Cap.14 Más que Palabras

...Entregada a la Princesa....

...Cap.14 Más que Palabras...

...Así como una vez estuvo aquí, una vez se irá. Tal vez, y solo tal vez, para nunca volver más. ¿Será este el caso de la joven con más responsabilidades en el reino?...

...[...]...

El polvo que se levanta junto al viento desentierra aquellos lugares donde solían vivir quienes ahora han huido de su hogar, de su ciudad, de su cuna, de Gazarik.

Es difícil creer que ya ha pasado un mes desde lo acontecido y aún no se ha reconstruido ni una cuarta parte de esa moribunda ciudad. ¿Tan catastrófico fue? No podría decirlo con exactitud.

Pero si hay algo que todos sabemos, es que así como pasó una vez, pasó una segunda y nada en el mundo descarta que suceda una tercera.

...[...]...

El mes transcurrió de la forma más tranquila posible. Entre los arreglos por la leve destrucción causada en el castillo y la mejora en las defensas de este, varias cosas extrañas, no problemáticas pasaron.

Entre una de ellas, la Joven Arro-... la Joven Varzas me permitió volver a mi casa con mi Padre por un tiempo. Justamente hoy es el día de mi regreso. Aprecié cada momento a su lado, ya que era completamente ignorante sobre si volvería a verlo de nuevo.

— Estoy de vuelta aquí… —pensar que volvería aquí por mí misma es algo que nunca hubiera imaginado en mi primer día. — Aunque muy seguramente la misma Princesa vendría a buscarme de no haber aparecido —bajé del carruaje.

Desde que volví con mi Padre no he sabido nada de Elizabeth, ni por voz de alguien más, ni mucho menos por carta. Por eso me sorprendí cuando al levantar mi mirada lo primero que vi fue a la Joven Varzas.

— Bienvenida… — Traía consigo un vestido elegante, como si estuviera preparada para algún baile. Aunque al principio no lo noté, sus manos parecían temblar. Ella estaba acompañada por Lin.

No supe cómo responder en el momento, así que solo me limité hacer una reverencia.

El ambiente no tardó mucho en tornarse algo incómodo, lo que hizo que Lin hablara primero al notar esto. — Llevaré el equipaje a la habitación de la Srta. Kleir, su alteza —y así hizo. — Si me disculpan.

Y ahí estábamos, ella y yo a las puertas del castillo. Ambas mirando en direcciones contrarias, cruzando nuestros ojos de vez en cuando, no supimos qué decir por 2 minutos. Todo esto hasta que ella decidió hablar.

— Debes estar cansada por el viaje, ¿cierto?. Pasa y toma un descanso, yo… te veré luego —fueron sus palabras. Las últimas las pronunció con pesadez. Ella dio unos pasos a la izquierda, dejando camino libre por el medio del umbral.

Algo dudosa, pase por este. Dejando atrás a la Princesa, quien no se movió de su lugar. — ¿... Qué palabras hubieran sido las correctas a decir en ese momento? De haberlas sabido las habría dicho.

Así fue como yo, Kleir Buttler, hija de Buttler y prometida de Elizabeth, volví al castillo después de un mes de estar fuera.

Lo que no sabía era que mi tiempo en este lugar sería igual de corto que la distancia que separa a las personas que se aman de verdad, o algo así.

...[...]...

— ¡Kleir, nos alegra que hayas vuelto! —dijeron al unísono Laía e Isabel.

— Sí, hacía tiempo que no las veía —un mes en realidad.

Estaba en mi habitación, sentada a la orilla de la cama donde durante poco más de una semana dormí. Era realmente cómoda y el hablar tanto con Isabel como con Laía hacía al tiempo pasar mucho más rápido, o por lo menos así yo lo sentía.

— ¿Cómo te fue con tu Padre, Kleir? —preguntó curiosa la de ojos claros, Laía.

— ¿Cómo saben de eso?, No recuerdo habérselos mencionado…

— Justamente porque no lo hiciste es que pregunto.

— La verdad es que, Kleir, ya todos en el castillo saben sobre tu partida a casa y tu regreso aquí hoy —dijo algo apenada la más baja de nosotras, Isabel.

— Bueno, mantener oculta la ida de alguien por un mes entero no es tarea fácil. Aun si la encargada del trabajo es Lin.

— Entiendo. Seguro debió de ser difícil para ella —dije con la mirada gacha.

— ¿Sucede algo, Kleir? —preguntaron ambas con preocupación.

— … En realidad, para mí también fue difícil este mes.

Estar con Padre en ese tiempo me hizo entender una cosa y esa era que siempre he sido dependiente de él, que siempre he sido una mimada.

Ante inquietud e inseguridad, siempre estuvo ahí. Tanto por él mismo como por mamá, todo para mí, para no sentirme sola o insuficiente por no tenerla a mi lado. Cuando era pequeña no lo entendía muy bien, pero al crecer lo fui entendiendo. Por eso mismo fue tan frustrante para mí que todo lo que mi padre había hecho por mí, yo nunca podría hacerlo por él.

— Cuando estaba por irme le dije eso y ¿Saben lo que dijo él?.

"Está bien, tú eres mi preciada hija a quien mimo y yo soy tu padre que te quiere. Está bien" Notaba cierta pesadez en sus palabras. "… No volverás, ¿Cierto?"

— Al escucharlo, no supe cómo responder. Estaba asustada, solo logré disculparme. Y es ahora y no sé por qué yo-...

Mis manos dejaron de temblar, mis ojos pararon de lagrimear y con mi espalda dejé de estar encorvada.

— ¡Srta Kleir! —gritaron ambas al unísono. Me estaban abrazando.

— Por qué… Por qué no solo pude- agradecerle… —no sabía exactamente cómo se suponía debería sentirme en ese momento, solo no podía evitar dejar salir las lágrimas.

Ante mi llanto y palabras, ellas no respondieron a mi pregunta, no obstante, se mantuvieron a mi lado el tiempo que duró mi sollozo. De alguna forma eso logró consolarme.

Mientras del otro lado de la puerta de esa ostentosa habitación se encontraba una joven chica de larga y rizada cabellera de un distintivo y llamativo color anaranjado, que, por más raro que parezca, no pasaba a través de esta.

— … —retroceder un par de pasos fue lo que decidió, dejándose caer en la pared a su izquierda, suspirando al final. Su expresión era de impotencia al saber que de nada serviría que entrara a aquella habitación, no había nada que pudiera decir para calmar el llanto de la más alta y eso ella lo sabía muy bien.

En esa semana que ambas convivieron juntas la vida de la Joven Princesa cambió mucho más de lo que en sus anteriores 16 años de vida cambiaron ese centenar de sirvientas y guardias a la orden de su Padre, lo había notado, fue por ella.

Sin dejarse a sí misma pensar más en ello, respiró hondo y exhaló fuera de sí su impotencia, había algo que en definitiva debía decir, pero no a la desconsolada chica al interior de esa habitación, sino a su Padre.

— ¡Padre, con Kleir mañana yo… me iré del castillo!.

La Joven Varzas había tomado una decisión, una de la cual no se arrepentiría más tarde, o quizás…?

.......

...Más que palabras vacías o sin sentido, aquellas provenían de lo más profundo de su ser, mucho más allá…...

...¡Parte de aquí, Joven Chica!...

...Y descubre en ti misma por lo que tu corazón llora....

...Continuará....

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Comments

Esta muy bueno!!

2024-06-28

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