Terrance
Temía que mi paciencia se fuera por la borda y terminara por exiliar a Claire, era tan desesperante. Nunca estaba quieta y siempre estaba actuando como si el mundo le perteneciera. Me parecía una criatura tan fastidiosa, pero al mismo tiempo ella era curiosa, la había estado analizando sin que ella se diera cuenta y tal como lo supuse era tan confiada
Le había permitido que ella creyese que era libre, no tardo ni un minuto en escabullirse y desobedecer mis reglas. Todo este tiempo, estuve observándola y aún no podría entender por qué me costaba tanto, deshacerme de ella, no era mi tipo de mujer, todo lo contrario ella era mansa y débil, los adjetivos que definen todo lo que odiaba en este mundo
Donde quiera que estuviera mi mente, nunca olvidaba su rostro, Siempre estaba presente y eso no podía seguir. La chica me estaba volviendo loco, como ninguna mujer antes lo hecho, y temía que se volviera mi más grande debilidad. Toda mi vida fui testigo de las caídas de grandes monarcas y todos ellos se dejaron doblegar, perdieron el poder y los reinos a consecuencias del sentimentalismo, anteriormente me parecía ridículo, pero desde que la pastorcita llegó, no he podido quitármela de la cabeza
La deseaba pero me juré a mi mismo no tocarla hasta que ella no accediera, no iba a hacerlo sin su consentimiento o hasta que ella viniera a mis pies
La odiaba tanto, me había comportado como un completo imbécil al ir tras ella y recibir sus rechazos. No iba a seguir tolerarando, era el hijo del Rey y futuro soberano, yo no le debía pleitesía a nadie
----¿Qué paso con la pastorcita?----Inquirió Benvolio con sutileza, temiendo a que perdiera la cabeza, como si aquello fuera un tema sensible. Casi suelto una carcajada
----No me interesa esa insignificante
Él no respondió y me dediqué a firmar algunos documentos, zanjando el tema. Últimamente, estaba metido en el trabajo, ideando planes que me tuvieran entretenido y olvidara la realidad
----Pensé que después de tenerla, ibas a dejarla en libertad
----La dejaré ir el día que se me dé la gana
----Eres el ser más egoísta que he conocido
----Desgraciadamente me importa poco la opinión de los demás, Claire seguirá conmigo hasta que yo lo quiera
----Al menos deberías dejarla ver a sus padres, no me imagino lo desolada que debe estar ahí adentro----Respondió más ameno----Era apenas muy joven cuando la capturaste
----Tus palabras me harán llorar----Contesté con una fingida tristeza
Entrecerró los ojos
----No es necesario el sarcasmo
Seguí en lo mío, mientras escuchaba el ruido de sus zapatos, dar vueltas por toda la habitación, trate de concentrarme, pero el chillido era insistente y no me dejaba continuar. Solté el lápiz fastidiado
----¿Necesitas algo?----Inquirí malhumorado. Él se rascó la nuca nervioso sin verme a los ojos.
----¿Crees que Amelia quiera ir al teatro conmigo?
Lo miré como si se hubiese vuelto loco, Era más fácil que el infierno se congelara a que Amelia aceptara una cita con él. No iba a decírselo por qué eso implicaba que sus ilusiones iban a romperse.
Desgraciadamente, Benvolio había escogido a la mujer más caprichosa de Wimbledon y a la más insoportable
En otras circunstancias me hubiese importado una mierda, pero no era justo. Me había criado con él y teníamos la misma complicidad de dos hermanos, conocía sus debilidades y él conocía las mías,
la probabilidad de que la sobrina de mi madre le hiciera daño eran altas. Él había perdido la cabeza por ella
----¿Por qué te quedaste callado?----Fingí estar ocupado mirando un documento, a decirle la verdad en su cara. En su lugar, solo logré decir lo que el quería escuchar
----Tú sabes que no soy el mayor fanático del romanticismo
----Ella es diferente Terrance
Me abstuve de corregirlo y como pocas veces en mi vida, no dije nada. Me limité a darle un asentimiento, dándole mi aprobación, si quería cortejarla me parecía bien, no iba a meterme en sus asuntos.
----Si es así, adelante
Sonrío de oreja a oreja como un niño recibiendo su regalo de navidad. Y me quedé callado, viendo cómo su adoración traspasaba todos los límites
----Iré a hablar con ella----Contestó muy emocionado----¿Crees que le gusten las flores?
Arrugue la nariz sintiendo repulsión. Él entendió mi semblante de inmediato
----Bien, pensaré en otra cosa
Iba saltando de la alegría como si lo que me acabara de soltar no fuese una estupidez. Cuando prácticamente iba a conquistar a Satanás en persona, pero preferí que él solo se borrara sus ilusiones
Cuando estuve solo, me desabroché los primeros botones de la camisa, como si tratara de liberar un poco la tensión que estaba sintiendo. Últimamente, tenía la sensación de que alguien estaba tratando de sabotearme la incertidumbre no me dejaba tranquilo
Escuche dos golpes en la puerta, para poco después encontrar, a una criada.
----Mi señor, la señorita Atenea ya está aquí
----Dejala pasar
Se hizo aún lado y una silueta esbelta apareció en mi campo de visión. Atenea era extranjera, sus rasgos faciales eran diferentes, su acento también. Tenía el cabello de un rubio tan cenizo como si fuese albina, sus labios eran finos, ojos verdes, pómulos grandes. Era atractiva
Traté de sentir algo diferente a cuando la veía, de preferencia la atracción que siempre era notorio o la excitación que me provocaba, pero esta vez era distinto.
Mi cuerpo no reaccionó a como pretendía y sentía una furia, por lo débil que me estaba volviendo
----¿Quién es esa Mujer?----Fue lo primero que dijo cuando estuvimos los dos a solas. Su reclamo, no lo deje pasar.
Sonreí sin nada gracia
----Sé más especifica, aquí trabajan cientos de Mujeres
Atenea jugaba con los anillos en sus dedos, en un gesto que denotaba ansiedad.
----Tu nueva concubina
Me tensé de inmediato al escucharla y fui por un trago de coñac para poder responder. Cuando el líquido pasó por mi garganta, la enfrente
----Ella no es mi concubina, es una doncella----Le corregí
Atenea parpadeó confundida
----¿De quién?
----De mi madre
----Amelia me dijo que....
----Amelia siempre está fisgoneando, yo sería incapaz de poner mis ojos en una plebeya
Su rostro demostró un alivio que me perturbó. Atenea se acercó a depositar un beso en la mejilla como a acostumbraba, la hice a un lado, tratando de evadirla
----¿Te encuentras bien?----Preguntó con extrañeza. De repente, sus caricias se volvieron sosas y aburridas para mí
----Solo estoy estresado----Me excusé.
Con cautela se acercó a mí y posó sus manos en mi mandíbula, en una caricia intensa, que antes me parecían sensuales
----Pareces diferente
----Solo estoy cansado
----¿Estás seguro?
----Totalmente
Al ver que no iba a decir nada más, ella optó por cambiar de tema, pero sin alejar sus manos de mi rostro
----¿Cómo va todo?
Cada que Atenea venía, conversábamos como viejos amigos y disfrutábamos pasar el tiempo entre nosotros. Soy consiente que todos se referían a ella como mi novia, pero lo cierto era que solo éramos muy cercanos. Le tenía demasiada confianza y no dudé en contarle
----No tan bien, creo que alguien está detrás de mí
Me tomé otro trago para calmar toda la tensión que sentía. Ella estaba muy atenta, sin distraerse
----¿Se lo dijiste a tu padre?
Solté una corta risa sin diversión
----Nunca, sabes bien que al le importa una mierda lo que a mí me pase
----Puede ser tu oportunidad para desterrarlo
La vi como si estuviese bromeando. Pero ella estaba seria, demasiado seria.
----¿Que?----Logre articular como un idiota
----Tu padre es un hombre egoísta que solo se interesa por sí mismo y tu madre es una...
----Ten cuidada Atenea, una palabra de mi madre y puedo ordenar que te echen al calabozo sin un gramo de piedad----Le amenace, sin titubear
----Solo estaba tratando de animarte----Se excusó de inmediato, arrepentida----Hoy estás muy agresivo
----Te dije que estoy estresado
Ella se acurrucó en mi pecho, tomando la oportunidad. Y sus caricias volvieron. Trate de olvidarme de la fiera y concentrarme en Atenea, pero me resultaba imposible. A mi mente llegaban los recuerdos como un rayo, la delicadeza de Claire y la forma en que siempre estaba presente la dulzura que la caracterizaba.
Claire era la mujer más dócil que había conocido, Atenea era preciosa pero Claire tenía una belleza inocente que la hacía ser incomparable.
Mi madre había quedado cautivada por su corazón bondadoso y la calidez que desprendía. Y estaba seguro, que se había ganado el cariño de todos con solo unas pocas semanas en el palacio, así de sorprendente era el carisma de Claire
----¿Estás escuchándome?----Mi mente reaccionó al llamado insistente, mire hacia abajo y me encontré con una mirada diferente a la que tanto necesitaba----Parece que estás en otro lado ¿Estás bien?
----Lo estoy----Aseguré de inmediato, sintiéndome un poco asfixiado por su cercanía
----¿Podemos ir al teatro?
---- Sabes cuánto detesto la ópera
----Podemos hacer lo que tú quieras después
Poco interesado estaba de su propuesta. No quería admitir en voz alta que Atenea había dejado de interesarme porque eso significaba que había perdido el racionamiento y la cordura.
Así que me obligue a aceptar por mi bien, para tratar de recuperarme
----Está bien
Sonrío emocionada y se acercó a besarme pero la esquivé fácilmente. Ella se quedó estática pero tuve que esforzarme por aparentar que todavía seguía siendo el mismo. Le sonreí llevándole la corriente para que me creyera, me miró un momento y después la sonrisa fue volviendo cada vez más a su rostro.
La alejé con un poco de incomodidad que ella pasó por alto. Estaba entre las nubes con la sola idea de salir en público conmigo y lo que ella imaginaba que vendría después. Se dio la vuelta y las puertas fueron abiertas de par en par y la figura de mi padre se situó en la estancia. Atenea se apresuró a hacer una reverencia un poco avergonzada, pero él la ignoró y fue directo a mí
----Necesitamos hablar
----Eso estamos haciendo----Sonreí con malicia, tratando de hacerlo rabiar
----A solas----Recalcó de inmediato, lanzándole una mirada de pocos amigos a la rubia. Ella lo entendió perfectamente y se escabulló como un ratón asustado
Después de que estuvimos los dos a solas. Miro hacia todos lados despectivamente, analizando cada rincón de mi habitación, seguramente, criticando todo lo que había como siempre hacía, no tardaría en despotricar su veneno
Me abstuve de echarlo a patadas, tratando de mantener el control. Aunque en otras circunstancias lo hubiese hecho
----¿Y la otra chica?----Dijo de repente, tomándome por sorpresa. Logré recomponerme enseguida, negando a que dejase ver mi vulnerabilidad
----¿Ahora te importa?---Respondí a la defensiva.
----Todo lo que está en mi palacio me importa Terrance, nada se mueve sin mi autorización. Acepté de mala gana tu capricho tratando de simpatizar con tu inesperado enamoramiento por la chica
----No estoy enamorado de nadie----Le aseguré
----Me da gusto que lo aclares, porque ya estoy cansado de tu falta de inmadurez
----¿De qué demonios estás hablando?----Pregunté en medio de mi confusión. El esposo de mi madre, se detuvo un momento antes de soltar la bomba
----La chica se va
Sonreí con sorna, el viejo estaba delirando si creía que iba a hacerle caso.
----No sé ira de aquí----Contesté más seguro. Alzó una ceja, de manera desafiante
----Te recomiendo que no juegues con mi paciencia Terrance
----La chica no se va----Volví a decirle, rectificando cada palabra. Él se apretó el puente de la nariz----No se va hasta que yo lo diga.
Hans sonrió de manera burlesca, como si no pudiese creerlo
----Atenea acaba de salir de esta habitación con una sonrisa estúpida. No quiero suponer lo que acaba de pasar, pero se supone que tu lucidez debería ser clara
----¿Estás dándome un consejo?----Pregunté en medio de una risa----¿Tú?
----No cederé a tus provocaciones si es lo que quieres
----Por supuesto, tu papel de víctima no puede perderse
----Despídete de la chica----Su severidad y su estúpida falsa autoridad me fastidiaban
----Si lo haces, te aseguro que Saulas estará tres metros bajo tierra antes de que te des cuenta----Le amenace, importándome poco si estaba en un nivel más alto que el mío
Eso lo enfureció. De inmediato me tomó de las solapas de la camisa, demostrándome su cobardía
----No me amenaces jodido hijo de puta, aquí yo soy el Rey y tus amenazas me valen tan poco----Espetó----Atrévete hacerle algo a tu Tío y te remplazaré como heredero
----Eres un miserable----Siseé lleno de rabia.
Cerró los ojos tratando de reunir alguna clase de autocontrol. Me solté de su agarre fácilmente, sintiendo cólera.
Nunca entendí por qué mi abuelo le cedió el Reino a un impotente que no era capaz de hacerse cargo del país. Walter y Saulas lo controlaban como una marioneta y me avergonzaba que Hans fuera mi progenitor, A pesar de ser el Rey.
Tenía unas ganas inmensas de mandar todo a la mierda y escaparme de este país. Sabía que si daba un paso fuera, iba a convertirme en el mayor traidor de la nación, y no me convenía, los estúpidos pueblerinos me detestaba y si hacía un movimiento que me pusiera en evidencia, aprovecharían la oportunidad de fusilarme como a Luis XVI de Francia
El intento de Rey se esfumó de mi habitación. Y me dejó con la rabia todavía en mi sistema, sentía impotencia de no haber hecho nada y dejar que se saliera con la suya
Mi nana apreció en el umbral de la puerta con el almuerzo. Me regaló una sonrisa como siempre y se acercó con cuidado a dejar la bandeja de comida en mi buró
----Atenea está aquí----Pronunció como si hubiese visto un fantasma. ¿Es que pensaban que me iba a hacer un santo?
----Acostumbrate, que la verás muy seguido
----¿Y la otra chica?
Hablar de Claire hacía que sintiera un fastidio enorme, porque lo único que todos hacían era hablar de ella, como si fuese alguien importante.
La odiaba y me esforzaba tanto por olvidarme de su presencia y de sus caricias. Cada maldita noche me había propuesto no ir a verla dormir como un imbécil. Aún no entendía que hechizo tenía sobre mí, para que su respiración entre pausada me resultara tan tranquilizante
Pero no podía aguantar sus desplantes y las discusiones sin sentido que siempre teníamos. Era hora de pensar con la cabeza fría
----Ya no es nada importante. Olvídate de sus cuidados, no quiero que la traten como si fuera mi esposa. Ella es una plebeya
Marie perdió la sonrisa. Y su cuerpo se puso rígido.
----No estoy entendiendo
----Será la dama de compañía de mi Madre
No preguntó, ni hizo un interrogatorio. Solo acepto mis órdenes. Me dio un beso la frente, un gesto demasiado maternal que ni mi propia madre hacía. Se fue, más callada que de costumbre.
Salí a montar para poder disipar mis pensamientos y preparar una trampa para la rata que se atreviera a traicionarme, porque sabía que tarde o temprano iba a descubrirlo y no tendría ni una pizca de piedad por nadie.
Había decidido ir al extenso paradero que había. Necesitaba relajarme y aquel era el único lugar que estaba a solas sin interrupciones. En el camino, mi caballo se detuvo para que pudiese apreciar lo que mis ojos estaban viendo, necesitaba asegurarme que mi mente no estuviera jugándome una broma. Tal parece que no era mi imaginación, lo que veía era real
La pastorcita estaba deambulando con un libro en la mano, sin rumbo. Hice un esfuerzo sobre humano para no girar a verla y detallarla como siempre hacía, porque no lo merecía
Pase por su lado, ignorándola Como si se tratara de un arbusto. Sentí el aroma de su perfume, pero me resistí en sucumbir a sus encantos. Arrastre mi caballo, y lo lleve al establo para que pudiese descansar más ameno
Escuche una serie de pasos detrás de mí. Me giré a ver de quién se trataba y me encontré con la última persona que quería ver.
----Príncipe Terrance----Escuché su voz excesivamente aguda. Sus ojos me recorrieron toda la cara, como nunca antes la había visto hacer.
Sus irritantes pecas estaban a la vista, casi presumiéndome que ellas pudieran tocar su rostro todos los días.
Sus rizos estaban sueltos, y eran tan llamativos. Solo iba vestida con un solo camisón de seda hasta los tobillos, sin sujetador. Reuní la suficiente fuerza para no mirar sus areolas que se dejaban ver en el pequeño corsé.
Parecía que lo estaba haciendo a propósito. Con intenciones
----¿Necesitas algo?----Inquirí perdiendo la paciencia. Ella sonrió como solo ella podía hacerlo
----Pensé que tal vez necesita compañía
----No la necesito----Le respondí más rápido de que cometiera una tontería. Ella no entendió mi actitud, arrugó el entrecejo
----¿Seguro?
----Demasiado----Le respondí de inmediato. Me dio otra sonrisa empalagosa, llena de azúcar
Se puso a mi lado sin mi permiso. Escuchaba sus pequeños pasos decididos, seguirme. Decidí ignorar su presencia. Dejé el corsé en el establo, para que comiera.
Claire me observaba en silencio poniéndome de mal humor. Hasta que vi algo peculiar, entre sus dedos
----¿Ese libro no es mío?----Pregunté fuera de sí. Lo escondió detrás de su espalda como un acto de reflejo, como si la hubiese descubierto
----Lo siento, creí que...----Su sonrojo era evidente. Sus mejillas estaban llenas de colorete----No lo sabía.
La mentira estaba en el aire, sabía que estaba mintiendo. Su rostro lo reflejaba, una persona que no estaba acostumbrada a decir mentiras por lo general se volvía transparente y Claire lo era
El libro que tenía, era un cuento infantil para dormir que Marie me contaba cada noche. Era demasiado privado y yo mismo lo había guardado en mi despacho para asegurarme de no perderlo. Y ella lo tenía.
Había revisado mis cosas
----Te metiste a hurgar en mis cosas----La acusé en un tono furioso, no hace falta que me responda porque yo ya sé la respuesta
----Lo siento
----¿Por qué?----Exigí, su curiosidad me estaba poniendo cada vez más fastidiante
----S-solo... yo buscaba un libro... y
----Dámelo----Demandé. Y le corté su tartamudeo, con un poco de torpeza me lo entregó, tratando de no hacerle daño.
Se lo arrebaté sin delicadeza. Apreté la mandíbula y la miré con inferioridad. Era hora de ponerle límites a la servidumbre
----No quiero verte revisando mis cosas, Jamás. Espero te quede claro----Le ordené como su Alteza.
----Sí
Ella bajó la cabeza avergonzada y no me dio una mirada. Eso me enfureció, y la tomé por el mentón de malas maneras, ella dio un respingo asustado
----Cuando hables con tu superior, alza la vista por respeto----Sus labios se quedaron sellados. Su nariz o el pequeño botón que era, estaba rojizo
----Si señor----Contestó con debilidad. Estaba pagando mis frustraciones con ella y no estaba bien. La solté y di unos pasos atrás
----Vete----Logre decirle. Claire tardo en responder. Me dio un último vistazo, cargado de resentimiento.
Solté un suspiro lleno de cansancio, me pasé las manos por el cabello, claramente frustrado. Conmigo mismo, por dejar en evidencia la debilidad que estaba teniendo por ella.
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Comments
Marian Gutierrez
me encanta esta novela, por favor continúa la historia.
2023-05-06
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mili Hernandez
continúa escribiendo más seguido escritora 🤗😘🤗
2023-04-12
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