. Ella no dijo nada y se quedó en su lugar mientras los miraba.

El lugar se sentía cada vez más pesado según pasaba el tiempo, la lluvia, a su vez, se escuchaba con más fuerza que antes. Aunque prestaras atención, no podrías ni escuchar tu propia respiración. Por más que gritaras de dolor, nadie podría escucharte hacerlo. Así se sentía estar en ese lugar, dónde solo los que allí estaban serían capaces de notar que alguien está muriendo frente a sus ojos, pero nadie se atrevería a ayudarlo por el terror a terminar de la misma forma. Los únicos que entregarían su vida por proteger a su Rey son los mismo que ya habían jurado su lealtad a él. Y los únicos en esa habitación que habían hecho el juramento eran los dos feudales. Mismos que ya no les importaba morir si de esa forma el Rey sobrevivía después.

Entonces, un trueno resonó en el exterior, causando que aquella mujer mirara el cielo nublado a su espalda. Aprovechando esta oportunidad, el feudal que tenía la espada en mano corrió, lanzándose hacia ella mientras le apuntaba a su cabeza. Intentó hacer el menor ruido posible para así no llamar la atención de la Bruja, pero esto no le funcionó y esta lo escuchó al instante. No obstante, ella no dió la vuelta para evitar el golpe, más bien parecía gustosa por recibirlo, como si hubiera algo que quisiera demostrar.

Por el lado del feudal, este no dudó ni un segundo, empuñando la espada con ambas manos y dirigiéndose con todas sus fuerzas al cuello de la contraria. Cuando pensó que lo había logrado no podía estar más equivocado, ya que la espada se rompió al tocar la piel de la Bruja. El rostro de seguridad que expresaba el feudal se cambió por uno de desesperación al estar tan cerca de a quien había llamado "Monstruo" y sin armas con las cuales defenderse.

Varzas estaba en el suelo, agarrado con fuerza por el otro feudal para que no se moviera y de esa forma no empeorara su herida. — Todo está acabado — Pensó el feudal del sur, que estaba justo detrás de "Dianne", consumido por su propio miedo a morir.

Pero, cuando parecía que todo iba a terminar en tragedia para ellos, escucharon la carcajada de burla por parte de la mujer que minutos antes había asesinado a uno de ellos. — ¡Jajaja! ¿Qué intentabas hacer, ah? — Ya no estaba de espaldas. — Así que eras un maldito temerario, eh. No lo había notado — Hablaba con la misma superioridad que al principio mientras acercaba su mano a la cabeza del hombre frente a ella. Al parecer tenía la intención de aplastarla. — Ah — Se detuvo. — … Parece que algunos ya están aquí — Susurraba para sí misma. Una sonrisa maquiavélica se hacía presente en el rostro de la Bruja. — Si no encontramos a la pequeña donde sea que la hayas ocultado antes de que el día acabe, destruiremos tu castillo e invadiremos a tu preciado pueblo. Piensa muy bien en mis palabras — Finalizó su advertencia, o más bien, amenaza al mismo tiempo que se retiraba del salón. Dejando atrás a dos hombres aterrados por todo lo que presenciaron, un cuerpo sin vida y a un Rey asustado por lo que podría sucederle a su hija, como también a su reino.

.......

...[Varios minutos antes, con Kleir]...

— La lluvia ha empeorado y yo aún no he salido del castillo — Continuo corriendo por el pasillo, recibiendo algunas gotas de lluvia en mi cuerpo por el viento. Desde que salí de aquel árbol no me he cruzado con nadie, solo he escuchado algunas voces de guardias a lo lejos. — Tengo que llegar a la ciudad cuánto antes ¡Tengo que-! — Sin darme cuenta, alguien me atrapa, con una de sus manos agarrando las mías y con la otra cerrando mi boca. — ¡Mm- Hn! — Intento forcejear, pero el agarre de la otra persona es demasiado fuerte como para lograr escapar.

— Shhh… hay uno de ellos cerca — Susurraba con delicadeza ¡Lin! Esa voz que transmite una sensación de calma y serenidad era demasiado reconocible. 

Intenté abrazarla y agradecerle por, lo que sea en que me haya ayudado, pero ella no correspondió, solo me pidió que por favor hiciera silencio. Su rostro lucía más tenso que nunca y su suave mirada iba dirigida directamente a un lugar en específico. — A todo esto, ¿A qué se refería exactamente con "hay uno de ellos cerca"? — Sin dudarlo, asomé un poco mi cabeza y de reojo miré al mismo lugar que veía Lin tan intensamente. Cuando lo ví, noté porqué su rostro tenía esa expresión. 

...Había una de esas Bestias a unos metros de nosotras....

.......

.......

.......

..."A tu lado siempre estaré" me gustaría susurrarte esas palabras mientras desaparezco ante el atardecer....

.......

..."El viento sopla y nos dirige al lugar al que debemos partir, el mar que recuerda mis más viejos momentos y el sol que me abraza como si fuera su hija perdida. Todos esos son fragmentos que quisiera unir en uno solo y poder brindarlos a tí" – Hija de Varzas, Elizabeth....

.......

...Continuará....

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play