Cap.11 Bruja

...Entregada a la Princesa....

...Cap.11 Bruja...

...[Al mismo tiempo, Salón Principal]...

— Mi señor, esta es la primera vez en la historia de Libern que sucede algo de esta magnitud. Me temo que no estamos preparados para una invasión, y mucho menos una de estas… bestias — Argumentaba ante el Rey, quien parecía ser un viejo de aspecto importante, tal vez era el capitán de la Guardia.

En un gran salón se encuentran reunidos el Rey y a su alrededor sus clérigos, feudales y nobles de cierta importancia, quienes lideran políticamente nuestra nación. Ahora, estas mismas personas preparan lo que vendría siendo un contraataque masivo, como a la vez una necesaria defensa para proteger la capital. 

— Hasta ahora no han avanzado mucho desde que se hicieron con la muralla Sur, no hay tiempo que perder, ¡es nuestro momento de salir! — Agregaba otro señor, con más énfasis en sus palabras. Todas estas palabras de las personas en la sala iban dirigidas directamente hacia Varzas, quien, contrario a sus subordinados, no demostraba emoción alguna respecto a lo que sucedía.

..."Rey en cielo, como Rey en tierra, ante calma y tormenta, ninguna emoción que desespere a tus súbditos mostrarás, así con sabiduría y devoción tu reino gobernarás."...

Primer fragmento de "Poema de Reyes". — Nunca olvidaré lo que dejaste tras tu partida, Madre — Escrito por la Reina anterior, Madre de Varzas. — … Como ustedes han dicho, los Lesterns son Bestias, animales salvajes con cuerpos deformes semejantes a los de un humano. Eso quiere decir, que al igual que una manada de lobos, si la cabeza del que los lidera no está en su lugar, no tendrán nuevas órdenes, las cuales recibir — Decía con palabras frías, ninguno de los ahí presentes había propuesto una idea como la suya, tal vez la razón sea por lo que uno de ellos dijo después: "Pero, Mi señor, si los Lesterns, como usted dice, se mueven en manada, ¿Eso no significa también que podrían conseguir un nuevo líder, al igual que los lobos hacen?" Cuestionó el capitán de la Guardia. Varzas se limitó a suspirar y responder la duda de su contrario. — Si alguna vez han logrado escuchar los reportes de invasiones en naciones extranjeras, sabrán esto mejor que nadie "Los Lesterns no reaccionan ni atacan ante nada sin antes haber recibido alguna orden de su ama, de una Bruja" sin ellas, serían como simples marionetas sin alguien que tire de su cuerda — Finalizó así su discurso. Por la expresión final en su rostro y el cómo terminó sus palabras, no parecía dispuesto a escuchar cuestión alguna, así que nadie se atrevió a cuestionarlo.

Las órdenes fueron recibidas y transmitidas a los guardias. En cuestión de segundos el capitán de la Guardia ideó un plan de acuerdo a lo dicho por el Rey. Varzas estaba a punto de disolver la reunión, hasta que luego de unos fuertes pasos que se escucharon afuera del salón, el gran portón de mármol fue abierto sin más. La persona responsable de esto era más que obvia y no necesitaba de presentación alguna, pues en este continente solo existe una chica con ese distintivo, como curioso, color de cabello, y esa era la Princesa Elizabeth. Misma que traía consigo a una joven muchacha de la mano, Kleir Buttler.

— Jo-joven Princesa ¿Qué hace usted aquí? — Preguntó, desconcertado, uno de los feudales allí.

— Le ordené a uno de los guardias que la trajera aquí — Dijo el Rey al feudal. Caminó con pasos leves hacia su hija y al estar a su lado la abrazó. — Ahhh… — "¿Eh? ¿Qu-que estás-...?" Dijo ella, pero se detuvo al escuchar las palabras de su padre. — Quiero que te vayas de aquí. Toma lo que consideres importante y por favor huye lejos, muy lejos de este lugar — Susurró y separó de su hija, tampoco la dejo contradecir.

Y también, antes de que a la Princesa le diera tiempo de responder, uno de los señores allí presentes dijo algo que particularmente molesto a la Joven Arrogante. — Mi señor, por favor, disculpe mi ignorancia, pero ¿Qué hace esa sirvienta aquí? ¿Acaso es la Encargada Personal de la Princesa? — Su boca no fue para nada sutil, y el acento que utilizó parecía el de alguien un poco repugnado con la presencia de un simple plebeyo frente a sus ojos. 

Eso último colmó la paciencia de la Princesa, quien tomó con algo de fuerza la mano de Kleir, entró por completo al salón y frente a todos dijo lo siguiente: — ¡¡Ella es mi Prometida!! — Gritó. — ¡Así que tienen todos ustedes la obligación de tratarla como tal! No permitiré deslices de ningún tipo — Terminó y salió del lugar, soltando un "Adiós" a su padre. Ella entendía la situación, así que no se permitió dudar.

Por otro lado, los feudales no parecían totalmente contentos con lo dicho por la Joven Princesa, haciéndole todo tipo de preguntas al Rey; este evitando cada una de ellas, disolviendo al final la reunión.

Volviendo con la Princesa, a su lado me encontraba yo, desconcertada de todo y muda también. No sabía qué decir o cómo reaccionar cuando la Princesa tomó mi mano y con rapidez empezó a correr, mucho menos cuando dijo eso frente a todas las personas que estaban en el salón. — Todo fue tan sorpresivo y repentino que no sé qué decir ahora. Y ella aún me tiene de la mano… — Allí estábamos nosotras, caminando con más calma que antes, pero con cierta velocidad en nuestros pasos.

La lluvia seguía cayendo, golpeando los pétalos de cada flor en el jardín. No se escucha nada más, ni voces, ni pasos más allá de los nuestros, es como si solo existiéramos nosotras dos en este castillo. Eso de cierta forma me hizo sentir calmada, aunque no entendí la razón del porqué. — … Su mano es más pequeña que la mía, como también más suave — Pensé. Ella me agarra con fuerza, no con la suficiente para lastimarme, pero sí con la suficiente para hacerme sentir segura.

Cuando la lluvia se intensificó más, ya habíamos llegado a mi habitación. Me pidió que la acompañara hasta adentro, Isabel y Laía ya no estaban ahí, tal vez ya se habían ido a completar sus otros trabajos.

Al estar ya en el interior de la habitación, la Joven Princesa tomó mi otra mano y pronunció. — ¿Qué tal si huyes conmigo, Kleir? —

Ante esa propuesta, hubo una primera cosa que pasó por mi mente otra vez, al igual que cuando escuché lo de la invasión a Libern: "No puedo dejar a mi padre atrás, tengo que ir a buscarlo"

...[...]...

...Tap...

Pasos ligeros y resonantes, determinados y fijos a un lugar en específico, el Gran Salón. En él quedaban pocas personas, el Rey, el Capitán de la Guardia, el Líder feudal del norte como también del sur, ellos eran los únicos allí ahora, aunque no por mucho.

...¡Tap...

Estaban concluyendo la charla al respecto de la invasión y la razón del porqué los Lesterns no se dirigían a la ciudad, sino más bien al castillo.

...Tap!...

— ¿Cuál cree usted que sea la razón de esto, Mi señor? — Preguntaba el feudal del sur a su Rey.

— No recuerdo tener cuentas pendientes con alguien, mucho menos con una Bruja — Respondía Varzas, negando cualquier relación que tenga esto con el pasado. Ignorando algo que sucedió 16 años atrás, algo que en definitiva está relacionado con lo que sucede ahora en el presente. 

...¡Tap!...

¡¡BAM!! La puerta fue abierta con mucha más fuerza que antes, casi destruyéndola. — Con permiso~ — Una suave voz de la mujer que pasaba a través del umbral, pálida y de ropas antiguas, era la misma de aquella cueva, una Bruja.

La expresión del Rey era inexplicable, más allá de cualquier otra cosa. Las palabras no eran suficientes para expresar lo que por la mente de Varzas pasaba. Se detuvo de pensar y dijo. — ¿Dianne…? —

.......

...Bella dama que se lleva el alma de sus allegados, rompe el cristal que oculta mi corazón y llévate contigo mis esperanzas....

...Continuará....

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