...Entregada a la Princesa....
...Cap.6 Petición...
"Y… ese sería todo el recorrido. Fue un placer ser quien le mostrara el castillo y sus alrededores a la persona que compartirá su vida al lado de la Princesa." Fueron las últimas palabras de Lin antes de irse después de traerme de vuelta a mi habitación. — Tiene a la Princesa en muy alta estima — Bueno, cuidó de ella por más de 10 años, lo normal sería encariñarse aunque sea un poco.
De esa forma, volví al punto de salida. Suspiro pesadamente. Estoy recostada en la cama, con la mirada perdida en cielo de esta habitación. Cielo que fue desconocido para mí en ese momento, sigue siendo desconocido para mí ahora. — "... Todo aquello que se mantuvo a nuestro lado, vuelve al lugar donde fue encontrado… duerme bajo el cielo estrellado, niña lunar, duerme…" — Mi padre siempre me cantaba esa canción las noches que no lograba dormir. No poseía la voz más sueve, pero siempre lograba calmarme. Solía preguntarme a mi misma de dónde mi papá la había sacado, el fragmento de esa canción, ya que nunca pude encontrar nada parecido en los libro que leía. — Jaja… — Recuerdo haber dejado de pensar en ello cuando se me vino a la mente la posibilidad de que haya sido él mismo quien escribió esa canción. — Hah… solo deseo que esté bien. Y, mañana… espero estar bien yo también — Mi mirada, deambulante, vuelve a un punto en específico de la habitación, notando algo diferente en esta. — Hmm… ese armario, no recuerdo haberlo visto ahí antes — Algo confundida, me levanto de la cama para inspeccionar detenidamente la habitación. — Es extraño, ni esta alfombra, ni esas cortinas, ni los muebles, mucho menos la vista que puedo ver del otro lado de esas ventanas ¡Nada de eso estaba ahí antes! — Al principio ignoré todo a mi alrededor y me tiré a la cama, pero ahora que lo miro con más detalle, todo es diferente a como era antes de salir a ver el castillo. — ¿Qué está sucediendo? — Mi poca calma que mis recuerdos lograron encontrar desvanece al igual que la espuma de mar cuando no sé cómo reaccionar. — Ahora que lo miro bien ¿No es esta habitación… más grande que antes? — Ciertamente, estaba confundida, pero pronto la llegada de alguien sacaría todo mi desconocimiento.
Y entonces, la puerta se habre de golpe, pasando a través de ella la verdadera razón del por qué fui traída aquí en vez de a mi verdadera habitación. — Oh, Kleir, ya estás aquí. Eso significa que tu paseo con mi guardia por el palacio ya finalizó? — ¡Elizabeth, la joven Princesa arrogante, debí haberlo imaginado!. "Dime, por qué Lin me trajo aquí en vez de llevarme a mi verdadera habitación?" Grité sin dejarle tan siquiera suspirar el poco cansancio que su rostro aparentaba. — Técnicamente, esta también es tu habitación. Cualquier habitación que le pertenezca a la princesa en el castillo es también de su respectiva pareja, así funciona en nuestra familia. Y, obviamente, fui yo quien le ordenó a Lin que te tragera aquí. ¿Qué acaso una novia no puede ver a su querida pareja de vez en cuando, ah? — Viniendo de ella, por todo lo que ha sucedido hasta ahora, me creería totalmente lo que ha dicho. Pero… hay algo más.
En sus palabras, siento algo detrás de ellas que se mantiene oculto. Otra razón del porque pidió que me trajeran aquí en vez de a mi habitación. — Hay algo más… — Dije, "eh.." fue su reacción. — Verme, no creo que eso sea todo lo que quieras de mí ahora. Por lo menos a mí no me parece que sea todo — No dijo nada en el momento, más bien después, acompañado de una leve risa sonrió y respondió.
— … Aunque no lo parezca, eres bastante perspicaz, lograste ver a través de mí — Molesta, no parecía estarlo en absoluto, su rostro manejaba una expresión distinta, más… feliz. — En realidad, tengo algo que pedirte — ¿Algo que pedirme, a mí?. Su voz era calmada como siempre, pero nunca esperaría que de ella saliera la palabra "Pedir", y mucho menos hacía mí, una plebeya. Pensé que esas palabras solo se las diría a su padre, ya que fueron las que utilizo para que yo fuera atraída aquí. "¿Pedir? ¿Qué cosa quieres pedir?" Esta vez fui yo quien preguntó. — Quiero que vengas a tomar el almuerzo hoy con mi Papá y conmigo! — Lo dijo con firmeza, intentando ocultar algo su nerviosismo. ¿En dónde quedó esa chica que con tanta frialdad y crudesa inspeccionaba mi cuerpo la primera vez que nos conocimos? Ese leve cambio en su actitud, la forma en como todo respecto a ella cambia constantemente, me preocupa que llegue a un punto en el que en vez de amabilidad solo quede lo contrario.
— … Dices que es una petición por parte tuya, pero tampoco es que tenga opción de negarme, no es así? — "Exacto", su respuesta era más que obvia. Volví a suspirar, esta chica es un problema.
— Aún estando obligada a asistir, necesitaba saber tú opinión. "Las buenas parejas son las que se escuchan entre sí", cierto? Es una vieja enseñanza que me gustaría seguir — Esta vez, en sus palabras no había algo que detrás de ellas se escondiera. El sentimiento era verdadero, no falso. — En todo caso, si quiero que seas totalmente aceptada en este castillo, necesito que hables con mi Padre y tengas una buena relación Rey-Prometida de su hija con él. Y créeme, No te conviene que No sea así — Ahí está, su actitud cambió de nuevo. Su última oración no sonaba para nada amigable, entonces ¿Cómo se supone que actúe ante algo como eso? Es impredecible, no puedo manejarlo. — No obstante, no pretendo presionarte al respecto. Cada persona va a su propio rumbo, incluso yo. Puedes quedarte aquí, descansar y luego cambiarte. Te estaré esperando — Fue lo último que dijo al retirarse con una sonrisa.
Actualmente, he empezado a creer que la joven Princesa es bipolar o maneja alguna clase de complejo similar a ese. — Primero, me pide un favor con algo amabilidad y vergüenza, luego me advierte sobre lo que pasará si no logro caerle bien al Rey y por último intenta calmarme, por lo anterior dicho, con una suave voz. ¿Qué le sucede? Acaso el no convivir con alguien de su edad la afecto a sobremanera? — Mi mente da vueltas y vueltas por tanto estrés acumulado, ha pasado solo un día desde que estoy aquí y muchas cosas han pasado. — No me puedo imaginar qué pasará cuando ya no sean días, sino meses que yo lleve aquí. ¿Seré igual que la Princesa?, No querría eso para nada. Aunque no pueda negar que su actitud amable es agradable para mí, el cambio repentino que hace de su estado amable al frío y directo me afectan más de lo que quisiera — Faltan, aproximadamente, 2 horas para el dichoso evento en el comedor. Ir allá con una montaña de estrés bajo mis hombros no es para nada recomendable, así que descansar es mi prioridad ahora.
Me retiro algunas prendas de las que llevaba, las más incómodas para dormir, y me acuesto plácidamente en la cama que estaba frente a mí. — … Tsk. Esta cama… tiene el olor de la joven Princesa arrogante… — Es irritante, pero no pude evitar inhalar el olor que se encontraba impregnado en las sábanas, inundando la habitación con esa fragancia ahora que era consciente de ella. — Hah… *Maleya… —
[*Maleya: Flor de la armonía, representada por un bello y opaco color rosa, exclusiva de ciertos lugares de exposición. De uso único para la elaboración de colonias Reales]
...Su bello aroma me envuelve, evitando que pueda pensar por mi misma. ¿Debería dejar que sus espinas me consuman, o… son sus pétalos de los cuales debería preocuparme?...
...Continuará…...
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